Opinión: Los silencios del artículo “Si hay patadas, hay pa´ todos”

Por: Hugo Vargas González

El periódico La Nación publicó un artículo titulado «Si hay patadas, hay pa’ todos». Recomiendo su lectura como un manifiesto de la histórica línea ideológica de ese medio de comunicación.

Por eso, nada extraña su énfasis en atacar al empleo público, impulsando indistintamente, en estos tiempos de crisis, la reducción temporal de los salarios públicos hasta en un 50% o el cierre temporal de «instituciones que no satisfagan un fin social».

Como contribución al debate sobre lo que, desde el neoliberalismo, se entiende como «solidaridad» o como «fin social», es necesario identificar los silencios en el articulo en cuestión. Nada se indica sobre el aporte que podría dar el sector financiero en rubros como disminución de tasas de interés, ampliación del plazo de vencimiento o condonación de deudas a PYMES, o sobre la reducción de las comisiones por el uso de datáfonos o la disminución de tasas de usura según los estándares en otros países. ¡Pero nada dicen!

Y ante una crisis de salud tan seria, ¿no es el momento propicio para impulsar medidas excepcionales que abaraten el precio de los medicamentos? Qué decepción, en ese artículo nada se dice al respecto. Y eso que nos encontramos en una coyuntura donde este tema es, sin duda, central.

Pero si de sacrificios se trata, impulsar una reducción de un 50% del salario, y que para muchos es su único patrimonio, obliga también a considerar que los más ricos podrían hacer un aporte solidario en la misma línea. ¿Qué tal pedir que los 85 millonarios que La Nación nos informó, en 2012, acumulaban en conjunto 12 mil millones de dólares, aportaran un 10% de su capital? ¡Soló el 10%! Porque pareciera coherente, en ese genuino espíritu de solidaridad que impulsa el medio de comunicación, que si un concerje o una oficinista deba sacrificar el 50% de su salario, siendo éste a veces su único patrimonio, a quienes les sobra demasiado hagan algo similar.

Sin duda esta crisis llama a tomar medidas. Pero que no sean los más vulnerables quienes deban asumir el mayor peso.

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