¿Para qué ir a un diálogo si ya a los grandes ricos se les hizo “su” reforma tributaria?

En la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), así como en la propia Central Social Juanito Mora Porras (CSJMP), pensamos no tiene sentido alguno considerar el llamado a “diálogo” que sobre el tema del déficit fiscal ha formulado la Administración Chinchilla Miranda por intermedio de su Ministro de Hacienda, don Edgar Ayales Esna; propuesta con el pomposo nombre de “En ruta hacia la consolidación fiscal: agenda para un Diálogo Nacional”.

La desafortunada y secretista decisión que tomó en julio pasado el denominado Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), reduciendo drásticamente el aporte que deben pagar las empresas por concepto de renta, al posibilitarles que vía constitución de fondos de inversión de diverso tipo con solamente dos integrantes ahora puedan tributar menos, pulverizó la transparencia de una intención de diálogo de esta naturaleza.

Al respecto, la atinada denuncia del ciudadano don Ottón Solís Fallas (más allá de su pertenencia partidista), y valorando su conocimiento en el tema, nos ha puesto en guardia, dejando en evidencia la instauración de facto de un privilegio fiscal a grupos económicos de gran poderío, quienes así obtuvieron su “propia consolidación fiscal”.

Estos reducidos pero poderosos grupos económicos se destacan por estar dentro de los más notables beneficiarios del crecimiento de la desigualdad que vive nuestra sociedad, dado que han sido más que beneficiados con el proceso de concentración de riqueza al amparo de las políticas macroeconómicas de sesgo neoliberal implantadas en las últimas administraciones gubernativas.

Que tales empresas, por ejemplo, vía el artilugio de fondos de inversión inmobiliarios de solamente dos integrantes ahora, se queden pagando de ahora en adelante solamente un 5 % de impuestos sobre los ingresos brutos, cuando en la actualidad se les tasaba hasta con un 40.5%; profundiza el perverso sesgo regresivo del sistema tributario costarricense, potenciando más la injusta situación de que, impositiva y proporcionalmente hablando, en Costa Rica pagan más los que menos tienen.

No vale la pena ni siquiera considerar la oportunidad de una convocatoria oficial a un diálogo sobre el tema tributario-fiscal, mientras el Conassif mantenga tan cuestionable decisión; decisión que avaló el señor Ministro de Hacienda, precisamente la figura más visible convocante para tal diálogo. Para nosotros, en consecuencia, no hay credibilidad, no hay transparencia alguna, en tal llamado. No asistiremos a tal proceso.

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