La plata anda dando vueltas en la calle

KRISSIA MORRIS GRAY
kmorris@diarioextra.com

Más allá de que se fije el alza salarial de los empleados del sector público, que fue de ¢5 mil, para la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) la discusión debe trascender, al punto de pensar en una revolución tributaria, entendida como una transformación tributaria estructural.

En visita realizada a DIARIO EXTRA, Albino Vargas, secretario general de ANEP, y Rafael Mora, asesor de la secretaría general de dicho gremio, indicaron en entrevista con la subdirectora Marcela Villalobos que es importante que el gobierno desista del proyecto de reforma fiscal y más bien se incline por una contingencia fiscal y a la vez abrir espacio para el diálogo nacional con los sectores sociales y productivos, a fin de discutir y aprobar una reforma fiscal real.

¿Cómo ANEP considera que el país atraviesa un déficit fiscal?

– Hay un déficit fiscal y estamos conscientes de que el gobierno estaría pidiendo prestado para pagar salarios y ya hay un problema en el mercado financiero para que al gobierno le presten plata.

¿En este sentido cuál es el mayor temor de la agrupación?

– Que en determinado momento el gobierno acuda al Fondo Monetario Internacional, al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o el Banco Mundial (BM) a pedir crédito para enfrentar el creciente problema de déficit fiscal y que el crédito sea condicionado a llevar a la clase trabajadora a extremos sacrificios, como por ejemplo el congelamiento de salarios, rebajas salariales, despidos masivos y disminución en el monto de las pensiones.

¿Qué propone ANEP sobre el particular?

– Hay que atacar todas las formas de evasión y elusión de impuestos que por el orden conservador ronda los ¢500 mil millones. Además hay que entrarles duro a los 188 regímenes de exenciones y exoneraciones fiscales que andan por el 6% del Producto Interno Bruto (PIB), es decir ¢1,2 billones, y también es urgente atacar el tema de los superávits libres, o sea dineros que las instituciones no destinan a proyectos estratégicos y que rondan el 7% del PIB para ¢1,4 billones.

Según ustedes hay plata.

– Es injusto cargar de más impuestos a la población si la plata anda dando vueltas en la calle. Sí hay plata en el país. Existen más de ¢3 billones como fuentes potenciales de ingresos frescos sin paquete fiscal.

Pero el gobierno dice que no cuenta con recursos frescos.

– Es un colapso general la ausencia de recursos frescos, que va más allá del aumento salarial del sector público. El movimiento del miércoles (mañana) debe ser más allá de los ¢5 mil. La institucionalidad costarricense está amenazada por una injusta distribución de la riqueza.

¿Entonces qué opinión tienen del proyecto de plan fiscal del gobierno?

– El plan fiscal no tiene espacio político en la Asamblea Legislativa. Lo que corresponde es una ley de contingencia fiscal y a la vez abrir un espacio de diálogo nacional del sistema tributario costarricense.

La reforma fiscal del gobierno es para recaudar ¢300 mil millones, lo cual es un 1,5% del PIB. Es un parche, pues en el corto plazo el próximo gobierno deberá trabajar en otra reforma fiscal y eso no puede ser.

PROPUESTA EN RESUMEN

Intervención del sistema aduanero nacional para el fortalecimiento de la política fiscal.

Recompensar a las personas que denunciaron la evasión una vez comprobada con darle una parte de lo decomisado.

Pensión de consumo. Que de todas las facturas de compras, al trabajador se le acrediten puntos que al final de su vida laboral se depositan en pensión complementaria, aumentando dicho rubro.

Ponerles impuesto al consumo de lujo y las muestras evidentes de riqueza acumulada.

Aplicar un impuesto al patrimonio por una única vez.

Rompimiento parcial del secreto bancario con propósitos tributarios.

Aprobar una ley para gravar las ganancias producidas en el exterior y repatriadas.

Que las contralorías de servicios pasen a ser entes adscritos de la Defensoría de los Habitantes.

Crear un fondo solidario para que personas físicas endeudadas no caigan en la pobreza sino que se les dé la posibilidad de reordenar sus deudas.

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