Ruta de una Censura a la libertad de expresión

Despacho del diputado Ronald Solís
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En la segunda mitad de mayo se produjo una reunión en el Programa Estado de la Nación, PEN, con el fin de participar en la realización de un resumen sobre el TLC que partiera de las posiciones de los sectores interesados en contra y a favor del Tratado. El PEN nos informó que solo si el documento era asumido por ambas partes ellos participarían y servirían de mediadores en el proceso.

La participación de los sectores interesados había quedado claramente estipulada en el mandato por parte del TSE y el acuerdo de CONARE (al cual está adscrito el PEN). Esta condición básica marcó el inicio del proceso. Lo mismo que la condición básica formulada por nosotros y aceptada por el PEN y los del SI, en el sentido de que si alguna de las partes no aportaba su documento final, el resumen se publicaría con solo el aporte de una de las partes y un espacio en blanco.

Fue clarame nte estipulado que el documento tendría un tiraje de 750 mil ejemplares, sería inserto en periódicos de circulación nacional y seria base para los foros a realizar por el TSE y FLACSO.

Reglas y procedimientos. Una primera fase tuvo que ver con la definición de reglas y procedimientos para la elaboración del documento. Estas reglas se construyeron con la participación de ambos bandos, bajo la coordinación del PEN. No se trató, como es natural, de un proceso fácil, pues surgieron muchos temas sobre las cuáles ponerse de acuerdo.

Por ejemplo, hubo que definir los temas a ser tratados. ¿Pocos temas o muchos?, ¿algunos tratados de manera breve, otros en extenso?. Para nosotros el tema TLC y seguridad social” era importante, para el SI no. Ellos insistían en el tema TLC y lucha contra la corrupción”, para nosotros lo incluido en el TLC sobre ese tema es irrelevante.

En vista de la existencia de un documento anterior del PEN, elaborado por el señor Eduardo Alonso, catalogado por una mayoría de nosotros como sesgado a favor del TLC, se manifestó la necesidad de que se dieran garantías de que el PEN, esta vez, no repetiría esa experiencia. Al mismo tiempo nos negamos a que ese documento de ser citado por alguna de las partes, no apareciera como posición del PEN, sino del autor, pues de lo contrario, se crearía una ventaja a favor de los del SI.

Una cláusula impulsada por el PEN para determinar la posible formulación de planteamientos extremadamente falaces, fue objetada por nosotros porque veíamos en ello la semilla de una posible censura previa. El desarrollo de los acontecimientos daría la razón a quienes desde nuestro bando llamaron la atención sobre el posible uso de esta cláusula para censurar el aporte de alguna de las partes. Otro punto a dirimir, fue el establecimiento de un mecanismo arbitral para determinar cuáles de las formulaciones se incluirían entre las extremadamente falaces. En este punto afloraron de nuevo importantes diferencias.

Luego de algunas semanas de negociación se estuvo de acuerdo a finales del mes de junio en firmar el documento de Reglas y Procedimientos, que tenía como referente el mandato del TSE para elaborar un resumen del TLC, y a la vez, un documento que reflejara la controversia existente en torno al TLC, elaborado con la participación de las partes interesadas.

Posiciones de los sectores. Una vez concluida esta etapa, nos abocamos a la tarea de elaborar nuestra posición en torno a los temas de controversia. Para ello contamos con el apoyo de un número importante de profesionales y estudiosos que aportaron lo mejor de su conocimiento a la elaboración seria y responsable de nuestro documento. Optamos por utilizar un lenguaje llano y comprensible para nuestro pueblo, más aún si el mismo PEN había insistido que se trataría de llegar al segmento de población sin secundaria completa.

Queremos ser enfáticos en que, con ese lenguaje coloquial, no renunciamos a la rigurosidad y el soporte técnico de nuestras formulaciones, pero las hacemos comprensibles para nuestro pueblo.

La censura previa. Cual no sería nuestra sorpresa cuando ocurrió lo que temíamos. En primer lugar, una vez conocido nuestro material, el PEN nos informó que por disposición del TSE se reduciría el tiraje a 250 mil ejemplares, o sea medio millón menos de lo acordado. Pero además, actuando en contra de las reglas establecidas, el SI vetó la casi totalidad de nuestro documento.

A pesar de que insistimos en que el PEN debía sumir su papel de garante de la vigencia de las Reglas, éste asumió un papel complaciente hacia los de SI. Al final el PEN informó sobre la dificultad para constituir el tribunal arbitral, lo que, lejos de ayudar a buscar una salida, vino a enredar aún más el proceso. El PEN nos solicitó una propuesta alternativa para la conformación de ese tribunal, sólo para afirmar acto seguido que con esa propuesta alternativa nosotros violábamos lo negociado sobre normas y procedimientos.

Nuestra propuesta era simple y con buena voluntad hubiera sido fácil de acoger. Sencillamente, a la manera de otros tribunales arbítrales, propusimos que tanto el SI como el NO nombraran un representante en ese tribunal. Un tercer miembro ambas partes ya lo habían aceptado. El SI , como era de esperar rechazó nuestra propuesta. Nosotros insistimos en que el PEN no sólo debía servir de mecanismo para informar a las partes, sino más bien convertirse en garante de las reglas que las partes habíamos firmado.

Omisiones del PEN. Esas reglas rechazan el que una de las partes vete el documento de la contraparte, dañando la posibilidad de plantear elementos de polémica y controversia. Estamos convencidos de que quienes así proceden, causan un daño al ejercicio democrático de la libre expresión de ideas y opiniones.

Como parte de los aportes, las partes debían elaborar réplicas a las posiciones de las contrapartes, una vez conocido el documento original de controversias. A pesar de que le informamos que nuestras réplicas estaban listas el día previsto para su entrega, el PEN nunca nos informó sobre la hora para entregar nuestra réplica, para que coincidiera con la entrega de las replicas del SI. En realidad, en este aspecto el PEN fue totalmente omiso.

Empezamos a conocer de la existencia de un resumen del TLC elaborado por el PEN, sin participación de las partes interesadas, y que contraviene totalmente las reglas originalmente firmadas entre las partes. Ese documento, elaborado sin nuestro conocimiento, no puede sustituir el esfuerzo original en el que participamos los sectores interesados.

Finalmente, el PEN nos presentó el pasado sábado 19 de agosto una propuesta absolutamente inaceptable para las partes, que fue inmediatamente rechazada por el SI, y es inadmisible para el NO, pues constituye la más clara muestra de que confundió su papel.

El entierro de una opción. Como ven ustedes, lamentablemente la mesa estuvo servida para quienes no quisieron que las posiciones del NO fueran conocidas por la ciudadanía. Los del SI, cómodos con su millonaria presencia en medios de comunicación, enterraron esta opción para que el pueblo costarricense conociera de primera mano nuestras y sus posiciones. Por su parte, el PEN falló en su papel de mediador y nos resulta difícil dejar de criticar su actitud omisa a lo largo de todo el proceso.

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