ANEP-AyA refuerza cuestionamientos ante nombramientos en Acueductos y Alcantarillados

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados ANEP manifiesta su profunda preocupación por los recientes nombramientos realizados en puestos de alta dirección dentro del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), los cuales continúan generando serias dudas sobre los criterios utilizados para conformar la estructura gerencial de la institución.

Resulta imposible ignorar que los funcionarios públicos recientemente designados provienen directamente de otras instituciones del actual aparato gubernamental y mantienen vínculos laborales previos con quienes hoy ocupan posiciones de poder dentro del AyA.

Tal es el caso de Roberto Alvarado Astúa, quien recientemente fungía como Director Nacional de DINADECO y anteriormente laboró en el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), y que ahora asume una de las posiciones de mayor relevancia administrativa y financiera dentro del Instituto.

De igual forma, María Morera Calderón laboró en la Dirección de Infraestructura Educativa del Ministerio de Educación Pública (MEP), dependencia donde también desempeñó funciones la actual Presidenta Ejecutiva del AyA. Posteriormente fue incorporada a la institución y ascendida a una posición de alta jerarquía.

Desde ANEP consideramos que la ciudadanía tiene derecho a conocer cuáles fueron los criterios técnicos, profesionales y de experiencia que justificaron estos nombramientos, así como los estudios de atestados y análisis realizados para determinar que las personas designadas cumplen con los requisitos establecidos para cargos de tan alta responsabilidad e impacto en los resultados institucionales.

Más preocupante aún resulta la ausencia de información pública suficiente sobre algunos de estos perfiles, particularmente en lo referente al puesto de Subgerencia General, situación que impide a la ciudadanía verificar con transparencia la idoneidad de quienes hoy administran recursos públicos millonarios y toman decisiones estratégicas para el país.

Surge entonces una interrogante fundamental: ¿cuál es la verdadera necesidad institucional que justifica el fortalecimiento de nuevas posiciones de subgerencia y alta dirección mientras persisten múltiples necesidades operativas, técnicas y de infraestructura en los sistemas de agua potable y saneamiento?

¿Se está fortaleciendo la capacidad operativa del AyA o se está fortaleciendo la burocracia institucional?

¿Existe una evaluación técnica, organizacional y financiera que demuestre que estas nuevas posiciones no generan duplicidad de funciones con gerencias, direcciones y estructuras ya existentes?

¿Puede la Junta Directiva de AYA demostrar que estos nombramientos responden a una necesidad institucional real y no al crecimiento de una estructura administrativa cada vez más pesada y costosa para la institución?

Por transparencia, corresponde a la Administración Superior y particularmente a la Junta Directiva poner a disposición de la ciudadanía los estudios técnicos, criterios de selección y análisis organizacionales que respaldan estas decisiones.

Mientras miles de usuarios enfrentan problemas de abastecimiento, infraestructura rezagada, pérdidas de agua, limitaciones presupuestarias y crecientes demandas de inversión, resulta legítimo cuestionar si el camino correcto es aumentar la estructura administrativa superior o fortalecer las áreas técnicas y operativas que impactan directamente la prestación de los servicios.

La ANEP continuará vigilante y exigirá que todos los nombramientos en el AyA respondan a principios de mérito, capacidad, experiencia comprobada, transparencia y rendición de cuentas. Las instituciones públicas deben estar al servicio del interés general y no convertirse en espacios donde prevalezcan relaciones de confianza, cercanía política o redes de influencia por encima de la idoneidad profesional.

La administración de una institución estratégica para Costa Rica no puede estar rodeada de dudas ni de cuestionamientos sobre la utilización de los recursos públicos. La ciudadanía merece respuestas claras, documentos públicos, procesos transparentes y la certeza de que cada decisión adoptada responde al interés institucional y no a intereses particulares.

ANEP denuncia grave plaga de ratas en taller municipal de estructuras y respalda cierre temporal del plantel para proteger la salud de las personas trabajadoras

• Cerca de 16 trabajadores y trabajadoras mantienen suspendidas sus labores en el taller de estructuras de la Municipalidad de San José debido a condiciones extremas de insalubridad.

• La Seccional ANEP-Municipalidad de San José exige una intervención inmediata de la Alcaldía para garantizar condiciones seguras y dignas de trabajo.

San José, 2 de junio de 2026. La Seccional ANEP-Municipalidad de San José denunció públicamente las graves condiciones de insalubridad que enfrentan las personas trabajadoras de la Sección de Parques – Taller de Estructuras, quienes se vieron obligadas a suspender temporalmente sus labores debido a una severa plaga de ratas que afecta las instalaciones donde desempeñan sus funciones.

Según consta en un acta suscrita por el personal operativo y técnico del taller, la presencia de roedores ha alcanzado niveles críticos durante las últimas semanas, generando un serio riesgo para la salud, la seguridad y la integridad física de quienes laboran en el lugar.

La denuncia señala que las personas trabajadoras se encuentran expuestas diariamente a heces, orina y otros fluidos de estos animales, situación que representa un foco de contaminación y un riesgo inminente de contraer enfermedades infectocontagiosas.

Además, se reportó la presencia de ratas muertas en estado de descomposición dentro de paredes, techos y estructuras del plantel, provocando fuertes olores nauseabundos y condiciones que hacen prácticamente inhabitable el lugar de trabajo.

Johnny Castillo Matamoros, presidente de la Seccional ANEP-Municipalidad de San José, manifestó que la situación se ha vuelto insostenible y que las personas trabajadoras tomaron la decisión responsable de no ingresar a realizar labores internas hasta que se garantice un ambiente seguro.

“Estamos hablando de la salud de cerca de 16 trabajadores y trabajadoras municipales. No se les puede exigir que permanezcan en instalaciones donde existe una plaga de ratas y condiciones que ponen en riesgo su integridad. La Municipalidad debe actuar de inmediato y brindar una solución definitiva”, expresó Castillo.

La organización sindical respalda plenamente la decisión adoptada por el personal afectado y recalca que la suspensión temporal de labores responde exclusivamente a la necesidad de proteger la salud y la vida de quienes diariamente cumplen funciones esenciales para la ciudadanía josefina.

La ANEP exige a la Alcaldía de San José la ejecución urgente de un plan integral de fumigación, control de plagas, saneamiento y desinfección profunda de las instalaciones, así como una evaluación técnica que garantice la eliminación total del problema antes del reinicio de labores.

Asimismo, la organización permanecerá vigilante para que se respeten los derechos laborales, la salud ocupacional y las condiciones mínimas de seguridad que toda persona trabajadora merece.

Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados.

NO AL NUEVO PAQUETAZO DE IMPUESTOS PROPUESTO POR EL FMI

De manera contundente, claramente enfática, la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), rechaza con toda vehemencia el anuncio político de que viene un nuevo paquetazo de impuestos, “sugerido” por el Fondo Monetario Internacional (FMI), según mandato de su Directorio Ejecutivo y transmitido a las autoridades costarricenses respectivas por sus personeros de reciente visita al país.

El paquetazo de impuestos del 2018 generó gran conmoción social, pues la parte más cruel e injusta del mismo recayó sobre las poblaciones trabajadores asalariadas de los sectores Público y Privado, sobre las personas empleadas en la informalidad y en el cuentapropismo, sobre las micropequeñas y medianas empresas.

Por el contrario, la deuda pública ha seguido creciendo, su pago de intereses continúa siendo obsceno y casi que, delincuencialmente, excesivo, a modo macabro de la perversa lógica de los prestamos gota a gota. Por otra parte, las gestiones aduanera y fiscal-tributaria siguen sin cambios estructurales y profundos.

Y en cuanto al personal asalariado del empleo público, va para la década, 10 años (sino más, 15), de un congelamiento salarial socialmente criminal violatorio de disposiciones constitucionales y de Derechos Humanos. En el sector privado, el salario mínimo no garantiza un nivel de vida relativamente digno para las personas trabajadoras. A éstas, un nuevo paquetazo tributario la hará un daño inconmensurable.

El sistema tributario costarricense requiere de una profunda transformación estructural. Debe pasarse, aunque sea de modo paulatino, de la característica regresividad hacia una progresividad fiscal.

Su multifacética problemática tiene en el siguiente elemento, la centralidad de su perversa circunstancia:Pagan más los que proporcionalmente tienen menos ingresos; los que tienen más, pagan menos, no pagan del todo, eluden y/o evaden sus responsabilidades tributarias.

Pagan más los que proporcionalmente tienen menos ingresos; los que tienen más, pagan menos, no pagan del todo, eluden y/o evaden sus responsabilidades tributarias.

Sin duda, este grave asunto pasará a ocupar uno de los primerísimos lugares de la agenda de lucha de los sectores sociales costarricenses. ANEP asumirá la responsabilidad que nos compete.

San José, sábado 30 de mayo de 2026.

Asociación Nacional de Empleados Públicos y PrivadosANEP

Gobierno de Laura Fernández le pasa el bisturí al IMAS y abandona a miles de niños en pobreza extrema

• Actualmente 4.654 niñas y niños en condición de pobreza y pobreza extrema permanecen en lista de espera, mientras el propio IMAS reconoce faltantes presupuestarios superiores a ₡1.500 millones.

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) denuncia ante el país el colapso de la política social impulsada por el Gobierno de Laura Fernández, luego de que el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) suspendiera nuevos ingresos y sustituciones al subsidio de la Red de Cuido Infantil por falta de presupuesto.

Mientras el Gobierno insiste en vender discursos populistas sobre combate a la pobreza, la realidad nacional evidencia exactamente lo contrario: miles de familias pobres abandonadas, programas sociales debilitados y una niñez vulnerable excluida de ayudas esenciales porque el IMAS ya no tiene capacidad financiera para responder.

Según datos revelados por la Defensoría de los Habitantes, actualmente 4.654 niñas y niños en condición de pobreza y pobreza extrema permanecen en lista de espera, mientras el propio IMAS reconoce faltantes presupuestarios superiores a ₡1.500 millones.

Detrás de esas cifras existen madres trabajadoras, mujeres jefas de hogar y familias enteras que hoy reciben del Estado abandono, exclusión y desesperanza.

El subsidio de la Red de Cuido fue creado para que familias pobres y vulnerables puedan trabajar o estudiar mientras sus hijos reciben atención y protección. Hoy ese programa está siendo debilitado precisamente por el mismo Gobierno que prometió combatir la pobreza desde el primer día.

ANEP responsabiliza directamente al Gobierno de Laura Fernández y a la presidenta ejecutiva del IMAS, Yorleny León Marchena, por el deterioro y debilitamiento progresivo de la principal institución social del país.

La jerarca ya estuvo al frente del IMAS durante la administración de Rodrigo Chaves y ahora permanecerá cuatro años más en el gobierno de Laura Fernández. Esto evidencia la continuidad de una misma línea política que durante años ha debilitado la capacidad social y operativa del IMAS mientras aumenta la exclusión de las familias más pobres del país.

No es casualidad que hoy el IMAS enfrente uno de los momentos más críticos de su política social. Ya desde el año anterior, la propia presidenta ejecutiva, Yorleny León Marchena, hablaba públicamente de “meterle bisturí” a la institución. Hoy ese discurso se traduce en una realidad devastadora: programas debilitados, recortes encubiertos y más de 4.600 niñas y niños pobres excluidos de la Red de Cuido Infantil por falta de presupuesto.

Durante años se construyó un discurso político alrededor de un supuesto combate frontal contra la pobreza. Videos institucionales, campañas de imagen, giras y declaraciones públicas insistiendo en que el principal objetivo del IMAS era disminuir la pobreza en Costa Rica. Sin embargo, la realidad nacional demuestra exactamente lo contrario.

Lejos de fortalecerse la política social, el país presencia cómo se le pasa el bisturí presupuestario al IMAS y a programas fundamentales para las familias trabajadoras.

La permanencia de las mismas autoridades al frente de la institución confirma que el debilitamiento de la política social no es un accidente ni una crisis aislada. Es la continuidad de un modelo que viene arrastrándose desde la administración anterior y que hoy golpea directamente a miles de niñas y niños excluidos de la Red de Cuido Infantil.

Mientras el aparato institucional produce propaganda y discursos populistas sobre supuestos avances sociales, miles de familias pobres quedan excluidas de programas esenciales y la niñez vulnerable termina pagando las consecuencias de decisiones políticas equivocadas.

La propia Defensoría de los Habitantes advirtió que estas medidas profundizan las desigualdades sociales y pueden convertirse en formas de violencia institucional contra las poblaciones más vulnerables.

Hoy Costa Rica presencia cómo la institución creada para combatir la pobreza termina debilitándose mientras aumentan las necesidades sociales de miles de hogares.

La pobreza no se combate grabando videos populistas ni produciendo propaganda institucional para redes sociales. Yorleny León debe dejar de vender discursos sobre combate a la pobreza y empezar a responder por el debilitamiento del IMAS, el abandono de miles de familias pobres y la exclusión de miles de niñas y niños que hoy quedaron fuera de la Red de Cuido por falta de presupuesto.

Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

ANEP denuncia improvisación, amiguismo político y falta de conocimiento institucional en recientes nombramientos del AyA

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) expresa su profunda preocupación y absoluto rechazo ante los recientes nombramientos realizados por la Junta Directiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), dados a conocer este día mediante un comunicado institucional.

Estos movimientos evidencian, una vez más, una preocupante práctica de improvisación, favoritismo y debilitamiento de la institucionalidad pública, dejando de lado la experiencia técnica, el conocimiento institucional y la trayectoria de funcionarios y funcionarias que por años han sostenido el funcionamiento del AyA.

En primera instancia, se anuncia el nombramiento de María de los Ángeles Morera Calderón como Subgerente Administrativa, cargo que hasta donde tenemos entendido anteriormente se denominaba Subgerencia General. Resulta inevitable cuestionar cuáles fueron los criterios técnicos, profesionales y de experiencia utilizados para colocar en una posición tan estratégica a una funcionaria de apenas 35 años, con escaso recorrido dentro de la institución y sin trayectoria conocida en la gestión integral del AyA.

La señora Morera Calderón trabajó anteriormente en la Dirección de Infraestructura del Ministerio de Educación Pública (MEP), donde coincidió con la actual presidenta ejecutiva del AyA, Lourdes Suárez Barboza, como subalterna. Posteriormente fue trasladada al AyA como asesora de confianza y ahora es promovida a uno de los puestos gerenciales más importantes de la institución.

Desde ANEP consideramos válido preguntarle al país y a la ciudadanía: ¿Dónde quedó el respeto por la carrera administrativa, por el conocimiento técnico institucional y por la experiencia que requieren puestos de esta magnitud?

El AyA enfrenta enormes desafíos operativos, financieros, ambientales y de infraestructura que no pueden quedar en manos de personas que vienen a aprender sobre la marcha.

Por otro lado, también se anuncia el nombramiento de Mariela Sanabria Arrieta como Subgerente de Sistemas Comunales, una funcionaria proveniente del Ministerio de Vivienda, cuyo perfil profesional poco o nada tiene que ver con la complejidad técnica, social y territorial que implica el manejo de sistemas comunales de agua potable en Costa Rica.

A esto se suma un elemento que no puede pasar desapercibido: La señora Sanabria Arrieta es la actual esposa del exministro Mauricio Batalla, situación que inevitablemente genera cuestionamientos sobre la influencia política y las redes de poder que podrían estar detrás de este tipo de decisiones.

Desde ANEP advertimos con enorme preocupación que el AyA pareciera convertirse en un espacio para acomodos políticos y nombramientos de confianza, mientras se ignora deliberadamente a personal institucional con años de experiencia, conocimiento técnico y compromiso demostrado con la institución y con el país.

Más grave aún, estos nombramientos ponen en riesgo la estabilidad y el funcionamiento de una institución estratégica para Costa Rica. El AyA no puede ser utilizado como laboratorio de improvisaciones administrativas ni como espacio para colocar personas sin el conocimiento técnico y operativo que demanda la gestión del recurso hídrico y de los sistemas comunales.

Cuando personas sin experiencia institucional llegan a ocupar puestos de alta dirección, las consecuencias las terminan pagando las comunidades, los trabajadores y la ciudadanía. La improvisación en cargos estratégicos puede traducirse en atrasos en proyectos, malas decisiones administrativas, debilitamiento técnico y una mayor desconexión con la realidad operativa de la institución.

El AyA atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia, con enormes retos en abastecimiento, infraestructura, inversión y atención de comunidades. En ese contexto, lo que el país necesita son personas con liderazgo técnico, experiencia comprobada y profundo conocimiento institucional, no nombramientos basados en cercanías políticas o relaciones de confianza.

ANEP continuará vigilante y denunciando cualquier decisión que atente contra la institucionalidad, la transparencia y el correcto funcionamiento del AyA.

San José, Costa Rica

22 de mayo de 2026

Posición de la ANEP ante la destrucción del Modelo Eléctrico Solidario

Desde la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) estamos convencidos de que Costa Rica no necesita destruir su modelo eléctrico para modernizarlo. Al contrario, debe fortalecerlo, corregir sus debilidades, actualizar sus capacidades tecnológicas y proyectarlo hacia el futuro manteniendo intacto el principio que permitió su éxito histórico: la energía eléctrica como un derecho al que deben tener acceso todas y todos los costarricenses, al mejor precio posible.

La soberanía energética constituye un componente fundamental de la soberanía nacional. Un país pequeño como Costa Rica no debe renunciar al control estratégico de una infraestructura esencial para su estabilidad económica, social y ambiental. La energía eléctrica no puede quedar subordinada exclusivamente a dinámicas de mercado porque su impacto trasciende la lógica comercial y afecta directamente el bienestar colectivo y la capacidad de desarrollo del país.

A menudo escuchamos aquel viejo refrán que dice que: “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde” y es que han de ser ciertas esas palabras de sabiduría popular para que, con el paso de los años, lejos de desaparecer, sigan presentes en nuestra cultura. Que cerca estamos de tener que recordarlas cuando en el futuro evoquemos la memoria del referente mundial en materia de energía que tuvo Costa Rica en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Luego de las enormes transformaciones que vivió nuestro país durante la década de los años cuarenta del siglo anterior, se reforzó un modelo institucional público que le permitió a nuestro país un desarrollo y auge que no tenía parangón con el resto de las naciones del istmo centroamericano.

Como hijo predilecto de aquella visión solidaria de Estado, nació el 8 de abril de 1949 el Instituto Costarricense de Electricidad, luego del fracaso en lo referente al desarrollo de la electrificación en nuestro país, que en manos privadas y extranjeras no lograba ofrecer un servicio eléctrico con cobertura nacional y mucho menos con la calidad que demandaba nuestro pueblo.

Desde la fundación del ICE, el modelo eléctrico costarricense ha demostrado, a lo largo de décadas, que es posible construir un sistema energético eficiente, solidario, técnicamente robusto y ambientalmente sostenible bajo liderazgo público. La experiencia histórica del ICE y de las empresas públicas del sector supo pasar de una promesa a convertirse en un hecho irrefutable de política pública exitosa.

Costa Rica alcanzó cobertura eléctrica prácticamente universal, desarrolló una de las matrices eléctricas más limpias del mundo, electrificó regiones rurales históricamente excluidas y consolidó una infraestructura energética estable y confiable mediante planificación estatal de largo plazo. Estos logros no fueron producto de la lógica espontánea del mercado, sino de una visión nacional que entendió la electricidad como un servicio estratégico para el desarrollo humano, económico y territorial del país.

Actualmente, Costa Rica mantiene una cobertura eléctrica cercana al 99,4% de la población, una de las más altas de América Latina y comparable, únicamente, con países desarrollados. Este nivel de cobertura no sólo refleja capacidad técnica, sino también una decisión política histórica: llevar electricidad incluso a regiones donde la rentabilidad económica inmediata era limitada o inexistente, algo que, desde la lógica de mercado que ahora pretenden imponernos hubiera sido sencillamente imposible.

De la mano del ICE, Costa Rica desarrolló un modelo eléctrico que no tiene comparación entre sus países vecinos, consiguiendo una cobertura de casi todo su territorio nacional, con una enorme estabilidad que garantiza la continuidad del servicio prácticamente sin apagones, con una matriz energética renovable como poquísimos países en el mundo y, por sobre todas las cosas, con una soberanía energética envidiable.

Mientras diversos países latinoamericanos aún enfrentan brechas importantes de electrificación rural, dependencia térmica o inestabilidad del suministro, Costa Rica consolidó durante décadas un sistema relativamente resiliente y confiable bajo la dirección del ICE.

Las y los costarricense no nos damos cuenta de la enorme estabilidad que tiene nuestro servicio eléctrico que incluso frente a desastres naturales que azotan a nuestro país, propios del trópico, enfrentamos pocos cortes y tiempos de reposición del servicio rápidos en comparación a otros países vecinos.

Además de todas las bondades de las que hemos hablado, el tema de las tarifas, que es frecuentemente utilizado como caballo de batalla por quienes desean destruir el modelo para apoderarse de los negocios de la energía eléctrica, está lleno de marañas e ideas confusas pues, a pesar de que producir con energías prácticamente 100% limpias tiene un costo elevado, el país mantiene tarifas competitivas.

El análisis también debería considerar además que los sistemas eléctricos no se evalúan únicamente por el precio inmediato del kilovatio-hora. También debe valorarse la estabilidad, la universalidad de la cobertura, la capacidad de expansión, la seguridad energética, la sostenibilidad ambiental y la capacidad de planificación y operación.

En la ANEP somos asiduos creyentes de que la electricidad no puede reducirse a una simple mercancía pues la energía eléctrica es el pilar que sostiene hospitales, telecomunicaciones, sistemas de agua potable, funcionabilidad de centros educativos, industria, y la vida cotidiana de todas y todos los costarricenses. Por ello, la planificación energética debe responder prioritariamente al interés nacional y no exclusivamente a criterios de rentabilidad privada de corto plazo.

Los sistemas eléctricos poseen características técnicas que limitan profundamente la lógica de competencia tradicional. La generación, transmisión y distribución requieren coordinación permanente, planificación integrada, reservas estratégicas y estabilidad sistémica en tiempo real, algo que en Costa Rica está más que demostrado que el ICE ha sabido gestionar con un éxito irrefutable. La fragmentación del modelo energético bajo esquemas de apertura, como la que se propone actualmente en nuestro país, puede debilitar esa capacidad de coordinación y sustituir una visión nacional de largo plazo por dinámicas orientadas principalmente a maximizar rentabilidad. Esto incluye la posible pérdida de producción con energía principalmente limpia, pues pensando sólo en la rentabilidad, el proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional (expediente 23.414) deja abierto el portillo para el establecimiento de plantas térmicas, que generan con base en la quema de combustibles como el búnker o el diésel.

La experiencia internacional demuestra que la liberalización eléctrica no garantiza automáticamente mejores resultados. Por el contrario, diversos mercados eléctricos abiertos han enfrentado volatilidad tarifaria, subinversión en infraestructura crítica, manipulación de precios, debilitamiento de la planificación energética e incluso crisis de abastecimiento. De hecho, en naciones cercanas a nuestro país, como Honduras, en el año 2022 se impulsó la nacionalización de la energía eléctrica mediante la Ley Especial de Energía, que buscaba reparar el desastre de la privatización que se ejecutó hace varios años en ese país. Mientras tanto, en Costa Rica caminamos a la inversa, destruyendo un modelo que ha demostrado ser sumamente exitoso para sustituirlo por otro con una idea imperante de mercado que ha fracasado en naciones vecinas.

En el caso costarricense, el modelo público ha demostrado capacidades que muchos países todavía intentan alcanzar con cobertura casi universal, estabilidad del sistema, alta penetración de energías renovables, capacidad técnica nacional, electrificación rural, independencia relativa frente a combustibles fósiles y una institucionalidad energética sólida.

Desmantelar o fragmentar un sistema que históricamente ha generado resultados exitosos representaría un riesgo innecesario para la seguridad energética del país.

Defender el modelo público no significa negar la necesidad de reformas. El sistema eléctrico costarricense debe modernizarse, adaptarse tecnológicamente y mejorar su eficiencia operativa. Sin embargo, modernizar no implica privatizar ni abrir el mercado eléctrico a dinámicas que podrían debilitar la capacidad nacional de planificación estratégica que durante tantos años ha ejecutado el ICE de manera exitosa, aunque algunos empresarios con su voracidad pretendan imponernos esa idea.

Costa Rica debe profundizar su liderazgo en materia de energías limpias, aprovechando ventajas estratégicas ya existentes, particularmente en geotermia, generación renovable y planificación integrada del sistema. La transición energética global requerirá coordinación nacional, visión de largo plazo y capacidad de inversión estratégica, elementos que un modelo público fuerte, encabezado por el ICE, puede garantizar de mejor manera que un sistema fragmentado y subordinado a intereses particulares.

Comprendemos perfectamente lo que está detrás del proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional (expediente 23.414) que nos es más que un nuevo intento de un pequeño, pero poderoso grupo empresarial que desde hace muchísimos años ha soñado con desmantelar el modelo eléctrico nacional, para apoderarse del mercado eléctrico, pues comprenden la energía como una mercancía más y ven una oportunidad para aumentar sus ya de por sí grandes riquezas.

Los diputados cómplices de estos empresarios voraces e inescrupulosos que apoyen el proyecto de Ley de Armonización del Sistema Eléctrico Nacional deberán asumir su responsabilidad por destruir un modelo eléctrico solidario que durante más de 77 años ha sabido traer desarrollo a nuestro país, brindando un servicio con estándares de calidad comparables sólo con los existentes en las potencias más importantes del orbe. El desastre que derive de la aprobación de este nefasto proyecto de Ley será su responsabilidad. ¡La historia los juzgará!

Tras aprobación del expediente 24.642, ANEP plantea avanzar en proyecto clave para fortalecer financieramente al PANI

ANEP impulsa conversaciones con diputadas y diputados para promover el expediente 24.173, iniciativa orientada a dotar de mayores recursos al PANI y permitir la contratación de más personal.

Mientras otros únicamente señalan los problemas, ANEP impulsa propuestas concretas y mantiene gestiones legislativas orientadas a mejorar la capacidad de atención del PANI y fortalecer la protección de la niñez y adolescencia.

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) considera importante la aprobación del expediente legislativo 24.642, denominado “Ley para el mejoramiento de la gestión del Patronato Nacional de la Infancia y fortalecimiento del proceso especial de protección de las personas menores de edad”, iniciativa que incorpora reformas relevantes para fortalecer distintos mecanismos de protección de la niñez y adolescencia en Costa Rica.

Desde ANEP respaldamos el avance de esta iniciativa y sostuvimos acercamientos y conversaciones con distintas diputaciones sobre la importancia de fortalecer los procesos de protección, el seguimiento de casos y distintas competencias técnicas institucionales del PANI.

No obstante, aunque este proyecto representa un avance relevante, resulta necesario señalar que el expediente 24.642 no resuelve uno de los principales problemas estructurales que actualmente enfrenta el Patronato Nacional de la Infancia: las limitaciones presupuestarias y operativas que afectan la capacidad institucional y limitan la contratación de más personal especializado.

Por esa razón, ANEP considera fundamental que la discusión legislativa avance ahora hacia el expediente 24.173, denominado “Ley para proteger la inversión social en niñez y adolescencia”, iniciativa que busca blindar financieramente al PANI frente a las restricciones derivadas de la regla fiscal y fortalecer la capacidad operativa de la institución.

Actualmente, el expediente 24.173 aún no ha sido convocado para avanzar en su discusión legislativa, pese a que busca dotar al PANI de herramientas financieras indispensables para fortalecer su capacidad operativa y humana.

Desde hace varias semanas, nuestra organización sindical mantiene conversaciones y gestiones con diputadas y diputados de la República para impulsar el conocimiento y eventual avance de este proyecto de ley, debido a la importancia que tiene para la sostenibilidad operativa de la institución.

El expediente 24.173 busca fortalecer financieramente al Patronato Nacional de la Infancia mediante medidas orientadas a proteger la inversión social en niñez y adolescencia. Entre sus principales propuestas destacan:

• Garantizar que el PANI reciba al menos el 4% de los recursos de Fodesaf.

• Impedir que el Ministerio de Hacienda deje de presupuestar recursos que legalmente corresponden a la institución.

• Permitir que determinados superávits actualmente limitados por la regla fiscal puedan ser utilizados por el PANI.

• Fortalecer la capacidad operativa institucional mediante mayores recursos para atención, funcionamiento y respuesta técnica.

• Generar condiciones para ampliar la capacidad institucional y fortalecer la atención de personas menores de edad frente al crecimiento sostenido de denuncias y casos de intervención.

La propia exposición de motivos del proyecto advierte que las restricciones fiscales han generado afectaciones sobre la capacidad operativa del PANI, incluyendo limitaciones para la contratación de personal, fortalecimiento territorial y atención de programas dirigidos a la niñez y adolescencia.

Asimismo, el expediente señala que el crecimiento sostenido de denuncias y la saturación institucional hacen necesario fortalecer progresivamente las Oficinas Locales, Direcciones Regionales y equipos técnicos especializados del Patronato Nacional de la Infancia.

ANEP ha venido advirtiendo desde hace mucho tiempo el colapso operativo que enfrentan las personas trabajadoras de las distintas oficinas y departamentos del PANI, situación que se refleja en sobrecarga laboral, acumulación de casos, recargos funcionales y dificultades institucionales para responder oportunamente al crecimiento de denuncias relacionadas con posibles vulneraciones de derechos de personas menores de edad.

Nuestra organización incluso compareció ante la Comisión Permanente Especial de Juventud, Niñez y Adolescencia de la Asamblea Legislativa, donde expuso las graves afectaciones operativas y humanas que enfrenta actualmente la institución.

Para ANEP, fortalecer verdaderamente al PANI implica no solamente reformar procedimientos y mecanismos de protección, sino también garantizar recursos suficientes para ampliar la capacidad operativa institucional, contratar más personal especializado y mejorar las condiciones de atención a la niñez y adolescencia costarricense.

La protección integral de las personas menores de edad requiere decisiones estructurales que permitan al Patronato Nacional de la Infancia responder adecuadamente al crecimiento de la demanda institucional y garantizar una atención oportuna, humana y efectiva.

Desde ANEP reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los servicios públicos, del Estado Social de Derecho y de un PANI fortalecido, con recursos suficientes y capacidad real para garantizar los derechos de la niñez y adolescencia en Costa Rica.

Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)