El flagelo de la corrupción y el poder de uno

En diferentes medios y en amplitud de criterios, se esbozan opiniones sobre el flagelo de la corrupción que pareciera preocuparle a mucha gente. Pero si miramos detenidamente, alguna cuota de responsabilidad nos ha de corresponder, me pregunto ¿Cuánto hacemos por mejorar nuestro entorno?, ¿Cuánto aportamos a la sociedad, al barrio a la comunidad? Aún más, ¿En el trabajo damos el 100%, ó el 50%? cada uno en su “intimidad” tiene su propia respuesta. Igual cabe la pregunta ¿rechazamos la corrupción? o solo ¿aquello que nos conviene?, y es que sencillamente si para pelear se necesitan dos, para que se dé la corrupción también…

Como ciudadano responsable y como dirigente de una organización representativa, analizo las conversaciones de mis conciudadanos, compañeros (as), mismos que respeto profundamente por cuanto cada uno tiene derecho de independencia de criterio. Lo que no comparto es el que solo atinemos a señalar con el dedo acusador, menos aun que se espere que otros resuelvan todos nuestros problemas, algo debe tocarnos y en esto entra, “el poder de uno… que consiste en hacer algo” hemos encontrado en este importante medio de comunicación, al igual que muchos ciudadanos de diferentes sectores, un espacio para plasmar pensamientos y criterios, gracias a que aquí nos permiten la balanza y el equilibrio, hemos escrito de manera “sencilla” procurando darnos a entender por todos y todas. Procuramos transmitir un mensaje a la gente de “pueblo” que enfrenta problemas de inseguridad, de acceso a la salud, a la gente humilde que necesita de las instituciones públicas, como la Caja del Seguro, la Fuerza Pública, gente que no puede pagar seguridad, o comprar la salud. También nos dirigimos respetuosamente a quienes tienen la posibilidad de gestar cambios en la prestación de los servicios en estas importantes instituciones, a quienes forman parte del “sistema” de la seguridad ciudadana, donde lamentablemente se generan situaciones que están afectando directamente a su personal de base, e indirectamente a quienes como ciudadanos recibimos el servicio de estos.

Ghandi, nos dejó una frase para la vida, “El poder de uno es hacer algo”.

Cuando se manifiesta opinión, seguramente habrá reacción de unos a favor y de otros en contra, sin embargo lo importante es que cada uno haga su propia lectura, y a partir de ella ejerza su “poder”, el ideal que hemos venido defendiendo es el bien común, la justicia, Si usted es responsable de sus tareas, cuando se entrega con amor al ejercicio de sus funciones está obteniendo el derecho de reclamar lo justo, de lo contrario no solo pierde este derecho, se convierte en uno más del montón y por lo tanto es partícipe de la corrupción y de la destrucción, por omisión.

Mantenemos el criterio de que de alguna manera las cuotas de responsabilidad por la decadencia que se refleja cada día en nuestro medio son compartidas, tiramos basura en la calle tapando las alcantarillas!!, debe ser porque vivimos un libertinaje desbordado, provocando deterioro en la calidad de vida y con actuaciones que reflejan mala calidad humana. Como consecuencias de nuestras acciones, es común escuchar personas levantando la voz para “renegar” por la basura en las calles, pero no porque se tire la basura en la calle, es porque según ellos, otros deben recogerla!!, están también los que pasan en el “anonimato” porque de esta manera tratan de estar bien “con Dios y con el diablo”.

Acaso es casualidad el que tantos niños y niñas están siendo víctimas de agresiones brutales, acaso no es compartido el que aumenten las muertes por agresiones domésticas, lamentablemente hay personas que omiten el deber de auxilio el cual puede consistir en una llamada al sistema de emergencia 9-11, pero seguro aplican aquella frase que escuché con asombro en una delegación de policía, “míreme la cara de preocupado” increíblemente existe gente que opina así de las situaciones que aquejan a nuestra ciudadanía e institución.

Igual en el otro extremo, alguna gente dentro de nuestra querida Fuerza Pública, con pensamiento arcaico sobre los derechos del individuo, piensa que ser miembro de una organización sindical, es sinónimo de rebeldía, algunos más retrógrados te tildan de “comunista”, lamentablemente ignoran que, estar en junta directiva de ANEP, fortalece nuestro sentimiento cívico, democrático. Y que defendemos el bien común…

… manejamos equilibrio emocional, con sentido de compromiso ciudadano, fomentamos la responsabilidad, el respeto y la búsqueda de resultados en favor de la colectividad, porque entendemos la necesidad de que las cosas se hagan y se hagan bien. De igual forma apelamos a que quienes administran para que respeten los derechos y garantías que circunscriben la constitución y las leyes de la República, así como los tratados internacionales. Punto de equilibrio…

“El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida la justicia y la honra”. A usted querido compañero(a) respetuosamente le invito a ser parte del poder de uno, o ¿serás de los que se sientan a ver lo que pasa?.. ¡Usted tiene el poder!..

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