CO2 : Hacer dinero del aire

Las ideas que fracasaron en Copenhague están de vuelta, como el señuelo de 32 millardos – anticipo de unos hipotéticos 100- para que los países en desarrollo adopten topes en el consumo de energía fósil. Traducido: congelar el actual patrón de las relaciones económicas. Parece que quienes agitan el espantajo del “cambio climático” no tienen Plan B. Es la sólita táctica de insistir con las mismas propuestas para erosionar la resistencia a punta de aburrimiento.

Es curioso que entre los tantos organismos y ONGs ambientalistas que asistieron, no se habló del derrame petrolero en el Golfo de México – el mayor desastre ecológico causado por el hombre – y tanto menos hubo propuestas par evitar que se repita.

Prescindiendo de que convenga o no la oferta de 32 millardos, ¿Es plausible que los países desarrollados cumplan? Casi ninguno cumplió con el acuerdo de dar a los países pobres el 0.7% del PIB de los países desarrollados , hecho hace cuarenta años, por ejemplo. Poco se les puede creer ahora sus promesas, cuando están arruinados por las deudas incurridas para salvar a los bancos y están podando servicios sociales para ahorrar. Es el viejo truco de hacer promesas vacías para que los gobiernos crédulos firmen.

¡Hay quien toma al mundo por ignorante y así actúa ! El Banco Mundial en su informe sobre Indicadores Mundiales del Desarrollo , publicado en abril, tiene una joya en el arte de la desinformación. En su página 185, bajo Definiciones, dice: “Las emisiones de dióxido de carbono son las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles y la manufactura de cemento e incluye dióxido de carbono producido durante el consumo de combustibles sólidos, líquidos y gaseosos y explosiones de gas.”

¿Es que en el Banco Mundial ignoran que hay otras fuentes emisoras de CO2? Es clara la mala fe. En economía el Banco Mundial ya predica un dogma que excluye mucha ciencia y aparta probada doctrina . ¿Es que trata de aplicar al CO2 el mismo principio? ¿Es que van a vender una nueva alquimia para sacar dinero del aire? Su definición insinúa que las moléculas de CO2 emitidas por las actividades enumeradas son distintas a las que produce la naturaleza; por las plantas, los mares, los animales y …nosotros. CO2 es uno solo. Es una molécula formada por un átomo de Carbono y dos de Oxígeno y basta.

La verdadera contaminación

El CO2 es un gas benéfico al origen de la vida terrestre, es el protagonista de la química orgánica que origina y mantiene la vida. El intento de diabolizar el CO2 y designarlo como la medida de contaminación es mala ciencia. Todos sabemos que la codicia humana envenena, ensucia y destruye la naturaleza y el futuro del hombre, pero con otras substancias. Basta ver el desastre causado por la British Petroleum –BP- para ahorrar 500.000 dólares en una válvula de seguridad y con la venia de la agencia gobernativa USA encargada de la supervisión.

No será contando niveles de CO2 que podremos medir la contaminación del hombre, cuando el CO2 existe millones de años antes de nosotros. El más elemental método científico exige que para medir el impacto de un agente en un medio se mida lo que es producido sólo por el agente. Esa es la verdadera contaminación. La combustión de fósiles produce docenas de gases. Para medir su impacto el buen método sería seleccionar y medir aquello que esa combustión emite y que la naturaleza produce poco o raramente: Monóxido de Carbono (CO), Dióxido Sulfúrico (SO2), Dióxido de Nitrógeno, Ozono (O3), Dioxigeno (O2), Aldehidos de Carbono (CHx, COH), Óxidos de Nitrógeno (NOx), por ejemplo.

Otra afirmación a examinar es lo del calentamiento por efecto invernadero. En física elemental enseñan que la atmósfera preserva el planeta de lo que sería un calor excesivo de los rayos solares, de modo que un aumento de su densidad debería enfriar. El efecto de un invernadero es aislar de la temperatura exterior y no es que produzca calor. El encierro si produce una concentración del CO2 que emiten las plantas y que beneficia su desarrollo.
Los cambios en la temperatura terrestre – dicen los astrofísicos- son por la variación de actividad solar, que además sigue patrones cíclicos. Como si la tierra quisiera confirmarlo, desde hace varios años van bajado las temperaturas. Este invierno nórdico pasado se congeló el Mar Báltico, nevó en verano en Bariloche (Argentina), nevó en Guatemala y la nieve desarticuló a Londres. Es divertida la explicación de ese clima por voceros del IPCC o de los gobiernos cómplices: hace más frío a causa del calentamiento global.

Las mentiras convenientes

En comentarios sobre una nota previa en este tema, hubo quien encontró mis argumentos convincentes, pero con reservas porque no soy ambientalista. En primer lugar, este no es tema de ambiente sino de astrofísica. Hay que leer un poco y no creer lo que cuenten. Los premios Nobel del tema son el Presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, un ingeniero en ferrocarriles y Al Gore, un político norteamericano. Desde que le dieron el Nobel de la Paz a “Barrak” Obama, sabemos que los Nobel pueden ser premios para promocionar alguna gran mentira.

Ya hemos visto reportadas Mentiras en este tema, tantas que se le llama el “Climategate” . Un video en YouTube se burla de unos “científicos” que trataron de ocultar datos que muestran un enfriamiento global y cuyos e-mails fueron divulgados. La prensa inglesa ha reportado que los científicos que apoyan la tesis del calentamiento global esquivan la revisión de sus informes por otros colegas y rehúsan compartir datos.

Stephen McIntyre, un editor canadiense (ClimateAudit.org.) probó que la empinada curva de temperaturas inglesas era obra de un muestreo selectivo y el gobierno británico ahora revisa falsos datos climáticos reportados en East Anglia. Anthony Watts, un metereólogo, comprobó que la mayoría de las 1200 estaciones climatológicas en Estados Unidos violan estándares científicos al reportar temperaturas tomadas en lugares rodeados de asfalto o fuentes de calor y es con esos datos falsos que los satélites calibran sus mediciones. Es famosa la colosal mentira del IPCC anunciando que los glaciares del Himalaya se reducirían de 500.000 km2 a 100.000 km2 para el año 2035 y la fusión de sus hielos inundaría a China e India. La verdad es que hay sólo 33.000 km2 de glaciares allí y en buena salud algo que el Profesor Georg Kaser, de la Universidad de Innsbruck, ya había advertido al IPCC en 2006 .

Las cosas resultaron más coherentes cuando se supo que Rajendra Pachauri, Presidente del IPCC, es miembro de las directivas o consultor de una docena de empresas y entidades que tienen millardarios intereses en lo que se llama la “industria del clima” y que sus salarios y las donaciones a su instituto en Delhi amontan a decenas de millones de dólares anuales . Todo eso prueba que hay, tal vez, un conflicto de intereses.

Dinero del aire

El 24 de mayo, 2010, la BBC reporto que Italia estaba en dificultades económicas porque tenía un déficit igual al 114% de su PIB y un también un déficit – no especificado- en Carbono. Es clara la intención de deslizar el CO2 entre las cifras macroeconómicas. Se trata de usar el CO2 para manipular el desarrollo e incluirlo en la estructura financiera.

La cosa viene de atrás. Cuatro décadas de emisión de dólares sin fondos creó una enorme masa de dinero fantástico que no corresponde a actividades productivas y es varias veces mayor que la economía real. Tanto dinero no lo podía absorber la actividad productiva y por eso se invirtió en las bolsas y “productos” financieros. Esa especulación creó la ilusión de un crecimiento perpetuo, hasta que colapsó con sus propios fraudes. La ganancia se hizo humo al caer las bolsas y colapsar el mercado financiero y los gobiernos de Europa y Estados Unidos contrajeron deuda pública para dar dinero a los banqueros que lo usaron para alimentar la recuperación de los valores en las bolsas.

Uno se pregunta ¿con quien se endeudan los gobiernos para salvar a los bancos? ¡Con los bancos, naturalmente ¡ Los bancos inventan dinero y lo prestan al gobierno, con intereses. ¿Que es la Federal Reserve? Un consorcio de bancos privados que cobra al gobierno intereses por el dinero que le prestó para salvar a esos mismos bancos. ¡Buen Negocio!

En Grecia y España, hay deuda pública con los ciudadanos y con los bancos, pero el Banco Central Europeo y el FMI prestaron para pagar íntegramente a los bancos, mientras exigen recortes en pensiones, empleos y salarios para que se les pague ese nuevo préstamo. Un proceso igual al de la deuda del Tercer Mundo. Claro que con desempleo, menores salarios, etc. se reduce el ingreso fiscal y con eso la posibilidad de pagar. Un círculo muy vicioso.

La crisis frenó el crecimiento en los países desarrollados, pero los países en desarrollo siguen creciendo. En 2009 crecieron: China 8,7%, India 7,4%, Brasil 2,7%. Crecimientos reales, que producen bienes y servicios, mientras en Estados Unidos y Europa hablan de recuperación mirando los índices de bolsa. Esa es la causa del espantajo con el CO2 y invento de los mercados de Carbono. Limitar emisiones de CO2 es limitar el uso de energía, al menos, con la técnicas actuales, en realidad se limita el uso de Oxígeno, pero decir eso daría pavor.

Hay dos vertientes en la limitación del acceso a la energía fósil. La más evidente usa la supremacía militar de la OTAN para controlar yacimientos y oleoductos, sin mirar costos, muertes o destrucción, para entregarlos al cartel apátrida de empresas petroleras. La segunda canaliza la justa indignación por la destrucción ambiental para crear una burocracia global que gobierne el uso de la energía fósil.

El proyecto burocrático global daría el manejo técnico al IPCC y el control efectivo de fondos del carbono al Banco Mundial, que tiene una larga y exitosa experiencia en frenar el desarrollo. La burocracia financiera se completaría respaldando con valores en carbono la emisión de los Derechos Especiales de Giro-DEG- del FMI. Los DEG remplazarían eventualmente al dólar como divisa internacional. Esos nuevos DEG son el sueño loco de un banquero, en lugar de prestar dinero que necesite algún respaldo en oro, producción o fuerza laboral, los nuevos DEG permitiría a la banca internacional prestar dinero hecho del aire.

Ginebra, 14/06/2010

www.ventanaglobal.info

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