¿Qué es el impuesto Robin Hood?

Desde el pasado 8 de marzo ya es oficial: El Parlamento Europeo ha dado luz verde a la “_Tasa Robin Hood” nueva ventana, promovida por la Alianza (Intermon Oxfam, Ayuda en Acción, Save de Children, Plan, entre otros) en la cruzada por aplicar un impuesto a las transacciones que realizan las entidades financieras, con la que podría combatirse la pobreza en todo el mundo. “_Objetivo Robin Hood: que no paguen los de siempre”.

Si se aplica la tasa, ¿Qué se conseguiría?

La tasa, un* 0,05%* sobre la transacción, sólo se aplicaría sobre las operaciones financieras no minoristas, como intercambio de acciones, bonos, operaciones en divisas o de materias primas, tanto en mercados organizados como en operaciones extrabursátiles.

En Europa más de 300.000 millones de euros serían los que se recaudarían anualmente con su aplicación.

Si a esos 300.000 millones de euros le sumamos 650.000 millones de dólares a nivel mundial, se ayudaría a que se redujeran considerablemente las diferencias sociales y los efectos del cambio climático, además de cumplirse los compromisos adquiridos en el año 2000 por 189 países, los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Todo ello sin que los costes recayesen sobre los ciudadanos. Además, el Parlamento Europeo nueva ventanaañade que esta tasa ayudaría a mejorar el funcionamiento de los mercados al reducir la especulación y contribuiría a financiar bienes públicos mundiales y a reducir los déficits públicos.

Con la aprobación de esta tasa, el Parlamento ha solicitado a los dirigentes del G20 que aceleren las negociaciones para llegar a un acuerdo de mínimos sobre este impuesto a nivel mundial, y que fijen orientaciones sobre el destino de estas diferentes modalidades de imposición, que podrían destinarse a apoyar el desarrollo sostenible.
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Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

Central Social Juanito Mora Porras (CSJMP)

Día de Acción Global sobre el impuesto “Robin Hood” presente en Costa Rica

Se oficializará planteamiento, por primera vez, ante una alta autoridad política: el Presidente legislativo

Mañana miércoles 22 de junio de 2011, el Lic. Juan Carlos Mendoza García, Presidente de la Asamblea Legislativa, recibirá en su despacho del Castillo Azul, a las 9 en punto de la mañana, a una representación de la CENTRAL SOCIAL JUANITO MORA PORRAS (CSJMP), que le hará entrega de una carta en la cual se plantea, por primera vez en Costa Rica y ante una alta autoridad del sistema político, el tema del impuesto “Robin Hood”; como parte del Día de Acción Global sobre la iniciativa de establecer un impuesto, una tasa, a las Transacciones Financieras Internacionales (TFI); iniciativa ésta promovida por los movimientos sindicales y sociales de la Unión Europea (UE) y que ya está aprobada por el propio Parlamento Europeo.

Ante la gravedad de la crisis financiera internacional, generada por la avidez incontrolada de acumulación de riqueza por parte del capital bancario-internacional, que tiene al borde de la quiebra a varios países europeos cuyos pueblos están siendo sometidos a sacrificios y tormentos sumamente crueles; se calcula que si tan sólo hubiese una tasa TFI de un 0,005 %, habría disponible una cantidad anual de unos 400 mil millones de dólares para ser utilizados en políticas públicas de corte social, más que necesarias para atender los estragos en los pueblos crucificados por una crisis bancaria del capital financiero que ellos jamás generaron.

Dada la crisis fiscal que, de manera reiterada dice padecer el actual Gobierno de Costa Rica, por falta de recursos frescos vía tributos, estamos proponiendo que un impuesto “Robin Hood”, a la tica, le generaría al Poder Ejecutivo la plata que dice que le hace falta y que le obliga, según su prédica, a estar pidiendo prestado, cada 24 horas, 1.300 millones de colones para “sobrevivir” como Gobierno.

El capital financiero-bancario costarricense ha sido exageradamente beneficiado con las políticas macroeconómicas y fiscales de los últimos gobiernos, lo que le ha permitido acumular riquezas inimaginables para el pueblo costarricense; sin embargo, la imposición tributaria a tan grandes fortunas, a juicio de expertos, dista muchísimo de haber sido justa.

Con esta audiencia concedida por parte del señor presidente del parlamento costarricense, nuestro país queda inserto en la acción planetaria a favor del impuesto “Robin Hood”, tema que ya va estar en la agenda político-económica del denominado grupo de países ricos G-8 y de su ampliación al G-20. De ello se deriva la presión planetaria a favor de la tasa TFI que se materializa este miércoles 22 de junio, denominado Día de Acción Global a favor del impuesto “Robin Hood”. Costa Rica no podía quedar fuera de esta iniciativa civil mundial.

San José, martes 21 de junio de 2011.

Albino Vargas Barrantes
Presidente, CENTRAL SOCIAL JUANITO MORA PORRAS (CSJMP)
Secretario General, Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

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EL IMPUESTOROBIN HOOD”

por Albino Vargas Barrantes

Robin Hood es el legendario héroe de baladas inglesas que robaba a gobernantes y eclesiásticos acomodados, para entregar parte del botín a necesitados, menesterosos y oprimidos. Se lo sitúa entre los finales del siglo XIV y principios del XV. Según la leyenda, Robin Hood era un barón llamado Robin Longstride o Robin de Loxsley, quien era de gran corazón y vivía fuera de la ley, escondido en el bosque de Sherwood, cerca de Nottingham, ciudad del centro de Inglaterra. Más simple: Robin Hood le robaba a los ricos para darle a los pobres.

El pasado 8 de marzo, el parlamento europeo, en el cual están representados los 27 países que forman la Unión Europea (UE), votó a favor de ponerle un impuesto a las transacciones financieras (ITF) que se hagan en toda Europa. Culminaba así una larga lucha, básicamente impulsada por los movimientos sociales y sindicales de la UE, a partir de la propuesta del economista estadounidense James Tobin.

En 1971, él propuso un impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo para crear un gigantesco fondo de combate a la pobreza y para propiciar políticas públicas de inclusión social. El señor Tobin recibió el Premio Nobel de Economía en 1981 y a su propuesta de impuesto sobre las transacciones financieras (ITF), se le conoció como la “_Tasa Tobin_”.

Esa larga lucha por llevar a la realidad la Tasa Tobin, fue liderada por la Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC); convirtiéndose en un movimiento internacional que promueve el control democrático de los mercados financieros. La ATTAC se originó en Francia, en junio de 1998, teniendo entre sus promotores a un extraordinario ciudadano, el periodista español Ignacio Ramonet, director de uno de los periódicos de mayor prestigio en el planeta, _“Le Monde Diplomatique_”.

Como es bien sabido, la ideología dominante en el mundo, pese a su evidente fracaso, es la que comúnmente denominamos como el “_neoliberalismo_”, pero dentro de la misma, su parte más criminal, más anticristiana, más deshumanizada, es la del capital financiero-bancario; el cual, sin piedad ni misericordia alguna, arruina países, destruye empleos, produce violencia desenfrenada, potencia a niveles siderales la corrupción y vive en una orgía desenfrenada de acumulación y de concentración de riqueza jamás vista en la historia de la Humanidad.

La propuesta de la Tasa Tobin, es decir, el ITF (impuesto a las transacciones financieras), como indicamos, llegó a popularizarse en Europa como el impuesto “_Robin Hood_”, dado que ese capital financiero es de tal magnitud, es tan “_recontragigantesco_”, que quitarle un “_poquito_”, vía ese impuesto, en nada se le afecta. Aún ese “_poquito_” generaría un fondo enorme. Aunque por ahora el impuesto “_Robin Hood_” aprobado en la UE es de un monto diminuto, evitaría, por ejemplo, la necesidad de realizar recortes tan drásticos en el gasto público que afectan a miles y miles de personas trabajadoras con rebajas de salarios y con recortes de empleos y eliminación-deterioro profundo de los servicios públicos sociales.

Por ejemplo, el Instituto Austríaco de Investigación Económica, ha estimado que una tasa global de transacciones de 0.05 % podría aportar entre 447 mil millones de dólares y 1.022 millones de millones, ¡al año!

Está más que claro que el impuesto “_Robin Hood_” no será la solución auténtica y definitiva para atender los problemas de la pobreza y la desigualdad mundiales, pero su entrada en vigencia podría, con gran fiscalización ciudadana, elevar los ingresos disponibles por los gobiernos para financiar algunos aspectos de una agenda de desarrollo inspirada en el bien común, la inclusión social y el cambio climático, es decir, la preservación de la vida misma del planeta.

El impuesto “_Robin Hood_” es una iniciativa realista y viable, sumamente necesaria para contrarrestar la dinámica desbocada de los movimientos financieros a nivel internacional (y nacional, también); movimientos que alimentan crisis recurrentes con impactos destructivos sobre la economía de los países y las condiciones de vida la población.

En Costa Rica, el capital financiero-bancario ha sido sino el más, uno de los sectores que más ha acumulado riqueza, en cantidades insospechadas por la ciudadanía, con las políticas económicas dominantes que han prevalecido en los últimos seis gobiernos, incluido el actual. Tan es así que el comentario siguiente no es de un sindicalista, sino de un costarricense que se ha movido en ese “_mundillo_” y que lo conoce profundamente. Hablamos del prestigioso economista don Jorge Guardia Quirós, quien el 24 de noviembre de 2009, en su columna de opinión indicó lo siguiente:

“_Lo que dije, y sostengo, es una realidad objetiva que… nadie podrá camuflar…: los banqueros han desplegado una influyente labor de cabildeo y logrado beneficios injustificados que el país debe cuestionar. Ese es el punto. Se les permitió captar recursos y efectuar préstamos sin una licencia bancaria (a cualquier mortal lo habrían metido en la cárcel), sin satisfacer encajes ni pagar impuestos. Gracias a esos y otros beneficios, su tasa efectiva es muy baja, mientras se crucifica a otros contribuyentes. Vivieron en la opulencia y cotizaron como paupérrimos. También gozaron de reducciones de encajes que les liberaban recursos para prestar y ganar más… Están las leyes, reglamentos, actos y decretos que lo demuestran, y las actas de la Asamblea donde se bendijo a las offshore, en 1995. Yo no estoy contra la banca. Cumple una función vital. Pero mi preocupación por los privilegios es sana y de interés público. Por eso creí que de la polémica podría emanar algo positivo. Esperaba un examen de conciencia y acto de contrición para pedir perdón al país por todos los beneficios concedidos y su anuencia a consentir reformas para eliminarlos. Pero no…_”.

Efectivamente, en Costa Rica ocupamos de la instauración, a lo tico, del impuesto “_Robin Hood_”. Señora Presidenta Chinchilla Miranda: Con todo el respeto que requiere su honrosa investidura, usted que dice que los sindicatos en vez de protestar deberíamos proponer, aquí le dejamos ésta, junto a las otros 13 planteamientos que ya le formulamos para que se resuelva el grave problema del déficit fiscal que su gobierno dice tener; pero resolviéndolo sin que los y las de abajo (incluida la clase media), siga sufriendo más.

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Sobre el impuesto Robin Hood se han escrito diversos criterios que desde la Unidad de Información y Comunicación, UIC, de ANEP, queremos compartir.

Tasa Tobin *

La tasa Tobin es una propuesta mayorguina (mayorga) de impuesto sobre el flujo de capitales en el mundo sugerido a iniciativa del economista estadounidense James Tobin en el año 1971, quien recibió el Premio Nobel de Economía en 1981, cuya instauración a nivel internacional ha sido propuesta e impulsada por el movimiento ATTAC, y por personalidades como Ignacio Ramonet, cuya implantación está siendo considerada con motivo de la crisis económica de 2008-2010. El propio Tobin considera que se ha abusado de su nombre y su idea.

Los movimientos por una globalización alternativa opinan que los ingresos que este impuesto produciría podrían ser una importante fuente de financiación para combatir la pobreza en el mundo, pero otros, en especial los liberales de la escuela austriaca lo consideran una medida intervencionista especialmente perniciosa al obstaculizar el libre comercio, perjudicando según ellos a los países más pobres y presentando enormes dificultades de recaudación, gestión y utilización de los fondos.

La Tasa Tobin consiste en pagar un impuesto cada vez que se produce una operación de cambio entre divisas, para frenar el paso de una moneda a otra y para, en palabras de Tobin, “echar arena en los engranajes demasiado bien engrasados“ de los mercados monetarios y financieros internacionales. La tasa debía ser baja, en torno al 0,1%, para penalizar solamente las operaciones puramente especulativas de ida y vuelta a muy corto plazo entre monedas, y no a las inversiones.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) concluyó que la tasa Tobin permitiría recaudar 720.000 millones de dólares anuales, distribuibles a partes iguales entre los gobiernos recaudadores y los países más pobres. Por su parte, el PNUD afirma que con el 10% de la suma recaudada sería posible proporcionar atención sanitaria a todos los habitantes del planeta, suprimir las formas graves de malnutrición y proporcionar agua potable a todo el mundo, y que con un 3%, se conseguiría reducir a la mitad la tasa de analfabetismo presente en la población adulta, universalizando asimismo la enseñanza primaria.

Aunque la tasa Tobin está orientada a la amplitud de transacciones comerciales internacionales, si consideramos reducir el espectro de su aplicación, desde la amplitud del comercio, de la economía real, al campo exclusivo de las transacciones financieras de carácter especulativo, se crearía una importante diferencia. Hay quien opina que la tasa Tobin devendría así en un instrumento de control de la actividad especulativa -basada en instrumentos financieros complejos, de alto riesgo y alta volatilidad. La crisis económica de 2008-2010, provocada por las inversiones de alto riesgo a largo plazo, financiadas con deuda a corto plazo, muestran que la tasa Tobin podría convertirse en un instrumento estabilizador que podría evitar crisis económicas.

* Definición de wikipedia.org

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La Tasa Robin Hood

En todo el mundo, una idea que va ganando terreno: la de un impuesto aplicado a las transacciones que realizan las entidades financieras entre sí , que podría generar miles de millones de euros para combatir la pobreza dentro y fuera de Europa, y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.

Este impuesto ha recibido diferentes nombres según el país – “_The Robin Hood Tax_” en el Reino Unido, “_Steuer gegen Armut_” o “_impuesto contra la pobreza_” en Alemania, “_Zerozerocinque_” en Italia o “_Tasa Robin Hood_” en España – pero siempre siguiendo la misma idea: Una pequeña tasa que significará poco para las instituciones financieras pero un gran cambio para el resto del mundo.

¿Qué pedimos exactamente?

Que se aplique un impuesto del 0,05% a las transacciones financieras internacionales. Esta tasa permitiría recaudar 300.000 millones de euros anuales adicionales para combatir la pobreza, aquí y en todo el mundo. Robin Hood, el justiciero legendario, la apoyaría sin dudarlo.

Una tasa diminuta?

Según las estimaciones, un impuesto de alrededor del 0,05% solo en las transacciones financieras podría generar entre 150.000 y 520.000 millones de euros en todo el mundo. Activistas de Francia, Reino Unido, Alemania y otros países sugieren que los ingresos se destinen a:

– Mejorar los servicios publicos y ayudar a los más tocados por la crisis económica actual. – Reducir la pobreza en el mundo. – Ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático.

En otras palabras, este impuesto podría ayudar a resolver la mayoría de los grandes problemas de nuestro mundo, sin que le cueste nada a los ciudadanos de a pie.
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1000 economistas proponen ayudar al más pobre quitando al más rico

Cada ministro de economía de cada país desarrollado se lamenta en cada ocasión de lo mal que están sus finanzas. A estas alturas, hasta los niños de tres años están familiarizados con el concepto de ‘_déficit público_’, y sus padres con el de ‘_restricción presupuestaria_’. Justo cuando los países más pobres ven sus necesidades dispararse como consecuencia de la crisis global y la subida del precio de los alimentos, los países ricos les dicen eso de “_Cerrado hasta nuevo aviso_”.

Entonces aparece una alternativa: un pequeño impuesto del 0,05% a las transacciones financieras más especulativas que permitiría generar hasta 300.000 millones de euros anuales. Este dinero es suficiente para financiar, al mismo tiempo, la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la lucha contra el calentamiento global y el fortalecimiento de los programas sociales en los propios países ricos. Con dos ventajas añadidas: primero, la tasa cumple el bíblico principio de “_quien la hace, la paga_”, ya que son precisamente los responsabes de la crisis quienes cargarían con el impuesto, y no usted o mi vecina; segundo, la tasa carga contra la economía especulativa en beneficio de la economía real, lo cual ayuda a introducir varias dosis de sentido común en nuestro régimen económico.

Con estos mimbres, no es raro que sus promotores hayan decidido referirse a esta idea como la Tasa Robin Hood. Quitarle a los ricos e irresponsables para dárselo a quienes trabajan cada día para sacar adelante una vida difícil.

Si alguien nos hubiese dicho hace dos años que el Gobierno francés tendría este asunto como bandera de su presidencia del G20, muchos nos hubiésemos reído. Pero hoy está ocurriendo. Un puñado de gobiernos se ha unido a los millones de estudiantes, trabajadores, pensionistas y ciudadanos que reclaman alternativas justas y eficaces a esta crisis económica. A diferencia de los mandarines financieros que se beneficiaron de generosos rescates públicos y hoy reparten bonus entre sus compinches, ellos no están _‘back to business_’.

Una oportunidad de cambio como esta ocurre una vez por generación, y parece que muchos lo han comprendido. La última tribu en unirse al club ha sido la de los economistas. En una carta que se presentará hoy en varios países, 1000 prestigiosos profesionales de esta disciplina, procedentes de las mejores universidades del mundo, avalan la solidez técnica y la oportunidad de esta medida. La misiva está dirigida a los miembros del G20 (España incluida) y a Bill Gates, a quien el G20 ha encargado el estudio de mecanismos innovadores de financiación del desarrollo.

Dudo que su influencia en la imperturbable Ministra Salgado sea tan grande como la de esos otros 100 Economistas que tan de moda están, pero es muy importante que los demás miembros del Gobierno presten atención, porque solo el fundamentalismo ideológico y los intereses de los especuladores se oponen a una idea como la Tasa Robin Hood. Apoyarla sería un digno testamento político para el Presidente Zapatero.
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El impuesto Robin Hood, oportunidad para vencer crisis y avanzar nuevo modelo

Noticias EFE
Madrid, 12 abr (EFE).-

UGT y CCOO han defendido hoy la imposición de tasas a las transacciones financieras impuesto Robin Hood o tasa Tobin para avanzar hacia un modelo económico sostenible y vencer la crisis.
En rueda de prensa tras inaugurarse la jornada “_Economía Verde y Trabajo Decente_”, la representante permanente de España ante la OCDE y ex ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, ha explicado que dicha tasa persigue primar la economía real sobre la especulativa y recaudar fondos para cumplir los Objetivos del Milenio de la ONU.

Acompañada por la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, Narbona ha expresado su deseo de que el Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad incorpore esta fórmula en su próximo informe al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon.

El informe del Panel constituido a iniciativa de Ban Ki Moon deberá estar listo a finales de año, aunque a principios de noviembre se dará a conocer un avance.

A juicio del secretario general de UGT, Cándido Méndez, la imposición de la tasa Tobin “_habría permitido conjurar en gran medida la catástrofe financiera que se ha vivido a partir de 2008, ya que, con anterioridad, se hubieran establecido circuitos de transparencia y medidas de regulación_”.

Tras afirmar que este impuesto sólo será efectivo si se aplica a nivel mundial, Méndez ha expresado su preocupación por “_la dislexia dialéctica_” de la Unión Europea, en alusión a que en el G-20 defendió esta fiscalidad pero “_cuando se plantean cosas parecidas en la UE te encuentras con la indiferencia por respuesta_”.

En una línea similar, el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha explicado que el impuesto sobre las transacciones financieras es una vía para salir de la crisis, recuperar “_una parte del esfuerzo que ha realizado la sociedad_” para sostener el sistema financiero y cubrir las necesidades derivadas de la crisis.

Durante su intervención en el acto inaugural de la jornada de diálogo entre líderes sindicales, el Panel sobre Sostenibilidad y otros movimientos sociales, Rosa Aguilar ha apostado por un desarrollo económico compatible con la preservación y mejora del medio ambiente.

El objetivo ha dicho es lograr una economía más eficiente en el uso de los recursos, baja en carbono y que se apoye en el desarrollo de las nuevas tecnologías, de modo que se produzca “_el despegue definitivo de la producción energética desde fuentes renovables_”.

Ha recordado, asimismo, que en España, hay 500.000 empleos verdes y la economía verde representa el 2,2% del PIB a precios de mercado.
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*El retorno de Robin Hood **

Roberto Bissio
Red del Tercer Mundo

Se llama oficialmente Impuesto a las Transacciones Financieras, lo que da la sigla árida de ITF y, en inglés, FTT (Financial Transactions Tax). Con un nombre tan poco atractivo, la campaña para que los bancos paguen por la crisis mundial que causaron no podía ir muy lejos. La prensa y no pocos militantes lo lanzaron como “_Tasa Tobin_”.

El economista James Tobin, asesor del presidente John Kennedy y premio Nobel en 1981, fue el primero en proponer un pequeño impuesto para desalentar la especulación financiera actuando como “_grano de arena en los engranajes_”. Pero antes de morir, en 2002, Tobin se distanció de su sugerencia, calificándola como teórica y no implementable en la práctica.

Ahora que el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoce que esta tasa sí es viable –aunque por ahora se abstiene de recomendarla–, el revigorizado movimiento para regular las finanzas mundiales y aliviar la carga de los más pobres ha rebautizado la idea y ésta vuelve a la carga como _“impuesto Robin Hood_”.

En Estados Unidos, el presidente Barack Obama ya ha pedido al Congreso que estudie formas de regular y hacer pagar a la banca el costo de la crisis. En Europa, con las economías acosadas por la deuda externa y el desempleo, el primer ministro británico Gordon Brown, la cancillera alemana Angela Merkel y el presidente francés Nicolás Sarkozy se comprometieron públicamente a promover un impuesto a las transacciones financieras en la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) que se reunirá en Toronto en junio.

Un informe favorable al “_impuesto Robin Hood_” va a ser publicado en mayo por un comité de expertos de alto nivel en el que participan Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Chile, España, Francia, Japón, Noruega, el Reino Unido y Senegal. A diferencia de las recomendaciones del FMI al G-20, este comité explícitamente toma en cuenta el punto de vista de los países en desarrollo.

El FMI ha propuesto que los bancos paguen una Contribución a la Estabilidad Financiera y un Impuesto a las Actividades Financieras, basados ambos en las ganancias de los bancos sobre las actividades pasadas, que bien pueden incluir las derivadas de la especulación. El Impuesto Robin Hood, en cambio, gravaría cada transacción al momento de producirse. Así, con una tasa mínima –mucho menor a uno por ciento– no sólo se generarían recursos mucho mayores que con las propuestas del FMI, sino que además se desalentaría la especulación.

Durante los debates sobre la crisis financiera auspiciados por las Naciones Unidas a fines de abril, Bhumika Muchhala, representante de Third World Network, argumentó que en cualquiera de los dos casos, un porcentaje sustancial de los ingresos producidos por estos impuestos “_deben contribuir a un fondo global destinado a compensar el daño causado a los países en desarrollo por la inestabilidad financiera generada por la especulación de bancos y firmas predominantemente basados en los países ricos_”.

Sin haber tenido responsabilidad alguna en la crisis, los países en desarrollo son víctimas inocentes y sufren problemas en sus balanzas de pagos, ingresos y reservas que caen, problemas de liquidez y ven, además, como se han contagiado sus propios bancos. Por ello, argumenta Third World Network, “_tienen derecho a acceder a los fondos que generen estos impuestos a la banca internacional, para emplearlos en la resolución de sus problemas de liquidez, la prevención de nuevas crisis de deuda, la reestructuración de su deuda externa, el financiamiento de la adaptación al cambio climático y el gasto en infraestructura, educación y salud que compense por el aumento de la pobreza y el desempleo resultantes de la crisis actual_”.

La campaña por el Impuesto Robin Hood sostiene que la mitad de lo recaudado debe ir a los países en desarrollo y estima que esta cifra sería del orden de los 100.000 millones de dólares anuales, prácticamente igual a toda la ayuda oficial al desarrollo de los países ricos.

Tal hipótesis es, por supuesto, bienvenida por los potenciales beneficiarios. Pero a medida que Robin Hood deja de ser leyenda y parece cercano a revivir, surgen muchas dudas e interrogantes: ¿Qué impacto tendrá sobre las inversiones y sobre los bancos en los países en desarrollo? ¿Cómo será el impacto en las grandes economías emergentes como China e India, y qué pasará con los países pequeños, en particular aquellos que como las islas del Caribe derivan ingresos de su condición de paraísos fiscales? ¿Se puede exceptuar del impuesto a las remesas que hacen los trabajadores migrantes a sus familias?

Durante los debates en las Naciones Unidas, Pakistán reclamó un mecanismo democrático para canalizar estos fondos. Muchos miembros del llamado Grupo de los 77 –que agrupa a un centenar de países en desarrollo– reclamaron que los fondos no se transfirieran bilateralmente del país recaudador al receptor, ya que esto permitiría presiones políticas.

Brasil, por su parte, reclamó precisión en la definición de cuáles serían los “_bienes públicos globales_” a financiar por el Impuesto Robin Hood y cómo se definen tales bienes.

Brasil atestiguó que este tipo de tasas son técnicamente viables, ya que han sido implantadas a nivel nacional. A partir de su propia experiencia de intervención estatal en los mercados financieros nacionales, no espera distorsiones significativas o daños para el funcionamiento de las finanzas internacionales. Más aún, argumentan los diplomáticos brasileños, no es cierto que se necesite una mayor armonización para poner en operación un impuesto a las transacciones financieras ni tampoco que todos los países del mundo deban hacerlo al mismo tiempo. Sin embargo, sí reconocen la existencia de “_sensibilidades políticas_” complejas que podrían demorar la implementación.

Chile comprometió su apoyo al comité de expertos sobre el tema y reclamó mayor apoyo político de otros gobiernos a sus recomendaciones, subrayando que se trata de “_no sólo de frenar la especulación, sino también de generar recursos en gran escala_”.

El mayor escollo en este momento parece ser Canadá, sede de las próximas cumbres del G-20 y del G-8 en junio. Como ese país no sufrió quiebras bancarias y el gobierno no tuvo que gastar dinero de los contribuyentes en salvatajes, el primer ministro conservador Stephen Harper se opone tajantemente a la idea de un nuevo impuesto.

Si Robin Hood retorna, su vuelta no será sin oposición, aunque a ningún político le guste ser caracterizado como el cruel sheriff de Nottingham, que cobraba impuestos a los pobres para financiar los desatinos de la corona.

* Fuente: rebelion.org

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