El planeta sufre cada vez más por la acción de los seres humanos

Por Andrew C. Revkin, de The New York Times

NUEVA YORK.-
El más reciente análisis de la ONU sobre el papel de los seres humanos en el calentamiento global ha observado con “un alto grado de certeza” que las emisiones de gases de efecto invernadero son, por lo menos en parte, responsables de numerosos cambios que ya se están produciendo, incluyendo temporadas de cultivo más largas y glaciares que se achican.

Una síntesis preliminar del informe, que será difundido hoy en Bruselas, fue entregada a The New York Times por varias personas que participaron de su revisión. Se trata de una detallada continuación del documento divulgado en febrero por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, un organismo de las Naciones Unidas, y la cuarta evaluación científica desde 1999 que señala una intervención humana en el termostato del planeta.

El informe indicó que hay por lo menos un 90% de posibilidades de que, en su mayor parte, el calentamiento registrado desde 1950 haya sido consecuencia de una permanente acumulación de emisiones de gas que atrapan el calor en la atmósfera. Describe los efectos específicos de los cambios del clima en la gente y la ecología, identifica las especies y regiones que más peligran y enumera alternativas.

El estudio considera que algunos de los cambios podrían ser beneficiosos, pero que, en su mayoría, serán nocivos en el largo plazo. Revela que el calentamiento global causado por los seres humanos casi seguramente ha contribuido a que se produjeran los recientes cambios en los ecosistemas, configuraciones meteorológicas, océanos y regiones heladas, y que tendrá profundos y duraderos efectos sobre la red vital del planeta en este siglo.

También pronostica diversos efectos sobre la salud, con “mayores muertes, enfermedades y daños por las oleadas de calor, inundaciones, tormentas, incendios y sequías”; aunque habla de “ciertos beneficios, como menos muertes a causa del frío”. Del lado positivo, se afirma además que las mayores concentraciones de dióxido de carbono, el principal gas que atrapa el calor, contribuyen a que el planeta sea más verde.

“Basados en imágenes satelitales desde los años 80, creemos que muchas regiones tendieron más tempranamente a un reverdecimiento de la vegetación en la primavera y a un aumento de la producción primaria por las temporadas de cultivos más largas y mayores concentraciones de dióxido de carbono”, dice.

Pero el calentamiento en las regiones frías puede provocar resultados mixtos, previene el informe. Por ejemplo, mientras las latitudes mayores y templadas podrían ser más aptas para el cultivo, también demuestran ser más proclives a la existencia de malezas, pestes causadas por insectos e incendios que pondrían en peligro los bosques.

Sin embargo, en el largo plazo es probable que la mayoría de las regiones resulte más dañada que favorecida por los cambios. Las proyecciones para las próximas décadas prevén una intensificación de las lluvias y las sequías, así como una implacable irrupción de mares que suben, a un ritmo incierto, a lo largo de costas colmadas de gente y alrededor de islas poco elevadas. Además, la provisión de agua provista por las nieves alpinas o las capas de hielo podría verse interrumpida.

Los detalles finales de la síntesis seguían siendo discutidos por cientos de científicos y representantes gubernamentales de más de 100 países reunidos en Bruselas, que intercambiaban opiniones vía correo electrónico. Se espera que el informe suministre, sobre todo, nuevos y significativos detalles sobre un planeta cada vez más influido por los actos humanos.

“Las comunidades pobres pueden ser particularmente vulnerables advierte el estudio preliminar, pues tienden a concentrarse en zonas de relativo alto riesgo, tienen capacidades más limitadas para resolver situaciones y dependen más de recursos sensibles frente al clima, como los suministros locales de agua y alimentos.”

Según Achim Steiner, director ejecutivo del Programa Ambiental de la ONU, “en los próximos años, billones de dólares serán invertidos en infraestructura sólo en los países en vías de desarrollo. El desafío está en asegurar que los impactos del cambio de clima se conviertan en decisiones de inversión desde el principio para que una ruta, una línea ferroviaria o una planta de energía sean planificadas con el cambio de clima en mente”.

(La Nación – Buenos Aires)
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PELIGRAN 10 MARAVILLAS NATURALES

GINEBRA (EFE).- Las tortugas caribeñas, los bosques de alerces chilenos y argentinos, el entorno del río Grande o las cientos de especies aún sin clasificar de la selva amazónica son algunas de las “mayores maravillas naturales del mundo” que podrían desaparecer por el cambio climático, según advirtió el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Con el objetivo de estudiar qué efectos tiene el cambio climático en el medio ambiente y qué podría suceder si el calentamiento global se mantiene al ritmo actual, el WWF publicó ayer un informe con una decena de ejemplos concretos.

Uno de ellos es el bosque valdiviano de Chile y la Argentina, de 250.000 kilómetros cuadrados, donde se encuentran alerces de hasta 3000 años y 100 metros de alto, lo que los convierte en “los segundos árboles más viejos del mundo”, después del pino bristlecone de California. Para el WWF, la rápida desaparición de los glaciares andinos y los cambios de pauta de las lluvias terminarán modificando drásticamente los recursos hidráulicos de la zona, al tiempo que causarán mayores períodos de sequías y un mayor número de incendios forestales.

El WWF también estudió el efecto del cambio climático en el desierto de Chihuahua (en México y Estados Unidos), el mayor del continente y por donde pasa el legendario río Grande. Ese río, el principal recurso hídrico para las poblaciones aledañas, cada vez lleva menos agua debido al descenso de las lluvias, al punto de que en ocasiones se seca antes de llegar al mar.

La organización ecologista alerta igualmente sobre el efecto del calentamiento en la selva amazónica, que, con unos 6,9 millones de kilómetros cuadrados repartidos entre Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y Venezuela, es la selva tropical más extensa del mundo. En el “pulmón del planeta” viven cerca de 30 millones de personas y por lo menos 40.000 especies de plantas y 427 tipos de mamíferos, aunque aún queda un gran número de especies sin identificar. El informe indica que en 2050 la temperatura media podría aumentar allí entre 2 y 3 grados centígrados, al tiempo que descenderán notablemente las lluvias, lo que podría convertir del 30 al 60 por ciento del bosque tropical en una sabana seca.

El cambio climático tendría un efecto negativo en las tortugas caribeñas: el aumento del nivel del mar hará desaparecer las playas donde ponen sus huevos y el cambio de las corrientes impedirá sus migraciones.

La WWF también alerta sobre la amenaza climática que soportan tanto los tigres de Bengala como las personas que habitan en el delta de Sundarbans, en la India.

Otra de las diez “maravillas naturales” amenazadas es la Gran Barrera de Corales, 2000 kilómetros de arrecife de coral en la costa australiana, que sufre un fenómeno de “blanqueamiento” provocado por el calentamiento de las aguas. Ese calentamiento provoca la muerte de las algas que viven adheridas al coral y que le dan color, lo que hace que ese peculiar animal se aclare y en ocasiones perezca.

Igualmente, el río Yangtse, el más largo de China, ya sufre de la escasez de agua y la reducción de los glaciares, un problema que también aqueja al macizo del Himalaya.

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