Elecciones 2010: En la calle está el verdadero poder (1)

Gracias a las convicciones democráticas del Diario Extra, en el campo del respeto a la Libre Expresión, ANEP publica, semanalmente, en días miércoles, esta columna.

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¿Qué tenemos?… Veamos. Un tribunal blandengue, pusilánime, cómplice sistémico de un orden institucional que excluye, relega, corrompe; un tribunal que se doblegó ante los “electores” reales: las firmas encuestadoras que le impusieron a la gente quién es “elegible” y quién no lo es. Un tribunal con miedo de enfrentar el poder de los latifundios mediáticos, esos que atropellan la democracia de la libre expresión todos los días; un tribunal que “autoriza” el fraude ya que no habrá conteo manual de votos, legitimando el robo electoral ocurrido en el 2006, cuyo principal perjudicado lo aceptó pasivamente. Un tribunal al que ya no le cree, no le tiene confianza, lo mira de reojo, una cifra tan importante de ciudadanía superior al 40 %.

¿Qué tenemos?… La candidata “rehén” del “cártel” de los banqueros privados, cuyo liderazgo dependerá de lo que le deje hacer el dinámico dúo de los hermanos presidentes que, “de mentirillas”, dejarían Zapote en mayo próximo si ella “gana”. Distinguida y honesta dama, sí, pero cuyo “liderazgo” entre sus homólogos de partido en el actual parlamento, no fue capaz de impedir la imposición de la “defensora liberacionista”. La candidata presidencial que nos promete, pero no dice cómo, una infraestructura de cuido (_“pirateando”_ así una propuesta de las Diez medidas para enfrentar la crisis económica con inclusión social y productiva), para nuestra niñez vulnerable y para las personas adultas mayores sumidas en la pobreza. ¡Qué bien!, nos alegramos por esa “piratería”; pero, ¿con qué plata?, si renunció, ad portas, a una reforma tributaria estructural para no hacerle “daño” a los grandes ricos, a las enormes fortunas acumuladas por la concentración abusiva de la riqueza, a las gigantescas rentas que apoyan su postulación.

¿Qué tenemos?… El farsante libertario, ahora “¿converso estatista?” con gotas de marxismo impuro; enemigo acérrimo del sector Público, de los servicios públicos. Ninguna persona trabajadora asalariada del Estado, ningún integrante de sus respectivas familias, debe olvidar, jamás, de qué clase de individuo estamos hablando: un agresor sistemático del Derecho Laboral costarricense consagrado en nuestro histórico Código de Trabajo. ¡Chingo ‘e demagogo!… Ha pretendido vestirse con ropa ajena, “robándose” luchas sociales que no le pertenecen, como la del ilegal monopolio privado de la revisión técnica vehicular. Nunca lo vimos en las calles, junto al pueblo, en aquellos durísimos momentos en que se dio la lucha contra tal adefesio jurídico en contra de la gente propietaria de vehículos; pero sí, muy dedicado a la causa de la entrega de lo mejor del patrimonio nacional al capital transnacional, vía TLC. Ahora nos resultó hasta “defensor” de la Caja y le pidió ayuda a un cardiólogo tránsfuga (excelente médico pero pésimo político), a quien no le dieron una candidatura vicepresidencial en las esferas partidistas de la hegemonía vigente. Respetuosamente, esto es lo que pensamos sobre él y si aún sí quiere hablar con nosotros, no tendríamos empacho en hacerlo.

¿Qué tenemos?… Varias candidaturas presidenciales que debieron ser una sola, dilapidando así un capital político que costó muchísimo acumular, durante mucho tiempo, por medio del ejercicio legítimo de la democracia de la calle, manifestado una y otra vez frente a los sucesivos gobiernos de signo neoliberal de los últimos períodos. El pueblo y sus sectores más dinámicos y conscientes expresaban así, de manera sistemática, un sentimiento altamente cívico y sinceramente profundo de resistencia al desmontaje del Estado Social de Derecho que las generaciones anteriores nos habían dejado como garantía de opción por la vida de los y de las costarricenses por venir. ¿Cómo pudo ser posible que se impusiera el cortoplacismo fútil y el protagonismo enano a que les redujo el desacreditado sistema electoral impuesto por los latifundios mediáticos?; ¿cómo fue que se anuló el potencial impacto unificado de mentes tan brillantes, dividiéndose entre sí, priorizando en lo superficial y “olvidando” lo estratégico?… Sabemos bien que diciendo esto caemos mal, a muchos amigos y a muchas amigas de muchos años de lucha social compartida; personas honestas que, de manera transparente, están con alguna de esas candidaturas presidenciales que debieron ser una sola. Lo que pasa es que, igualmente, muchos y muchas, apostando a limpios sueños, habíamos acariciado la idea de un nuevo escenario de lucha compartida, que serían las elecciones presidenciales del 2010, contra toda adversidad (como siempre hemos luchado) y aun con esa clase de tribunal electoral… pero en forma unitaria. …Y, ¿qué tenemos en cuanto a diputaciones?… De ello hablaremos la semana próxima.

6 de enero de 2010

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