Histórica declaración sobre crisis alimentaria: Iglesia Católica, organizaciones campesinas y sectores sociales

“La Iglesia está dispuesta a trabajar con el sector agrario, asumiendo las consecuencias que implique el compromiso por aportar a una solución a la crisis alimentaria que afecta a la familia campesina y a todo el país, comprendiendo que en otras situaciones no ha estado presente en el momento y con la determinación requerida, cuando el sector ha clamado apoyo pastoral.”

Con esa contundente orientación, la Conferencia Episcopal, reafirmó la firme decisión de la Iglesia Católica de no solo construir propuestas a la solución de la actual crisis alimentaria, sino también de “marchar” al lado de los agricultores y el pueblo costarricense.

La “Jornada Nacional por la alimentación y el derecho a la producción de alimentos”, celebrada en La Garita de Alajuela, se propuso construir, mediante un análisis serio de la situación nacional e internacional, así como de la propuesta del sector agrario, una propuesta elaborada a partir de la producción familiar campesina hacia una política nacional alimentaria para ser discutida y negociada con el gobierno.

Una crisis, diversos factores

Para los asistentes en la Jornada Nacional existen varios factores que han desencadenado la crisis alimentaria. El calentamiento global que afecta las cosechas, el alza en los precios del petróleo, la producción de biocombustibles y el alto costo de los insumos son algunos de esos factores, “sin embargo los que nos lleva al colapso actual es que los gobernantes nacionales e internacionales nos obligaron a una política de destrucción de la capacidad productiva nacional, sustituyéndola por un modelo de compra de alimentos en el extranjero”, sentenciaron en una declaratoria conjunta.

“El llamado que las organizaciones agrarias y la Iglesia ha sido exitoso por cuanto el problemas de crisis alimentaria no es un invento, no está en las nubes, sino que es real aunque no en las dimensiones de otros países como Haití, por ejemplo, pero es muy real y tenemos la seguridad de que si no lo enfrentamos con políticas directas nosotros también podríamos llegar a esos niveles”, dijo Monseñor Ángel San Casimiro y agrego que “los pequeños y medianos agricultores no han recibido ningún incentivo a la producción de alimentos, nos hemos dedicado muchísimo a fomentar una agricultura de exportación, a hablar de las exportaciones, y nos estamos quedando con dinero pero sin poder comprar porque no nos quieren vender, porque protegen sus producciones y venden caro o no venden, mientras nuestros agricultores sin poder producir”.

Seguido agregó que Costa Rica debe volver a sus raíces, debe producir lo que consumimos, debe velar por su soberanía alimentaria, “así como hablan de soberanía en temas como los de migración, entre otros, debemos incorporar la soberanía alimentaria y no depender de lo que nos quieran vender y a cuánto nos quieren vender”, dijo Moseñor.

Iglesia junto al pueblo

“Como dije en la motivación inicial de esta Jornada, me referí al texto bíblico de los Discípulos de Emaús y resalté el detalle de que Jesús se une a los dos caminantes, no va delante, ni va detrás, sino que va con ellos…esto para decir que nosotros como Iglesia queremos ir con, no delante intentando ser protagonista, tampoco detrás. Lo que buscamos es ver si es posible que con nuestro acompañamiento todos juntos, gobierno, cámaras empresariales, sindicatos, agricultores, ciudadanía, podemos encontrar el camino para enfrentar esta situación. Creo que es factible, es posible, es algo que ya Costa Rica lo logró”, dijo Monseñor Ángel San Casimiro haciendo referencia a la alianza de 1948 y en adelante.

Interesa a todos

Albino Vargas Barrantes, Secretario General de ANEP, resaltó la importancia del evento que la situación que vive Costa Rica y el mundo con el precio de los combustibles y la crisis alimentaria. “La presencia de diversas organizaciones sociales es fundamental para abrir los canales de diálogo y construcción de propuestas y llegar al final de día con lo que considero, una declaración histórica por cuanto la Iglesia Católica decide aunar esfuerzos, unirse a los sectores sociales para recuperar conceptos de soberanía alimentaria, valores de democracia, producción agrícola nacional, de nuestra agricultura, volver a la producción de alimentos que nos dijeron que había que desechar para comprarla en los mercados internacionales, etc. “ dijo Barrantes.

Lo que en esta Jornada Nacional se produzca será presentado tanto a la ciudadanía como a las autoridades de gobierno a fin de que abra las puertas de un diálogo nacional.
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DECLARACION FINAL
Original con firmas en ARCHIVOS ADJUNTOS
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En el marco de LA JORNADA NACIONAL POR LA ALIMENTACIÓN Y EL DERECHO A LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS, la conferencia episcopal, las organizaciones de campesinos y campesinas y otras organizaciones sociales que suscriben acuerdan dirigir al pueblo costarricense la siguiente declaración conjunta:

Desde el momento en que se han triplicado el precio de los granos básicos, existe en el mundo una crisis alimentaria.

El enorme aumento de los precios es mucho más grave para la gente pobre que dedica ya casi todos sus ingresos a comprar su comida y que no tiene recursos para pagar 3 veces más. Nosotros no compartimos la idea de que Costa Rica no padece una crisis alimentaria como en el resto del mundo.

1.- Entendemos el sector agropecuario conformado por dos tipos de agricultura a las que se les debe tratar separadamente: la agricultura de pequeños y medianos productores agrícolas, pecuarios y pesqueros; y la agricultura trasnacional. La primera: la que nos da la soberanía alimentaria, es la que nos interesa en este acto; expresada a través de asociaciones solidarias y de economía social, es conformada por la producción de alimentos para las propias familias campesinas y fundamentalmente para el mercado nacional, y cuya producción tiene como destino satisfacer las necesidades de alimentación de los habitantes del país.

2.- Esta producción campesina garantiza, empleo, ingresos, solidaridad, reserva de los valores de nuestra democracia social, la integración de la familia campesina, la cultura y la multifuncionalidad del campo y la agricultura. En suma, es el ordenamiento socio-económico que conforma lo que conocemos como la Economía Campesina, social y solidaria, garante de la “Soberanía alimentaria” , la cual, históricamente, ha mantenido en nuestra Patria la estabilidad y la paz social, que tanto nos ha permitido un grado aceptable de bienestar social.

3.- Por el contrario, la complacencia depositada por los gobiernos durante las últimas tres décadas en un modelo económico que promulga la instauración de una economía de libre mercado y la eliminación del carácter solidario del Estado, tiene, en Costa Rica, como una de sus premisas la eliminación del Sector Primario y la compra de los alimentos en el exterior. La aplicación de este modelo ha tenido como consecuencia el desmantelamiento de las instituciones del sector agropecuario, el deterioro agresivo de la economía campesina, el deterioro de la familia y su base religiosa. Proceso tal que ha promovido la migración del campo a la ciudad, concentrado la riqueza y aumentando la desigualdad social.

4.- Esta dirección de las políticas productivas que promueve el gobierno le ha impuesto un rumbo economicista a nuestra democracia social, con consecuencias de alto riesgo para la gran mayoría de la población de quedarse sin alimentos por dos razones: a) porque no hay condiciones para producir; y b) porque no tiene el dinero para comprarlos. El modelo señalado, conocido como neoliberal y que su santidad Juan Pablo II llamó “capitalismo salvaje”, entra en crisis global causada por la ligereza de resolver sus intereses los países desarrollados sin tomar en cuenta las necesidades de los países pobres como el nuestro. Esto nos enfrenta a una crisis económica que produce a su vez una desesperante inseguridad alimentaria, crisis muchas veces anunciada por las organizaciones campesinas, y que los gobiernos nunca le dieron la importancia debida.

5.- De esta crisis, desde hace varios meses, diversos organismos internacionales, han señalado sus causas y apuntado la necesidad de que nuestros países tomen todas las previsiones necesarias para poder sobrellevarla. Pero desdichadamente nuestro gobierno ha minimizado la gravedad de la situación y no ha tomado medidas serias e integrales para enfrentar esta crisis y deja la población en peligro de no tener acceso a los alimentos cotidianos por no haber en el mercado o por no tener ingresos suficientes para adquirirlos. El Gobierno abandonó el apoyo a la producción de alimentos y toma una política de ingresos y salarios decrecientes con relación al costo de la vida.

6.- La Conferencia Episcopal, los agricultores y los sectores sociales aprovechan esta Jornada Nacional por la Alimentación y el Derecho a la Producción de Alimentos, para demandar del gobierno un espacio de dialogo concertado que permita construir una estrategia de corto, mediano y largo plazo, que dé como resultado un programa integral de políticas públicas, que le garanticen a la población Seguridad Alimentaria, acceso a la tierra y financiamiento para producir, precios asequibles de los insumos agrícolas, y los ingresos necesarios para adquirir los alimentos. Es hora de que el Gobierno reconstruya la institucionalidad deteriorada por efecto de las políticas neoliberales, retomando las funciones abandonadas, todo en una política agropecuaria de Estado.

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