ANEP logra acuerdo y pone fin a paro de labores en AyA de Pérez Zeledón

Cerca de 100 trabajadores de Acueductos y Alcantarillados (AyA) destacados en la sede de Pérez Zeledón levantaron hace pocos minutos el paro de labores que mantenían desde el día de ayer por falta de vehículos para atender averías y servicio a la comunidad, esto luego de alcanzar un acuerdo con la Presidencia Ejecutiva de AyA.

El acuerdo alcanzado con la Seccional ANEP-AyA establece la asignación momentánea de tres vehículos para labores operativas, los cuales son utilizados normalmente para diligencias administrativas. Además, se acordó no ejecutar acciones de represalias contra los trabajadores que participaron del movimiento.

Durante la reunión la Presidenta Ejecutiva de AyA, Yamileth Astorga, aclaró que la compra de vehículos no se había realizado por la restricción de la Directriz H23, emitida por el Ministerio de Hacienda, sin embargo la misma fue modificada el día de ayer por la Presidencia de la República; por lo que se espera incluir la compra de algunos vehículos para labores operativas en la sede de Pérez Zeledón en el próximo presupuesto.

Edwin Marín Bonilla, Presidente de la Seccional ANEP-AyA indicó que se logró el objetivo en beneficio de la comunidad, ya que con la asignación de estos vehículos y la compra de nuevos el próximo año, se le dará una atención de calidad a los usuarios y las averías.

“Estamos muy satisfechos por el resultado y por la modificación de la Directriz H23 que permitirá la adquisición de equipos y herramientas para las regiones de AyA que así lo requieran”, finalizó Marín.

Sacrificados campesinos

El primer día de mayo fue fiesta en la Catedral Metropolitana de San José. Multicolores camisetas anunciaban la presencia de sindicalistas, los trajes enteros delataban la comitiva del Presidente don Luis Guillermo Solís Rivera y los ornamentos sagrados a los ministros ordenados que se aprestaban a llegar al presbiterio. Todos llevábamos nuestro propio traje para honrar a San José Obrero, patrono universal de las trabajadoras y los trabajadores.

Después de cantos y lecturas, resonaron las palabras del Pastor Arquidiocesano: “Hoy quiero hacer especial mención de los pequeños productores del campo, nuestros sacrificados campesinos”.

¿Por qué sacrificados?, inmediatamente me pregunté.

Mons. José Rafael Quirós, venido de las tierras fértiles de Los Ángeles de Llano Grande en Cartago, algo importante tenía que responder y dijo: “El pequeño productor nacional debe competir con empresas transnacionales en el proceso de siembra, cosecha y comercialización.”

Sus palabras interpelaban por su análisis estructural, e iban a fondo con el modelo de economía de mercado. Y agregó: “el agro costarricense urge de políticas públicas que rescaten al productor nacional. En poco tiempo bajarán los aranceles para la importación de algunos productos agrícolas, fruto de los acuerdos comerciales internacionales establecidos por el país, lo cual aumentará la incertidumbre de los pequeños productores”.

Pero no se quedó con la denuncia, sino que manifestó algunas acciones que la Pastoral Social propiciaba en favor de los pequeños productores agrícolas y recordó que: “Ante el clamor de este sector, como Iglesia estamos respondiendo mediante proyectos de economía solidaria, que están dando su fruto. Agregó Hago mención del apoyo que se les ha dado a los frijoleros, mediante los mercados solidarios desde hace muchos años. También, la Corporación Hortícola Nacional que nace en su momento bajo el alero e impulso de la Iglesia en diálogo con el Gobierno y autoridades implicadas. Se inició y sigue el acompañamiento a los caficultores en Frailes de Desamparados”.

Me dije, de repente lo anterior es una gota de agua que hace distinto al mar.

En la procesión de ofrendas las niñas y los niños con sus trajes típicos identificaban cada provincia y presentaban al celebrante los frutos de la tierra. Eran deliciosas papas, cebollas, zanahorias y suculentas hortalizas del surco generoso, que esperaba otra vez la semilla y las primeras lluvias de mayo.
En las calles los altavoces desgarraban el discurso encendido a ritmo de comparsa. Se abría otro escenario, bañado de sudor, paleta de colores ideológicos, diversidad de demandas y crítica social.

En esa vitrina josefina se dejaba ver una sociedad costarricense cambiante, pero siempre nueva y vieja. Nueva por las demandas en favor de los colectivos LGBTI, el maltrato animal, el Estado laico, la proclama del aborto como “derecho humano” y otras. Vieja porque siempre repite en la conciencia nacional la denuncia por la corrupción de la clase política empresarial, el desalojo de campesinos, la pobreza y las desigualdades sociales.

La radiografía en la Avenida Segunda dejaba ver la radicalización ideológica que dividía en neoliberales y anárquicos a algunos costarricenses. Dos fuerzas peligrosas para la paz social.

Al final cerraba el desfile del primero de mayo la vieja guardia de izquierda y algunos sindicalistas con conciencia de clase. Como fieles devotos en un primero de agosto, caminaban procesionalmente rindiendo tributo desde sus creencias, esta vez hacia la Asamblea Legislativa.

En el recinto parlamentario la atención de algunos medios de comunicación se fijaba en las chancletas de una legisladora o el traje entero de la diputada que quería llamar la atención por el “machismo” reinante en el momento de la elección del nuevo directorio.

Me dolía que esos mismos medios de comunicación no resaltaran las palabras de Monseñor Quirós, que también denunció: “La pobreza y la desigualdad social se han incrementado en las últimas décadas en Costa Rica”. “El 8,2% de la población del país vive en situación de hambre y subalimentación”. “Creció la indigencia de personas que viven en situación de calle y el número de trabajadores del sector informal”. “Debe existir en materia fiscal una justicia equitativa”. “Costa Rica es lugar de paso que ha generado el tráfico de personas”.

Denuncias proféticas que no dejó de calar en la asamblea litúrgica en la Catedral Josefina.

Y en las calles de transeúntes manifestantes se cerró el telón del primero de mayo. En el aire quedó la sensación de fuerzas ocultas y externas que dominan nuestro país, de sacrificados campesinos y de campesinos sacrificados.

Presupuesto 2017 en Seguridad Pública

No hace falta hacer un gran esfuerzo para darse cuenta de que no es oportuno reducir, o mermar, el presupuesto para la atención de la seguridad ciudadana. Las estadísticas evidencian el incremento de la criminalidad en comunidades proclives y vulnerables al narcotráfico, a la drogadicción y al delito, en detrimento de las personas que optan por encerrarse en sus casas.

Evidenciamos en nuestras giras de trabajo, condiciones laborales que ameritan con urgencia inyección de recursos, delegaciones “cuchitriles” que deberían estar clausuradas, y/o en proceso de remodelación, por ejemplo: Upala, Guápiles, Peñas Blancas, Barras del Colorado, Punta Zancudo, Pavas, Unidad de Intervención Policial, Hatillo, la Carpio, dan cuenta de la necesidad de inversión, y para ello, se requiere de presupuesto.

Hace mal el Gobierno, al restarle presupuesto a la seguridad, en tiempos en donde a diario los medios de comunicación nos informan de ajusticiamientos, homicidios por encargo, asaltos con violencia. Es necesario cuestionar ¿Por qué se debilita la atención de la criminalidad en este tiempo? Lo que sí debería hacer el Gobierno, es solicitar a las autoridades, el plan de inversión, una adecuada supervisión y una buena ejecución del presupuesto.

Nos parece que se viene a propiciar una pelea desigual, “burro amarrado, contra tigre suelto”; ya que el crimen organizado no requiere de la aprobación de presupuesto, ellos lo tienen a manos llenas, por ejemplo: el narcotráfico, por más droga que se les decomise, no ve afectada su operación, por cuanto, es sabido que su ilícito negocio, le permite sumas exorbitantes de dinero.

Por el contrario, muchas veces como resultado de los decomisos de drogas, se incrementan los homicidios; por ende, se incrementa la inseguridad en la población, principalmente, en aquellas que ven más de cerca estas escenas de violencia.

Una economía “barata”, que resulta costosa para el país…

Es evidente que recortar presupuesto en la seguridad ciudadana, podría reflejarse negativamente en el corto plazo esto si partimos de que nuestro país, por año, recibe una importante cantidad de turistas, que vienen a favorecer nuestra economía y que podrían buscar nuevas rutas para sus vacaciones, en caso de que no podamos ofrecer una adecuada atención, en materia de seguridad y prevención.

También es claro, que un posible incremento en la criminalidad, vendría a desestimular la inversión extranjera, justamente en momentos en que nuestros jóvenes, están sumergidos en la angustia que les provoca la falta de oportunidades laborales.

Ante este panorama, poco alentador, debemos traer a colación lo que el propio ministro de Seguridad ha señalado, y es el faltante de policías, que bien podrían ser más que los 1.500 que se han citado. En este contexto se hace necesario analizar el panorama que no resulta muy alentador, para el reclutamiento al servicio dentro de la Fuerza Pública.

Según cifras en nuestro poder, San José, que es por mucho la provincia de mayor incidencia delictiva, presenta una baja intención de reclutamiento; por el contrario, Puntarenas, Alajuela y Limón, parecieran las provincias con más reclutamiento, esto si hacemos una relación por habitantes de cada provincia. ¿Qué quiere decir esto?, esas zonas posiblemente presentan mayor desempleo. Esta realidad es la que además debe analizar el Ministerio de Seguridad Pública, a efectos de establecer políticas institucionales que minimicen la deserción.

Los policías desertan en busca de mejores condiciones, mejor salario mejor trato, mejor ambiente y de mejores jornadas de trabajo; que les permitan la posibilidad de socializar y compartir tiempo con su familia. Es posible que una vez ingresados a la Fuerza Pública, muchos luego decidan desertar, al enfrentarse con el problema del desarraigo y la desintegración familiar.

También debemos señalar que no entendemos como en momentos en que el ministro de Seguridad demanda más policías, se presenta una disminución en el presupuesto. La institución “desecha” a personas que desean servir en la abnegada tarea de brindar seguridad ciudadana. En estos días hemos recibido cinco casos, de funcionarios que superaron las pruebas médicas, físicas, psicológicas y los están notificando de un cese de su condición de estudiantes; por registrar alguna lesión, (mordedura de serpiente) algo que consideramos un acto absolutamente discriminatorio y contradictorio.

Uno de estos casos llama más la atención; por cuanto el funcionario superó la prueba física de corres tres kilómetros en un tiempo de 12:45” para una nota de 100%; en otro de los casos, el funcionario sufrió un accidente laboral hace varios años, este a nivel de tibia; no obstante, se cuenta con certificado médico de un ortopedista, que indica que éste no tiene ningún problema para laborar en actividades físicas…

En promedio se pierden cerca de dos mil millones anuales; esto al considerar los costos en los procesos de formación policial, el curso básico policial, más otros cursos que se imparten con fondos públicos; que se pierden ante la deserción policial, y las malas políticas institucionales.

En conclusión, se requiere de presupuesto; es necesario contar con recursos; se debe administrar bien; se debe motivar al personal; se tiene que planificar bien la inversión, analizar los factores que motivan la deserción y detenerla y/o minimizarla. Primordialmente; es urgente cambiar la forma de hacer las cosas.

Están secando más ríos: Abangares, Guacimal, Aranjuez, Aranjuecito, Acapulco y Lagarto

Las primeras lluvias se volvieron nada en la aridez que dejó uno de los veranos más secos que se recuerden, con una disminución del 75% de lluvia.

Esta situación se suma a la injusticia en la repartición de aguas, al tiempo que es efecto de la misma. En el Pacífico Central –al igual que en el resto del país- la mayoría del agua está siendo mal distribuida, desperdiciada y sobre consumida por el riego de la ganadería, piñeras, palma, algodón y otros cultivos de grandes propietarios y transnacionales.

“Las instituciones son inexistentes. Solo corren y existen para defender el estado injusto de la distribución del agua y perseguir a las comunidades que se organizan contra esta situación” aseguran las comunidades y organizaciones agrupadas en la Alianza por la Defensa del Recurso Hídrico en Puntarenas.

En los últimos días las ASADAS y vecinos de Malinche, Judas, Chomes, Abangaritos, Abangares Lagarto, Orocú, Cocorocas, Costa de Pájaros Morales que dependen de pozos hechos a la orilla de ríos como Lagarto, Guacimal, Aranjuez y Abangares se han integrado a la Alianza y han dado otro paso al frente en la defensa de los ríos de la zona.

Mientras las comunidades se han unido para defender el patrimonio natural del pueblo costarricense y del planeta entero. El SENARA, MAG y MINAE trabajan bajo la “ilógica” de que el agua que llega al mar es un desperdicio y parten de la obsoleta premisa de que el agua es inagotable, estas instituciones se han convertido en el principal promotor de conflictos socio-ambientales en zonas con proyectos de riego, sin propiciar participación o fiscalización de las comunidades y dando permisos sin suficientes estudios.

Lo sabe Guacimal que detuvo la seca del Río Veracruz y lo saben los vecinos de Aranjuecito y Santa Rosa que vieron secarse nuevamente sus ríos Aranjuecito y Acapulco provocando la muerte de peces en las últimas semanas, mientras el agua había sido desviada para que corriera por potreros y piscinas de los beneficiados de proyectos de SENARA. Todo esto mientras ambas comunidades tienen problemas en el abastecimiento del agua para consumo humano que podrían ser resueltos en parte con esos ríos tal y como plantean sus ASADAS.

A las amenazas que implican los proyectos de riego en las partes altas, se suman la minería y tajos en ríos cercanos a los pozos de cientos de familias. Además se cierne sobre sobre los ríos otra amenaza: las presas o tranques ilegales que desvían el agua a fincas privadas en los últimos diez kilómetros del río, justo cuando el caudal está a punto de llegar a los manglares del que depende la sobrevivencia de comunidades costeras y pescadoras.

Al Río Guacimal en su parte baja lo afecta la extracción excesiva de agua para riego concesionada a haciendas explotadas por la piñera Banacol, sin que existan estudios para garantizar la sostenibilidad ecológica. Por si fuera poco, una nueva empresa llamada Inversiones Pétreas del Guacimal intenta obtener permisos para explotación del cauce del Río Guacimal. Las ASADAS de Judas y Chomes están preocupadas por los efectos adversos que puede traer esta explotación de materiales en sus pozos, amenazando con afectar la calidad del agua de los dos poblados.

El Río Abangares simplemente no llega al mar afectando otros usos como el agrícola o ecológico del río, esto por voluminosos desvíos ilegales en los márgenes de este río. También amenaza la estabilidad socioeconómica de los agricultores de la zona.

Oficialmente solo se reportan dos concesiones otorgadas que tienen permiso de explotar 90 litros de agua por segundo en total, cantidad que puede ser incluso mayor a la observada en una reciente visita de miembros de la Alianza al río, donde se documentó un “desvío ilegal de aproximadamente el 40% del agua hacia una finca privada al margen oeste del río. La misma propiedad ha invadido el área de protección del río (15 metros del cauce principal según la ley forestal), con quema y corta de árboles, observándose la destrucción de árboles adultos como un ejemplar de Guanacaste y uno de Panamá”. Además, los vecinos denuncian la destrucción provocada por la minería y extracciones de materiales legales e ilegales en el río.

En cuanto al Río Lagarto, a pocos kilómetros de ahí tampoco llegaba al mar en días anteriores. Pero la liberación de la presa ilegal en presencia de la fuerza pública y de otras 3 presas más en el trayecto del río, junto con las recientes lluvias caídas en la zona logró recuperar el caudal y vuelve a normalizarse de momento la situación.

¡Celebramos aprobación proyecto contra el fraude fiscal!

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), luego con el apoyo directo del Colectivo Sindical PATRIA JUSTA, ajusta ya bastante tiempo mediando fuertes esfuerzos, analizando documentos y estudios rigurosos, formulando serios planteamientos, valientes denuncias e impulsando movilizaciones, acerca de la gravedad del problema nacional de la evasión fiscal, del fraude tributario y del robo de impuestos, cuya proporción en Costa Rica ha alcanzado los 8.5 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), superando el promedio latinoamericano cifrado por la CEPAL, de Naciones Unidas, en un 6.7 %.

Particularmente, hemos dado sustento sumamente consistente a nuestro planteamiento central en la materia, de que el déficit fiscal no se debe a los salarios devengados por quienes laboran para el sector Público; celebrando hoy que la tesis de la ANEP al respecto, fue acogida y asumida por todos los sindicatos del sector Público y de todas las corrientes sindicales que en su seno se mueven; con las que tenemos coincidencias como con las que mantenemos diferencias.

Se ha venido enfrentando así una durísima campaña político-mediática de varios meses de duración, con fuertes contenidos de terrorismo ideológico y de agresión psicológica en contra del empleo público; campaña virulenta enormemente injusta jamás vista en la historia del sector Público desde la promulgación de la actual Constitución Política, en 1949.

La aprobación del proyecto de ley contra el fraude fiscal nos viene a dar la razón, en parte, en tal sentido, es decir, que el déficit fiscal no se debe a los salarios del empleo público. Celebramos esa aprobación y, particularmente, felicitamos a las señoras diputadas y a los señores diputados que desde las sensibilidades del progresismo político en materia de justicia social, desde un principio fueron consecuentes con este tipo de iniciativas de ley.

Lo que no se puede ocultar, pese a los esfuerzos intra y extraparlamentarios al respecto, es el papel jugado en este tema y en esta coyuntura, por las corrientes sindicales realmente responsables, seriamente propositivas y estudiosas de estas difíciles cuestiones tributario-fiscales. En la ANEP estamos orgullosos de haber dado nuestro aporte al respecto, el cual y de manera sobrada, está sumamente documentado.

Por supuesto que dada la magnitud del robo de impuestos en el país, hubiésemos deseado una ley contra el fraude tributario sumamente drástica e implacable, bajo la premisa de que evadir responsabilidades tributarias es un crimen contra toda la sociedad.

Por ejemplo, el registro de accionistas debió quedar ubicado en el Ministerio de Hacienda. Además, no debió establecerse exención alguna al respecto, pues los defraudadores “profesionales” y patológicamente propensos a ello, pueden dividir su capital en un sinnúmero de sociedades anónimas de 15 % o menos de patrimonio, para eludir reportarse ante tal registro.

A pesar de esto, hay un avance histórico que puede ser realmente concreto si, por ejemplo, se fortalece a toda la gestión tributaria en contratación de más personal especializado y asistencia técnica al mismo, en mayor innovación tecnológica de punta, en asignaciones presupuestarias verdaderamente sustanciosas. Bien dice el refrán de que “hecha la ley, hecha la trampa” y los ladrones de impuestos, más sus compinches asesores de todo tipo, se las han de ingeniar para burlarla.

Es resaltable que con el proyecto aprobado podría acabarse con la insana práctica de cierto profesionalismo tributario de inventarse toda clase de triquiñuelas y artilugios jurídicos, mediando incluso leguleyadas con membrete de bufete “prestigioso”, para legalizar el robo de impuestos. Que de ahora en adelante este tipo de profesionales mañosos pueden ser responsabilizados al respecto, representa un avance importante en materia de justicia tributaria.

Particularmente, a la ANEP la preocupa y según se nos ha informado al respecto, el actual estado calamitoso, sumamente precario, de la parte de la gestión tributaria que tiene que ver con el cobro judicial. Si con la nueva ley los controles a la morosidad fiscal se han de incrementar y habrá más posibilidades de detectarle y de combatirle, el departamento de Cobro Judicial del Ministerio de Hacienda debe, estratégicamente conceptuado, fortalecerse al máximo. Hacemos un vehemente llamado al Gobierno en tal sentido.

Finalmente, considerando el alto nivel confrontativo que se ha venido desarrollando en nuestra sociedad en esta tríada en conflicto de empleo público, fraude fiscal y justicia tributaria, tenemos que tener en consideración la circunstancia de que la aprobación del proyecto en mención pudiera haber sido objeto de algún tipo de negociación oculta, informal, en materia de empleo público.

Todo el mundo sabe que en la Asamblea Legislativa se mueven los asuntos de muy distintas formas y desde los más diversos ángulos y ámbitos; y, en ocasiones, lo que realmente sucederá no se definió en condiciones de total transparencia.

En ANEP nos preocupa, en grado sumo, que así como fue pactado darle vía rápida en el trámite parlamentario a la aprobación legislativa de esta necesaria ley contra el fraude fiscal; de igual forma se haya dado ya, o se esté “cocinando” en estos momentos, un pacto completamente impresentable, vía rápida parlamentaria también, para la institucionalización de la precarización del empleo público, con base en los más añorados deseos del capital neoliberal y su hegemonía financiero-bancaria.

Emplazamos, de manera vehemente, al propio Presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, para que nos hable al respecto, con la mayor sinceridad y con total transparencia.

Una vez más debemos insistir en la imperiosa necesidad de que todos los gremios, asociaciones laborales de todo tipo, sindicatos del sector Público y hasta los colegios profesionales, concertemos una acción mancomunada para enfrentar, de manera realmente sólida, la batalla final del empleo público.

Por otra parte, esas agrupaciones político-partidistas que ya están haciendo cálculos electorales de cara al 2018, tanto las que están ahora representadas en la actual Asamblea Legislativa, como las que están fuera de la misma, deben pensar que, a final de cuentas, hay cerca 1 millón 500 mil votos relacionados con el Sector Público (los trabajadores y sus familias, promedialmente hablando); grupos de familias costarricenses que están completamente pendientes de cómo se ha venido jugando, en todos estos meses, con su estabilidad laboral, con su sustento familiar, con sus responsabilidades en materia de endeudamientos, al hacérseles responsables por algo que nunca generaron: el déficit fiscal y, por tanto, bajo amenaza de rebajarles el salario y precarizarles su empleo.

En ANEP pensamos que estamos ya ante un escenario tan intenso que los 330 mil empleados públicos, sus familias y la diversidad de las agrupaciones que les representan, se plantarán con contundente firmeza en su propia autodefensa y en la institucionalidad republicana que representan los diferentes servicios públicos para los cuales laboran.

Seccional ANEP- Fuerza Pública denuncia discriminación en el MSP

La Seccional ANEP-Fuerza Pública solicitó al Ministerio de Seguridad Pública (MSP) revocar algunas acciones en contra de estudiantes del Curso Básico Policial debido a que dichos procesos son discriminatorias.

En días recientes, la organización sindical ha recibido el reporte de al menos cinco personas, quienes luego de haber superado pruebas físicas, médicas, psicológicas, de vidas y costumbres, se les considera de un día para otro como “no idóneos” por presentar algún problema físico menor, que no les impide realizar otras actividades.

Una vez que los estudiantes pasaron los procesos de reclutamiento y selección para formar parte de la Fuerza Pública, reciben una notificación por parte de la secretaría del Comité de Evaluación de la Escuela Nacional de Policía, en la que se les comunica “la pérdida de la condición de estudiantes, en forma definitiva del Curso Básico Policial, por pérdida de la idoneidad del cargo”.

Mainor Anchía, presidente de la Seccional ANEP-Fuerza Pública destacó que dicha práctica es reprochable, discriminatoria y vergonzosa debido a que el MSP debe profesar los más altos valores de solidaridad y respeto de los Derechos Humanos.

Anchía detalló que en uno de los casos se declara “no idóneo” a un joven por haber sufrido hace algunos años una fractura de tibia derecha. No obstante, se cuenta con certificado de un médico ortopedista que señala que no existe ningún impedimento para la realización de ejercicios y/o trabajos físicos.

En otro de los casos, se considera “no idóneo” a un joven que completó la carrera de tres kilómetros en un tiempo de 12:45”, obteniendo el puntaje de 100% en dicha prueba y es rechazado debido a que hace algunos años sufrió una mordedura de serpiente en su muslo izquierdo.

“Consideramos como vergonzoso y de doble moral el que se venga a discriminar y a lesionar la ilusión de personas jóvenes, quienes, habiendo superado los filtros de selección, se ven excluidos del Curso Básico Policial, por presuntamente no ser “idóneos” por viejas lesiones físicas. Esto no es nuevo. También tenemos constancia de oficiales que luego de años de servicio, al momento de algún accidente que disminuye su capacidad física, terminan siendo “desechados” como si dejaran de ser útiles a la institución y a la sociedad”, indicó Anchía.

El sindicato presentó ante la viceministra de seguridad, María Fullmen una acción de revocatoria amparados en la Ley 7600, la cual establece que “se considerarán actos de discriminación el emplear en la selección de personal mecanismos que no estén adaptados a las condiciones de los aspirantes; el exigir requisitos adicionales a los establecidos para cualquier solicitante; y, el no emplear, por razón de su discapacidad, a un trabajador idóneo”.