Plan fiscal y chantaje político

El distinguido jerarca anunció ya, sin pelos en la lengua, que por tal razón se avecinan recortes en ámbitos tan importantes de la política pública, por demás sensibles, como Educación, Seguridad y Salud, mencionando claramente que habrá despidos.

Efectivamente, información fidedigna en nuestro poder da cuenta de que la primera “_víctima_” en esta materia será el personal interino de la administración central del Estado y de entidades adscritas a la misma. Por tanto, sirva esta vía para alertar a estas personas trabajadoras asalariadas del Gobierno de que por su situación de interinato, próximamente serán lanzadas a la calle. Les recomendamos organizarse con urgencia para que defiendan su derecho constitucional al Trabajo.

En esta misma línea de sacrificar a quienes menos tienen puesto que como suele suceder, el hilo se rompe por su parte más delgada, el señor Ministro de Hacienda nos amenazó con que, por ejemplo, ya no habrá plata para el programa de becas escolares ni para otros programas sociales que, como sabemos, son necesarios para atenuar el estado de pobreza de muchas familias trabajadoras costarricenses, gran parte de las cuales están encabezadas por mujeres solas, jefas de hogar.

El Gobierno y, particularmente, el señor Ministro de Hacienda se aferran a una única alternativa en este asunto del déficit en las cuentas del Gobierno que, si bien preocupante, no sentimos que estemos a las puertas del apocalipsis fiscal y que, por tanto, ha llegado el “_fin de los tiempos_” para Costa Rica.

Nuevamente, una vez más (y usted discúlpenos por parecernos a un disco rayado), tenemos que indicar que sí hay alternativas al paquete de impuestos que impulsa el Gobierno. Sí puede haber un plan B, sin necesidad de seguir estrujando a quienes menos tienen, porque no se quiere cambiar de rumbo en cuanto a la dirección de siempre de la estructura tributaria costarricense, cual es la de la regresividad.

Por el contrario, si el Gobierno impulsara proyectos de ley que vayan, exclusivamente, en la línea de la progresividad tributaria, es muy seguro que los sectores sindicales, sociales, populares y cívicos cerremos filas para apoyarle en esa dirección. Por ejemplo, se pueden impulsar iniciativas de ley como las siguientes:

A) Aprobar el proyecto No. 17.677, para, sin romper el secreto bancario, la administración tributaria puede tener información de cuentas bancarias cuando se presume robo de impuestos. B) Un proyecto de ley de contingencia fiscal para gravar el consumo suntuario, por uno ó por dos años. C) Aprobar el proyecto para regular la banca costarricense en el exterior (banca “_off shore_”). D) Partir, dividir el actual proyecto fiscal para que, por ejemplo, solamente se apruebe lo referido a renta mundial y renta global, así como un impuesto a las transacciones financieras (esta propuesta tiene ahora más “_espacio político_”, pues a nivel de la Unión Europea UE, tanto Angela Merkel como Nicolas Sarkozy, gobernantes de Alemania y de Francia, respectivamente, están de acuerdo en impulsarlo ante la severa crisis que enfrentan en Europa). E) Se puede impulsar una ley para gravar, por una única vez, un impuesto al patrimonio a las grandes fortunas, a los abultados capitales. F) Dictar la ley para la pensión-consumo, como fórmula de estímulo para tributar pidiendo la factura. G) Solicitar la cooperación de las universidades públicas para enfrentar el robo de impuestos, con ropaje legal ó sin él, que representa la evasión, la elusión, las exoneraciones y las exenciones fiscales.

En este último sentido tenemos que ser tercos, majaderos, reiterativos y hasta “_aburridos_”. Es imposible ocultar datos técnicos de alto calibre al respecto. La Contraloría General de la República (CGR), indicó que en cuanto a las distintas formas de evasión, se deja de recaudar un 2.5 % del Producto Interno Bruto (PIB); y el propio Ministerio de Hacienda reconoce que los 188 regímenes de exoneraciones-exenciones, representan un 6 % del PIB. Entonces, ¿cómo nos piden apoyo para un nuevo paquete de impuestos, sin corregir estas escandalosas situaciones de fraude fiscal?…

No, señor Ministro de Hacienda, doña Carmen Mora Arrieta, trabajadora doméstica de los CEN-CINAI, no es responsable del déficit fiscal. Tampoco lo es, don Mario Vargas Ruiz, oficinista 4 del MAG; ni mucho menos, doña Olga Duarte Badilla, quien con muchos costos se hizo profesional en Derecho, le pagan como tal y mes a mes, le rebajan el impuesto sobre la renta; pese a que un amigo de ella, quien ejerce “_liberalmente_”, sólo paga 36 mil colones por año por el mismo impuesto. Igualmente, ni Oscar Pérez Solís ni Marcelo Murillo Herrera, el primero oficial de la Fuerza Pública y el segundo, de la Policía Penitenciaria, tienen que ver con el robo de impuestos. Tampoco María Eugenia Fernández Castro, secretaria en Migración, ni Francisco Otárola Esquivel, chofer del Ministerio de Salud. Mucho menos, la querida niña Alicia Montoya Rojas, abnegada maestra de una escuela primaria en zona marginal de Pavas. No, señor Ministro de Hacienda, es por el otro lado de la acera, donde se ha generado el problema que a usted tanto le agobia y donde está la plata que a usted la hace falta para que su Gobierno haga una buena obra. No es justo, es más bien repudiable, este chantaje político para con “_los y las de abajo_”.

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