2011: Rezago salarial agravará la desigualdad

Sector Público: ¿Hacia el congelamiento salarial?
Sector Privado: ¿Salarios mínimos sin cambios sustanciales?
SE NECESITA OTRA POLÍTICA SALARIAL


Sector Público.
A pocos días de iniciarse el 2011, quienes laboran para el sector Público desconocen el monto de su reajuste salarial que ha de regir desde el día 1 de enero. “_Si por la víspera se saca el día_”, dada las cifras oficiales del déficit fiscal al terminar el 2010, de un 5.3 % del PIB, las posibilidades de un congelamiento salarial o de cifras que en la práctica significarán lo mismo, no se deben descartar.

Aunque la ANEP dará a conocer un planteamiento al respecto el próximo lunes 3 de enero de 2011, tratando de rescatar el valor del diálogo y de la negociación, ésta es más que improbable y de seguro la Administración Chinchilla emitirá su segundo decretazo salarial desde que asumió el poder en mayo pasado.

Importantes segmentos laborales de personas trabajadoras del sector Público muestran rezagos salariales notables como por ejemplo, los principales cuerpos policiales nacionales (Fuerza Pública, Migración, Penitenciaria y Tránsito).

Además, los sectores de servicio, administrativos, de oficina y técnicos han recibido “_reajustes técnicos_” que poco aportan a su reivindicación salarial. El sector profesional podría sufrir una reversión en la justicia salarial recibida luego de veinte años de restricciones, si no se toman medidas para que tal situación no vuelva a ocurrir.

Sector Privado. Será imprescindible la expresión de una voluntad política gubernamental de mayor contundencia, para que se tenga a mano una nueva fórmula de cálculo del salario mínimo, de modo tal que entre a operar con ocasión de la fijación salarial del segundo semestre del año entrante 2011. Recordemos que a una tercera parte de las personas trabajadoras asalariadas que laboran para el sector Privado (600 mil), ni siquiera se les paga el actual salario mínimo de ley (ya de por sí bastante bajo), o bien están en su límite.

OTRA POLÍTICA SALARIAL. La necesidad estratégica de cambios radicales en la política salarial hasta hoy vigente para ambos sectores de la clase trabajadora está marcada, entre otros, por los siguientes elementos:

Crece la desigualdad. Costa Rica no solamente no reduce la pobreza sino que, por el contrario, aumenta la desigualdad. Esto está ya determinado por una serie de prestigiosas entidades que analizan los asuntos del desarrollo, todas de sólida reputación y prestigio. El crecimiento de la desigualdad es, por tanto, el problema número uno de la sociedad costarricense. Otra política salarial, no restrictiva sino de carácter expansivo, con responsabilidad, ayudará a atenuar el impacto excluyente del crecimiento de la desigualdad.

Injusticia tributaria. El pernicioso sesgo regresivo del sistema tributario costarricense golpea duramente a las personas trabajadoras asalariadas. Proporcionalmente hablando, quienes tienen menos pagan más. Las transformaciones estructurales de carácter tributario son más que urgentes; así como fuertes decisiones políticas en el campo de la gestión de cobro, en la persecución de la evasión, en la “_regalona_” de exenciones.

Alto endeudamiento salarial. Gran parte de la clase trabajadora asalariada está altamente endeudada, particularmente su segmento medio. Seguiremos insistiendo en la necesidad del establecimiento de un fondo solidario para atender el grave problema social de personas físicas altamente endeudadas, las cuales cayeron en tal situación ante las restricciones salariales de los últimos gobiernos, como un mecanismo de evitar la dramática caída al precipicio de la pobreza quedando, por tanto, en altísima vulnerabilidad para que ello se concrete.

Relanzar mercado interno. Necesitamos un relanzamiento del mercado interno como uno de los mecanismos de afrontar de mejor manera la crisis económica amenazante de nuestro entorno global. Para ello, entre otras medidas, es preciso aumentar el poder de compra, el poder adquisitivo del salario, con lo cual ayudaríamos a dinamizar la actividad de las micro, pequeñas y medianas empresas; por demás, casi el 95 % del parque productivo nacional. No es suficiente que el Estado en sus compras les dé cierta prioridad, como ya se nota en algunos casos. Al dinamismo del mercado externo, necesitamos agregarle el del mercado interno, para que nuestra economía, funcionando a dos motores al mismo tiempo, reduzca los niveles de exclusión social que marca la peligrosa senda del crecimiento de la desigualdad que no se está atajando como se debe para evitar su profundización.

Mercado informal vs. Seguridad Social. La senda del empobrecimiento salarial parece que va de la mano con el crecimiento del mercado informal y del cuentapropismo. Diversos datos recientes dan cuenta de que casi la mitad de la población económicamente activa, obtiene su ingreso por esta vía. Este crecimiento de la informalidad conlleva graves riesgos sociales de exclusión social y de deterioro de la institucionalidad del sistema de la Seguridad Social que, a final de cuentas, afectará a todos los segmentos trabajadores por igual: los que tienen empleo formal y los que no.

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