ANEP en el Primer Congreso de Seguridad Alimentaria y Nutricional

Es un gran gusto para la ANEP compartir con ustedes esta importante invitación para realizar sendas presentaciones en este evento, organizado por la Universidad de Costa Rica.

Nuestra organización participará con las siguientes exposiciones:

– “Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional es un asunto de interés nacional”, por nuestro Secretario General, Albino Vargas Barrantes. Miércoles 17. 1:15pm.

– “La Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional es un Asunto de Interés Nacional”, por el compañero Ing. Carlos Alfaro Rodríguez, Vicepresidente de la Junta Directiva de la Seccional ANEP-MAG.

– Panel “Salud Pública: Alimentos Alternativos”. Ing. Álvaro Castro Ramírez, Seccional ANEP-MAG.
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LA SOBERANÍA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL ES UN ASUNTO DE INTERÉS NACIONAL

Eje en la que se escribe: Producción y Disponibilidad de Alimentos. Políticas Públicas e Institucionalidad; Organizaciones Sociales; Ambiente; Salud Pública.
Autor: Ing. Agr. Carlos Alfaro Rodríguez. calfaror@yahoo.com; seccionalmag@anep.or.cr. Vicepresidente Junta Directiva Seccional Asociación Nacional de Empleados Públicos – Ministerio de Agricultura y Ganadería.

ENTORNO

La Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (SSAN), son conceptos que han evolucionado, como parte de la identidad de una nación; su razón es satisfacer las necesidades de alimentación de una sociedad. Es una razón de sobrevivencia para cualquier nación. Su valor se manifiesta como un Derecho Humano y de manera colectivo como Soberanía.

En nuestro país se podría interpretar su existencia, dentro de los articulados de la Constitución Política: Nº50; bienestar al pueblo, ordenamiento y estimulo a la producción. En el artículo Nº56: el trabajo es un derecho y obligación; la clase campesina tienen derecho a su labor. Al no estar preciso el concepto y alcances de SSAN; afectan en las políticas públicas. Intentos de aclarar este faltante de nuestro ordenamiento jurídico y re orientar la política pública hacia una acción productiva y estratégica; se han realizado intentos de ley: dos propuestas sobre Marco de Seguridad Alimentaria y Soberanía Alimentaria y Nutricional (mayo, 2002 y noviembre, 2004) y recientemente con un proyecto de modificación al artículo 50 de la Constitución Política; esta última, con un valor superior a las políticas pasajeras de hoy, al tipificarse nuestra Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional.

La Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN) y las políticas actuales

La Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN), se ha realizado en nuestro país de dos vías: la primera era la producción local de alimentos, tal como ocurría hace 25 años y la segunda y actual; es la dependencia de importar alimentos, debilitando la producción interna. Como ejemplo tenemos, la actividad frijolera que se desestimula internamente; con la preferencia de importar de otros países, como China.

La segunda vía trae grandes riesgos: dependencia de mercados especulativos del exterior; vulnerabilidad de lo que ocurra afuera; inseguridad de tener alimento. Los efectos del cambio climático; como la recién sequía en las zonas graníferas en Estados Unidos y el alza desmedida de los precios del maíz y la soya; nos arrastra a la incertidumbre alimentaria y a su industria.

El abastecimiento de alimentos provenientes del exterior, se respalda en un contexto del libre mercado globalizado y apoyado por la definición aperturista y respaldada por el Derecho a los Alimentos: “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.” (Cumbre Mundial sobre la Alimentación, 1996).

No importa de dónde tenga el origen de la comida; hay que adquirirla para satisfacer el hambre. Este hecho, conlleva al desestimulo productivo interno; mediante acciones mediáticas que mencionan baja competitividad, ineficiencia, altos costos de producción (estimulado por un mercado especulativo) y fruto de pobre apoyo técnico y financiero y de un desmantelamiento de instituciones del sector agropecuario; contrastando con el fomento nacional hacia cultivos de exportación, que siguen con la tradición centenaria de “postres” y sin valor agregado alguno (Política de Estado para el Sector Agro Alimentario y el Desarrollo Rural Costarricense 2010-2021) y con el cumplimiento irrestricto de nuestras relaciones comerciales, de hecho asimétricas con potencias económicas y la sombra de castigo internacional, si evadimos las reglas (Organización Mundial del Comercio, tratados comerciales, asociaciones comerciales, etc.) y como ejemplo, los ataques al sector productor de arroz por parte del mismo Gobierno; no hay planes de SAN.

Soberanía Alimentaria, la conceptualizamos como: el Derecho de los Pueblos, las naciones o las uniones de países a definir sus políticas agrícolas y de alimentos, sin ningún “dumping” frente a países terceros. La Soberanía organiza la producción y el consumo de alimentos acorde con las necesidades de las comunidades locales, otorgando prioridad a la producción para el consumo local y domestico. Incluye el Derecho a proteger y regular la producción nacional agropecuaria y a proteger el mercado doméstico del “dumping” de excedentes agrícolas y de las importaciones a bajo precio de otros países. La gente sin tierra y la pequeña agricultura tienen el acceso a la tierra, el agua, las semillas y los recursos productivos; además de un adecuado suministro de servicios públicos. La Soberanía es sostenibilidad, es justicia al trabajo y a una buena cosecha bien pagada.

La Soberanía es un camino propio para el desarrollo agro alimentario; respetando al ambiente y al ser Humano; para satisfacción actual y futura de las generaciones de costarricenses. Países hermanos como Venezuela, Ecuador y Bolivia, han incorporado en su Constitución la SSAN; como garantía de la sostenibilidad e independencia respecto a la alimentación de sus pueblos.

L*a SAN y crisis de inseguridad alimentaria*

Bajo el esquema de dependencia de alimentos importados, una gran alarma se produjo en el año 2008; los mercados internacionales subieron los precios junto al petróleo. Se evidenciaba una gran crisis de alimentos y crisis al acceso de la población más débil. La burbuja inmobiliaria internacional nos podía afectar. Se reaccionó con el Plan Nacional de Alimentos (PNA); con el estribillo de “Oportunidad para la Agricultura Nacional”, usado para levantar el caído SAN. Nuevamente, se engrasó la “maquinaria” del sector agropecuario público y despertó, muchas partes ya le faltaban al Sector; pero sobró la iniciativa, pero faltó la visión de organización y planificación. Se incentivó las siembras de granos, partiendo de un gran faltante de semilla de frijol, maíz y renovando los conocimientos “olvidados” por el Estado.

El informe Nº. DFOE-EC-IF-11-2011(Contraloría General de la República), indica que el presupuesto global fue de ¢35.704 millones, con una bajísima ejecución de 38,9% (¢13.896 millones). Las metas parcialmente se cumplieron; ejemplo las pasadas buenas cosechas de frijol y de arroz; que chocaron con los intereses de importación. Hoy esta experiencia está enterrada y olvidada y seguimos importando. Nada aprendimos para el futuro. El mismo informe, expresa la necesidad que el país cuente con un PNA, a ejecutar por el Ministerio de Agricultura y Ganadería y como parte de la Seguridad Alimentaria; no sabemos sí el país lo cuenta.

El efecto del Cambio Climático (CC), nos ofrece gran vulnerabilidad a la SAN y como resultado la inseguridad alimentaria. La pérdida de la normalidad de la atmósfera; trae cambios notorios en los patrones hídricos (sequía, excesos de lluvia); de temperatura (incremento y descensos), como deshielos y calentamiento del mar. Los efectos recaen en toda la vida planetaria. Las consecuencias climáticas sobre la producción en otros países proveedores al nuestro, nos arrastra a la inseguridad sin control. Los riesgos se incrementan al depender de compras del exterior, en un mercado especulativo y de puja; recién observamos el daño por sequía en Estados Unidos y el aumento de los precios de los granos y de nuestro pan (10%). Se juega con el hambre nacional. Somos un país de base agrícola y de población campesina. ¿Cómo nos va afectar el CC en la alimentación? ¿Qué sucede con las familias más pobres, el 21% de nuestra población; podrán adquirir su comida? ¿Qué estamos haciendo para responder al reto del CC sobre la Agricultura Nacional? ¿Cómo asegurarnos nuestra comida? ¿Y las familias rurales y urbanas?

La SAN y la Salud Pública Nacional de hoy

La globalización comercial ha traído consigo, una mejora de la disponibilidad de alimentos; pero la calidad de éstos hace promover problemas de salud. Problemas que unidos a los malos hábitos de consumo y falta de ejercicio físico (boletines del Ministerio de Salud), complican a los profesionales del área de salud. Se describe la situación de la nutrición del costarricense, como sobrado de alimentos (producto de alimentos importados y baratos); pero de bajos nutrientes por el bajo consumo de vegetales, granos integrales, frutas y a su vez muy alto en calorías, azúcares, grasas y sal; este patrón alimentario tan desbalanceado, posee factores de riesgo para muchas enfermedades, como hipertensión, del corazón y diabetes (Estado de la Nación, Informe 16).

En nuestro país las relaciones entre Nutrición y Salud Humana han sido estudiadas extensamente en los últimos años tanto por el Ministerio de Salud, como de la Caja Costarricense del Seguro Social y otras Instituciones como la Universidad de Costa Rica; debido a la creciente preocupación por los niveles tan altos que se están alcanzando en problemas, tales como sobrepeso (62,5% población); lo cual, aumenta el riesgo de que padezcan problemas de alta presión arterial, problemas cardiacos, diabetes. También, se determinó un alto sedentarismo (50,1%), desconocimiento de hábitos adecuados de alimentación especialmente en el uso de frutas y otros alimentos lácteos (77,7%); que están llevando como consecuencia a que la Caja Costarricense del Seguro Social tenga gastos en tratar las enfermedades no infectocontagiosas, siendo del orden de los ciento cincuenta mil millones de colones y la Medicina privada de doscientos cuarenta y cinco mil millones (La Prensa Libre, 16 mayo 2012).

Los problemas de sobrepeso, nos hace semejantes a la población de países desarrollados, donde los alimentos sobran y se desbordan los sistemas de salud. La prevalencia de sobrepeso de estudiantes costarricenses oscila de un 15 a un 23% y de obesidad de un 2,2 a un 9,8%. Los porcentajes de sobrepeso al usar los estándares internacionales son elevados (16,6 al 23,3%); estas cifras fueron encontradas por Aileen Fernández-Ramírez, José Moncada-Jiménez (Obesidad y sobrepeso en la población estudiantil costarricense entre los 8 y 17 años; julio 2003). De seguir esta tendencia, conlleva a una grave consecuencia en la salud pública.

La Encuesta Nacional de Salud del Ministerio de Salud (2010), encuentra que el comportamiento de la diabetes pasó de una incidencia de 2,3% en el año 2003, a 9,5% en 2010; teniendo así de una fuerte incidencia en las finanzas de la Caja Costarricense del Seguro Social o para las clases trabajadoras, de cerca de 70.000 millones de colones en su tratamiento médico.

Este comportamiento de los hábitos de consumo del costarricense de no revertirse o disminuirse, expone las finanzas de la CCSS y de toda la sociedad, a una eventual crisis de salud pública.

NUESTRA PROPUESTA

Es nuestra opinión que debe de optarse la decisión de establecer la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional; como política de Estado, siendo permanente y de índole estratégico, para aseguramiento de nuestra comida y como factor de desarrollo sostenible para todo el Sector Agro Alimentario Nacional.

Primer Paso

Volver a la primera vía: producción de nuestros alimentos. Reconstruir lo que se ha debilitado o desaparecido: mejorar los servicios de extensión agropecuaria y de desarrollo tecnológico. Fortalecer la producción sostenible y limpia y de bajo costo, de alta productividad, eficiente y con rentabilidad. Aglutinar a las organizaciones de productores(as) dentro de un sistema moderno de gestión en agro negocios. Verdaderos servicios financieros para el desarrollo; así como el aseguramiento de la producción. Revolucionar hacia un sistema de mercado no especulativo; donde predomine la tendencia de “ganar-ganar”.

Ajustar a los agros sistemas hacia la resiliencia a los efectos del cambio climático. La economía del agua, es un punto focal de gran importancia; donde la presión humana y comercial será fuerte. Fomentar la creación de las pequeñas empresas familiares, en las actividades de trasformación de los productos de la Agricultura. Incorporar en el esfuerzo productivo a las nuevas generaciones de las familias de las regiones rurales, a las actividades productivas y de agro negocios. Administración eficiente de los tratados y acuerdos comerciales internacionales, en defensa de nuestro Sector Agro Alimentario y del consumidor. Planificación de la producción, para evitar los desequilibrios de mercado y siempre mantener oferta fresca. Incentivar la producción sostenible con sistemas limpios y en armonía con el ambiente y el respeto al ser Humano. El respeto de los Derechos Laborales a los trabajadores y trabajadoras del campo. Conformación de conglomerados de productores en entes modernos y de negocios, que suministren productos de buena calidad.

Segundo paso

Aseguramiento del mercado interno: comprador justo. El Programa de Abastecimiento Institucional (PAI) del Consejo Nacional de Producción; es de enormes dimensiones (cerca de 73 mil millones de colones anuales). Su papel de comprador y vendedor, se fundamenta en: “Artículo 9.- Los entes públicos están obligados a proveerse del Consejo Nacional de Producción (CNP) todo tipo de suministros genéricos propios del tráfico de esta Institución, a los precios establecidos. Para tal efecto, dichos entes quedan facultados para que contraten esos suministros directamente con el CNP, el cual no podrá delegar ni ceder, en forma alguna, esta función. En cumplimiento de esta labor, el CNP deberá fungir, con carácter de prioridad, como facilitador en el acceso a este mercado, por parte de los micro, pequeños y medianos productores agropecuarios, agroindustriales, pesqueros y acuícolas de Costa Rica”. (Modificación de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de Producción, N° 2035).

Uno de los mayores limitantes para el productor y productora agrícola, es la comercialización de sus cosechas; la intermediación liquida las ganancias de los extremos, al que produce y al que consume, el beneficiado es el comerciante. Otro, es la especulación de mercado con la fijación de los precios de compra y venta, los cuales no son transparentes y justos para los extremos de la cadena. El mercado institucional, donde se desenvuelve el PAI-CNP; tiene las bondades de ser un cliente seguro y exigente de los tiempos de entrega, cantidad y calidad. Lo que obliga a cambios positivos a nuestras organizaciones, a realizar esfuerzos ajustando los procesos de planificación de la producción de productos de calidad (competitividad). Provoca un efecto dinamizador de la economía rural, al fomentar la producción y el retorno de dinero a las familias de zonas rurales; estimula la conformación de empresas agroalimentarias. También, es el catalizador de la unión de esfuerzos interinstitucionales para la tarea de modernizar la tecnología productiva y de la justicia social y económica.

Otro canal, es la modernización de las Ferias del Agricultor y la verdadera participación de los productores y productoras. Donde debe de apoyarse con una buena infraestructura, en especial para el mantenimiento de la calidad e inocuidad de los productos.

Creemos fuertemente, en el papel del PAI-CNP, dentro de la estrategia nacional de la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional de nuestra Nación. Debemos de defender su protagonismo, hacia un fortalecimiento y modernidad operativa, con el apoyo del Estado; de todos los productores y productoras del Sector Agroalimentario y de los sindicatos ciudadanos como la ANEP.

Tercer paso

Fomento a la salud: comer sano. Los gastos médicos de la Caja Costarricense de Seguro Social es de cerca 300 mil millones de colones, para tratar las enfermedades como: obesidad, colesterol, diabetes e hipertensión; originadas principalmente por deficientes hábitos alimenticios. Si la población comiese bien y sanamente, nos ahorraríamos dinero, solo con la prevención. Este hecho, es uno de los pasos para rescatar y reorientar a la Caja: hay que invertir en personas sanas y evitar la enfermedad. La compra de alimentos por parte de la Caja al PAI-CNP; mejoraría las finanzas al evitarse la intermediación y especulación con intermediarios; además que beneficia a los verdaderos productores agrícolas; segundo y lo más importante, los usuarios tendrían alimentos frescos y de calidad. No sólo la Caja se beneficiaría, sino cualquier institución pública: centros de detención, escuelas, CENCINAI, ministerios, autónomas, etc. Todo el Sector público apoyando al Sector Agropecuario.

El fomento a la población por un cambio de hábito de alimentación a comidas sanas junto con prácticas de ejercicios físicos, produce ganancias de Vida. Este cambio de hábito, es una tarea nacional, que impulsaría a nuestra agricultura y a la sociedad al verdadero Derecho a la Salud por alimentos nacionales, sanos y disponibles siempre, como Derecho al Acceso a la Alimentación. El nuevo enfoque es tener a la Agricultura como el medio que auxilie a mejorar la salud de los costarricenses y con ello, potenciar el crecimiento de la demanda de los alimentos sanos. Esta estrategia es integradora con otros Sectores: Salud, Educación y el papel activo de las organizaciones sociales, como son los sindicatos. La tarea es de todos y todas. Debemos de recordar y retomar hoy; la exitosa tarea del Doctor Juan Guillermo Ortiz Guier en San Ramón de Alajuela, con su enfoque de “Hospital Sin Paredes”, donde impulsó las medidas preventivas en unión de las comunidades organizadas ramonenses. Con esto, no se gastaría tanto dinero alimentando a las grandes empresas farmacéuticas, con sus precios de capricho y con el ahorro, tendríamos más dinero para otras obras sociales.

La ANEP, como sindicato ciudadano, creemos y demandamos para nuestro Pueblo, una real y efectiva Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional, que nazca de lo profundo del Campesinado Nacional y que proteja a la sociedad costarricense de manera sostenible.

Crear una verdadera política de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional es un asunto de Interés Nacional, para nuestro Pueblo y sus generaciones futuras.

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