Hacia la derrota del TLC

Gracias a las convicciones democráticas del Diario Extra, en el campo del respeto a la Libre Expresión, ANEP publica, semanalmente, en días miércoles, esta columna.
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Esto es muy importante por cuanto ya había quedado claro que luchar contra el TLC y luchar por su derrota, son cosas completamente distintas. El sector sindical del país definió, sin dudas, su posición: derrotar el TLC.

La segunda decisión unánime adoptada ese día por el movimiento laboral nacional organizado en sindicatos, es proponer las fechas del 23 y del 24 de octubre, para la realización de una gigantesca jornada nacional de lucha cívica y de resistencia pacífica en la línea de la derrota del TLC, hoy completamente desprestigiado y con sus defensores escondidos, en retirada, al quedarse sin argumentos para seguirlo defendiendo. Entendemos que estas fechas ya están siendo apoyadas por los otros sectores componentes del amplísimo abanico de organizaciones y grupos de los movimientos sociales costarricenses.

Es más, el Movimiento Sindical Costarricense renovó su confianza en el espacio denominado Coordinadora Nacional de Lucha Contra el TLC, como la instancia que nos reúne a todos cuantos tenemos ese mismo objetivo: derrotar el TLC; en un espacio que presupone respeto a la tolerancia, la convivencia en diversidad, la ausencia de dogmatismos totalitarios y la complementación de esfuerzos políticos, organizativos y logísticos en un marco de responsabilidad, seriedad y proporcionalidad, para el impulso de la más grande movilización ciudadana de la historia de Costa Rica, superior a la ocurrida en el año 2000, cuando el pueblo en las calles impidió el robo del ICE.

Va creciendo la claridad de que el concepto de_ “libre comercio”_ impuesto por los países ricos es una estafa. Los acuerdos de “libre” comercio como el NAFTA, CAFTA y ALCA ni son libres ni son exactamente de comercio. Son megaconstituciones políticas de las corporaciones transnacionales que protegen a los países ricos, para expoliar al máximo las riquezas de los países que ellos llaman “pobres”; castrando de raíz las posibilidades de construcción de verdaderos sistemas sociales de inclusión y de equidad distributiva. Costa Rica, de alguna manera, pudo hacer esa construcción en su momento y lo poco que pudimos lograr de avance en esa línea, el tal TLC lo destruye para siempre.

Indicamos lo anterior como fiel reflejo de una de las motivaciones centrales por las cuales rechazamos ese TLC, comprometiéndonos, como todos los movimientos sociales nacionales, en la lucha por su derrota. En una entrevista en esta semana en otro medio de comunicación colectiva escrita sobre el particular, quizás no supimos expresar este pensamiento con toda claridad. Hoy es más que necesario que establezcamos que el futuro de un país como el nuestro está en el concepto de Comercio Justo no en el del Libre Comercio que, como indicamos, no existe, sino que es una trampa diseñada por las gigantescas empresas transnacionales para eliminar desarrollos nacionales relativamente soberanos y autónomos.

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