Que hablen los números

Los que adversan el Tratado, en cambio, sostienen que el TLC no creará nuevos puestos de trabajo porque el acceso al mercado norteamericano no mejora con el acuerdo pero sí pondrá en riesgo el empleo de muchos costarricenses debido a la apertura del mercado nacional y los subsidios que Estados Unidos otorga a sus productores. En esas condiciones muchas empresas nacionales difícilmente podrán competir.

Frente a estas argumentaciones, cuya veracidad o falsedad no se pueden demostrar a priori, lo más razonable es recurrir a la evidencia empírica, analizando con cifras el impacto que el TLC ha tenido en los otros países centroamericanos que comenzaron a aplicarlo el año pasado.

En el campo de las exportaciones, si comparamos 2005 con 2006, vemos que los números resultan negativos para todos los países, excepto Nicaragua. En Honduras, Guatemala y El Salvador las exportaciones hacia Estados Unidos no solo no aumentaron con el convenio, sino que disminuyeron en más de US$160 millones.

El ritmo de las ventas de los cuatro países de la región a la economía usamericana se redujo al entrar en vigor el TLC, pasando de un 5,5% anual en 2003-2005 a menos del 2% en 2005-2006. Esto contradice, evidentemente, las expectativas de quienes respaldan el Tratado y pronostican un incremento notable del comercio hacia Estados Unidos.

Si aceptamos, como se señala, que existe una relación directa entre las exportaciones y el empleo, entonces el TLC no sería un factor dinamizador de la oferta de trabajo, por el contrario, tendría un efecto nocivo, como parece haber sucedido en Honduras, Guatemala y el El Salvador, al reducirse las ventas al mercado norteamericano.

En cuanto a las importaciones, que conllevan un riesgo para los productores nacionales, las cifras indican que estas se elevaron significativamente en los cuatro países donde está vigente el TLC. La tasa de variación de la entrada de productos provenientes de Estados Unidos se incrementó del 7% anual (2003-2005) a casi un 19% en 2005-2006.

De nuevo, si vinculamos este aumento de las importaciones con el mercado de trabajo y suponemos que en el corto plazo no se producen alzas sustanciales en el consumo sino más bien reorientaciones de ese consumo, entonces es razonable deducir que las empresas que producen para los mercados nacionales se ven perjudicadas, con lo cual el empleo también resulta lesionado.

En términos generales se observa que el impacto del TLC sobre la balanza comercial de los países donde está vigente es negativo. En solo un año de ejecución causó una reducción de US$1.455 millones en el superávit que estos tenían con Estados Unidos, al pasar de US$1.532 millones en 2005 a solo US$77 millones en 2006.

Esta desalentadora tendencia se está acentuando. En 2007 los datos indican que Centroamérica dejó de tener un saldo positivo en su intercambio comercial con Estados Unidos y ahora es deficitaria, por un monto que va aumentando y superó los US$325 millones a mayo de este año.

Sin duda estos números del US International Trade Commission (http://www. usitc.gov) hablan por sí mismos… y son muy elocuentes.

7/20/2007

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