Carta a los señores y señoras de la Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público, sobre los elementos a considerar en el reajuste salarial de este sector.

Estimados señores y estimadas señoras:

Celebramos la apertura para debatir el tema de los salarios de la clase trabajadora del Sector Público, en el marco de la Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público. Definitivamente que el camino del unilateralismo en este delicado aspecto no es el correcto y ha sido errónea, en las ocasiones anteriores, la decisión del actual Gobierno de la República de acudir al decreto sin ni siquiera permitir el debate al respecto.

Anhelamos que en esta oportunidad se produzca un acuerdo por el bien del país, en momentos en los cuales, como bien se sabe, la paz social de la República está más que amenazada.

En este asunto de los salarios hay una serie de consideraciones que no por bien sabidas, son innecesarias de recordar en este momento. Esto hay que decirlo una y otra vez porque representa un sentimiento de la conciencia trabajadora que requiere manifestarse en procesos como el que hoy se abre.

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El proceso de concentración de la riqueza que vive la sociedad costarricense, tiende a profundizarse y no se ve en el horizonte cambios estratégicos que lo atenúen, que disminuyan su velocidad y mucho menos que lo reviertan.

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El deterioro del poder adquisitivo, del poder de compra del salario del trabajador, tanto de quienes laboran para el Sector Público como quien lo hace para el Sector Privado, es una realidad incontrastable. Para quienes laboran en el Estado y sus distintas dependencias, la pérdida salarial acumulada en los últimos cuatro gobiernos, incluido el actual, asciende a poco más de un 50 %.

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Los niveles de endeudamiento de la clase trabajadora son sumamente altos, pues por esta vía se intenta resistir el avance hacia el abismo del empobrecimiento. En el caso de la Administración Pública, segmento típico de la famosa clase media costarricense, su personal vive una odisea diaria para mantener un relativo nivel de calidad de vida digna, pero en medio de enormes dificultades.

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El alza en el costo de la vida es un proceso sistemático de ascenso; particularmente, la que hemos estado viviendo en las últimas semanas y meses. Esto es más que angustiante cuando tales alzas se dan en aquellos servicios y productos de consumo básico de los cuales, las familias trabajadoras no pueden prescindir.

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El deterioro de la situación económica al interior de las familias, representa un factor de enorme peso en el deterioro de la convivencia intrafamiliar y se convierte en agente activador, en muchos casos, de distintos episodios de violencia doméstica.

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En el caso específico del Sector Público, se empieza a extender la perniciosa práctica de las planillas paralelas en ciertos cargos jerárquicos, para evadir una estructura de bases salariales que en algunas instituciones no permite tener el personal idóneo para ciertos cargos. Esta situación se ha prestado para abusos intolerables como el caso de cierto personal del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX).

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El déficit fiscal, si es que en verdad existe en la magnitud con que se asusta a la población, no es culpa de la clase trabajadora, la cual sí cumple todas sus responsabilidades tributarias.

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Los sectores laborales de la Administración Pública vienen enfrentando una sistemática, orquestada y perniciosa campaña agresiva para revertir conquistas reivindicativas logradas al amparo de nuestra legislación social con tutela internacional; en instrumentos como convenciones colectivas, normas laborales derivadas de sentencias judiciales, estatutos de personal, regímenes Docente y de Servicio Civil, entre otros. Sin duda alguna, este asunto no puede ser eludido y será necesario abordarlo en la actual coyuntura.

Vistas así las cosas y sin siquiera entrar en el tema de las deudas salariales y del establecimiento de políticas que conduzcan hacia una recuperación paulatina y sostenida del poder adquisitivo de los salarios; creemos que la propuesta expuesta de seguido, es un aspecto de mínima justicia, si nos atenemos a las cifras económicas del presente año, exclusivamente:

Reajuste mínimamente justo

1. Inflación acumulada del primer semestre 2004 (enero-junio) 6.27 %
2. Ajuste salarial enero-junio 2004 3.50 %
3. Diferencia negativa, en contra del trabajador, en este primer semestre 2.77 %
4. Inflación proyectada para todo el 2004 (cálculo conservador) 12.0 %
5. Diferencia con respecto a inflación del 1er. Sem. (12.0 menos 6.27) 5.73 %
6. Más pendiente del primer semestre (punto No. 3) 2.77 %
7. Aumento mínimamente justo para el segundo semestre 2004 8.50 %

Indudablemente que en la discusión que hoy se inicia, se habrá de profundizar en argumentos como los expuestos y otros que surjan a propósito del tema laboral y salarial del Sector Público.

Respetuosamente nos suscribimos,

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