Los nublados del día y el TLC

* Gerente, Asoc. Solid. de Empleados de Agrosuperior

Los costarricenses somos parte de una nación que históricamente ha tomado con mucha seriedad la oportunidad de definir acciones con respecto a temas que han influido en el desarrollo de nuestra sociedad.

El acta conocida popularmente como Los nublados del día, que marcó la pauta con respecto a la decisión histórica de independizarnos de España en 1821, es un ejemplo claro de la seriedad y responsabilidad con que nuestros antepa- sados tomaron el proceso de independencia.

Mientras en otras latitudes se derramaba sangre por disputas internas, debido a la presión existente para forzar una decisión con respecto a la declaración de independencia, en Costa Rica precisamente hacíamos una pausa y esperábamos que se aclararan los nublados del día.

Desde esas épocas inmemoriales se ha forjado nuestra cultura de paz, basada en el diálogo fraterno que algunos consideran como falta de decisión. Pero, tanto ayer como hoy, esta actuación de los costarricenses nos ha servido para construir una sociedad justa y equitativa y buscar el bienestar de las grandes mayorías.

De la mejor manera. El debate alrededor del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, los países centroamericanos y República Dominicana nos trae a la memoria estos acontecimientos de nuestros inicios como nación independiente; pero también debemos ser claros en que los costarricenses, cuando ha sido necesario tomar decisiones con respecto a temas importantes, lo hemos hecho de la mejor manera.

El referéndum como instrumento superior de nuestro sistema democrático brinda una oportunidad para definir, de una vez por todas, el destino que debe seguir nuestro país en torno al tema de la apertura comercial.

A partir de la realización del proceso de referéndum, quedan atrás todos aquellos intereses personalistas de falsos protagonismos, la defensa de intereses sectoriales y la oportunidad política que significa estar a favor o en contra del TLC.

El pueblo costarricense exige la oportunidad de definir su destino, sin manipulaciones, con la sabiduría que siempre lo ha caracterizado. Como en toda contienda, al final habrá vencidos y vencedores, pero seguiremos siendo la misma Costa Rica.

Nos preparamos para vivir este proceso democrático, tenemos la responsabilidad de educar a los costarricense hablando claramente de lo que significa la apertura comercial, los sectores que eventualmente se puedan ver perjudicados y las oportunidades que tienen para solventar estas dificultades.

Fuente: La Nación S.A. del miércoles 4 de julio de 2007.

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