– Salida del foro de la OEA debilita la incidencia de Costa Rica en agendas clave de igualdad y no discriminación.
– Se configura un patrón preocupante que pone en riesgo avances en Derechos Humanos
San José, Costa Rica — La Seccional ANEP Diversidad rechaza la decisión del Gobierno de Costa Rica de retirarse del foro de la Organización de los Estados Americanos (OEA) dedicado a la promoción y defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+, por constituir un debilitamiento del compromiso del Estado costarricense con los derechos humanos en el ámbito internacional. Lejos de ser una medida administrativa, esta determinación refleja un retroceso en la posición histórica del país en materia de igualdad y no discriminación.
El espacio del que Costa Rica se retira, conocido como “Core Group LGBTI”, ha sido un mecanismo de articulación entre Estados para el impulso de estándares internacionales, el fortalecimiento de políticas públicas inclusivas y la coordinación de acciones frente a la discriminación. La participación en estos espacios no es meramente simbólica: representa un compromiso concreto con el desarrollo progresivo de derechos y con el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de igualdad y no discriminación.
La salida de este foro implica una reducción directa de la presencia e incidencia del país en escenarios donde se definen agendas estratégicas para la protección de derechos. En consecuencia, debilita tanto la proyección internacional de Costa Rica como su capacidad de influir en procesos regionales que inciden en la garantía efectiva de los derechos humanos.
Este hecho no puede analizarse de forma aislada. Se inscribe en un contexto político más amplio en el que el gobierno de Rodrigo Chaves Robles y el gobierno por iniciar de Laura Fernández configuran, con creciente evidencia, un escenario regresivo en materia de derechos humanos, particularmente en lo que respecta a las personas LGBTIQ+. Esta orientación resulta especialmente preocupante en un país que aún enfrenta importantes desafíos en materia de igualdad, dignidad y justicia.
En este contexto, se vuelve imprescindible promover una reflexión crítica sobre el rumbo que se está consolidando y sobre el impacto que determinadas decisiones políticas pueden tener en la protección y ampliación de derechos. La defensa de los derechos humanos no puede asumirse como irreversible ni garantizada.
Hoy más que nunca, es necesario fortalecer el debate público, la participación ciudadana y el compromiso democrático. La defensa de los derechos conquistados —y de aquellos que aún están pendientes— constituye una responsabilidad colectiva frente a cualquier intento de retroceso.
En esa misma línea, ANEP Diversidad señala que esta decisión forma parte de un conjunto de acciones y omisiones que evidencian un distanciamiento progresivo de las agendas de derechos humanos, particularmente aquellas vinculadas a la diversidad, la inclusión y la equidad. Este patrón preocupa, ya que debilita el liderazgo histórico de Costa Rica en la defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+ en América Latina.
Si bien los derechos conquistados en el país no desaparecen de forma inmediata, resulta fundamental señalar que los retrocesos en derechos humanos suelen iniciar con el debilitamiento de compromisos internacionales, la desarticulación de espacios de cooperación y la reducción de mecanismos de vigilancia externa. La salida de este foro constituye una señal clara en esa dirección.
Rechazamos categóricamente la premisa de que Costa Rica ha alcanzado una “protección plena” de los derechos de todas las personas. Esta afirmación desconoce las realidades que aún enfrentan las personas LGBTIQ+, incluyendo situaciones persistentes de discriminación, exclusión y violencia, que requieren políticas públicas sostenidas y un compromiso permanente tanto a nivel nacional como internacional.
La defensa de los derechos humanos exige coherencia, participación activa y presencia en los espacios donde estos se construyen, se fortalecen y se vigilan. Apartarse de dichos espacios contradice los principios que históricamente han orientado la política exterior costarricense.
Ante este escenario, ANEP Diversidad hace un llamado a las personas de la comunidad LGBTIQ+, así como a las organizaciones sociales, al movimiento sindical, a las instituciones públicas y a la ciudadanía en general, a mantenerse vigilantes, informados y activos. La defensa de sus derechos y de todas las personas frente a la discriminación es una responsabilidad colectiva que no puede ser debilitada por decisiones políticas de esta naturaleza.
ANEP Diversidad reitera su compromiso firme con la construcción de una Costa Rica inclusiva, equitativa y respetuosa de la dignidad de todas las personas, y continuará alzando la voz frente a cualquier acción que represente un retroceso en derechos humanos.





