¡Qué ridículo!! ¿Es que ni siquiera podremos hacer el Censo Nacional?

Nada más trágico para el país que ni siquiera podamos, técnica y científicamente, auscultarnos de cuántos somos, de cómo estamos, de qué carecemos, de qué debemos planificar en el mediano y en largo plazo; si, verdaderamente, es sincero el discurso oficial de la política pública que debe centrarse en la búsqueda y en la promoción del bien común.

Consideramos que es un grave error estratégico cercenar el presupuesto necesario que para esos efectos ha solicitado el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), cifrado en la cantidad de 5 mil 372 millones de colones. Pero en la cartera de Hacienda le han aplicado un inmisericorde machetazo y han indicado que solamente podrán otorgar 2 mil 500 millones de colones.

Es decir que por una miopía política que, al final, pagaremos caro, se le quita al presupuesto para los censos nacionales del año entrante, unos 2 mil 800 millones de colones; cantidad ésta que fácilmente puede asignarse sin que nos “hundamos” más en el “precipicio” del déficit fiscal. ¿Es que en verdad nos estamos “hundiendo” por tal razón como dice el discurso oficial?

Esto de los censos nacionales previstos para el año entrante 2011, no es un asunto improvisado, que el INEC se sacó de la manga de la noche a la mañana. El altísimo profesionalismo, la solidez técnica y la gran solvencia moral que caracteriza al personal de esta importantísima institución de servicio público, ha estado trabajando desde hace mucho tiempo para que con los datos que se van a obtener, Costa Rica, puede pensarse a sí misma: qué va a hacer en materias de política pública tan sensibles como educación, seguridad, salud, infraestructura, asistencia y movilidad social, medio ambiente y otras.

Como país, promocionamos ante el mundo que le llevamos muchísima ventaja a otras naciones del orbe que tienen desafíos parecidos o perfiles más o menos similares al nuestro; nos damos el lujo de vanagloriarnos de que, en algunos campos, tenemos estándares sociales similares a los países más desarrollados, como los del norte de Europa. Es más, hasta pontificamos y les decimos a otros (teniendo ya como tenemos techo de vidrio), cómo deben practicarse los Derechos Humanos universalmente reconocidos. Pero ¡oh paradoja! ¡Qué ridículo! No podemos realizar el censo nacional por un recorte absurdo, irracional, fuera de toda proporción, del presupuesto que, de manera absolutamente responsable, la gente del INEC ha previsto con toda seriedad.

¡Por favor! De manera vehemente le pedimos a la primera mandataria, al señor Ministro de Hacienda, que corrijan semejante error, más bien horror. El Censo Nacional es una decisión de país, no de un gobierno transitorio; es una cuestión de superior orden estratégico, no una política ocasional de cuatrienio gubernamental.

¿Qué será? ¿Será que a los sectores dominantes les da miedo que se dé una constatación estadística, profesionalmente incuestionable, con fuerte asidero científico, de qué, en verdad, estamos mal en muchos órdenes, como así lo siente a diario la gente, “los de abajo”; por ejemplo, en cuanto al crecimiento de la desigualdad y en cuanto a la concentración de la riqueza?…

Solicitamos, respetuosamente, a la honorable Asamblea Legislativa que corrija en el trámite del presupuesto nacional del año entrante, la “metida de pata” del Gobierno en este asunto del financiamiento de los censos nacionales del año entrante. Se trata de una urgente necesidad nacional que ha de tener impacto en el desarrollo nacional venidero.

Don Juanito Mora ¡vive!: Ingobernabilidad, diálogo social y unidad nacional

Sin embargo, en la formulación de propuestas de solución a esos problemas, hay una tendencia hacia la exclusión participativa de importantísimos segmentos de la sociedad a los cuales, pese a tener importantes niveles organizativos, de representatividad y de propuesta, se les niega posibilidades de ser tomados en cuenta, sencillamente porque no forman parte del quehacer “natural” de la política: los partidos que, monopólicamente hablando, controlan el ejercicio de la misma. El deterioro de su legitimidad se explica, en parte, porque no quieren entender que ese monopolio se les acabó.

La situación de exclusión participativa se torna más grave si nos fijamos en la importantísima cantidad de personas ciudadanas, básicamente de los sectores populares y medios, que no están en ninguna forma de organización por las más diversas razones.

Pese a esta situación, la dimensión de esos grandes problemas nacionales es de tal calibre que, al menos, esa “sociedad de los partidos políticos” debe considerar que en sí misma se queda ya corta para idear, buscar, diseñar e implementar nuevas políticas conducentes a la integración social, con la suficiente legitimidad y credibilidad como para relanzar un nuevo proyecto de país, con inclusión y con solidaridad.

Al recordar mañana los 150 años del asesinato político, vía fusilamiento, del hoy Héroe Nacional y Libertador de la Patria, don Juan Rafael Mora Porras (Juanito Mora), tenemos que resaltar su altísima capacidad de estadista convocante de un proceso de unidad nacional en un momento de gran amenaza al proyecto de país de entonces.

Y ahora que nuestra Patria se encamina hacia el bicentenario de su independencia política con respecto a España (estamos a una década, en el 2021, que no es nada en tiempo), debería emprenderse el más gigantesco esfuerzo de diálogo sociopolítico, de discusión nacional, de encuentro multisectorial, de convergencia patriótica para reconstruirnos, para recomponernos, para resignificarnos como Patria.

Esto es más que urgente en momentos en los cuales el deterioro de nuestra convivencia social y civil es tan evidente que sentimos que nuestro diario vivir es una amenaza en todos los órdenes, un miedo diverso producto de que hemos dejado crecer hasta niveles insospechados las injusticias: miedo a perder el empleo, miedo a que quiebre el negocio, miedo a empobrecernos más, miedo de la clase media a desaparecer, miedo al deterioro salarial, miedo a no encontrar trabajo, miedo a perder la vida en una acción violenta, miedo a la delincuencia, miedo por el futuro que se ve venir para nuestros hijos y nuestras hijas, miedo a la pérdida de valores, miedo por el avance de la insolidaridad y la indolencia, miedo al deterioro de la vida en familia, etc., etc.

“Los de arriba”, los poderosos y quienes a éstos sirven desde los partidos políticos, deben entender que si el país se ha vuelto ingobernable puede explicarse, en parte, por la lucha diaria de “los de abajo” para defenderse a sí misma y a sus personas queridas, a su lucha para enfrentarse a esos miedos, a la lucha por sobrevivir a la inseguridad de la existencia cotidiana, resistiendo al avance de tales amenazas.

Quizás pueda sonar simplista y excesivamente reduccionista indicar lo siguiente: Si no hacemos un esfuerzo nacional compartido para atajar, atenuar, aminorar, reducir y revertir el crecimiento de la desigualdad, la ingobernabilidad crecerá a tal nivel que flagelos sociales como el narcotráfico y la violencia, ya no tendrán posibilidad alguna de control; terminarán con todos, con “los de arriba” y con “los de abajo”. Ustedes, los del poder real, deberían promover ese diálogo nacional. Sin arrogarnos una representación que no ostentamos, podríamos decir que en el Movimiento Sindical Costarricense estamos listos para tal desafío. Don Juanito Mora, ¡vive!

FCL: Defienda su platita y…

El FCL es un acumulado porcentual correspondiente al 1.5 % del salario bruto que se ha ido depositando, mes a mes, a favor de la persona trabajadora durante este período de cinco años: 2006-2011. En términos generales, podría decirse que la cantidad promedio a retirar podría equivaler al monto de un aguinaldo, colones más, colones menos.

Sin embargo, hay otra gente que está pensando en que usted no retire esa platita. Efectivamente, está en la corriente legislativa el proyecto de ley No. 17.597, titulado “Ley de fortalecimiento del fondo de capitalización laboral como instrumento de protección contra el desempleo”. Vaya pomposo nombre.

La idea disgusta profundamente a muchísimas personas trabajadoras asalariadas que ya se han enterado al respecto. Nadie se opone a que en Costa Rica exista, algún día, un verdadero seguro de desempleo. Pero no con la plata de la gente asalariada ya sumamente empobrecida. Veamos:

La oposición fuerte que ya está en desarrollo, se basa en razones de lógica vivencial cotidiana de miles y miles de gente del trabajo asalariado que, producto de una sociedad en alocada carrera de concentración de la riqueza y de crecimiento sistemático de la desigualdad, está siendo víctima de males sociales como: a) Ajustes salariales paupérrimos; b) imposiciones de esas fijaciones por decretazo, sin negociación alguna; c) salarios decrecientes; d) ajustes por inflación vencida que se comen rápidamente el ajuste semestral; e) salarios mínimos indignos calculados con fórmulas viejas; f) y aún así, miles de personas ganan por debajo del mínimo legal o apenas están en él; g) miles de personas trabajadoras asalariadas están altamente endeudadas; h) fórmulas de cálculo de las variaciones de precios que no se ajustan a la realidad; i) sistema tributario injusto (pagan más lo que menos tienen, proporcionalmente hablando); d) deterioro de los servicios públicos sociales, limitaciones de acceso a ellos y otros concesionados y en vías de privatización; entre otros factores que marcan esa desigualdad.

Si además le agregamos que nadie tiene la menor idea de cómo se maneja esta plata; que no hay claras rendiciones de cuentas; que el sector bancario-financiero que las maneja es de los que más han ganado con las políticas neoliberales de los últimos tiempos; que no hay comités de transparencia compuestos por la gente del trabajo para fiscalizar bien con perspectiva “desde abajo” y no de la tecnocracia; que nadie entiende cómo se calculan los intereses; que esa muletilla de “rendimientos decrecientes” solamente implica menos plata en la cuenta de la gente; etc. ¿Entonces, cómo pretenden que la gente no se oponga a que le prohíban retirar esos dineros en marzo del año entrante? Miles pensamos que es ¡una salvada!

Así que no se rasguen las vestiduras porque los sindicatos del sector Público estamos alertando sobre el particular, ante la indefensión de que en estas cuestiones tienen miles de personas trabajadoras asalariadas del sector Privado porque les impiden sindicalizarse. Estamos haciendo lo justo… Defienda su platita y alístese para salir a la calle cuando nos convoquen.

22 de setiembre de 2010

Juanito Mora: Rescatando nuestra identidad

El próximo 30 de setiembre se cumplen 150 años (el sesquicentenario), de uno de los crímenes políticos más impactantes de la historia nacional: el asesinato del ilustre costarricense, don Juan Rafael Mora Porras, popularmente conocido como don Juanito Mora, cuya trayectoria de vida al servicio del país y el impacto de su legado, al punto de perder la vida por fusilamiento, apenas empieza a dimensionarse, tanto tiempo después.

Desafortunadamente, somos un pueblo al que, intencionadamente, se nos ha robado, escondido, tergiversado, invisibilizado, negado, trascendentales episodios de nuestra historia. Así ha sucedido con la etapa anterior al 15 de setiembre de 1821, pero más marcadamente luego de esta fecha, que es cuando se decreta la independencia nacional de España, en la entonces Capitanía General de Guatemala, precisamente en un día como hoy, hace ya 189 años.

Uno de esos episodios “_ocultos_” que más fuertemente debemos analizar, auscultar, estudiar, resignificar y dimensionar, tiene que ver con lo que en la escuela y en el colegio se nos dice de la “_Campaña Nacional_”, 1856-1857, cuando el país tuvo que enfrentarse a los “_filibusteros_” encabezados por el gringo William Walker, destacándose la participación del “_tamborcillo_” alajuelense, el soldado Juan Santamaría, Héroe Nacional. Sencillito, sencillito. Así fuimos “_educados_” sobre la comprensión y el significado de esta parte de la historia costarricense. En esencia, eso era todo lo que se nos decía.

Sin embargo, a la par de la figura gigante de nuestro Héroe Nacional, hubo otras también trascendentales para que nuestro país, a tan solo 35 años de la independencia de España, no fuera engullido, absorbido, nuevamente colonizado; por las primeras manifestaciones de carácter expansionista (e imperialista después), de los sectores dominantes de la naciente potencia estadounidense surgida en 1776 y que tenía tan solo 80 años de su existencia para ese gran momento nacional (1856).

Una de esas figuras gigantes, a la que se ha tratado con gran injusticia, es la de don Juan Rafael Mora Porras, quien era el Presidente de Costa Rica al momento de enfrentar la invasión “_filibustera_”, de los “_forajidos_”, de los “_aventureros_”, de los “_desalmados_” gringos encabezados por Mr. Walker.

La historia oficial con la que se nos formó, se nos “_educó_” al respecto, nos metió la creencia de que por nuestra querida Patria, lo que llegó fue una banda de maleantes, una pandilla de malhechores, quienes sin Dios ni ley pretendían robar las tierras de nuestros campesinos de entonces. Nada más tergiversado y manipulado a lo largo de los años.

Cuando don Juanito Mora alertó a los y a las costarricenses de entonces, cuando les llamó a las armas, es porque estaba dimensionando los graves peligros para la joven Costa Rica de que fuera, por segunda vez, colonizada; y, en este caso, por el que luego sería uno de los imperios más sangrientos y genocidas de la historia de la Humanidad: el estadounidense.

La epopeya tica de ese entonces, esa Gran Guerra Patria, encabezada por don Juanito, tuvo un significado político más profundo que la propia independencia de España (la que nos llegó por correo, “_regalada_”, y que hoy conmemoramos); pero que palidece, se minimiza, se demerita, ante el impacto que representó para nuestra propia nacionalidad y nuestra propia identidad, la acción cívica del pueblo costarricense encabezado por ese insigne costarricense.

Afortunadamente, parece que empezamos a corregir, como Patria, tan grave error en contra de la figura de don Juanito Mora. Cuatro libros que plantean su papel en la historia nacional (cuya lectura recomendamos), serán analizados en las aulas costarricenses, gracias a una sabia decisión del Consejo Superior de Educación, a partir del curso lectivo del 2011.

Los y las jóvenes estudiantes deberán leer “_Clarín Patriótico_”, de Juan Rafael Quesada Camacho; “_Juan Rafael Mora Porras y la guerra contra los filibusteros_”, de Armando Rodríguez Porras; “_Los soldados de la campaña nacional_”, de Raúl Arias Sánchez; y, “_El lado oculto del Presidente Mora_”, de Armando Vargas Araya.

¿Polémicos entre sí? A lo mejor. Pero por algo se empieza. A 150 años de su ejecución por fusilamiento, don Juanito Mora ¡vive!

Espionaje político: la democracia socavada

Aunque ha quedado en total evidencia, afortunadamente, la operación de espionaje político a que fue sometido el colega sindicalista don Jorge Arguedas Mora, reconocido luchador social en defensa del ICE, por órdenes expresas de las más altas autoridades de la institución en el período gubernamental anterior; estamos absolutamente convencidos de que no se trata de un caso aislado, además de que nos muestra un nuevo acto de abuso de poder, gestado, urdido y ocurrido en el gobierno de los hermanos Arias Sánchez.

El mérito de la denuncia pública que al efecto, de manera antinada y valiente, ha formulado el diputado don Luis Fishman Zozinsky, es de ponernos a pensar de que existe un patrón, sistemático, persistente, deliberadamente estructurado, de invadir la privacidad, de violentar la intimidad personal y familiar, de anular los derechos constitucionales, de grandes cantidades de compatriotas porque resultamos del desagrado de los reales detentadores del poder político en nuestra golpeada democracia.

Ya ha estado en la picota del señalamiento ciudadano el caso de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), por cuya disolución muchos sectores se han pronunciado. La DIS, cuyos agentes se infiltran en los eventos democráticos de manifestaciones cívicas y hasta en actividades en espacios cerrados de similar naturaleza, acumula una gran cantidad de expedientes, de archivos secretos, con fotos, con videos, con bitácoras de seguimiento y hasta con grabaciones telefónicas, acerca de las actividades realizadas por el activismo patriótico sostenido por parte de muchas personas y organizaciones. En verdad, ¿cuántas conversaciones telefónicas, suyas, nuestras, han sido escuchadas de manera ilegal? Acierta la actual dirección política del ICE en pedir si tales escuchas telefónicas se hicieron apegadas a la legalidad.

No podemos dejar de pensar en que, en el caso del espionaje al sindicalista don Jorge Arguedas Mora, la llamada “Dirección de Protección y Seguridad Institucional”, oficina del ICE que lo tuvo en seguimiento, que le puso un “fijo” durante once días continuos; ó bien, decidió en convertirse en la “competencia” de la DIS (en estas épocas de “aperturas”); ó, por el contrario, actuó con algún nivel de coordinación con la misma, por lo menos, en intercambio de información básica sobre las actividades de don Jorge, antes de estructurar las líneas de la operación de seguimiento personal a que él iba a ser sometido.

El espionaje político que hace la DIS, más el que ahora queda en evidencia ordenado por la anterior cúpula del ICE, socava, debilita, nuestra golpeada democracia y revelan el deterioro de un sistema político que parece hacer aguas por todo lado con su espiral de concentración de riqueza, de crecimiento de la desigualdad, de violencia criminal desbordada, de corrupción sistemática por la colusión de intereses privados con la cosa pública y, ahora, con el destape del espionaje político violatorio de toda norma ética, moral, jurídica y constitucional. Hay que llegar hasta las últimas consecuencias en este caso.


08-09-10

El Banco Popular, ya fuerte, lo debe de ser más

Estamos comprometidos con la defensa de su institucionalidad y por eso tenemos que llamar la atención acerca del momento político que esta importante institución, el banco de la gente del trabajo, está viviendo.

Al vencer el período actual de su junta directiva, cobra notoriedad la elección de la próxima. Se trata de la designación de siete personas: tres que nombra el Poder Ejecutivo (Gobierno) y cuatro que salen de su asamblea de trabajadores y de trabajadoras (ATTBP). Ésta se compone de 290 personas provenientes de diversos sectores sociales: cooperativismo, sindicalismo, solidarismo, comunalismo, magisterio, profesionales, artesanos, independientes (cuentapropistas) y otros. Hablamos de la elección de la nueva directiva que regirá los destinos de Banco Popular del 2010 al 2014.

Estamos intentando llamar la atención de la señora Presidenta, doña Laura Chinchilla Miranda en tal sentido. El gobierno anterior emitió un arbitrario decreto violentando la autonomía de elección de las cuatro personas que debe nombrar la ATTBP. Los hermanos Arias pretendían hacerse con el control del Banco Popular, al que “tirios y troyanos” le reconocen su importancia, su solidez financiera, su prestigio y el muy honroso tercer lugar que ya ostenta en el “ranking” bancario nacional.

Ese arbitrario decreto le pasó por encima a directrices de la propia Contraloría General de la República (CGR), acerca de cómo había que hacer el proceso en los sectores para la elección de esas 290 personas de la ATTBP. Tal fue el abuso que obligó a que el asunto fuese llevado a la Sala IV, donde está para su resolución. Como si no fuera suficiente, la propia Procuraduría General de la República, ha fijado posición indicando lo abusivo y arbitrario del decreto interventor de los hermanos Arias en los asuntos internos del proceso de elección de las 290 personas delegadas de la ATTBP.

Lavolpe, futbolistas y CCSS

Se dice que Lavolpe recibirá un salario, mínimo mensual, de unos ¡32 millones de colones!… y en un país donde 600 mil personas asalariadas ni siquiera gana 200 mil colones al mes; y otras 300 mil apenas alcanzan esa cifra salarial. ¿Qué sentirá ante esto un entrenador nacional con iguales, suficientes y hasta superiores capacidades para un cargo profesional semejante?

No sabemos qué títulos tenga o no tenga el señor Lavolpe, pero sabemos que como entrenador es todo un profesional. Él tendrá, de ser contratado, la dura tarea de dirigir a un grupo de trabajadores de fútbol que aunque la FIFA los denomina como PROFESIONALES, para la Fedefútbol tica apenas podrán ser catalogados como un “TRABAJADOR CALIFICADO”. Con ello pretenden definirle a los trabajadores de este deporte, el fútbol, un salario mínimo de ley, según las competencias en la materia que ostenta el Consejo Nacional de Salarios (CNS), entidad adscrita al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

En documento entregado por la Fedefútbol al CNS, se expone textualmente: “5) De esta manera, respaldamos la posición de nuestra Liga Asociada UNAFUT al solicitar que se le asigne a los jugadores profesionales la categoría de “TRABAJADOR CALIFICADO”, pero agregamos que dicha categorización debe tener la particularidad de ser calculada por hora”…
Realmente nos resulta irónico, injusto, insultante y desproporcionada, la paga que supuestamente se le ofrece al señor Lavolpe, mientras que a nuestros futbolistas se les propone paga de “TRABAJADOR CALIFICADO”…y ¡por horas!

Por el contrario, la Asociación de Jugadores Profesionales (Asojupro), apenas propone un salario mínimo de quinientos mil colones, como paga mensual para los trabajadores del fútbol de la primera división.

Esto quiere decir que con los 32 millones de colones, de “salario mínimo”, que se le ofrecen al señor Lavolpe, bien se le puede pagar, en promedio, el salario mínimo a 60 jugadores profesionales conforme a la propuesta de Asojupro. Sea, con esa plata se puede pagar la planilla completa de casi tres equipos de fútbol de la primera división, o bien aportarlos proporcionalmente a aquellos equipos que se quejan de su situación financiera.

O bien, hacer pagos mensuales a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), con el objeto de aliviar la deuda que los clubes tienen con esta importantísima institución; amén de garantizar, como corresponde, los derechos de los trabajadores PROFESIONALES del fútbol a la Seguridad Social. No hay duda alguna. El avance de la desigualdad social en Costa Rica es de tal magnitud que hasta en nuestro fútbol, pasión de masas, se expresa con toda crueldad. Edgar Morales Quesada, compañero de labores, nos aportó para este artículo.

Reforma Fiscal ¡No! Transformación Tributaria ¡Sí!

En la noche de este lunes 16 de agosto, la Presidenta Chinchilla, habló de lo mismo: la reforma fiscal. Desde muchos lados ya se habla del tema. Ahora bien, desde el lado de “los de abajo”, preferimos hablar de transformación tributaria (aunque lo correcto debe ser hablar de revolución tributaria).

Hablando de transformación tributaria, hay tres cosas clarísimas.
1) El robo de impuestos anda por el orden del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) del país. ¿De cuánto hablamos? Quizás hasta de ¡400 mil millones de colones por año!

  • 2)* Proporcionalmente hablando, pagan más impuestos “los de abajo” que “los de arriba”. Es decir, el actual sistema tributario costarricense es regresivo cuando debe ser progresivo.

3) Urge fortalecer la gestión de cobro de impuestos y de sanción para los que se los roban, como hacen en Estados Unidos que penan con cárcel la evasión fiscal. Hemos llegado al “ridículo” de que solamente existen unos 80 policías fiscales en el país.

Por eso debemos desconfiar cuando desde el Gobierno se habla de “reforma fiscal”. Lo que se requiere es una transformación tributaria estructural; atacando, seriamente, cada uno de los tres aspectos mencionados. Si lo que pretenden es aumentar el impuesto sobre las ventas, hay que oponerse férreamente a ello, porque los principales golpeados serán los diversos sectores componentes de la clase trabajadora, especialmente los que menos ganan.

Llegó el turno de que “los de arriba” paguen por la lujuriosa, abusiva e indignamente fiesta de la concentración de la riqueza en que están viviendo. Las mayorías populares están abrumadas económicamente hablando y, por eso, los expertos más calificados hablan del crecimiento de la desigualdad como el principal problema del país. Los problemas de seguridad ciudadana se derivan, básicamente, por esta razón.

La transformación tributaria que demandamos, es aquella centrada en gravar los grandes capitales y las gigantescas fortunas junto a un fortalecimiento estratégico de la gestión pública de cobro de impuestos. Contratar más policías fiscales, por ejemplo.

Se impone la más grande movilización social para que haya una efectiva transformación tributaria. Por ejemplo, la gente trabajadora del sector Público, a la que le recetan los decretazos salariales pero que tiene mejores condiciones para salir a las calles, debe asumir esta tarea en nombre de todo el pueblo trabajador. ¡Preparémonos!

¿Tiene rumbo el Gobierno de doña Laura?

Nosotros pensamos que sí: el rumbo del desorden institucional, ahora más institucionalizado que antes. ¿Para qué?: A) Para que se afiancen más el crecimiento de la desigualdad; B) siga avanzando la concentración de la riqueza; C) continúe el deterioro salarial; D) prevalezca la limosna del asistencialismo social como reserva electoral de votos para la próxima campaña; E) se ensanche la doble moral del país en lo ambiental y ecológico; F) sigan los grandes negocios con los servicios públicos sin control en manos de unos grupos económicos cada vez más reducidos; G) se preserve la profunda injusticia tributaria y, por ejemplo, se renuncie a fortalecer la cartera de Hacienda en su ámbito recaudatorio como lo ordenó la Contraloría; H) seguridad ciudadana en el “limbo”, crisis penitenciaria hacia su profundización, militares gringos en suelo patrio enlodando el prestigio internacional del país; etc. … Desagreguemos algo de lo anterior.

El caso del agua. ¡Qué impresionante! Convertirla en negocio abierto completamente… La indignación de los sectores sociales que defienden su concepción como derecho humano fundamental, más la consecuencia política de varias fracciones parlamentarias con buenas dosis de decoro, afortunadamente, impidieron esta intentona de asalto social en contra del pueblo. Pero, ahora resulta que el principal socio político de la Presidenta Chinchilla, el partido libertario, tiene tantísimo poder en el Gobierno de ella que la obliga a bloquear una reforma constitucional para salvar el agua de la gente.

Lo de Crucitas es de antología. El macronegocio minero, aparte de nocivo para la vida humana, está convirtiendo en rehén al Estado, a la ciudadanía, a la gente, al pueblo, gracias a los buenos servicios del “judas vicepresidencial”, quien nos salió el mejor gerente corporativo que la empresa involucrada jamás pensó tener.

Ahora bien, ¿hay potencialidades de algo a favor de la gente? ¡Sí! Pero… Veamos. La “Campaña Nacional de Salario Mínimo”. ¡Buenísima! Pero de dónde sacarán la plata para fortalecer la Inspección de Trabajo (más personal, más recursos, más equipos). Nada se dijo al respecto. ¿Y qué pasa con quienes están ganando apenas el salario mínimo o un poquito por encima del mismo? Nada se dijo de cambiar la fórmula de cálculo cómo lo demanda la urgencia del empobrecimiento salarial.

En lo tributario: El plan para gravar los casinos, ¡bien! Pero ¿podrán si los libertarios tienen como rehén a la Presidenta Chinchilla? El plan para gravar las sociedades anónimas con 300 dólares. Parece bien, ¿pero porqué a todas por igual? ¿Y las sociedades anónimas de los tagarotes, grandotes, gigantes económicos, no deberían pagar más?

¿Por qué pensar en clavarle a la gente más en el impuesto de las ventas? Mejor éntrenle a las grandes rentas y/o a su espantosa evasión, si ésta anda por el orden del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB). ¡Qué ridículo! El país tiene menos de 80 policías fiscales. ¡Nombren más gente! Así se da más empleo y se favorece al pueblo.

¡Ah, pero no! Mientras tanto, los salarios de la clase trabajadora del sector Público debe ser lo único que se sacrifique con los decretazos que ya empezaron; y, además, tras de que se les condena, a los empleados públicos y a las empleadas públicas a más congojas económicas producto de estos decretazos, ahora resulta que el banco de los trabajadores y de las trabajadoras, el de quienes laboran para ambos sectores (privado y público), debe ser el único que ponga plata para las “Redes de Cuido Infantil” (especie de privatización “creativa” de los CEN-CINAI), porque eso cuesta unos 28 mil millones de colones que no se tienen (por la gravedad del problema tributario) y, ¡qué bonito!, entonces, otra vez, que seamos “los de abajo” los que paguemos los platos rotos.

Y ni qué decir de la corruptela que representa el negociazo de la concesión de los muelles de Limón y de Moín. Hasta el empresariado exportador está asustado. Ahora pagan 98 dólares por movimiento de contenedor y los tagarotes enquistados por los hermanos Arias pretenden, ¡302 dólares! por movimiento de contenedor. Como gran “consuelo”, se les dice que no será esta cifra, que no se “preocupen, que pagarán “solamente ¡264! Al carajo la competitividad del país. Así que, por un lado, señora Presidenta, ¿por qué insistir en cargar con un muerto que no es suyo? ¡Declare desierta la licitación del chorizo, doña Laura! Hay soluciones alternativas, por supuesto. Por otra parte, es mejor que esa parte del personal del Japdeva que creyó en la “mordida” de los 80 mil millones de colones se vaya despidiendo de la misma.

Respetada Presidenta: Su gobierno puede tener otro rumbo: El de la gente. Con Diálogo Social. Cambie soledad por acompañamiento. Lo del frustrado aumentazo diputadil la catapultó a usted, señora Presidenta, en popularidad, pero bien recuerde que desde un inicio usted estuvo de acuerdo. Después rectificó cuando escucho el clamor popular. Eso demuestre que usted tiene capacidad de escucha y de rectificación. A los 100 días de su gobierno, puede hacerlo de nuevo. Pase a la historia.

Colombia: ¿Llegó el fin de la presidencia narcopolítica?

Dado que el próximo sábado 7 hay cambio de presidentes, quisimos aprovechar la ocasión; y, aunque sea “en pequeñito” y su usted nos honra leyéndonos, tendrá algunos elementos distintos para que los considere a la hora de tratar de entender lo que pasa en ese hermano país latinoamericano. Aquí vamos.

Nos imaginamos que usted ha escuchado en estos días de la controversia entre el ya saliente gobierno de Colombia, encabezado por el cuestionado Presidente Álvaro Uribe Vélez; con su contraparte de la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por el Presidente Hugo Chávez Frías. Éste rechaza las acusaciones de aquel de que alberga en territorio venezolano, guerrilleros colombianos.

Uribe formuló acusaciones públicas muy serias contra Chávez y realizó para ello un enorme despliegue mediático al respecto, aprovechando el escenario de la desprestigiada Organización de Estados Americanos (OEA). De seguido, Venezuela rompió relaciones diplomáticas con Colombia, afectándose así, gravemente, las relaciones históricas de dos pueblos con un fuerte pasado común, incluyendo un deterioro del intercambio comercial entre ambos que afectará a miles de personas de uno y otro país. Un dato: en el 2008, Venezuela hizo compras de productos colombianos por 7 mil millones dólares. Ahora hasta de guerra se habla entre los dos países, supuestamente azuzada por los bloques militaristas que controlan el gobierno de Estados Unidos.

Como latinoamericanos no podemos permanecer pasivos ante un conflicto de tanto riesgo para la paz regional que, incluso, nos puede alcanzar de una u otra forma. Por ello, pensamos que en cualquier análisis deben considerarse elementos que no están saliendo a la luz pública, precisamente por la falta de equilibrio informativo de las cadenas y poderes mediáticos matriculados con la globalización neoliberal y que, por ejemplo, satanizan al Gobierno de Venezuela y exculpan, de oficio, al de Colombia.

Este sábado 7 de agosto, Uribe deja de ser Presidente de Colombia y le traspasa el cargo a quien fuera su Ministro de Defensa, el señor Juan Manuel Santos. Éste planteó mejorar sus relaciones con Venezuela, lo que no gustó al saliente Uribe. Según la prestigiosa revista financiera británica (un “templo” mediático del neoliberalismo), The Economist, lo mejor que puede hacer el señor Santos es mandar al señor Uribe de embajador de Beijing, China. Al parecer, todo el escándalo montado por el señor Uribe deriva en el riesgo de cárcel que él afrontaría, una vez que salga de la presidencia colombiana.

Uribe está acusado de espionaje telefónico y de seguimiento ilegal a personalidades de la alta política colombiana. De esto lo acusa un exjerarca de la propia policía secreta de Colombia, el DAS (Departamento Administrativo de Seguridad). Como si esto no bastase, otra revista neoliberal de gran renombre internacional, estadounidense, la revista Newsweek, indicó que Uribe integró el narcotráfico y fue aliado de los paramilitares, asesinos de miles de personas en Colombia, entre ellas, cientos y cientos de colegas sindicalistas. De ello que para nosotros, el tema de Colombia nos toca directamente en el alma.

Newsweek (8 de agosto de 2004), estableció que Uribe formaba, en los años 90, parte del cartel de Medellín, comandado por el narcotraficante Pablo Escobar, de quien era amigo íntimo. Así lo indica un artículo del prestigioso periodista uruguayo, Raúl Zibechi, al cual tuvimos acceso.

Ahora bien, tampoco el entrante mandatario, el señor Juan Manuel Santos, parece ser un “santito”. El mismo artículo del periodista Zibechi nos habla de que siendo el Ministro de Defensa de Uribe, fue responsable directo de lo que en Colombia se conoce como los “falsos positivos”. Se le dice “falsos positivos” a los cientos de jóvenes (muchos de ellos todavía adolescentes), asesinados por el criminal ejército colombiano, haciéndolos pasar como “bajas de combate” en supuestos “enfrentamientos” con las guerrillas. Por supuesto que jamás hubo tales “combates”. Esto ha armado un gigantesco movimiento de los familiares de esta muchachada que exigen justicia.

Recientemente, en Colombia se descubrió la mayor fosa común de la historia contemporánea del continente americano, la cual contiene los restos de, al menos, 2 mil personas. Está ubicada en la localidad de La Macarena, departamento del Meta. Se denunció que desde el 2005, el ejército colombiano ha estado enterrando ahí a miles de personas, sepultadas sin nombre, los “NN”. Muchas de esas personas asesinadas y hoy sin identificar, “NN”, seguramente fueron en sus vidas luchadores y luchadoras sindicales; y, precisamente, fue gracias a la perseverancia e insistencia de familiares de las personas desaparecidas y de una delegación de sindicalistas y parlamentarios británicos que investigaba la situación de los derechos humanos en Colombia, en diciembre de 2009, que se ha logrado destapar este horrendo crimen, este verdadero genocidio.

Como podemos notar, la presidencia colombiana de corte narcopolítica estaría punto a terminar; sin embargo, la que sigue también estaría manchada de sangre inocente. Es doloroso pero parece ser que cientos y cientos de colegas sindicalistas seguirán siendo asesinados en la “democrática” Colombia, quedando tales crímenes en la más absoluta impunidad. ¡Qué bueno que existe Diario Extra!, que nos permite escribir libremente para, aunque sea de esta forma, honrar la memoria de tantos compañeros luchadores, sindicalistas y sociales, asesinados por las mismas causas que abogamos en Costa Rica.