Cardenal Rodríguez advierte “horrores” en la privatización

Rocío Pérez Sáenz
rperez@prensalibre.co.cr
Fotos Adriana Araya

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, arremetió ayer contra la globalización y la privatización en el marco de la Segunda Semana Social que se desarrolla en Costa Rica.
Con una enorme sonrisa y satisfecho de estar en Costa Rica, donde dijo tener muchos amigos, ayer el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), atacó duramente las estructuras económicas que se gestan en medio de la globalización.

La alocución del Cardenal formó parte de la agenda de la Segunda Semana Social de la Arquidiócesis de San José, que se desarrolla desde el lunes anterior y hasta el próximo viernes en el Hotel Corobicí de la capital josefina.

Ovacionado por el centenar de asistentes a su conferencia, el que fuera fuerte candidato para ocupar la silla de Sumo Pontífice tras la muerte de S.S. Juan Pablo II arremetió contra el neoliberalismo, al que calificó como una “macabra” ideología.

Globalización es exclusión

“Hoy día con la globalización, muchos han experimentado la exclusión. Antiguamente, en tiempos de la Conferencia de Medellín con la famosa teoría de la dependencia, se hablaba de la marginación. Al margen, pero al menos había un espacio”, aseguró el cardenal Rodríguez en su discurso.

Dijo que América Latina_ “cuenta”_ a la hora de la ejecución de políticas de desarrollo, pero no así en el momento del diseño y de la evaluación. Y en ese sentido señaló como_ “con respecto a Europa (…) no tenemos tanta importancia. La Unión Europea hizo que Europa se refugiara en sí misma y aceptara mantener contactos en industrias estratégicas, especialmente en aquellas vinculadas al medio ambiente”_.

Rodríguez Maradiaga insistió en que las naciones de la región son percibidas únicamente como consumidores de bienes suntuarios y de armas, donde citó los casos de Venezuela, Brasil y Chile.

Irónicamente señaló a América Latina como “el lugar de inversión con rendimientos seguros, como trabajo barato en la gran maquiladora que nos estamos convirtiendo, como el lugar donde el corrupto más poderoso encuentra un interlocutor que le hará el contrapunto favorable para que su negocio resulte”.

En cuanto a las promesas surgidas desde las campañas políticas por una mejoría en las condiciones de subsistencia, Rodríguez Maradiaga lamentó:_ “¡Qué pena ver a los candidatos a una Presidencia prometer que van a tener tantos miles de empleos, y lo que se crea con la globalización más bien es desempleo!”_

Democracias débiles y cuna de corruptos

El cardenal Rodríguez mostró su preocupación por el deterioro de las democracias en la región y el desencanto de los ciudadanos, ante los cada vez más cotidianos actos de corrupción, donde los políticos son los principales protagonistas.

“No podemos olvidar el día en que las democracias comenzaron a morirse. Crearon tantas expectativas y ¡nada!”, dijo y agregó que “estas democracias no arreglaron las carencias de muchos en cuanto a las necesidades básicas pasivas (salud, comida, vestido, casa), ni a las necesidades básicas activas (educación)”.

Eufórico el Cardenal hondureño dijo que hay naciones centroamericanas donde se instalaron los “ladrones del Estado con visas de inversionistas”, e instó a abrir las puertas a quienes generen inversión con ingresos “sanos”.

Privatización: vender la casa propia

El cardenal hondureño arremetió también contra la nueva corriente de ideología económica que “ha quitado de su lugar al verdadero Dios y ha puesto al peor de los ídolos (..) el mercado, adoran al mercado y divinizan al mercado y piensan que de él van a venir todas las soluciones”.

Lanzó una advertencia severa a las naciones que caminan hacia la privatización de los bienes públicos advirtiendo los “horrores” en que han caído otros países y los ingentes esfuerzos que realizan por recuperar lo perdido.

“Se privatizan los bienes públicos vendiéndolos a bajos precios y algunas de estas democracias ya se preparan para recomprarlos en condiciones onerosas para el tesoro público. Decía un amigo mío: el que vende su casa, está condenado a alquilar el resto de su vida”, acotó.
Integración no camina

El cardenal Rodríguez Maradiaga puso sobre el tapete el tema de la integración de América Latina y la etapa política que vive la región.

“No nos engañemos, políticamente Latinoamérica está pasando por un mal momento. Si seguimos por donde vamos, no encontraremos una salida. Es preciso entender que se nos agotaron los libretos, que hemos sido superados, que de nada sirve dolerse ni vale la pena salir a buscar a los culpables”, dijo retando a la audiencia.

Instó a los latinoamericanos a salir de una corriente de negativismo y buscar opciones para enfrentar los procesos de deterioro que campean en la región y que permita vivir la globalización sin perder el sentido regional.

Ingobernabilidad campea

Dentro de este complicado panorama para América Latina, el Arzobispo de Tegucigalpa advirtió la amenaza de la ingobernabilidad desde las cúpulas de poder.

“¿Qué es lo que está pasando? La dirección sin rumbo de una sociedad en donde gobernar se ha convertido en administrar problemas y no en solucionarlos”, señaló.

Rodríguez Maradiaga lanzó finalmente un mensaje de esperanza, basado en la doctrina social de la Iglesia.

“América Latina es la región de la esperanza pero no por ingenuidad, ni tampoco por no darnos cuenta de los problemas. Aún podemos construir historia. Hay un principio que se originó en el fútbol: al que no hace los goles, se los hacen. Y al que no hace política, se la hacen”, señaló.
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Iglesia tica respondió con dignidad a presión por TLC

Rocío Pérez Sáenz
rperez@prensalibre.co.cr

Haciendo una pausa dentro de una agenda apretada, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, ofreció a LA PRENSA LIBRE sus impresiones acerca de la actitud de los representantes de la Iglesia Católica costarricenses respecto del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, después de que el presidente Óscar Arias llevara su queja al Sumo Pontífice.

– ¿Cómo considera que una parte de la Iglesia Católica haya guardado silencio ante los TLC? – Yo no diría una parte. Hemos hablado muy claramente, talvez es que los medios no quieren difundirlo. Hoy día hay un problema bastante serio… el Secretariado Episcopal para América Central (Sedac) desde hace 4 años tuvo una Asamblea Plenaria donde se discutió ampliamente y se tomaron decisiones. Me consta que en cada uno de los países de América Central a través de la Pastoral Social se ha hablado. Por mi parte en el Celam tuvimos un encuentro en Sao Paulo hace dos años en el que congregamos a los favorables y desfavorables y se habló con mucha claridad. A veces los medios no difunden suficientemente de lo que se trata.

– ¿Cómo analiza la actitud del presidente costarricense de señalar ante el Sumo Pontífice el poco apoyo de la Iglesia costarricense al TLC? – Pero ¿ustedes saben cuál fue la respuesta? Más bien me parece que los señores Obispos de Costa Rica han actuado con mucha dignidad y con la verdad. Yo les puedo decir lo que pasó en Honduras. Hablamos muy claro y aprobaron el TLC aún antes de que Estados Unidos lo hubiera aprobado. En lenguaje popular: fueron más papistas que el Papa. Las consecuencias están por verse y por eso los animo a que sigan adelante, reflexionen y no vayan a tomar decisiones que después no son tan halagüeñas.

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