Una Central Única de Trabajadores

Ya no existe la menor duda de cuál es la naturaleza de la ambición de poder de la oligarquía neoliberal que domina la acción política en Costa Rica: Van por todo. Si algo le reconocemos al Presidente Oscar Arias Sánchez, el_ “mejor”_ cuadro político que esa oligarquía tiene en estos momentos, es que él habla claro.

En la agenda del poder económico dominante está la apropiación total de los bienes públicos que todavía siguen siendo propiedad nacional. Con TLC o sin él, ¡qué importa!… Telecomunicaciones, energía, agua, salud, medicinas, seguros comerciales, combustibles, puertos, parques nacionales; son vistos como nuevos nichos de negocios para unirse a los que ya tienen: aeropuerto, carreteras, obra pública, revisión técnica, banca…

El bando de la oligarquía está plenamente unificado y tiene el control de la iniciativa política en este momento. Tiene “su” Presidente de la República; tiene el control del parlamento a través de su fracción parlamentaria unificada en la alianza “Li-Li” (Liberación-Libertario); y, además, tiene la “ayudadita” que se le da desde el Poder Judicial.

Como si fuera poco, este bando cuenta con el apoyo abierto y militante de varios medios de comunicación colectiva que por medio de información editorializada, columnistas a sueldo, terroristas de la palabra que se expresan a través de cadenas radiales infamantes y sin ética alguna, amanuenses y similares; todos los días atacan al Movimiento Sindical Costarricense, tratando de que la población lo vea como una mafia, como una partida de ladrones, de vividores y saboteadores de la democracia.

Jamás habíamos presenciado en este país una campaña de tanta mentira, tan llena de odio, de rencor, de incitación solapada y abierta a la violencia y hasta con llamados a exterminar (asesinar) a los sindicalistas que son un “gran estorbo”, un “gran peligro” para la democracia, según como la entiende esa oligarquía costarricense desenfrenada, esa oligarquía en incesto permanente con sus pares sangrientas de Centroamérica.

Es hora de responderles como se merecen. Ellos van a unificarse y a recomponer su unión de cámaras, con el retorno de las que se habían ido. Unifiquémonos nosotros. Unifiquemos ya al Movimiento Sindical Costarricense. Pasemos de coordinaciones coyunturales, de corto plazo, transitorias o temáticas, a la acción estratégica ofensiva. Constituyamos la CENTRAL ÚNICA DE TRABAJADORES, un solo espacio articulador de toda la acción sindical.

Tenemos elementos de sobra para dar un salto gigante de tal naturaleza. Nos sobran los aportes intelectuales, tenemos bien estudiada la realidad nacional, hemos construido propuestas en muchos órdenes, tenemos recursos. Representamos amplios segmentos laborales y concitamos la simpatía en no pocos sectores sociales y productivos.

Tenemos un ordenamiento constitucional y legal que nos ampara y tenemos la simpatía de una amplia gama de periodistas decentes, de sólida formación ética, de fuerte convicción democrática y, sobre todo, personas profesionales de muchos principios. Además, poseemos una impresionante red de contactos internacionales que ya están tomando nota del peligrosísimo clima de agresión contra las conquistas del Estado Social de Derecho de Costa Rica.

Reunámonos cuanto antes, Demos el salto. La democracia costarricense, en serio peligro por la ofensiva mediática del totalitarismo fascista en desarrollo, así lo exige. La democracia ocupa de un fuerte movimiento obrero unificado con sentido estratégico. Las condiciones objetivas están dadas. Dejemos de lado los celos interpersonales, las migajas gremiales, las rencillas del pasado, los juegos hegemonistas y de autosuficiencia. Nosotros estamos listos para la parte autocrítica que nos compete en ello. O nos unificamos ya o nos arrasan del todo.

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