Una orquesta sinfónica y una banda no son lo mismo

Para el Servicio Civil, sí. Desde hace 9 años las y los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional hemos estado luchando para que se nos incluya dentro del Régimen del Servicio Civil, como Orquesta Sinfónica Nacional con su especificidad. No ha sido posible por falta de voluntad política y administrativa.

Deseo subrayar que funcionarios del Servicio Civil después de haberles entregado varios documentos y haber realizado muchas reuniones nos respondieron que nuestros argumentos no tenían sustento y que todo esto era “un saludo a la bandera”.

Reencontramos el mismo documento en la reunión del 9 de mayo del presente año para establecer un mismo perfil entre una orquesta sinfónica y una banda. Ahora, nuestro documento se aplicaba a la banda también, que, entre otras cosas cuenta con la misma jerarquía que una orquesta sinfónica: parece ser que las mismas funciones o cualidades de un Concertino las cumple un funcionario de una banda.

Sugiero investigar, estudiar, analizar las bandas, y de ahí escribir un documento propio, ya que aprovechar el trabajo intelectual de otros y copiar termina produciendo materiales y discursos fuera de contexto.

Una funcionaria del Servicio Civil en la misma reunión recalcó que para hacer un reglamento de esa naturaleza no podemos utilizar tantas sutilezas o diferencias entre una banda y una orquesta sinfónica. De hecho esas sutilezas y esas diferencias son las que marcan las diferencias históricas desde hace siglos, entre las dos agrupaciones. Como segundo elemento clave entre las dos agrupaciones es su estructura.

En estos momentos se está considerando que dentro del medio cultural una banda de vientos posee las mismas características que una orquesta sinfónica. La Orquesta Sinfónica Nacional cuenta con 72 integrantes asalariados, dependiendo de la obra que se interprete: 13 primeros violines, 11 segundos violines, 8 violas, 8 violonchelos, 6 contrabajos, 3 flautas, 1 flautín, 3 oboes, 1 corno inglés, 3 clarinetes, 1 clarinete bajo, 3 fagotes, 1 contrafagot, 3 trompetas, 4 cornos franceses, tres trombones, 1 tuba, 1 timbalista, 3 percusionistas, 1 arpista, 1 pianista.

En Costa Rica varía mucho la cantidad de integrantes de las bandas nacionales, que son siete. Los integrantes van de 44 a 16. La instrumentación de las bandas en Costa Rica sería: flautas, flautín, oboes, fagotes, clarinetes, saxofones, trompetas, cornos franceses, trombones, tuba, contrabajo, percusión. En la banda tradicionalmente predominan los instrumentos de viento: maderas y metales. Cabe destacar que en las bandas no hay instrumentos de cuerda como en una orquesta sinfónica.

Esta estructura diferente ha producido a lo largo del tiempo dos tipos de sonoridades, funciones, espacios, repertorios, públicos, escuchas, relaciones con el mercado. Por ejemplo, la OSN participa de la vida de la comunidad tocando en los teatros construidos específicamente para conciertos sinfónicos. Se presenta generalmente en espacios cerrados: teatros, escuelas e iglesias. Desde el punto de vista de divulgación y uso de las tecnologías las grandes casas discográficas tales como la Deutsche Grammophon, Sony, EMI, NAXOS, Philips, CBS, tienen en su catálogo diferentes grabaciones de orquestas sinfónicas.

El número de obras ejecutadas por bandas presentes en los catálogos de estas casas discográficas es muy reducido. Dentro de la normativa vigente de la Orquesta Sinfónica Nacional está estipulado que la agrupación debe realizar giras de extensión cultural. Varias veces al año la OSN ofrece conciertos gratuitos, va a comunidades, realiza actividades de divulgación musical intercambiando con niñas, niños y adultos.

La OSN ha realizado varias giras al exterior representando al país (Estados Unidos, Alemania, España, Checoslovaquia, Hungría, Japón, Taiwán, Colombia, Panamá, Cuba y México). Quienes vengan al país pueden obtener varios discos compactos realizados por la Orquesta Sinfónica Nacional que se encarga también de divulgar por este medio la música clásica compuesta por los compositores nacionales.

Para escuchar una orquesta sinfónica en un teatro hay que pagar la entrada o comprar un abono para una temporada oficial anual y las personas saben que a este evento se participa vestidos de una determinada manera. Al asistir a un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, la persona que compra la entrada va sabiendo que debe permanecer concentrada toda la duración del concierto. Este está dividido generalmente en dos partes: la primera consiste en una obertura y un concierto con una o un solista, se realiza un descanso de 10 minutos para luego pasar a la segunda parte donde generalmente se interpreta una sinfonía.

Existe además toda una estructura que precede y que le sigue a los conciertos. Artículos de periódico, crítica, entrevistas, programa de mano con análisis y explicación de las obras.

Cabe decir además que la OSN prepara anualmente una temporada de ópera. Las bandas en cambio participan de la vida de la comunidad, tocando en fiestas, entierros, solemnidades. Se presentan generalmente en parques, kioscos, plazas, estadios. Las bandas militares o civiles, cuando llegan a su máximo desarrollo, se denominan a veces banda sinfónica, caso en que incorporan oboes, fagotes, varios géneros de clarinetes, añadiendo aún cuerdas como violonchelos, contrabajos, otros metales como el corno francés y la percusión: timbales, vibráfono, xilófono, etc.

En el imaginario de las y los costarricense la banda es la agrupación musical que acompaña la salida de la misa o el compartir en el Parque Central los domingos en la mañana tocando himnos, marchas. También cumplen una función en el ceremonial cívico, por lo general al aire libre y acompañando eventos que no han sido convocados por la banda en sí, sino donde la banda representa un acompañamiento.

Desde los inicios de lo que llamamos música “clásica” los compositores más renombrados escribieron fundamentalmente para la orquesta sinfónica, acompañada o no por un solista, mientras que el repertorio de la banda no es tan amplio como el de una orquesta sinfónica y no es frecuente escuchar un solista en una banda.

Compositores como Beethoven, Mozart, Verdi, han escrito para banda en situaciones especiales. Por ejemplo Verdi coloca en una de sus óperas, donde la orquesta sinfónica lleva el desarrollo musical más complejo, una banda que se encarga de representar a sí misma en una parte de un acto. La complejidad y preparación de las obras es otro punto de diferencia importante. Este tema representa los dos mundos distintos en que se mueven una orquesta sinfónica y una banda.

No hay comparación posible entre el repertorio que trabaja la orquesta sinfónica y otra agrupación. Un ejemplo es una sinfonía para orquesta sinfónica del compositor Gustav Mahler: consideremos la partitura de cualquier instrumento incluido en la orquestación escogida por el compositor en su Tercera Sinfonía coral (1902) en re menor de seis movimientos con una duración de 90 minutos.

Se trata de un material extremadamente complejo técnicamente que un intérprete de música sinfónica adquiere solamente después de una formación de base más una práctica instrumental y de conjunto de bastantes años. El detalle analítico, semántico, de una partitura orquestal no es comparable con el de una partitura para banda: la Consagración de la Primavera de Igor Stravinski es un ejemplo de esta complejidad que el repertorio para banda no tiene.

El aspecto de las dinámicas y del fraseo en una orquesta no involucra solamente el hecho de que haya cuerdas en una orquesta sinfónica y por eso haya que tocar “suave” o “delicado”. Es un discurso de interpretación, de una lectura filológica tanto de partes individuales como partes de conjunto que una partitura compuesta por Beethoven o Schoenberg requieren.

Las bandas por lo general, aún las bandas sinfónicas ejecutan música muchos más coral y con menos detalles de orquestación. Nombres como los de Arturo Toscanini, Bruno Walter, Herberth von Karajan, Zubin Metha, Claudio Abbado, Ricardo Muti, Daniel Barenboim, Sergiu Celibidache, Leonard Bernstein entre otros, se han convertido en iconos de la cultura musical occidental.

Todos ellos directores de orquestas sinfónicas. Toca por lo tanto investigar, construir y laborar una ley única para la Orquesta Sinfónica Nacional debido a su especificidad como agrupación. No es oportuno meter a todo el mundo en el mismo saco.

Patria Justa informa

El Colectivo Sindical PATRIA JUSTA sesionó en la mañana de este día, lunes 19 de setiembre de 2016, constatando la validez y la legitimidad que este proceso de articulación sociopolítica para la incidencia y para la movilización ha logrado en tan solo dos años de existencia.

Las organizaciones conformantes de PATRIA JUSTA acordaron, de manera unánime, proceder con todo lo que corresponda para la entrada del tercer año de vida de esta experiencia sociopolítica de organización sindical que tan grande impacto ha causado en nuestro país.

Se dispuso la fecha del viernes 14 de octubre a fin de proceder a revalidaciones y reformulaciones de la agenda estratégica y de organización de PATRIA JUSTA. Tanto en lo referido al planteamiento que le dio origen, en noviembre de 2014, así como lo concerniente a los “acuerdos del Melico Salazar”, del pasado junio de 2015.

Recordemos que el Colectivo Sindical PATRIA JUSTA está inspirado, esencialmente, en dos planteamientos sociopolíticos impulsados en pro de una agenda para el bien común y la inclusión social.

En la sesión de este lunes 19 de octubre, en lo específico y fundamentalmente, PATRIA JUSTA analizó la situación política actual de las iniciativas de ley en trámite parlamentario que están propuestas para atacar los salarios de los empleados públicos; así como los preparativos organizativos finales de cara al inicio del proceso de recolección de firmas sobre el referéndum del salario mínimo en el sector privado.

PATRIA JUSTA volverá a sesionar, ordinariamente, el próximo lunes 3 de octubre.

Albino Vargas Barrantes
Secretario General ANEP
Coordinador Colectivo Sindical PATRIA JUSTA

Seccional Cruz Roja se verá “cara a cara” con jefatura por derechos laborales de cruzrojistas

La Seccional ANEP-Cruz Roja Costarricense conciliará el próximo miércoles 21 de setiembre en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) con el presidente de la institución, Glauco Ramírez, temas relacionados con los derechos laborales de los trabajadores.

Pese al gran esfuerzo y sacrificio que realizan cientos de cruzrojistas para salvar vidas, muchos de ellos no cuentan con un salario digno, trabajan jornadas extenuantes sin el reconocimiento de las horas extras y, además se las tienen que ingeniar para cubrir las emergencias.

Estos fueron algunos de los motivos por los que los trabajadores conformaron el pasado 6 de agosto el sindicato de la ANEP en la Cruz Roja y por lo que tendrán una cita “cara a cara” con el presidente de la institución.

La audiencia conciliatoria se llevará a cabo en el despacho del viceministro Harold Villegas, a partir de las 10 a.m. y contará con la presencia de integrantes del nuevo sindicato; Idalberto González, Gerente General; Albino Vargas Barrantes, secretario General de la ANEP; quienes también fueron convocados a dialogar sobre la problemática que enfrentan los trabajadores de la Cruz Roja.

Ricardo Castro, presidente de la Seccional ANEP-Cruz Roja explicó que decidieron conformar el sindicato debido a la necesidad de abrir el proceso de diálogo y negociación ante una serie de problemas laborales que se han ido acumulado por varios años.

“Queremos mantener una igualdad real laboral y poder tener una cercanía entre patrono y trabajadores, hay ciertas situaciones que consideramos que no están dentro de los límites normales. Necesitamos que la organización mantenga una equidad laboral a nivel nacional ya que somos unos 1.200 trabajadores con condiciones diferentes”, agregó Castro.

Albino Vargas, Secretario General de la ANEP considera que la acumulación de problemas laborales a afectado social, económica y anímicamente a los cruzrojistas.

“Es necesaria la mesa de diálogo, ya que la acumulación de problemas sociolaborales han venido generando mucha preocupación en todo el colectivo laboral de esta benemérita institución”, indicó Vargas.

Patria Justa, Centrales Sindicales y SEC se preparan para huelga general

El Colectivo Sindical Patria Justa, las Centrales Sindicales y el SEC realizaron un llamado a todas sus bases para que se preparen para una huelga general indefinida ante el nuevo “combo” llamado Ley para racionalizar el empleo público, proyecto destinado a eliminar derechos laborales, empobrecer a la clase trabajadora, aniquilar el empleo público y ocultar la verdadera razón del déficit fiscal.

Para Patria Justa, las Centrales Sindicales y el SEC los acontecimientos ocurridos en el pasado 1º de mayo en la Asamblea Legislativa con la elección del nuevo Directorio Legislativo demuestran el favorecimiento a los sectores de mayor poderío económico del país y en contra de la clase trabajadora, en especial, del sector público.

Reducir el derecho de cesantía, eliminar la dedicación exclusiva y la disponibilidad, así como minimizar el monto de las anualidades y derogar el derecho constitucional de la Negociación Colectiva, entre otros aspectos, no vendrían a solucionar el problema del déficit fiscal; por el contrario, alimentan el “estallido social”.

Otras de las preocupaciones de este Colectivo Sindical es la serie de reglas fiscales que contiene dicho proyecto, ya que vendrían a agudizar el grado precario que manifiestan muchos servicios públicos por los recortes presupuestarios que han sido sometidos.

Asimismo, abre el camino para despidos masivos en la administración central del Estado y sus instituciones adscritas, esto porque la disposición de reducir el déficit y alcanzar un superávit representa para el Ministerio de Hacienda la labor de conseguir, al menos, un billón de colones (un millón de millones de colones), los cuales solamente se podrían obtener con el despido de 60 mil personas empleadas del sector público.

“Este proyecto nos recuerda las características que tuvo el Combo-ICE y nos parece que estamos en condiciones similares. Queremos hacer un llamado para la unidad sindical, nosotros estamos convencidos de que este proyecto solo se derrotará por medio de una huelga general y estamos trabajando en ello”, indicó Albino Vargas Barrantes, coordinador de Patria Justa.

Para las agrupaciones sindicales, las implicaciones de aprobarse el proyecto van más allá de los despidos masivos, esto porque al reducir los recursos para las instituciones se afectaría la prestación del servicio en seguridad ciudadana, atención primaria en salud, el servicio de la educación, servicios sociales y judiciales, entre otros que se financian con el presupuesto de la República.

Gilberth Díaz, presidente del Sindicato de trabajadoras y trabajadores de la educación costarricense (SEC), comentó que el movimiento de presión se hará en las calles para que el proyecto sea archivado en la corriente legislativa.

Por su parte, Olman Chinchilla de la Central del Movimiento de Trabajadores Costarricenses (CMTC) indicó que los grupos sindicales están por definir la fecha en que saldrán a defender los derechos laborales de los trabajadores (as) del sector público a las calles.

“La coalición que se conformó el 1º de mayo en la Asamblea Legislativa quiere esconder a la opinión pública el verdadero problema que tiene este país que es el déficit fiscal y que la clase trabajadora no es la responsable por la evasión del pago de impuestos”, agregó Chinchilla.

Patria Justa, las Centrales Sindicales y el SEC reiteran a la opinión pública que el llamado a la Huelga General está acompañado de la disposición de establecer el diálogo franco y transparente.

1-2015-2016-DÉFICIT FISCAL-Unidad Sindical Contra El 19923-11 de Mayo-1 by EugenioGuerrero

Catolicismo social, no anticomunismo reformista

La obra de Iván Molina “Anticomunismo reformista” no puede aceptarse como una interpretación válida de la reforma social impulsada por la Iglesia Católica de 1940 a 1943, culminación de un esfuerzo iniciado a finales del siglo XIX. Dado el prestigio de Molina, bien ganado en otros trabajos, este libro merece una crítica serena pero firme, pues desnaturaliza la realidad histórica.

La creación de la CCSS, el Código de Trabajo y las Garantías Sociales conforman un acontecimiento de primera magnitud en la historia patria, solo comparable con la Campaña Nacional contra el filibustero.

“Anticomunismo reformista” afirma como idea central que “la reforma costarricense de la década de 1940 tuvo, en esencia, un origen anticomunista” (p. 200), que el comunismo costarricense produjo un anticomunismo socialmente reformista.

Para llegar a tan arbitraria conclusión, don Iván ha tergiversado el sentido de varios acontecimientos y procesos de nuestra historia y, más grave, no ha visto su concatenación.

El primero, la carta pastoral del obispo Bernardo A. Thiel, “Sobre el justo salario de los jornaleros y artesanos y otros puntos de actualidad que se relacionan con la situación de los destituidos de bienes de fortuna” (1893), adaptación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII a la realidad costarricense.

Esta carta se inscribe dentro de las pretensiones electorales del Partido Unión Católica, surgido para defender los derechos de una Iglesia a la que se le había expulsado el obispo, prohibido la vida religiosa masculina y femenina, despojado de bienes materiales, expulsado de la enseñanza oficial y colocado prácticamente en la ilegalidad. Desde luego, no todas las medidas de los liberales eran nocivas.

Me refiero a la legalización del divorcio, el matrimonio civil y la supresión de la cláusula del Concordato – anacrónica e indefendible – que permitía al obispo supervisar la enseñanza, incluida la universitaria. Ahora bien, para modernizar al país no hacía falta arremeter contra la Iglesia copiando los métodos del liberalismo guatemalteco. Bastaba con buscar un nuevo acuerdo con Roma.

El obispo Thiel, quien fallece en 1901, no hizo de la carta “Sobre el justo salario” el eje de su pastoral (lo hubieran expulsado de nuevo). Sin embargo, esta carta y el Partido Unión Católica marcaron nuestra historia, pues en política nada se desvanece en la nada. No podía esfumarse un partido que obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones de primer grado, viéndose los liberales en la necesidad de poner en la cárcel al candidato católico y en la presidencia a Rafael Iglesias.

El segundo acontecimiento, consecuencia del anterior, acaece en 1902 cuando nace el periódico “La Justicia Social”, donde escriben Jorge Volio, Rafael Otón Castro (en 1927 primer arzobispo de San José), Rafael Á. Calderón Muñoz (padre de Calderón Guardia), entre otras personalidades. El periódico conoce 466 ediciones.

El tercer acontecimiento es el Partido Reformista de Jorge Volio. Iván Molina resta toda importancia a que ese partido haya sido fundado en 1923, nueve años antes que el Partido Comunista, con el apoyo de la Confederación General de Trabajadores. Molina parece ignorar que del reformismo salieron importantes dirigentes del Partido Comunista, entre ellos Manuel Mora, y que el “Programa Mínimo del Partido Comunista” (1932) es casi una copia de los “Propósitos del Partido Reformista”. Se puede afirmar que el reformismo fue la cuna del comunismo a la tica.

El partido de Volio superó el 20% de los votos en las elecciones de 1924 y eligió cinco diputados, pese a la desinformación de la prensa, los obstáculos financieros y las interferencias clericales. El reformismo sembró en el pueblo la noción de que el Estado debe promover el bien común en áreas abandonadas por el liberalismo como los accidentes de trabajo, la educación universitaria, la distribución de la tierra, la nacionalización de las riquezas del subsuelo, la justicia tributaria, etc. Volio nunca dejó de ser “un soldado de Cristo” (son sus palabras) y la masa de sus seguidores unió, como nunca antes ni después, la fe religiosa con la lucha por la justicia social.

En cuarto lugar, numerosos clérigos impulsaron la justicia social, conscientes de los atropellos laborales. No constituían la mayoría de su estamento, pero ofrecieron un respaldo pastoral a* ciertos políticos católicos ubicados en partidos liberales.* Mark Rosenberg, en su trabajo sobre el Seguro Social (1983), menciona a los médicos Mario Luján y Rafael Á. Calderón Muñoz, junto con Carlos María Jiménez, José Albertazzi Avendaño y Guillermo Padilla Castro. Algunos llegaron a formar parte del gobierno de Rafael Á. Calderón Guardia. (Urgen nuevas investigaciones sobre la labor paciente, silenciosa y tenaz de ese grupo que actuaba desde lo interno de los partidos liberales, a lo largo de los tres primeros decenios del siglo XX, que culminó con Calderón Guardia como presidente).

La preparación mencionada de modo esquemático culmina con el arribo simultáneo del doctor Rafael Á. Calderón Guardia a la silla presidencial y de monseñor Víctor Sanabria a la Catedral de San José,* yunta de la reforma social.* A Calderón lo amaban multitudes citadinas y rurales. Por su parte, Sanabria lideraba una Iglesia que abarcaba más del 90% de la población. El clero apoyó las iniciativas del Arzobispo de forma casi unánime hasta 1943 y disponía de un influjo sobre el pueblo hoy difícil de concebir. Además, Sanabria consiguió en 1942 la complacencia del Papa Pío XII con el proyecto del presidente Calderón, a quien felicitó por establecer los fundamentos de la verdadera y estable paz social. (Gustavo Soto, “La Iglesia costarricense y la cuestión social”, p. 311). Soto ha demostrado la orientación doctrinal netamente católica de la reforma.

Alianza. Durante las luchas por la aprobación definitiva del Código de Trabajo y de las Garantías Sociales se intentó un golpe de Estado, algo rutinario, diríase, en una Latinoamérica adversa a los gobiernos reformadores. Bajo la inminencia del complot se produjo la triple alianza entre el calderonismo, la Iglesia y el comunismo, incomprensible de no existir la amenaza golpista. Puesto que la Iglesia y el Partido Comunista no pueden ser aliados por discrepancias filosóficas y teológicas de fondo, se hizo necesario llegar al acuerdo del 13 y 14 de junio de 1943.

El Partido Comunista cambia de nombre (en adelante se denominará Vanguardia Popular), y Manuel Mora escribe y firma, en un papel membretado de la Arquidiócesis, que “El Partido apoya la política social del Presidente Calderón Guardia, basada en las encíclicas papales y declara que esa política enmarca sin contradicciones en los planes del Partido para la organización económico-social del país”. Así se entiende que la Santa Sede aprobara los términos del acuerdo. El movimiento popular salió fortalecido pues los católicos podían ingresar al Vanguardia Popular y sus sindicatos. Uno de los motivos de la guerra civil del 48 fue destruir esa alianza, pero esa es otra historia.

No han faltado “negacionistas”, tanto de la amenaza golpista como del acuerdo entre monseñor Sanabria y el Lic. Manuel Mora, por motivos ideológicos, políticos y teológicos, pero han sido sobradamente rebatidos. Los desfiles multitudinarios, organizados por Vanguardia Popular, sumaron la fuerza necesaria para lograr la aprobación final de las Garantías Sociales y el Código de Trabajo.

Queda demostrado que el catolicismo social fue el principal motor de las conquistas de la primera mitad del decenio de los cuarenta, y que actuó con base en sus propios principios doctrinales. Carece de sustento que fuera el anticomunismo el factor primordial. Se sabe que en países vecinos sobreabundó el anticomunismo, pero no hubo reformas comparables con las costarricenses. La diferencia estriba en que nuestro país tiene una historia de catolicismo social desde el siglo XIX.

Cualquier transformación socio-económica futura tendrá que contar con el entendimiento entre un sector de la Iglesia Católica y otro de los movimientos populares, de ahí la importancia de narrar las cosas como fueron. Son los antecedentes del futuro.

La “alianza opositora” está detrás del palo en el tema fiscal

  • Entre finales de 2014 y finales de 2015, según lo muestran los datos del INEC, el empleo en el sector público se redujo en 14.032 personas, equivalente a una reducción del -5%.
  • Entre inicios de 2012 –a mediados del gobierno de Chinchilla– y finales de 2015, la reducción es de 59.468 puestos de trabajo menos en el sector público: una reducción del -18,2%
  • Entre inicios de 2014 y fines de 2015 el empleo público se redujo en 54.461 puestos de trabajo, o sea, un -17% menos. Sin duda, toda o la casi totalidad de esta reducción ha sido ejecutada por la administración Solís Rivera.
  • Entre marzo 2015 y marzo 2016, el gasto total del Gobierno Central creció 1,5%, incluyendo un aumento de 3,4% en la parte de remuneraciones y un recorte de -28,5% en la compra de bienes y servicios. El gasto corriente aumenta un 4,3% pero ese incremento se explica casi totalmente (un 80%) por el aumento en los pagos de intereses.
  • Para ese mismo período se registra una reducción de -17% en la inversión pública (-26,4% si comparamos con marzo 2014).
  • Si se excluye el pago de intereses, el gasto se reduce en -1,9%.
  • Valga enfatizar: los intereses son, con mucho, el rubro que más crece y cada vez a mayor velocidad. En el año comprendido entre marzo 2015 y marzo 2016 crecieron casi 24%, mucho, pero muchísimo más que ningún otro rubro. Como proporción del gasto total los intereses pasaron de representar un 13,3% en marzo de 2015 a representar un 16,2% en marzo de 2016. O sea, 2,9 puntos porcentuales en tan solo un año. Respecto de marzo 2014 (dos años atrás) el aumento es de casi 4 puntos porcentuales.
  • Al proyectar al año 2016 los datos correspondientes al primer trimestre, nos encontramos con un déficit del Gobierno Central que potencialmente sería del -5,2% del PIB. Sin incluir intereses de la deuda, el déficit sería de tan solo -2,0%. Esos intereses por sí solos provocan un déficit del orden del -3,2%.
  • La reducción en el empleo público, en la compra de bienes y servicios y en la inversión pública a que el gobierno ha recurrido para atenuar el déficit tiene graves consecuencias sobre la economía; contribuye a ralentizarla justo cuando más necesitada está de recibir un estímulo positivo originado en el sector público. Ello además agrava los de por sí agudos problemas del empleo en un doble movimiento: directamente al reducirse el número de servidores públicos e indirectamente al recortarse la demanda de bienes y servicios y la inversión por parte del Estado.
  • En la medida en que el déficit se origina hoy en el pago de intereses, con ello asimismo se pierde el efecto estimulante que ese déficit debería tener sobre la economía. Una parte de esos pagos (aproximadamente el 16%) va a la propia institucionalidad pública, lo que equivale, sin más, a sacar dinero de un bolsillo para pasarlo a otro. Pero, sobre todo, el pago de intereses redistribuye ingresos a favor de sectores rentistas muy poderosos y privilegiados: el propio sistema financiero en primer lugar (alrededor del 21%) y el sector privado en general (32,4%), lo cual corresponde, sobre todo, a gente de muy altos ingresos. Poco o nada de eso revertirá en demanda de nuevos bienes y servicios, por lo que el efecto positivo sobre la economía se diluye hasta prácticamente desaparecer.
  • En resumen: el gasto total del gobierno, excluidos los intereses, está decreciendo. El total de gasto corriente, así como las remuneraciones, crecen levemente, mientras las compras de bienes y servicios y la inversión pública se reducen drásticamente. El total del empleo público viene también reduciéndose en forma muy sostenida y significativa. O sea, y en resumen: estamos viviendo un proceso de desmantelamiento e inutilización de la institucionalidad pública, con consecuencias dañinas a corto plazo para la economía y el empleo, y con perniciosos efectos de largo plazo para el buen desarrollo de nuestra sociedad.
  • La histeria austeritaria –recorte y mutilación del sector público– que la tal “alianza opositora” quiere imponer desde la Asamblea Legislativa, es, en rigor, una pelea contra fantasmas, pero de ninguna manera una pelea inocente. No hay tales excesos de gasto, excepto en el rubro de intereses. Los fantasmas simplemente son una justificación para encubrir sus afanes ideológicos contra la institucionalidad pública, contra el Estado costarricense e, incluso, contra algunos fundamentales derechos laborales.
  • Nada de lo anterior niega que no sea necesario hacer un máximo esfuerzo para mejorar la calidad de los servicios públicos y para corregir y sanear vicios y excesos que efectivamente existen. Pero el proceso de mutilación del que la institucionalidad pública está siendo víctima –y que la alianza opositora quiere profundizar– imposibilita radicalmente introducir las mejoras y correcciones a que aspiramos. Una institucionalidad pública mutilada es una institucionalidad pública inutilizada, así de simple y doloroso.
  • Si el problema principal es, con mucho, el pago de los intereses, sobre esto debe necesariamente actuarse. Y esencialmente son tres las vías para hacerlo: a) hacer que bajen las tasas de interés en el mercado interno, lo cual pasa por exigir más eficiencia y menos rentismo por parte de la banca; b) reactivar la economía, incluyendo en esto una vigorosa reanimación de la inversión pública, y una amplia gama de otras medidas muy necesarias (incluyendo tipo de cambio); c) una reforma tributaria justa y equitativa y el combate tenaz al fraude fiscal que provea nuevos ingresos y contribuya, primero, a recuperar esa institucionalidad pública en proceso de derretimiento y, segundo, a frenar el crecimiento de la deuda pública.

Diputada Rosibel Ramos también recibió pluses

La diputada Rosibel Ramos
Quiere rebajar los salarios
Cuando se benefició de los pluses
En el Instituto de Desarrollo Agrario.

Ella era funcionaria
En esa institución,
Y recibió los beneficios
De una convención.

En aquel momento
Era secretaria,
Ahora es diferente
Porque es parlamentaria.

Después que llego
A ser diputada,
Se le olvidó
Que era asalariada.

Que la tenía que pulsear
Para ganarse el salario,
Ahora se codea
Con los millonarios.

Señora Rosibel
Revise su vida,
No olvide que fue
Funcionaria del IDA.