¿POR QUÉ SE ASUSTAN TANTO?

Gracias a las convicciones democráticas del Diario Extra, en el campo del respeto a la Libre Expresión, ANEP publica, semanalmente, en días miércoles, esta columna.

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Amanuenses, editorialistas asalariados, columnistas en el borde de la senectud, exdirectores de periódico que duraron 20 años en el cargo, destilan odio y veneno en contra de las organizaciones sindicales honestas, simplemente porque hemos osado desafiar el proyecto político-económico, de orden totalitario que nos quieren imponer, atreviéndose incluso a violentar la Constitución Política cuando impusieron la reelección presidencial por vía judicial y no por la parlamentaria como corresponde en un democracia.

¿Por qué les causamos tanto odio?; ¿por qué tienen tanto miedo?; ¿por qué se asustan tanto cuando hablamos de la Democracia de la Calle, al reclamar el sagrado derecho humano, universal constitucional, de participar en una decisión de tanto impacto como el asunto del TLC?

El proyecto neoliberal, caracterizado por la corrupción, la concentración de la riqueza y la prostitución de la institucionalidad democrática, requiere para consolidarse de una ciudadanía idiotizada y de organizaciones sociales controladas por los patrones (sea el Estado o las cámaras), para acallar toda resistencia, toda voz cuestionadora.

Peor todavía si algunas de esas organizaciones se atreven a pensar, se les ocurre analizar la situación del país, desarrollan capacidad de propuesta que les desafía la implantación de su proyecto; esto es todavía más peligroso y, por ende, habrá que acusarlas de sedición, de subversión, de ser agentes de gobiernos extranjeros.

Los oligarcas neoliberales de los grandes negocios comerciales, de la exportación y de las finanzas, esos cuyos intereses se reflejan en el periódico de doble muro en sus instalaciones, no pueden permitirse que una organización laboral independiente, que un sindicato con pensamiento propio, tenga el atrevimiento de atravesárseles en el camino que les lleva hacia el control total de la institucionalidad democrática, que les habrá de generar más negocios y más plata.

Ese es el miedo que tienen, que nosotros, los de abajo, los asalariados, tengamos pensamiento propio. Es el temor que sienten de que la clase trabajadora asuma, como en derecho le corresponde, protagonismo político de carácter histórico. Es el horror que les da que un día, no muy lejano, la ciudadanía activa les pida cuentas de cómo es que han hecho tanta plata, les exija pagar impuestos como debe ser, les cobre tanta corrupción y pobreza que nos han traído sus políticas económicas neoliberales.

Por eso es que tienen tanto miedo. Por eso es que están tan asustados. Por eso es que no toleran que la democracia permita sindicatos libres e independientes de su control. La democracia que ellos aceptan es aquella que ellos mismos puedan controlar. La que no pueden controlar será catalogada como sedición, como subversión. Por eso es que nos atacan tanto, porque no nos pueden controlar.

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