El comercio internacional: ¿Recuperación o recaída?

A lo largo del artículo, basándose en la información que se muestra y su análisis crítico, se ofrecen consideraciones referidas a cuánto se observa de recuperación o de recaída en la evolución del comercio internacional en el contexto actual.

Introducción

La ampliación y profundización de la globalización en su dimensión económica, ha tenido notable incidencia sobre el comercio internacional. Sobresalen la creciente interconexión entre los diferentes mercados; los cambios en procesos de producción, distribución, cambio y consumo; la forma en que se afianza el protagonismo de las empresas transnacionales; y el papel que desempeñan las nuevas tecnologías en el mercado mundial.

En este contexto, se destaca la participación mayoritaria de las economías desarrolladas en los flujos comerciales, tanto de mercancías como de servicios. Este grupo de economías explica el 62 % del comercio mundial de bienes y el 66 % del comercio mundial de servicios. Más de la mitad del comercio mundial de productos agrícolas, de manufacturas y de servicios le corresponde a la Unión Europea y los Estados Unidos. En cambio, las economías subdesarrolladas de manera conjunta representan solo el 38 % de las mercancías y el 34 % de los servicios que se intercambian a escala mundial (OMC, 2010).

En el contexto de crisis económica global, resulta oportuno seguir el impacto que esta tiene sobre los intercambios de bienes y servicios. Aunque ha sido relativamente corto el tiempo transcurrido desde que se desató la crisis, es posible realizar este análisis tomando en cuenta tres rasgos esenciales que caracterizan la actual crisis global en su dimensión económica: la profundidad, por la magnitud de la caída en los indicadores macroeconómicos; la extensión, por su carácter global; y la rapidez, por la velocidad de propagación de sus impactos.

Esta situación se expresa en las principales tendencias del comercio internacional, que a su vez están presentes, directa o indirectamente, en la agenda de negociaciones multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC). A partir de estos aspectos es posible construir el panorama actual con los rasgos distintivos de las relaciones comerciales internacionales, objetivo que se persigue con este trabajo.

La primera parte se dedica a la caracterización del comercio internacional a través de las tendencias más representativas en los últimos años. En la segunda parte se realiza una evaluación de los impactos más significativos que ha tenido la crisis económica global sobre el comercio internacional, incluyendo la perspectiva sobre el comportamiento del comercio, que refleja el debate sobre las distintas percepciones en cuanto a la recuperación o no del comercio internacional.

Evolución reciente del comercio internacional: principales tendencias

Mediante la identificación de las principales tendencias de los intercambios mundiales de bienes y servicios, es posible caracterizar y evaluar el comportamiento de las relaciones comerciales internacionales. En unos casos se trata de tendencias que se mantienen desde décadas pasadas y se han profundizado; mientras que otras son tendencias más recientes. Entre las principales se destacan las siguientes:

1 – Protagonismo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)
2 – Variación del volumen del comercio de mercancías superior a la del PIB mundial
3 – Predominio de una estructura oligopólica en el mercado mundial
4 – Notable participación del comercio intrafirma
5 – Papel significativo del comercio intraindustrial
6 – Ampliación del efecto del cambio tecnológico, las marcas y la publicidad en los precios del mercado mundial
7 – Alta concentración de la composición y orientación geográfica del comercio
8 – Expansión del comercio internacional de servicios
9 – Crecimiento del comercio electrónico
10 – Mayor uso de barreras no arancelarias por países desarrollados
11 – Peso significativo del comercio intraregional
12 /strong> Auge del comercio Sur Sur
13 – Inestabilidad en los precios de productos primarios

A continuación se dedica un espacio a reflejar de manera sintética la expresión actual de cada una de las tendencias señaladas.

1. Protagonismo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

De manera general, desde el GATT de 1947, pasando por la creación de la OMC en 1995 y llegando hasta la actualidad, el comercio mundial ha afianzado sus bases multilaterales, a pesar de la situación altamente delicada que atraviesa la OMC. Esta organización enfrenta una crisis de funcionamiento y credibilidad altamente compleja, tanto por su situación interna como por el contexto económico internacional. Este aspecto, de significativa actualidad y relevancia, se aborda en la segunda parte del trabajo.

Con la creación de la OMC, como resultado de las negociaciones de la Ronda Uruguay, de acuerdo con las regla del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT1), se reforzaron las bases multilaterales en las relaciones comerciales internacionales. Desde su creación en el año 1995, la OMC ha sido la organización multilateral encargada de regular las normas comerciales para los 153 países miembros de la organización, que representan el 95 % del comercio mundial.

El sistema multilateral de comercio regulado por la OMC, cuenta con una base jurídica más sólida que incluye un órgano de solución de diferencias. Este le confiere a la Organización la capacidad efectiva de imponer sanciones a los miembros por el incumplimiento de las reglas. Al mismo tiempo crecieron los compromisos contractuales, con la incorporación a las negociaciones comerciales de áreas que no habían sido parte de las políticas comerciales. Estas reglas van más allá de las medidas aplicadas en frontera en temas como la propiedad intelectual y los servicios (Hidalgo y Quirós, 2010).

2. Variación del volumen del comercio de mercancías superior a la del PIB mundial

Una tendencia que se observa desde hace varias décadas en el comportamiento de los intercambios comerciales se refiere a la relación entre la tasa de variación anual del volumen del comercio de mercancías y la del producto interno bruto (PIB) mundial. El ritmo de crecimiento del volumen del comercio internacional de bienes generalmente ha sido entre dos y tres veces superior a la del PIB mundial.

Esta diferencia que resalta el mayor dinamismo del comercio de mercancías responde a varios elementos. Debido al protagonismo de las empresas transnacionales, se destaca la fragmentación e internacionalización del proceso de producción a lo largo de las cadenas globales de valor, de manera que los insumos de un producto final cruzan fronteras más de una vez. Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que el comercio de mercancías se registra en cifras brutas, mientras que en el PIB se mide el valor añadido durante el proceso de producción. Por tanto, los productos intermedios sólo se tienen en cuenta en el PIB a través del valor adicional generado en cada etapa del proceso de producción. En cambio, en los datos sobre el comercio de mercancías, los productos intermedios se registran según su valor total cada vez que cruzan la frontera.

Ver: Comercio 2(columna derecha)

En el año 2007 el comercio mundial creció un 6%, mientras que el PIB mundial lo hizo a una tasa del 3,4% (OMC, 2008). En 2008, cuando ya comienzan a sentirse los efectos de la crisis, la diferencia entre ambas tasas fue menor. El crecimiento de un 2% del comercio superó al de la producción mundial, que fue del 1,7% (OMC, 2009). En el año 2009, aunque en sentido negativo, por las reducciones tanto en el PIB como en el comercio mundial, la relación entre ambos indicadores que marca la tendencia se mantiene. La situación a partir de 2009 se examina en la segunda parte de este trabajo.

3. Predominio de una estructura oligopólica en el mercado mundial

Otra de las tendencias que sobresale está referida a la estructura oligopólica del mercado mundial, en la que también es relevante el alto grado de transnacionalización del comercio internacional. Un grupo relativamente reducido de grandes empresas, fundamentalmente de países desarrollados, controlan la oferta de bienes y servicios a escala mundial.

Para diferenciar los productos y que los consumidores no los consideren siempre como sustitutivos, estas empresas establecen diferenciación entre sus productos atendiendo, por ejemplo, a la publicidad, el diseño, la calidad, el envase, los servicios de posventa, las redes de distribución, entre otros.

El control de precios que ejercen estas empresas implica fuertes barreras de entrada al mercado para nuevos competidores. Por ejemplo, diez empresas transnacionales obtienen tres cuartas partes de las ganancias del sector de biotecnología a escala mundial y otras diez controlan cerca del 90% de las ventas mundiales de agroquímicos.

Aunque la presencia de empresas de propiedad estadounidense es notable entre las de mejor desempeño a nivel mundial, en los últimos años comienza a observarse la inclusión de empresas chinas en los listados que sobre este aspecto realizan distintas fuentes, como las revistas Forbes y Fortune.

4. Notable participación del comercio intrafirma

El peso relativo de los intercambios de bienes y servicios entre las filiales de una empresa o entre estas y la casa matriz, tiene un peso notable en el comercio mundial. Su ampliación se debe en gran medida a las decisiones de empresas transnacionales sobre la localización de sus actividades en diferentes países, en busca de menores costos de la fuerza de trabajo, incentivos fiscales, abundancia y cercanía de materias primas, nuevos y mayores mercados, entre otros factores; al impacto de las empresas transnacionales en el comercio mundial y a la expansión de la inversión extranjera directa.

Entre países con altos niveles de renta las filiales generalmente reciben bienes terminados para ser distribuidos en el mercado local; mientras que entre países con niveles de renta diferentes, las filiales tienen como misión la transformación productiva de bienes que se destinarán a otros mercados, incluyendo el de la empresa matriz.

Los países, de manera general, no suelen registrar de forma clara y sistemática el comercio intrafirma. No obstante, se conoce que la mayor parte de este comercio corresponde a empresas de los Estados Unidos y de Japón. Teniendo en cuenta las escasas estadísticas, se estima que el comercio intrafirma representa alrededor de un tercio del comercio mundial (OMC, 2009). En cuanto a su composición, predominan los productos químicos, maquinarias, equipos de transporte, electrónicos e informáticos.

5. Papel significativo del comercio intraindustrial

Se destaca también como tendencia un notable incremento de la importancia relativa del intercambio de bienes que pertenecen a una misma rama industrial. Está muy relacionado con el aprovechamiento de las economías de escala en la producción y el grado de especialización de los países. Las estadísticas son igualmente escasas. No obstante, se conoce que tiene lugar fundamentalmente entre países desarrollados y se estima que representa entre el 60 y el 70% del comercio exterior de ese grupo de países. (OMC, 2008).

6. Ampliación del efecto del cambio tecnológico, las marcas y la publicidad en los precios del mercado mundial

Resulta interesante cómo a medida que se acorta el ciclo de vida de determinados productos con el desarrollo de nuevas tecnologías, sus precios van siendo menores; al mismo tiempo que el valor simbólico de las marcas supera al valor de los productos. Ambos aspectos se relacionan directamente con el contenido y la forma que adopta la publicidad actualmente y los tres, de manera conjunta, tienen una notable incidencia sobre la determinación de los precios en el mercado mundial.

Las empresas, mediante la publicidad, intentan generar identidad de marca en las personas, destacando el componente innovador y funcional de los productos. Existe actualmente una forma de hacer publicidad que se adapta a múltiples soportes, tanto impresos como digitales. Ante el efecto de saturación publicitaria, hay empresas que han adoptado nuevas estrategias, por ejemplo, la de ocultarse, siendo muy reducida la información que se brinda y en algunos casos inexistente; y la de fusionarse, como cuando se introduce la publicidad en programas de televisión. Esta última ha generado el empleo de un nuevo término en inglés, el “advertainment”, resultado de la fusión entre el “advertisement” (anuncio) y el “enterteinment” (entretenimiento).

Un ejemplo de los efectos de la publicidad sobre los precios en el mercado mundial, es la reciente campaña publicitaria desarrollada por el banco belga KBC. El objetivo esencial de la campaña era promover una inversión de ahorristas en seis productos primarios agrícolas. El fondo de inversión se denominaba “KBC-Life MI Security Food Prices”. Para convencer a los clientes, el lema de publicidad era: “¡Obtenga ventajas del alza de precios de los productos alimenticios!”, contribuyendo así al incremento en los precios de los productos primarios.

7. Expansión del comercio internacional de servicios

Aunque se mantiene el predominio de los flujos internacionales de mercancías, el comercio de servicios ha ganado notable participación y dinamismo en las últimas dos décadas. Cuando se iniciaron las negociaciones de la Ronda Uruguay del GATT (1986-1994), el comercio de servicios comenzaba a ganar participación en el comercio mundial. Este fue uno de los factores que impulsaron la negociación de un acuerdo que regulara el comercio de servicios para cuando entrara en vigor la OMC, en el año 1995.

En el año 2006, los servicios representaban alrededor del 18 % del comercio total mundial. Tres años después, el 21,4 % del comercio total mundial correspondió a los servicios. El ritmo de crecimiento promedio del comercio de servicios en el período 1999-2000 fue del 6 %, similar al de las mercancías. Sin embargo, entre los años 2005 y 2009 crecieron a una tasa promedio del 7 %, superior al 4 % de crecimiento en el comercio de bienes (OMC, 2009).

Ver: Comercio 3(columna derecha)

En el comercio internacional de servicios se ha observado una fragmentación de la producción similar a la del comercio de mercancías. En los Estados Unidos, como ejemplo ilustrativo, es creciente la proporción que representa el comercio intrafirma en el caso de los servicios. Los intercambios de las empresas transnacionales con sus filiales en el extranjero tienen una participación mayoritaria (filiales no bancarias y con exclusión de los servicios de transporte y los viajes). En el año 2007 esa proporción pasó del 21,5 al 27,5 %; más de la cuarta parte de las exportaciones de servicios de la economía norteamericana.

8. Crecimiento y expansión del comercio electrónico

En los últimos años, se destaca la tendencia a la ampliación del comercio electrónico, entendiendo este como los intercambios de bienes y servicios a través de las redes de comunicación electrónica. Con el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), se ha ampliado el uso de Internet como plataforma comercial. No obstante, la dinámica por productos es muy diferente. Los que más se destacan por su dinamismo son: libros, prendas de vestir, videos, teléfonos móviles, juegos, boletos aéreos y equipos electrónicos. También se han dado notables avances en servicios de abastecimiento y distribución, como programas informáticos, productos financieros, enseñanza, esparcimiento, entre otros.

En el comercio electrónico existe también una concentración en cuanto a países que lo emplean. Son países desarrollados los que hacen mayor uso de esta modalidad de comercio, como Reino Unido, Alemania, Japón y los Estados Unidos, donde alrededor del 95% de los clientes con acceso a Internet realizan compras en línea. Sobresale también la diferente dinámica entre el comercio electrónico doméstico y el transfronterizo, siendo el primero mucho más amplio.

9. Alta concentración del comercio mundial

Otra tendencia de gran relevancia es la alta concentración del comercio internacional, tanto por su composición como por su orientación geográfica. El comercio de bienes, en términos de volumen, tiene mayor peso que el de servicios. En el año 2009, los bienes intercambiados mundialmente representaron el 79,6% y los servicios, el 21,4 (OMC, 2010).

Ver: Comercio 4(columna derecha)

En el comercio mundial de mercancías, más de dos tercios son manufacturas, especialmente las de mayor valor agregado: productos químicos, equipos de oficina y de telecomunicaciones, productos de la industria automotriz. En el caso de los servicios, durante varios años la tendencia era que la mayor parte estaba concentrada en el comercio de servicios de viajes, por la expansión mundial de la industria turística. Actualmente esta tendencia ha cambiado. Se observa una participación concentrada en el rubro de Otros Servicios2, que en el año 2009 representó más de la mitad del total de servicios mundialmente comercializados. Una participación destacada dentro de esta categoría la tienen los servicios financieros, de telecomunicaciones y servicios prestados a empresas.

Ver: Comercio 5(columna derecha)

En cuanto a la participación por países en el comercio internacional, el mayor peso lo tienen países desarrollados. Los mayores exportadores mundiales son países desarrollados, exceptuando el caso de China3, que en el año 2009 superó a Alemania como primer exportador mundial de bienes. Cinco economías desarrolladas: Alemania, Estados Unidos, Japón, Países Bajos y Francia, concentran el 30% de las exportaciones mundiales de mercancías. Vale destacar que en los casos de China, Alemania y los Estados Unidos, su posición como principales exportadores mundiales de bienes se encuentra distanciada muy por encima de los otros tres países que a continuación de ellos figuran también en los primeros puestos: Japón, Países Bajos y Francia. En el caso de los intercambios de servicios comerciales, la situación es similar. Los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Francia y Japón representan el 36% de las exportaciones mundiales de servicios.

10. Mayor uso de barreras no arancelarias por países desarrollados

Se ha generalizado como tendencia un mayor uso de barreras no arancelarias en las políticas comerciales, particularmente en países desarrollados. Esta tendencia se ha profundizado como respuesta a los efectos de la crisis económica global en el comercio internacional. Se destaca la permanencia de un discurso librecambista que contrasta con el empleo de múltiples barreras no arancelarias de países desarrollados. Estos países recurren a la aplicación de barreras no arancelarias, como las medidas sanitarias y fitosanitarias y los subsidios a sus exportaciones agrícolas. Al mismo tiempo, exigen mayor apertura comercial a los subdesarrollados, especialmente en las negociaciones multilaterales, incrementando el grado de vulnerabilidad de estos últimos.

11. Inestabilidad en los precios de productos primarios

La inestabilidad en los precios de productos primarios es un rasgo característico del comercio internacional que desde el año 2002 comenzó a perfilarse como tendencia. En el año 2008 se produjo un incremento extraordinario en los precios, de manera conjunta, que alcanzó el 28 %. Al año siguiente se produjo una fuerte caída del 30 % y en 2010 volvieron a crecer, a un ritmo del 26 % (OMC, 2011).

Ver: Comercio 6(columna derecha)

Se destaca que el comportamiento inestable no ha tenido la misma intensidad si se revisan los precios de los productos primarios de manera independiente. El promedio de incremento ha sido superior para el petróleo, los minerales y los metales, en comparación con la media de todos los productos primarios. En el caso del petróleo ha sido distintiva esta inestabilidad, afectando a su vez el precio de otros bienes y servicios para los que constituye un insumo importante. Esta situación genera especial incertidumbre para los países subdesarrollados, por su alta dependencia de las exportaciones de productos primarios. Entre los años 2003 y 2006, la mitad de las exportaciones de 84 países subdesarrollados dependía de tres o menos bienes primarios, y en 50 países, de uno solo de estos productos (CEPAL, 2009).

En el comportamiento inestable de los precios de bienes primarios han incidido diversos factores. Uno de los que más utilizan las fuentes especializadas es el incremento de la demanda, impulsada en gran medida por China y la India. Con este argumento se ha construido algo parecido a una leyenda, en especial cuando se intenta utilizar para explicar el incremento en los precios del petróleo y los alimentos.

Sin embargo, existen estudios, como el de Jacques Berthelot4, que demuestran cómo China y la India no son responsables del alza en los precios de estos bienes (Toussaint, 2010). Resulta que en la práctica ambos países exportan más alimentos de los que importan. China es exportadora de cereales (trigo, maíz, arroz) y de carne, algo similar ocurre en el caso de la India. Algo diferente sucede en la Unión Europea y los Estados Unidos. En el año 2009 representaron de forma conjunta el 54 % de las importaciones mundiales de alimentos; mientras que China y la India sólo abarcan el 6 % (OMC, 2010). Por tanto, la amplia demanda de importaciones de alimentos de la Unión Europea y los Estados Unidos tuvo mayor incidencia en los precios que las de China y la India.

Al criterio anterior se añade el incremento de la producción de agrocombustibles y los movimientos especulativos en las bolsas de productos, argumentos poco utilizados por las diversas fuentes que intentan explicar el alza de los precios. En el año 2007, el 43 % de la producción mundial de agrocombustibles correspondió a los Estados Unidos, a la vez que la Unión Europea produjo el 27 % del agrodiesel a nivel mundial (Toussaint, 2010).

Es ineludible que la mayor demanda de productos agrícolas para la producción de agrocombustibles, por parte de empresas dedicadas a los agronegocios, ha tenido repercusiones directas e indirectas en el incremento de los precios de bienes agrícolas como el maíz, la soja, el trigo y el arroz. Al mismo tiempo, se añade el papel desempeñado por los diferentes actores que participan en los mercados bursátiles donde se negocian los precios mundiales de productos básicos. Los precios de 25 productos primarios cotizados en los mercados bursátiles de los Estados Unidos se incrementaron un 183 % entre los años 2003 y 2008 (Toussaint, 2010). De esta forma, los movimientos especulativos en los mercados de futuros tuvieron efectos importantes sobre los precios de estos bienes.

12. Mayor participación del comercio intrarregional

El comercio intrarregional muestra también una tendencia al crecimiento, aunque con diferencias entre las regiones. Desde el año 2000, entre el 55 y el 58% del comercio mundial es intrarregional (OMC, 2009). Se destaca la región europea por el predominio de su comercio intrarregional, seguida de América del Norte y Asia. Estas dos últimas regiones presentan una distribución balanceada entre su comercio intra y extrarregional. Para las economías de África, América del Sur, Central y Caribe, Oriente Medio y la Comunidad de Estados Independientes (CEI), se mantiene una alta dependencia del comercio extrarregional, siendo los principales destinos de sus exportaciones Europa, Asia y América del Norte.

Ver: Comercio 7(columna derecha)

Esta tendencia se expresa en la consolidación de bloques comerciales regionales. Una notable participación la tienen países desarrollados como los Estados Unidos, en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y los países europeos, en la Unión Europea. En el caso de América Latina, existen varios bloques comerciales, con características diferenciadas, como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y la Comunidad del Caribe (CARICOM). Las exportaciones de bienes entre países de un mismo Acuerdo Comercial Regional (ACR) crecieron, de manera general, entre los años 2000 y 2009.

Ver: Comercio 8(columna derecha)

En las dos últimas décadas el número de ACR ha crecido continuamente. En el año 1990 existían en todo el mundo veinte Acuerdos; en 2007 llegaron a ser 159 y actualmente existen más de 220 Acuerdos (UNCTAD, 2009). Una característica que sobresale es que desde la década de los noventa en un mismo ACR participan países con diferentes niveles de desarrollo económico.

En algunos de estos acuerdos los países de mayor fortaleza económica suelen ejercer presiones en términos de liberalización comercial que supera la apertura en el ámbito de la OMC, como en los temas de servicios, propiedad intelectual y tratamiento a la inversión extranjera directa, por citar ejemplos. La proliferación de los ACR en los últimos años, en contraposición al multilateralismo, ha incrementado las preocupaciones de la secretaría de la OMC acerca de la percepción que puede generalizarse sobre el Trato de Nación Más Favorecida, como parte del principio de No Discriminación, que se convierta en una excepción más que en una regla.

13. Auge del comercio Sur- Sur

Se observa una tendencia al incremento relativo de la participación y el dinamismo de algunos países subdesarrollados en el comercio internacional, como son los casos de Brasil, la India y China, que en el año 2008 tuvieron un crecimiento en las exportaciones del 23, 17 y 22%, respectivamente (OMC, 2009). Brasil tiene como destino principal de sus exportaciones a Europa y América del Sur. Es importante señalar que este país latinoamericano ha incrementado su comercio con países subdesarrollados, que en 2008 representó la mitad de sus exportaciones totales. En los casos de la India y China la mayor parte de sus ventas externas se dirigen hacia la propia región asiática.

Lo anterior ha significado un auge de los intercambios entre países subdesarrollados, el denominado comercio Sur-Sur, que representa alrededor del 46% del comercio exterior de países subdesarrollados (UNCTAD, 2009). Sin embargo, este comportamiento tiene un alcance regional limitado. La mayor parte del comercio Sur-Sur se concentra en Asia, con un papel sobresaliente de China y la India y la participación de productos manufacturados en estos intercambios.

Como parte de esta tendencia adquiere especial relevancia el crecimiento del papel protagónico de los países denominados como BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Estos cuatro países subdesarrollados, de manera conjunta, representan el 40% de la población mundial, el 12% del PIB mundial, el 14% del comercio de bienes y el 9% del comercio de servicios. En particular, sobresale el mayor peso de China en la economía mundial. Durante la última década, esta economía asiática tuvo un papel relevante, tanto en el ámbito de la producción como del comercio internacional, la inversión extranjera directa y, recientemente, en la tenencia de reservas internacionales y la internacionalización de sus empresas.

La crisis económica global ha tenido sus canales de transmisión hacia las corrientes comerciales internacionales. Vale recordar que en su dimensión económica, la crisis se ha caracterizado por la profundidad en la caída en los indicadores, su alcance global y la velocidad de propagación de sus impactos directos e indirectos. En las relaciones comerciales internacionales los efectos comenzaron a manifestarse poco tiempo después de que desató la crisis. No obstante, es posible evaluar esta situación examinando el comportamiento del comercio, particularmente su composición y orientación geográfica en el período comprendido entre 2009 y el primer trimestre de 2011.

El comercio internacional ante la crisis económica global

La actual crisis económica global, que comenzó en el área financiera, se profundizó y se trasladó a la esfera de la producción entre finales de 2008 y principios de 2009. Las afectaciones en la esfera de la producción abarcaron el 81% del PIB mundial, siendo la mayor contracción económica después de la segunda guerra mundial. Como consecuencia de la crisis, el comercio mundial se redujo a una tasa mayor que la registrada durante la Gran Depresión. Desde julio de 2008 hasta mayo de 2009, se produjo una contracción del 37% en el valor del comercio mundial (CEPAL, 2009).

Ver: Comercio 9(columna derecha)

Desde que comenzaron los efectos de la crisis sobre el comercio, la disminución en la tasa de crecimiento del volumen del comercio mundial ha sido mayor que la contracción de la producción mundial. Según estimaciones de la OMC, en el año 2009 el PIB mundial se redujo en un 2,5 %, mientras que el ritmo de crecimiento del volumen del comercio cayó en un 12 %.

Ver: Comercio 10(columna derecha)

Los flujos de comercio internacional se han reducido como resultado de un conjunto de factores. Los más relevantes han sido la contracción de la producción y la demanda mundiales, el peso considerable de las cadenas globales de valor en el comercio mundial, el impacto simultáneo de la crisis en las diferentes regiones y la limitada disponibilidad y encarecimiento de los créditos, que reducen gran parte del financiamiento del comercio.

La demanda de economías como la de los Estados Unidos, que representa el mercado de destino para el 21 % de las exportaciones de países subdesarrollados, se afectó considerablemente. Se vieron reducidas sus importaciones provenientes de países subdesarrollados de África (-53%), América Latina (-29%) y Asia (-16%). Además, la difícil situación de los créditos perjudica notablemente a países subdesarrollados, quienes los utilizan para financiar alrededor de las dos terceras partes de sus exportaciones de bienes (CEPAL, 2009).
Aunque los primeros efectos de la crisis se manifestaron en el comercio de países desarrollados, en breve tiempo se ampliaron y profundizaron. Ya en el año 2009 se produjo una caída de las exportaciones, fuerte y sincronizada en las distintas regiones. La reducción del volumen de manufacturas en el comercio mundial fue superior al de productos básicos, considerando que las importaciones de manufacturas de los Estados Unidos y la Unión Europea cayeron 27 y 26%, respectivamente. Los países desarrollados estuvieron más afectados por la reducción del comercio de manufacturas en términos de volumen, mientras que para los países subdesarrollados fue más importante la afectación en términos de valor, por las variaciones en los precios de los productos básicos (OMC, 2010).

Ver: Comercio 11(columna derecha)

Si se examina el comportamiento del comercio de bienes por tipo de producto, como resultado de la crisis en 2009, de manera general los resultados fueron desfavorables. La contracción de la demanda de bienes de consumo y de capital ocasionó que el volumen del comercio mundial de manufacturas se contrajera en un 15,5 %. Especial incidencia en este comportamiento tuvo la caída del comercio de productos de la industria automotriz (30 %), que a su vez impactó negativamente al comercio de hierro y acero (45 %), el rubro más afectado entre las manufacturas.

En consonancia con esta situación, el comercio de combustibles y productos de las industrias extractivas tuvo una reducción del 4,5 %. A pesar de que las importaciones de este rubro por parte de los Estados Unidos y la Unión Europea se redujeron (18 y 11 % respectivamente), las de China crecieron un 22 %, por lo que la caída de este subsector no fue de mayor magnitud.

En el caso del comercio de productos agropecuarios, disminuyó un 3 % en términos de volumen. Este resultado, que fue el menos desfavorable, se debió en parte al aumento del 3 % en el volumen de las exportaciones de Brasil con destino a Asia, Oriente Medio y África. Por el contrario, las exportaciones de productos agropecuarios de la Unión Europea y los Estados Unidos se redujeron en 3 y 5 %, respectivamente (OMC, 2010).

Desde el segundo trimestre de 2008, el comercio internacional de servicios también recibió los impactos de la crisis, sin embargo, la reducción fue inferior a la del comercio de mercancías. Las afectaciones tuvieron diferente magnitud en cada categoría de servicios. Los menos afectados forman parte de la categoría “otros servicios”, como los de telecomunicaciones, seguros, informáticos y empresariales (jurídicos, auditoría, publicidad, investigación y desarrollo, consultoría, medioambientales). Los subsectores de turismo y transporte han recibido los impactos más adversos, con caídas del 30 y 27 %, respectivamente (OMC, 2010); lo que incide de manera negativa en países subdesarrollados, por ser ambos parte importante de sus exportaciones de servicios.

Ver: Comercio 12(columna derecha)

En 2009, como promedio anual, las exportaciones mundiales de servicios descendieron un 12 %. En el segundo trimestre del mismo año, cuando la crisis económica arreciaba con más fuerza, los servicios registraron una reducción interanual de casi un 20 % ciento. Puede notarse que en el segundo semestre del mismo año comenzaron a recuperarse, pero todavía a partir de un nivel relativamente bajo.

Vale destacar la contracción del 23 % que experimentaron las exportaciones mundiales de servicios de transporte. Este resultado está estrechamente relacionado con la situación desfavorable del comercio mundial de mercancías, de manera que el transporte fue el sector de servicios más afectado por la crisis. Se explica en gran medida por la contracción de la demanda de transporte de carga, que para las exportaciones asiáticas implicó una reducción del 26 % y para la Unión Europea y los Estados Unidos, más del 20 % (OMC, 2010). .

Desde el punto de vista regional, la reducción del comercio de servicios como promedio en 2009 fue generalizada. Resulta significativo cómo las exportaciones de servicios de Europa, que representan más de la mitad de las exportaciones mundiales, disminuyeron un 14 %. Los países de esta región, además, son los principales proveedores de servicios de los Estados Unidos. En la CEI, la región que más rápidamente creció en 2008, las exportaciones de servicios se redujeron un 17 % y las de Asia descendieron, un 12 %. En América del Norte y África la caída fue del 9 % y la región de América Central, del Sur y el Caribe, que fue la menos afectada, tuvo un descenso del 8 % (OMC, 2010).

El comercio Sur-Sur también ha sufrido una contracción a causa de la crisis. Las exportaciones de países subdesarrollados con un peso notable en el comercio mundial se vieron reducidas. En el caso de la India esta caída fue del 25 % y de un 19 % para China y Brasil. Igualmente, hubo una disminución de la demanda de importaciones de economías subdesarrolladas como la de China, que cayó un 30 %.

Para que el comercio Sur-Sur sea una alternativa viable y efectiva, conviene prestar atención a la necesaria diversificación de las exportaciones para la mayoría de los países subdesarrollados encaminada a incrementar su competitividad. Para alcanzar este objetivo, es importante potenciar las exportaciones de bienes y servicios no tradicionales, considerando además las posibilidades de aprovechar las complementariedades entre este grupo amplio de países y priorizar la diversificación de los socios comerciales.

En cuanto a las políticas comerciales, el refuerzo de medidas proteccionistas como respuesta a la crisis, ha generado una fuerte polémica en las complejas negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC, donde se aboga constantemente por la liberalización creciente del comercio. Con estas medidas, puestas en práctica por países desarrollados y subdesarrollados, se despierta la amenaza de reacción en cadena y un potencial incremento de las disputas comerciales. Pese al compromiso inicial de los países miembros del G-20 financiero, las medidas proteccionistas se incrementaron. Diecisiete países de este grupo aplicaron en total 536 nuevas medidas entre octubre de 2008 y mayo de 2009. De ellas, el 80 % correspondieron a la India, Rusia, China, Estados Unidos, Argentina, Unión Europea, Brasil, Indonesia y México (OMC, 2010b).

Estas medidas restrictivas han adoptado diversas formas, desde aranceles y cuotas, hasta susidios directos a los productores. Los países desarrollados han aplicado principalmente subsidios dirigidos a sectores como el automotriz, la agricultura y los servicios financieros. En el caso de países subdesarrollados, que cuentan con una escasa disponibilidad de financiamiento para subsidiar su producción, predomina el incremento de aranceles y medidas no arancelarias.

Acompañado de lo anterior, han aumentado las presiones para llegar a acuerdos en las negociaciones de la denominada Ronda de Doha para el Desarrollo5, fundamentalmente en los temas de agricultura y acceso a mercados para productos no agrícolas. Ante la posición de la Secretaría de la OMC de contener el proteccionismo, se le atribuye mayor urgencia a lograr un acuerdo entre las partes que contribuya a desestimular las medidas que restringen el comercio. La crisis agrava la compleja situación por la que han transitado las negociaciones en sus diferentes momentos durante más de nueve años.

Como se señala en la primera parte, para la OMC la crisis se presenta en dos dimensiones, interna y externa. En cuanto al aspecto interno, desde el lanzamiento de la Ronda de Doha, se han sucedido momentos críticos a lo interno de la organización, particularmente por las crecientes dificultades para llegar al consenso, la falta de avance y la dilación de la Ronda, que se ha convertido en la de mayor duración en la historia del sistema multilateral de comercio.

Como señala el investigador Umberto Mazzei, “después de nueve años de negociaciones, el Director de la OMC, Pascal Lamy, dice que hay consenso sobre el 80 % de los asuntos. Se ve que es el otro 20 % lo que cuenta. Ese 80 % no tiene nada sobre eliminación de subsidios agrícolas, la esencia del mandato de Doha. Estados Unidos aumentó los aplicados y pretende que basta recortar un tope teórico inventado. Tal hipocresía aumenta la desconfianza y socava la voluntad política para un acuerdo” (Mazzei, 2010).

Desde el punto de vista externo, se añade la crisis económica global, que implica mayores desafíos para la organización. Uno de los principios esenciales de la OMC es la liberalización del comercio mundial, que se materializa específicamente en llevar a los países miembros a realizar continuas reducciones arancelarias. Este principio que promueve la secretaría de la OMC ha sido históricamente apoyado por los miembros desarrollados, argumentando las ventajas de un comercio más libre para todos, ignorando que se trata de reglas iguales para países diferentes donde tres cuartas partes son subdesarrollados.

Contrario a este principio, ante la crisis económica actual, una gran parte de los miembros han reforzado el proteccionismo en políticas comerciales. Al mismo tiempo, la OMC ha reconocido su preocupación por la ampliación del número de acuerdos comerciales regionales en los que participan miembros de la organización. Esto ha implicado que se desvíe la atención de las negociaciones multilaterales en cierta medida hacia las de carácter regional.

La VII Reunión Ministerial, pendiente desde 2007, se realizó en Ginebra, entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre de 2009. En esta ocasión las negociaciones de la Ronda de Doha no fueron el tema central de la agenda, algo que no había sucedido en reuniones ministeriales anteriores. El objetivo principal de este encuentro se concentró únicamente en mejorar la debilitada credibilidad de la OMC. No podía haber espacio en la agenda para la Ronda porque en la práctica no se contaba con avances sustantivos que condujeran a nuevos resultados en un encuentro tan breve. Sin embargo, era importante para la organización no dejar un segundo vacío de ministerial, como en 2007, en un contexto de crisis económica global.

En el año 2010 la situación no fue muy diferente; pero ya a principios del 2011 el director general Pascal Lamy, inició una ardua labor convocando a reuniones de diferentes formatos para exigir resultados. Se espera realizar la VIII Reunión Ministerial para fines de año, nuevamente en Ginebra. Al respecto, el director general ha comentado la posibilidad de que Rusia pase a ser un nuevo miembro cuando se efectúe la VIII Ministerial. De lograrse, tendría un impacto significativo, pues la Ronda de Doha marcaría su inicio y cierre con la incorporación a la OMC de dos importantes actores a nivel mundial: China y Rusia. No obstante, todavía existen varios puntos pendientes en los diversos temas de la agenda de negociaciones, por lo que puede ser poco probable que se logre concluir la Ronda al cierre de 2011.

En cuanto a lo acontecido en el comercio y el PIB mundiales, las cifras fueron más alentadoras pero no menos vulnerables. Los mejores resultados se observaron en países subdesarrollados. El crecimiento del PIB de estos países en el año 2010 fue casi dos veces el de los desarrollados. Se destacan en especial los crecimientos de las economías del grupo de países BRIC. China, India, Brasil y Rusia tuvieron tasas de crecimiento del PIB de 10; 7,9; 7,6 y 4,3 %, respectivamente.

Ver: Comercio 13(columna derecha)

La recuperación del crecimiento económico en los Estados Unidos (2,9) y la Unión Europea (1,1) como promedio en 2010 estuvo por debajo de la tasa mundial. En Europa confluyen el alto desempleo, el estancamiento de la demanda, medidas de austeridad fiscal propuestas para el año en curso (2011) y continúan las presiones proteccionistas. El efecto conjunto de estos factores podría enlentecer la recuperación de la región incluso antes de que haya comenzado (UNCTAD, 2010). Asimismo, los recientes sucesos tan lamentables en la región del Medio Oriente y Japón han elevado los niveles de incertidumbre en la economía mundial.

Ver: Comercio 14(columna derecha)

Desde el punto de vista de los intercambios a nivel mundial, luego de un aumento en el volumen del comercio de mercancías del 14,5 % al cierre de 2010, la OMC estima que para 2011 el comercio mundial retome una tasa de crecimiento que no superará el 6,5 %. Se prevé que en el caso de los países desarrollados, alcance un crecimiento en el volumen del comercio de bienes alrededor del 4,5 %, mientras que el de los subdesarrollados puede llegar a crecer un 9,5 % (OMC, 2011).

En 2010, la economía china se situó nuevamente encabezando la lista de los principales exportadores mundiales de mercancías, representando el 10, 4 % del comercio mundial de bienes. Le siguieron los Estados Unidos, Alemania y Japón, con participaciones del 8,5; 8,3 y 5,1 %, respectivamente. Muy significativo resultó que los países BRIC registraron significativos crecimientos en sus exportaciones de mercancías: Brasil y Rusia, 32 % y China y la India, 31 . En las importaciones de bienes su desempeño fue igualmente favorable: 43 para Brasil, 39% para China, 30% para Rusia y 25% para la India (OMC, 2011).

Por otra parte, el comercio mundial de servicios en 2010 tuvo un crecimiento del 8 %, inferior al alcanzado el año anterior (12 %). Las exportaciones de países con una alta participación en este rubro alcanzaron crecimientos ligeros, como el 8 % de los Estados Unidos y el 2 % de Alemania. Sin embargo, China que se situó en el cuarto lugar mundial y Brasil tuvieron crecimientos muy superiores: 32 y 15 %, respectivamente.

De manera general, se observan ligeras señales de recuperación en el PIB y el comercio mundiales, pero todavía no han mostrado ser lo suficientemente sólidas como para augurar una salida próxima de la crisis. Los pronósticos del comercio internacional pueden estar sujetos a continuas modificaciones, dada la actual situación de inestabilidad en el mercado mundial. Vale mantener cierta cautela, para no tomar decisiones apresuradas que puedan ser irreversibles.

Consideraciones finales

El crecimiento económico de los países desarrollados en el futuro próximo puede ser relativamente lento. Sobre este indicador inciden varios factores, especialmente, la débil demanda global provocada por el impacto negativo de la crisis; y las altas tasas de desempleo que persisten en países con un peso considerable a nivel mundial, como los Estados Unidos y países europeos. De manera general, teniendo en cuenta los acontecimientos desfavorables de diversa índole que han tenido lugar en el mundo recientemente, la incertidumbre de los pronósticos es aún mayor.

Un aspecto importante a considerar en la posible recuperación o recaída del comercio internacional radica en el ámbito del negociaciones multilaterales, donde las complejas y extendidas negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC apuntan hacia un contexto igualmente incierto. El tema del desarrollo, que se pretendió colocar en el centro del Programa de Trabajo de Doha, ha ido perdiendo protagonismo, mientras ganan espacio las preocupaciones por el acceso a los mercados. Continúan los intentos por apresurar las negociaciones y llegar a la conclusión de la Ronda, poniendo a prueba la capacidad de la OMC para hacer frente a la crisis económica global. Con tales presiones disminuyen las probabilidades de atender las necesidades y prioridades de los miembros subdesarrollados. La OMC se encuentra ante el reto de concluir las complejas negociaciones iniciadas hace casi diez años, cuando un elevado nivel de incertidumbre amenaza la credibilidad y confianza en la Organización.

Sobresale el desempeño favorable que han tenido algunos países subdesarrollados en comparación con los desarrollados, de modo que los primeros van teniendo un papel clave en la economía internacional. Se evidencia el ascenso de nuevos actores globales, en particular los cuatro países subdesarrollados denominados BRIC. Sus resultados en el comercio de bienes y servicios, de manera general, demuestran el impacto favorable que tuvieron sobre el desempeño reciente del comercio mundial, destacándose el impulso que han dado al comercio Sur-Sur. Con su incorporación más competitiva en la división internacional del trabajo, los países BRIC mantienen un papel relevante como fuerza dinamizadora del crecimiento y el comercio a escala mundial.

La perspectiva de recuperación en la economía mundial se muestra desequilibrada y frágil. Puede parecer que se ha comenzado a producir una salida de la crisis, incluso relativamente rápida. Sin embargo, se mantiene una elevado nivel de inestabilidad e incertidumbre en el comportamiento de los diferentes mercados en general. El actual panorama del comercio mundial refleja que todavía son pocas las probabilidades de que esta situación tenga la solidez y durabilidad requeridas.

* Msc. Rosibel Hidalgo Gallo es integrante del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana.

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Referencias:
1) GATT, por sus siglas en inglés: General Agreement on Trade and Tariffs.
2) En la categoría Otros Servicios se incluyen los servicios financieros, de telecomunicaciones, de salud, educación, de seguros, de construcción, jurídicos, culturales, entre otros.
3) En el año 2009, China pasó a ocupar el primer lugar entre los principales exportadores de mercancías a nivel mundial. Como exportadora de servicios se encuentra en la quinta posición (OMC, 2010).
4) “Démèler le vrai du fax dans la flambée des prix agrícoles mundiaux”, julio de 2008. Citado por Toussaint, 2010, en: Crisis Global y alternativas desde la perspectiva del Sur.
5) La denominada Ronda de Doha para el Desarrollo es la primera ronda multilateral de negociaciones de la OMC. Se inició durante la IV Reunión Ministerial de la OMC que tuvo lugar en el mes de noviembre de 2001, en la ciudad de Doha, Qatar (OMC, 2003).

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Fuentes bibliográficas:
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Hidalgo, Rosibel. Economía Internacional. Capítulo 2, epígrafe 2.5: Principales tendencias de las corrientes comerciales internacionales. Ciudad de la Habana, Cuba, 2010. Colectivo de autores, Editorial Félix Varela, ISBN: 978-959-07-1117-6, Tomo I. 445 pp.
Hidalgo, R. y J. Quirós. El comercio internacional y sus principales tendencias ante la crisi económica mundial. En: XII Encuentro Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo. Palacio de convenciones, La Habana, Cuba, 2 de marzo de 2010. 15 pp.
Hidalgo, R. y J. Quirós. Globalización y problemas del desarrollo: Balance de una década. Capítulo 6: Las negociaciones comerciales multilaterales: una visión desde los países subdesarrollados. Coordinadora: Oneida Álvarez. CEPAL, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2010.
Mazzei, Umberto. OMC: la vida después de Doha. Instituto de Relaciones Internacionales (IREI). Ginebra, Suiza, agosto de 2010.
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——————- Trade and development report. Ginebra, Suiza, 2010. Secretaría de la UNCTAD. ISBN: 978-92-1-112807-9. Publicación de las Naciones Unidas. 204 pp.

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