“La entrada de capital internacional no es factor fundamental para el desarrollo de América Latina”

En el marco de este foro académico internacional, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano, tuvimos la oportunidad de entrevistarlo para recabar en torno de su propuesta.

Dos Santos considera que en la actual coyuntura regional una política de industrialización debe ir acompañada por el funcionamiento de un organismo financiero como el proyectado Banco del Sur, lo cual posibilitaría, además, el diseño de una estrategia de desarrollo social.

Por un proceso de independencia económica

Destacó que los gobiernos progresistas de Latinoamérica están dedicando gran parte de los esfuerzos a tener una cierta independencia económica. Puso como ejemplo el caso de Venezuela, país que gracias a la Revolución Bolivariana , “actualmente hay muchas propuestas y experiencias de profundo sentido social a nivel productivo, como la creación de empresas, en que la idea del planeamiento de la actividad y concepción, parte de una visión solidaria y no de mercado. Esto se está aplicando en sectores significativos. No hay que olvidar –recalcó- que durante 40 años Venezuela fue el mayor exportador de petróleo del mundo y cuando Hugo Chávez llegó al poder encontró al 70% de la población en pobreza”.

La gestión de Chávez, explicó, ha estado dirigida “a la sustitución de una economía rentista del petróleo para una economía productiva, hay un esfuerzo muy grande en esa dirección. Se ha desarrollado un plan de seguridad alimentaria bastante fuerte, pues Venezuela compraba leche y productos lácteos, en este momento está atendiendo su mercado interno e incluso ya se inició la exportación de estos productos, que es una fuente fundamental alimentaria para la población. En infraestructura hay avances en la industria del acero, también un desarrollo grande de las refinerías e industrialización del petróleo y otras inversiones en sectores básicos de economía pesada. El gobierno venezolano está nacionalizando gran parte de ese sector y articulando dentro de un cierto grado de planeamiento”.

Teoría de la Dependencia

Este sociólogo y economista brasileño que ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia, se ha destacado por sus aportaciones en la formulación general del concepto de dependencia, la periodización de sus diversas fases en la historia de acumulación capitalista mundial, la conceptualización de sus características generales y específicas, y la definición de los mecanismos reproductivos.

La Teoría de la Dependencia que tuvo su auge en las décadas 60 y 70 del siglo XX sostuvo que la estructura interna de los países de la periferia fue forjada a partir de una relación de subordinación con el capital internacional y que la acción de las condiciones externas sobre su proceso de desarrollo en una etapa de predominio de las fuerzas imperialistas y monopólicas en la economía internacional, limitaban grandemente las posibilidades de independencia y progreso social.

En el debate de la Teoría de la Dependencia , se expresaron dos grandes líneas de pensamiento: una de inspiración marxista, en la cual sus exponentes fueron Theotonio dos Santos, Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra y en parte André Gunder Frank. Y la otra, de origen weberiana, centrada principalmente en Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faleto.

La primera defiende la tesis de la reproducción ampliada de la dependencia dentro del sistema capitalista, de la superexplotación del trabajo, de la tendencia al fascismo, o a los regímenes de contra-insurgencia, por parte de las burguesías locales, sin excluir la presencia de tendencias democráticas y afirma al socialismo como única solución ante las olas de pobreza y miseria generadas por la dependencia. La segunda, aún cuando parte del reconocimiento económico de la situación de dependencia y de la exclusión social que genera, tiende a subordinar las variables específicas de dependencia económica a las variables políticas, negando cualquier componente estructural y cualquier lógica de reproducción ampliada de la dependencia, que substituye por la idea de dependencia negociada. De esta forma, critica los conceptos de superexplotación del trabajo, de tendencia a los regímenes de excepción de la burguesía dependiente y del socialismo como fundamento para resolver la cuestión de la pobreza y la miseria en estas regiones. (Dos Santos, 1996 y 1994).

Periodo de revoluciones y contrarrevoluciones

Sobre la crisis económica que explotó en 2008 y que ha afectado principalmente a Estados Unidos y a Europa, Dos Santos afirma que la misma “demuestra las dificultades del sistema capitalista de gestionar la economía, la sociedad y la cultura contemporánea. La gigantesca intervención estatal en curso no hizo más que reforzar los intereses privados y su capacidad de destrucción de la vida en la tierra: expansión de la pobreza, violencia social creciente, destrucción del medio ambiente y amenaza a la propia sobrevivencia de la humanidad, en tanto que las nuevas guerras son las manifestaciones de la crisis del sistema”.

Advierte que “la coyuntura actual, marcada por la fuerte intervención estatal, no apunta a un periodo de crecimiento sostenido y a cambios estructurales profundos. La recuperación del crecimiento económico en marcha apunta hacia una ‘recuperación rasante’ en los países centrales, mientras la periferia se abre camino al crecimiento y al desarrollo. Pero hay graves límites para un desarrollo sostenible, igualitario, pluralista y democrático en esta nueva coyuntura. Además, la actual ola de innovación tecnológica, en curso desde 1994, se encuentra en su fase final. Ella debe agotarse en 10 a 15 años. La combinación de una nueva crisis coyuntural violenta con una nueva fase depresiva de reestructuración del sistema mundial abrirá un periodo de revoluciones y contra-revoluciones mundiales parecido al que vivimos entre las dos guerras mundiales, pasando por las revoluciones sociales, de un lado, y el acenso del nazi-fascismo, de otro, con un costo de vida colosal para la humanidad”.

Distribución equitativa del ingreso, elemento esencial de una política industrial

En esta entrevista, Theotonio dos Santos explica cuáles deben ser los elementos característicos de una política industrial para los países latinoamericanos. Es enfático en señalar que aquellos países que persisten en el modelo neoliberal reprimerizando sus aparatos productivos, muy difícilmente lograrán el desarrollo social de sus pueblos.

Economista y sociólogo, experto en ciencias políticas. Dos Santos, hoy en día es uno de los principales exponentes de la Teoría del Sistema Mundial. Máster en Ciencias Políticas por la Universidad de Brasilia, Profesor Emérito de la Universidad Federal Fluminense y visitante de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Coordinador y presidente de la Cátedra y Red de la Universidad de Naciones Unidas-UNESCO sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable. Entre los cargos administrativos que ha ocupado se destacan los de director del Centro de Estudios Socio-Económicos de la Universidad de Chile (CESO); director en la División de Postgrado de Economía de la UNAM (México), del departamento de Doctorado del Seminario Permanente sobre Latinoamérica (México); Consejo directivo del Programa de Postgrado en Ciencia Ambiental de la Universidad Federal Fluminense, y Secretario de Asuntos Internacionales del Gobierno de Estado de Río de Janeiro. Ha sido profesor de las Universidades Nacional Autónoma de México, Illinois, Nueva York, Federal y Católica de Minas Gerais, de Río de Janeiro y del Instituto Bennett de esta misma ciudad.

– Usted en su intervención en Buenos Aires ha propuesto una política industrial para América Latina. ¿Significa ello volver a la estrategia de sustitución de importaciones impulsada por la CEPAL en la décadas de 60 y 70s del siglo pasado?

– Nosotros hemos hecho un análisis bastante más complejo respecto de la sustitución de importaciones de lo que se viene diciendo por ahí. El sistema de sustitución de importaciones está muy dependiente de las exportaciones, porque utiliza sus recursos para poder industrializarse. Si tenemos ese potencial de recursos internacionales a través de las divisas vamos a tener que utilizarlas para importar la maquinaria y los instrumentos que requerimos para nuestro desarrollo. Pero lo que está asociado con la sustituciones de importaciones de esa época es que se confiaba mucho en la fuerza del sector privado y del capital internacional. Había una confianza bastante grande por parte de la CEPAL en la necesidad de atraer el capital del exterior. En la actualidad en América Latina estamos en la disponibilidad de recursos muy grandes; la entrada de capital internacional definitivamente no es un factor fundamental. Claro, desde el punto de vista tecnológico las multinacionales que son dueñas de algunas tecnologías no permiten avanzar sin que se cuente con ellas mediante sus capitales, pero hay una diversificación, incluso en lo que respecta a la industria, China tiene hoy en día un instrumental muy potente y no tiene la necesidad de garantizar que esos recursos se conviertan en expansión de capital chino, entonces es posible llegar a negociaciones muy favorables con ellos, con Japón y con Europa. En ese sentido, podemos utilizar gran parte del conocimiento científico y tecnológico del mundo sin necesidad del capital internacional ya que disponemos en este momento de de recursos importantes que los bancos centrales quieren impedir que utilicemos para nuestro desarrollo.

– ¿Una política de industrialización regional como la que usted plantea, disminuye la dependencia de América Latina?

– Mucho, porque tendríamos mercados más amplios y por tanto una escala de producción que va a viabilizar nuestra competitividad en la economía mundial. Ello permitirá entrar con nuestros productos en una disputa de mercados en el mundo.

– ¿Qué elemento social debe caracterizar una política regional industrial como la que usted propone?

– La distribución equitativa del ingreso debe ser el elemento esencial de una política regional industrial en América Latina, pero al mismo tiempo tiene que ser un factor para reafirmar la soberanía nacional de los países mediante la capacidad de negociación para avanzar en la apreciación de los recursos naturales a través de valor agregado. De esta manera, se logrará el diseño de una estrategia de desarrollo.

– Hay países latinoamericanos como México, Colombia y Perú donde se vuelve a profundizar el proceso de reprimerización de sus economías. ¿Este modelo estanca el desarrollo social?

– Claro, por ejemplo, el caso de Perú con una tasa de crecimiento de 7 y 8% por varios años tuvo dos presidentes que reprimerizaron la economías y salieron del gobierno con 7% de apoyo popular, es decir, el pueblo no vio nada en materia de desarrollo social. El actual Presidente solo cuenta con un 20% lo que significa que la gran mayoría de la gente no está de acuerdo con ese tipo de proyecto económico que fortalece a un pequeño grupo de exportadores dueños de grandes empresas tanto nacionales como internacionales que gracias a los estímulos tributarios del gobierno no transfieren recursos hacia la población.

– ¿Estos países con gobiernos neoliberales no aprendieron la lección de las últimas décadas?

– Así es, porque la fuerte e indiscriminada apertura de América Latina para el capital internacional en las décadas de los años 80 y 90 tuvo como resultado el agravamiento de todos los problemas ligados al subdesarrollo de la región. Todas las instituciones internacionales tienen que reconocer hoy día que en este período no hubo casi ningún crecimiento económico en la región, si lo medimos por la renta per cápita, se agravó dramáticamente la deuda externa de la región a pesar de la cantidad gigantesca de pagos de servicio de la deuda, se retrasó el avance tecnológico y científico y la capacidad de generar conocimiento propio, se mantuvieron las condiciones sociales desfavorables, se afectó la educación, como ha quedado demostrado en los índices de desarrollo humano, en los cuales la región ocupa las posiciones más negativas, solo superadas por algunos países de África y Asia.

– ¿Cuál es la proyección de su país, Brasil, en materia económica e industrial?

– Nosotros estamos en un debate muy fuerte sobre esto. Lo que pasa en este momento es un poco complejo: el Banco Nacional de Desarrollo Económico está haciendo una política de fortalecimientos de grandes grupos económicos en el país para poder confrontarse con la economía mundial. Existe la idea de que es posible tener un desarrollo industrial si el Estado favorece y apoya a esos grandes grupos, eso es muy discutible porque para que estos conglomerados beneficien al grueso de la economía de la nación tendrían que permitir una participación de la población mediante la democratización porque si van a quedar en manos de intereses económicos privados el resultado en el plano de desarrollo interno o internacional difícilmente se revertirá en beneficio del pueblo. Por eso hay que discutir e intentar dar a este proyecto un mayor contenido social.

* CRONICON, especial para ARGENPRESS.info

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