¿Quién perdió?

La pelea fue ganada por Frasier, sin embargo en las páginas centrales del conocido periódico New York Times, aparecieron las fotos de ambos púgiles, con la leyenda que sirve por título a este artículo, donde se podía apreciar la cara del “ganador” hinchada y cortada en sus pómulos y cejas. Por el contrario el “perdedor” radiante y sonriente mostraba su faz sana y salva.

Me sirve éste ejemplo para explicar lo sucedido éste 7 de octubre, donde aparentemente quienes resultaron ganadores, se muestran maltrechos, pues creyéndose estafadores resultaron estafados y los supuestos perdedores amanecimos con renovados bríos llenos de ímpetu, ostentando el honroso título de patriotas.

Las razones para que los teleceistas se sientan descorazonados las podríamos resumir en que no obstante la utilización de todas las malas artes posibles, desde la malversación de recursos públicos, la implementación de una campaña de miedo gestada desde Zapote y Cuesta de Moras hasta la compra de conciencias de humildes costarricenses, que recibieron por paga la suma de ø30.000 a cambio de servir como fiscales o facilitar su vehículo los debe hacerse sentir llenos de verguenza

El pírrico triunfo se les ha convertido en una clara derrota que hacen que al igual que Frasier aparezcan hoy llenos de moretones, cortadas y fisuras.

El referéndum permitió a los costarricenses salir de dudas en cuanto a que los medios como LA NACION y REPRETEL, no creen en la democracia participativa, pues faltaron al principio periodístico del equilibrio en la información, es mas se convirtieron en los voceros de la campaña del miedo indignamente sirviendo de instrumentos del odioso memorándum hasta el mismo día de las elecciones, violentando la legislación electoral vigente.

Nunca se ha puesto más de manifiesto, que el presidente Arias, lejos de representar los intereses de los costarricenses, es un simple ejecutor de las políticas trazadas por la Secretaria de Comercio y el pro-consul embajador del gobierno de Bush, quien con poses claramente intervencionistas nos amenazó hasta el mismo día del referéndum con quitarnos los beneficios de la Cuenca del Caribe.

No pudo ser ajeno a ningún costarricense, el chantaje utilizado por la administración Arias a los Alcaldes de 73 municipalidades ni el ofrecimiento de todo tipo de chucherías a quienes los apoyaran en el proyecto elaborado en los pasillos de la White House.

Tampoco podemos dejar de lado la triste alianza forjada alrededor de los millones de dólares de oscura procedencia, que sirvieron para aceitar la maquinaria electoral, que permitió una avalancha de vehículos y signos externos, donde coincidieron desde los piedreros que alquilaron su voto por zapatos deportivos, junto con los expresidentes y reos de Miguel Angel Rodríguez y Calderón Fournier y hasta el curita de la Juan XXIII, que no supo entender el mensaje del Cardenal Rodríguez Maradiaga, ni las preguntas formuladas por la Conferencia Episcopal.

El 7 de octubre del 2007, deberá quedar marcado en la historia patria, no solo como el primer referéndum, sino como el inicio de la construcción de la unidad del pueblo costarricense alrededor de sus organizaciones sociales, para ello necesitamos, que todos declinemos aspiraciones personales y construyamos un proyecto de unidad nacional, donde nuestros único jefe sea don Juan Rafael Mora y los principios de la defensa de la Patria que no solo lo inspiraron, sino que supo llevarlos a la práctica.

Debemos tomar conciencia que estamos transitando por un momento histórico sin parangón y tenemos que tomar la decisión de ser protagonistas en la nueva sociedad, por ello, la estructuración y la consolidación de los Comités Patrióticos a lo largo y ancho del país, se vuelve una tarea urgente, para agrupar a todas las organizaciones sociales sin exclusiones de ningún tipo.

Quepos, 08 de octubre de 2007

*Abogado, Cédula 1-435-436

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