ANEP pedirá intervención de la Defensoría

El Presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, ha anunciado con bombos y platillos que el proyecto de presupuesto “general de la República” para el 2016, será el más “austero” en los últimos 10 años, pues apenas tendrá un “imperceptible”crecimiento del 0.5 % con respecto al del 2015.

Además, anunció que antes de su llegada al parlamento, prevista para mañana martes 1 de setiembre, ese proyecto de presupuesto “general de la República” ya fue recortado (“macheteado”), en casi 400 mil millones de colones. Exactamente, 384.650 millones de colones, equivalentes a un 1.40 % de Producto Interno Bruto (PIB).

Desde la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), integrante del Colectivo Sindical Latinoamericanista PATRIA JUSTA, indicamos a la opinión pública nacional, al personal de los servicios públicos cubiertos por ese presupuesto “general de la República”; así como a la población usuaria de los mismos, especialmente aquella que más ocupa de ellos por sus condiciones de vulnerabilidad y exclusión social, lo siguiente:

PRIMERO: En realidad, no se trata del presupuesto “general de la República”. La Asamblea Legislativa solamente tiene incidencia en el 40 % de la presupuestación general anual de todo el Estado. El otro 60 % se tramita, en discrecionalidad, por la “poderosa”Contraloría General de la República (CGR). Debería llamarse, lo que llega mañana al parlamento, el presupuesto “general de la Administración Central del Estado”.

SEGUNDO: Reiteramos nuestra más rotunda oposición a los recortes de carácter irreflexivo, irresponsable, irracional y desestabilizadores. Especialmente, nos enfocamos en los siguientes ámbitos de política pública que ya han venido sufriendo este tipo de recortes y que más “macheteadas” presupuestarias de esta naturaleza, harán crisis total en la prestación de importantes servicios públicos destinados, supuestamente, a combatir la exclusión y la desigualdad. Veamos estos ejemplos:

El deterioro de la atención de los chiquitos que se atienden en los CEN-CINAI

La naturaleza violenta que muestra ya el deterioro del Sistema Penitenciario Nacional, haciendo dramática la convivencia intramuros carcelarios, tanto para su personal como para la población privada de libertad, agravándose con más recortes.

Los riesgos de profundizar deterioro en programas de atención primaria y preventiva en Salud, especialmente los de la cartera ministerial de Salud; en zonas altamente vulnerables, como las costeras y las fronterizas, mismas que están excluidas de los beneficios del crecimiento económico; regiones en las cuales se manifiestan enfermedades que el país había ya erradicado.

El aumento de los riesgos de convivencia civil en comunidades vulnerables y marginadas, por el deterioro presupuestario de la Seguridad Ciudadana (Fuerza Pública); comunidades que según nuestra perspectiva vienen “mexicanizándose”.

El incremento de la debilidad de la política pública en cuanto a control migratorio, pues la carenciada situación de financiamiento presupuestario, especialmente en cuanto a la necesidad de más recurso humano.

La “matazón” en las carreteras nacionales seguirá generando gran dolor y enormes costos pues el debilitamiento de la política pública en materia de seguridad vial (Policía de Tránsito), llega ya a niveles intolerables.

Más recortes presupuestarios en los ya extenuados programas institucionales de los parques nacionales y de las áreas de conservación, arriesgan su propia existencia y la economía turística que generan.

TERCERO: En tal sentido y como primera acción, tocaremos las puertas de la Defensoría de los Habitantes de la República, para que su jerarca, Monserrat Solano Carboni nos ayude a auscultar la profundidad y la gravedad de recortes (los que ya hizo el Poder Ejecutivo y los que podrían darse en el seno de la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa). Nos motiva a acudir a esta entidad, los contenidos de la nota que con fecha 19 de mayo de 2015 (su oficio DH-0338-2015), la indicada funcionaria le dirigió a Helio Fallas Venegas, Ministro de Hacienda, en torno a toda esta problemática.

CUARTO: Es imperioso que el país sepa con toda claridad cuál es el nivel de endeudamiento que Costa Rica tiene en estos momentos; cuál es la realidad del principal y cuál es el monto de intereses a pagar durante el 2016 en ese presupuesto “general de la República”. Necesitamos saber qué estamos sacrificando para honrar una deuda y unos intereses, verdaderamente expoliadores, de las finanzas del Estado.

QUINTO: Realizaremos nuestro mayor esfuerzo por informar plenamente para un involucramiento activo tanto a los grupos sociolaborales afectados por estos recortes, de la población usuaria de los mismos y de otras organizaciones de diversa naturaleza; buscando una gran unidad civil, al menos en la acción, para enfrentar esta difícil coyuntura; coyuntura que, esencialmente, tiene fundamento en un sistema tributario integralmente regresivo que castiga a los que menos tienen y los que no tienen ninguna responsabilidad en ello, con esto del déficit fiscal.

Defiendo mis ideales, las causas nobles y la justicia

Cada quien es libre de pensar y expresar sus opiniones y pensamientos, de palabra o de forma escrita, sin previa censura; pero serán responsables de los abusos que cometan en el ejercicio de este derecho, como bien lo expresa la Constitución Política de nuestro país.

Así las cosas, compartimos la opinión sobre la necesidad de mejorar la productividad, la eficacia, la eficiencia, el servicio al cliente, la transparencia, y por supuesto, la equidad en la repartición de la riqueza.

Al menos en un sector de la opinión pública, y propiamente en mi gremio policial, consta que he sido precisamente un acérrimo defensor de la transparencia en la función pública. Producto de este ideal, hemos presentado varias denuncias para efectos de investigaciones en la fiscalía de probidad, en la fiscalía de fraudes y en la fiscalía adjunta de San José.

Estas denuncias solicitan que se investiguen, posibles malversaciones de fondos, nombramientos irregulares, posibles favorecimientos, prevaricato e incumplimiento de deberes, entre otros; esto, confiando en nuestro estado de derecho y sistema de justicia, esperando las conclusiones de las investigaciones, procurando resultados en favor del colectivo y todo esto, llevado a cabo, sin faltar a la verdad o denigrar el honor de las personas con generalizaciones polarizadoras.

En estos días conversaba con mi señor padre, memorando mi carrera laboral, y recordábamos como desde la edad de doce años, ayudaba en las labores que mi corta edad y mis fuerzas me permitían, en una de las antiguas fincas bananeras de la zona sur del país.

Haciendo ese viaje por el tiempo, conversamos sobre como a la edad de quince años inicié mis labores de manera formal, con permiso de trabajo para menores y cotizando para la CCSS.

Solo como antecedente, ya que soy un producto de mi historicidad, laboré varios años para el sector privado, con distintas experiencias, la mayoría enriquecedoras; empresas que siempre respetaron mis derechos y de las cuales guardo un profundo cariño, como Tecnofarma, Farmanova, el Morazán, de la excelentísima familia Terán, por citar algunas; y otras experiencias muy difíciles, como las labores realizadas en las plantaciones bananeras.

Ingresé al servicio público, orgullosamente, como Oficial de Policía, y luego de varios años, con experiencias propias de algunas realidades cotidianas que se viven en esta hermosa profesión, asumí la defensa de mi sector, desde una organización sindical. No sé si eso me convirtió en “vagabundo”, pero lo cierto es que puedo demostrar que cotizo para la CCSS desde el año 1986, a la edad de 15 años.

Entiendo, aunque no comparto, que algunas personas sientan animadversión hacia la actividad sindical, y puede que algunas cosas se deban mejorar; pero de ahí a “hacer generalizaciones odiosas”, utilizando epítetos difamatorios, que solo vienen a generar rencores sociales, odios desmedidos e infundados, desinformación y daños en el honor de quienes sí servimos a la Patria, día con día, procurando el bienestar de los más desprotegidos.

Resulta igual de irresponsable que, si se procediera a generalizar sobre cualquier otra actividad, porque en todos los campos hay un grupo de colaboradores buenos y otros no tan buenos; y en nuestro caso, durante este tiempo en que venimos desempeñando la representante sindical, en atención de las necesidades de mis compañeras y compañeros, hemos logrado sensibilizar la necesidad e importancia de una organización sindical, que nos permite asesorar, defender y auxiliar a una persona que, como oficial de policía, necesita de su trabajo para llevar sustento a su familia y cumplir sus metas y anhelos.

Mi valor está probado; como Oficial de Policía de la Fuerza Pública, denuncié contrabando, denuncié faltas al deber en la función pública, decomisé drogas y destruí plantaciones de marihuana, recibí amenazas e intentos de soborno, y por todo ello y más, considero que tengo la suficiente autoridad moral para dar la cara ante la sociedad, y sostener el valor de mi trabajo y la relevancia de nuestros méritos; logros que han venido a hacer una diferencia en la realidad que viven los compañeros y compañeras de la Fuerza Pública.

El intelecto de un hombre y/o mujer, se mide por el respeto a la hora de comunicarse y defender sus ideales. Comparto la necesidad de mejorar la eficiencia y la eficacia, en todos los aspectos de nuestra sociedad, y principalmente, en la función pública, pero rechazo los calificativos que polarizan la verdad y se utilizan para llamar la atención, de forma negativa y sin elementos probatorios; cuando lo correcto debería ser, decir en qué instituciones y quiénes son los que incumplen; pero fundamentalmente, demostrar con estudios e investigaciones que permitan determinar esa conclusión, arrojada muchas veces de forma irresponsable bajo el velo del “derecho a la opinión pública”.

Todas aquellas personas que pertenecen o han pertenecido a nuestro gremio policial, y a quienes hemos logrado asesorar y “auxiliar” en razón de nuestra participación desde la trinchera sindical, pueden dar fe de que les contestamos consultas hasta altas horas de la noche, fines de semana, días festivos y que procuramos defender sus derechos por dignidad, equidad y justicia, porque cada quien defiende lo que considera justo, y nosotros creemos firmemente que ha llegado la hora de la justicia para la clase policial de este país.

Los oficiales de policía no son robots; el policía necesita y merece una buena calidad de vida, al igual que su familia, por eso luchamos desde una organización sindical (ANEP).

Por eso, y porque mis ideales son firmes, no me voy a detener por la simple idea de algunos, de que todo lo que provenga de un sindicato es “nocivo”. Eso es producto de un pensamiento arcaico, porque lo cierto es que cada quien defiende lo que considera conforme a sus ideales, valores y gustos.

Nosotros defendemos el ideal de las causas nobles, y la justicia.

Salida de “reos no peligrosos”es una medida “desesperada”

La Ministra de Justicia y Paz, Cecilia Sánchez Romero, ha comunicado al país la salida del encierro total en prisión de unas 1.500 personas privadas de libertad, hacia regímenes de libertad vigilada, en condición de semi-institucionalización.

La aspiración meramente cuantitativa de reducir la sobrepoblación carcelaria, de un 52 % a un 20 %, con la indicada decisión, por más bien intencionada que se esté fundamentando e, incluso, invocándose un “cambio de paradigma”; no resuelve el grave problema de fondo, ya puntualizado por ANEP hace bastante tiempo y, ahora, agravado por el fundamentalismo neoliberal sobre el manejo nacional del déficit fiscal.

Al respecto, desde la ANEP planteamos lo siguiente:

1) Seguimos defendiendo nuestra posición acerca de que el Sistema Penitenciario Nacional está en crisis. No es un problema de una determinada administración gubernativa. Tiene que ver con cuestiones estructurales. Básicamente, la relación-contradicción entre prisión vs desigualdad; entre hacinamiento vs tratamiento; entre derechos humanos vs exclusión intramuros carcelarios; entre crecimiento del internamiento penitenciario vs. reducción sistemática de recursos humanos, materiales e infraestructurales.

2) La aplicación de recortes presupuestarios para el 2016, por el orden de los 24 mil millones de colones, puede considerarse como el preludio de situaciones realmente peligrosas a lo largo del año entrante, mismas que podrían repercutir en pérdida de vidas humanas al interior de las cárceles; amén del incremento en el deterioro de la convivencia cotidiana intramuros carcelarios por las carencias de todo tipo y la acumulación de tensiones y de alto estrés, tanto en el seno del propio personal penitenciario como en la comunidad privada de libertad; y, a la vez, incidiendo en la conflictividad creciente en las relaciones entre ambas.

3) Debemos considerar que la estrategia inter-gobiernos de debilitamiento del Sistema Penitenciario Nacional, inversamente proporcional al crecimiento de la criminalidad y la sofisticación de la misma, así como la tendencia judicial hegemónica del encierro; podría estar sirviendo para potenciar intereses privatizadores de las cárceles nacionales y/o de sus servicios, alegándose “incapacidad” estatal e “insostenibilidad” presupuestaria. Ya en el pasado hubo una intentona al respecto.

En consecuencia, Hacemos un llamado a toda la población trabajadora del Sistema Penitenciario Nacional; a su personal profesional, técnico, administrativo, operativo y de seguridad; a sus jefaturas y a su correspondiente personal subalterno; para que en gran unidad por la supervivencia institucional, exijamos, en la calle y en fechas próximas, vía movilización pacífica, la restauración de los 24 mil millones ya recortados, la primera “macheteada” en el proyecto de presupuesto para el 2016, cuando la cartera de Hacienda tramitó las peticiones presupuestarias originales de su homóloga de Justicia y Paz.

Igualmente, hacemos un llamado a los diputados y a las diputadas para que más allá de los posicionamientos ideológico-políticos en el tema del déficit fiscal, no apliquen al Sistema Penitenciario Nacional un segundo recorte, una segunda “macheteada”; y, por el contrario, restauren los 24 mil millones y cercenados.

Por el contrario, les solicitamos que reparen en la gravedad de una de las instituciones de la política costarricense más sacrificadas por estos enfoques fiscales de recortes presupuestarios por el recorte mismo: el Sistema Penitenciario Nacional; cuyo personal, prácticamente invisibilizado socialmente, desempeña un quehacer en condiciones totalmente precarias y peligrosos para sus propias vidas; pero, a la vez, ha sido su compromiso abnegado y su vocación de sacrificio por el país, lo que ha evitado tragedias mayores en las cárceles nacionales.

SINAE, ANEP y Rerum Novarun presentan recurso de amparo contra la CCSS y la SUPEN

Compartimos el Recurso de Amparo, así como las propuestas realizadas por SINAE, ANEP y la Confederación Rerum Novarum.

Recurso de Amparocontra La CCSS y SUPEN

Posición y Propuestas Sobre La Situación Del Régimen de Pensiones de La CCSS

Solicitamos intervención inmediata ante retención indebida de salarios de los funcionarios del Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privado (ANEP), en representación de la Seccional ANEP- Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas, hacemos un llamado a las autoridades y Concejo Municipal de Puntarenas, al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, para que realicen una intervención inmediata ante la retención indebida de salarios de los funcionarios del Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas.

Esto luego de que a nuestras oficinas llegará la denuncia de las personas funcionarias del Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas, indicando que el día de ayer miércoles 26 de agosto se les manifestó verbalmente que se les retendrán sus salarios.

Albino Vargas Barrantes, Secretario General de la ANEP, indicó que cunde el pánico para estos padres y madres jefes de hogar, que laboran en el Comité, ante estas manifestaciones informales y temerarias.

“Aparentemente por recomendación de la Auditoria Municipal y ante las anomalías en la gestión de la Junta Directiva del Comité Cantonal de Deportes de Puntarenas esta solicitó el cese de transferencia de recursos al Comité. Esto incluiría las partidas por pagos de salarios y honorarios de las personas trabajadoras del Comité”, manifestó el Secretario General de la ANEP

Según Vargas, por más de año y medio la ANEP y su Seccional Comité Cantonal de Deportes de Puntarenas han venido denunciado, llamado al diálogo, y acudido a diversas instancias (Procuraduría de la Ética Pública, Ministerio de Trabajo, Medios de Comunicación, Concejo Municipal de la Municipalidad de Puntarenas, etc.) denunciando la gravedad de las anomalías y el daño que se ha generado a la Hacienda Pública por parte de las sucesivas Juntas Directivas del Comité, de los atropellos y acoso sistemático hacia las personas funcionarias, de las violaciones a las libertades sindicales y de los millonarios compromisos económicos que por años el Comité ha acumulado en contra de sus funcionarios.

“Ahora, para cerrar con broche de oro, se retienen los salarios de las personas funcionarias del Comité sin perjuicio ni consecuencia para los verdaderos responsables por todos estos daños: La Junta Directiva del Comité. Hemos dicho vehementemente y repetidamente que en la administración pública se requieren personas honestas, con experiencia y carrera en la gestión y administración de los bienes públicos, que los cargos públicos no son trampolines para fines politiqueros ni arribistas”, dijo Vargas.

Ante esta situación la ANEP y su Seccional ANEP-Comité Cantonal de Deportes de Puntarenas exigen la intervención directa, inmediata y sin dilación de las autoridades municipales de Puntarenas y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para que:

1. Se ordene ipso facto el desembolso de las partidas presupuestarias de salarios, servicios especiales y honorarios para el pago de los salarios de los funcionarios administrativos, instalaciones y entrenadores del Comité Cantonal de Deportes y Recreación.

2. Que se ordene diligentemente ante las instancias correspondientes y conforme a derecho las denuncias y acciones civiles y penales que corresponda sobre el daño a la Hacienda Pública en el Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas.

3. Que se inhabilite de manera inmediata a todos los miembros de la Junta Directiva del Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Puntarenas de los cargos que hoy ocupan y rindan cuentas de su gestión.

“La situación que hoy denunciamos, viola derechos constitucionales y derechos humanos fundamentales, las autoridades remitidas en la presente tienen todas las facultades para evitar que a los trabajadores y trabajadoras del Comité Cantonal de Deportes y Recreación se les retenga el salario”, finalizó el Secretario General de la ANEP.

Adjuntamos solicitud de intervención enviada al Ministro y Viceministro de Trabajo, así como a las autoridades municipales de Puntarenas

ARESEP queda al desnudo: Con “los de arriba” y contra “los de abajo”

Ahora resulta que ARESEP admite, por primera vez, que ha cometido “errores” en contra de usuarios de buses de comunidades rurales y muy pobres, específicamente en 20 pueblos de la Meseta Central del país; a quienes les ha sacado de sus más que empobrecidos bolsillos y durante los últimos dos años, un sobrecosto tarifario de 33 %; mismo que desde la perspectiva empresarial del autobusero es un 33 % de sobreganancia.

El “error” de ARESEP podría no circunscribirse a la situación que hoy aparece en prensa escrita y, quién sabe desde cuándo se ha venido reproduciendo en otras rutas, en otras comunidades, en otras regiones del país estos sobrecostos tarifarios y, por ende, estas sobreganancias a favor del empresariado autobusero.

Definitivamente, ARESEP queda al desnudo en cuanto a su ya institucional proclividad para favorecer “a los de arriba” y perjudicar “a los de abajo”, en esto de las fijaciones tarifarias.

La gente usuaria de los servicios de autobús está indefensa ante ARESEP. Es la conclusión más categórica que podemos sacar. La ARESEP está “como oro sin Señor”.

ARESEP emite explosiva resolución violentista contra el sistema laboral de RECOPE, con repercusiones en el ICE

La Intendencia de Energía de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP), acaba de emitir una provocadora, peligrosa y arbitraria decisión de no reconocer 20.363 millones de colones en el margen de gastos de operación solicitados por la Refinadora Costarricense de Petróleo (RECOPE); parte de los cuales, exactamente 4.700 millones, corresponden a la honra de una serie de compromisos laborales y sociales inherentes al sistema de relaciones obrero-patronales imperante en esta empresa pública y según el Estado de Derecho actualmente vigente en nuestro país en materia de Negociación Colectiva.

La temeridad y osadía de la ARESEP con esta provocadora resolución, es de tal magnitud pues se salta preceptos fundamentales del pacto social-laboral de RECOPE, vía su Convención Colectiva de Trabajo; instrumentos de orden constitucional y de rango internacional, más allá de las controversias político-ideológicas de un tema de Empleo Público, según los planteamientos públicos diversos de las últimas semanas.

Ni Sala Constitucional, ni la Contraloría General de la República, ni la propia Asamblea Legislativa se han atrevido a derogatorias de facto de estos sistemas de relaciones laborales en el Empleo Público, como lo hace la ARESEP con esta, repetimos, “explosiva” resolución.

La ilegal, arbitraria y abusiva resolución de la ARESEP provocaría una gran desestabilización sociolaboral a lo interno de las instituciones afectadas, alterando su paz interna y socavando la prestación eficiente y eficaz de los respectivos servicios públicos, afectando a los consumidores de los mismos, los mismos que dice “defender” la ARESEP.

Además, una eventual consolidación de esta aventura desestabilizadora de derogatoria de facto de regímenes de empleo público, vía solicitudes de reajustes tarifarios, no hará más que profundizar la brecha de la desigualdad y la potenciación de la confrontación social.

Para hacer más grave la situación, la misma lógica violentista que aplica ARESEP contra una solicitud tarifaria en el caso de RECOPE, se ve venir para el caso del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y de otras institucionales sometidas a la ARESEP.

Rechazamos, radicalmente, esta perversa maniobra de la ARESEP de pretender la derogatoria de facto de los sistemas de relaciones laborales en empresas públicas a partir de peticiones de ajustes tarifarios que desvinculan los costos de operación de los costos sociolaborales.

La gravedad de esta situación obliga a las organizaciones firmantes a entrar en estado de consulta permanente para diseñar la serie de acciones en los más diversos ámbitos de oposición a, repetimos, las abusivas pretensiones de ARESEP: tanto en la político, como en lo jurídico-legal; considerando, incluso, la más amplia movilización y la eventual acción conjunta, ICE y RECOPE, en diversos escenarios de movilización y de calle.

En lo inmediato, exigimos al Gobierno de la República la inmediata destitución del Regulador General de la ARESEP, Dennis Meléndez Howell, por la emisión de resoluciones de este carácter que, aparte de expresar una profunda ignorancia en materia del Estado de Derecho en ámbito sociolaboral; expresan una actitud de corte totalitario, completamente inaceptable para una sociedad democrática como la costarricense; amén de mostrar serias falencias en cuanto uso de los mecanismos de la regulación.

¿A quién le debemos, cuánto debemos y quién gana con los intereses?

Uno de los grandes “misterios” del tema fiscal, ahora tan llevado y traído, especialmente cuando se le enfoca por el tema del déficit y la satanización del empleo público con relación al mismo, es el tema de la deuda del país; la deuda interna y la deuda externa; la pública y la privada.

Como país, como sociedad, como nación, como Estado, necesitamos formular preguntas claves en el tema como las siguientes: ¿a quién le debemos?, ¿cuánto debemos?, ¿quién gana con el pago de intereses? Además, ¿cuánto es deuda interna y cuánto es deuda externa?; ¿cuánto es deuda pública de fuentes privadas?, ¿cuáles son los bufetes si los hay, representantes de acreedores, sean estos individuos y/o grupos corporativo-financieros, públicos y o privados, de afuera y de dentro del país?… Etc., etc.

Es decir, esta cuestión da para más que estas preguntas y, con toda seguridad, ni siquiera estamos teniendo la dimensión correcta de todo lo que habría que preguntar, cómo preguntarlo y cómo saber si las respuestas son realmente verdad.

La verdad es que el tema se ha metido en nuestra cabeza luego de conocer a qué niveles llegó la deuda de Grecia, más allá de la serie de factores que se conjuntaron para llevar a dicho país al calamitoso estado de quiebra de hoy, que le ha convertido en un Estado esclavo del capital financiero-bancario de signo neoliberal; mismo que, actualmente, tiene todo el poder real en el seno de la Unión Europea (UE), la cual es “gerenciada” por Alemania.

Leímos en nota de prensa del Diario Extra, en su edición del pasado sábado 22 de agosto, elaborada por la distinguida periodista Jacqueline Solano, la siguiente frase: “El faltante de plata del país alcanzó en los 7 meses del año, el 3.3% del PIB, con un aumento del 9.6% en el pago de remuneraciones y un incremento del 13.4% en el desembolso de intereses”. Tal criterio se elabora a partir de declaraciones formuladas por las máximas autoridades políticas de la cartera ministerial de Hacienda.

Contrariamente a la orientación ideológica de la matriz mediática neoliberal dominante en esto del déficit fiscal, centrada solamente en difundir informaciones sesgadas y manipuladas en el sentido de que la ciudadanía conceptúe en torno a este problema a los empleados públicos y las empleadas públicas como “los malos y malas de la película”; esta otra perspectiva del problema del déficit no merece grandes titulares de prensa: en los primeros siete meses del presente año 2015, el pago de intereses de la deuda del país creció más que el pago de los salarios de las personas trabajadoras del sector Público central del Estado.

Veámoslo de esta forma: de enero a julio de 2015, ambos inclusive, el pago de intereses de la deuda superó, al pago de salarios, en casi un 40%, lo que resulta de comparar el crecimiento en ambos rubros de los egresos del Estado central: 9.6 en salarios vs. 13.4 en intereses; éstos superan a aquellos en 3.8%, en cuanto a su crecimiento en el período comentado.

Dada la decisión constitucional de que los salarios de las personas trabajadoras del Estado son públicos, persona a persona; cómo convendría conocer los destinatarios del pago de intereses por los préstamos con cargo a la deuda pública: ya sea por préstamos en el concepto clásico del término y/o por la colocación de bonos ante las necesidades de obtener plata por parte del Estado. Alguien está ganando con esto del déficit fiscal y seguros estamos que no son quienes integran el conglomerado ciudadano más grande del país: “los y las de abajo”.

Si llegase a cristalizarse nuestra aspiración de que en esto del déficit fiscal pudiera establecerse, al menos, la posibilidad de conversar entre quienes tenemos diferentes perspectivas del asunto, no hay duda de que la cuestión de la deuda del país, en todas sus dimensiones, vertientes y variables, deberá ser eje central temático; tanto como lo es la cuestión del empleo público; también éste visto en todas sus dimensiones, vertientes y variables.

La Sala Cuarta y los escudos eléctricos para controlar graves alteraciones en la conducta del privado de libertad

Desde hace mucho tiempo se ha venido gestando una tesis perversa que busca, a toda costa, desprestigiar la función de las y los policías penitenciarios; de estos hombres y mujeres que dan su vida por la seguridad del país, que se desvelan para que otros puedan dormir tranquilos y que, a su vez, han aprendido a paliar el sentimiento de la exclusión y el inminente peligro que significa trabajar en una cárcel.

Esta campaña malintencionada tiene una doble finalidad. Por un lado, vulnerar un sector relevante de la seguridad nacional como lo es la Policía Penitenciaria. Por otro, no reconocerle condiciones laborales dignas a este honorable cuerpo de policías.

De manera que se podría estar impulsando un tipo de estrategia buscando reducir el buen funcionamiento de la seguridad en las cárceles, favoreciéndose el crimen intramuros; a la vez que invisibiliza a estos policías para que no se les reconozca mejoras en sus salarios.

En este sentido, es importante señalar que las y los policías penitenciarios no tienen conflictos con la ley, pues son personas valientes que respetan las normas jurídicas, reconocen el peso de su juramento constitucional y confían plenamente en el principio de que la historia no absuelve a nadie cuando la justicia es efectiva.

Lo que no se vale es que se culpe al inocente para justificar algunos actos y decisiones del pasado que han hecho acrecentar la crisis del Sistema Penitenciario Nacional.

No es justo que por el ataque directo de algunos pequeños sectores, se juzgue la función policial como un acto de despotismo e irrespeto a los Derechos Humanos. Como tampoco es correcto legitimar que la presencia de algunos hechos aislados empañe la buena labor que realizan estos humildes y valientes funcionarios.

Lo que sí es importante aclarar es que la realidad de una cárcel sólo es comprendida, en su totalidad, por quienes conviven en ella. Tratar de explicarla desde un punto de vista teórico es muy fácil, pero jamás podrá reflejar con plenitud el contenido real de lo que se vive a lo interno de esos muros.

Las y los policías penitenciarios son respetuosos del derecho y de las decisiones de los señores magistrados de la Sala Constitucional. No se oponen a las medidas que han superado el juicio de proporcionalidad y razonabilidad, tampoco son alérgicos ante el deber de obediencia. Sin embargo, es digno reconocer que tienen criterios propios y claridad conceptual.

Así las cosas, la resolución de la Sala Constitucional que prohíbe el uso de los escudos eléctricos para las situaciones de violencia en las que se encuentre involucrado un solo privado de libertad, desde el punto de vista de quienes trabajan en esos ámbitos, es una decisión que no mejora la convivencia. Tema bastante parecido, al de la directriz que les negaba hacer uso del gas pimienta, hasta tanto no se garantizaran los mecanismos de regulación.

La posición unánime de las y los policías penitenciarios es que hasta que no se logre implementar una política social eficaz que permita dar solución al grave problema del hacinamiento, la crisis del Sistema Penitenciario Nacional continuará en aumento.

El punto de vista de estos funcionarios es que se viene desarrollando en el seno de la Policía Penitenciaria un tipo de “discriminación positiva” (acción afirmativa), que busca reconocer más derechos a las personas privadas de libertad que a los policías, y crear un tipo de conciencia social de sesgo discriminatoria de los derechos de las primeras en detrimento de los derechos de los segundos.

No puede dejarse pasar desapercibida esta situación sin que abramos un proceso integral de reflexión y de análisis en cuanto a las implicaciones que estarían contrariando los parámetros de seguridad y que es inconsecuente con la condición jurídica de las personas privadas de libertad.

El asunto medular es que los Derechos Humanos son igual para todos; y que, de la misma manera en que la sociedad busca garantizar condiciones dignas para un sector, se deben procurar para el otro, en fiel atención a la equidad.

El artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. En este sentido y aludiendo al carácter universal de los Derechos Humanos, cabe preguntarse: ¿Quién tiene más derechos? La pregunta pareciera redundante y la respuesta obvia, la norma es clara, todos somos iguales ante la ley ¿Es acaso que el policía, por su condición de funcionario y por el prestigio de una institución, no puede defender su vida ante un peligro real e inminente? ¿Es acaso desproporcionado utilizar una herramienta que reduzca a la impotencia, cuando lo que está juego es el valor más grande, la vida? ¿Es acaso que por ser policías no tienen derecho a un salario digno y a condiciones laborales decentes?

Si algunos sectores buscaran soluciones con la misma intensidad con la que atacan la dignidad de las funcionarias y de los funcionarios públicos, es probable que en el caso del Sistema Penitenciario Nacional la crisis que viene viviendo no fuera tan seria, al punto de haber llegado a su estado actual.

Policías Penitenciarios irán a la calle ante negativa del pago adeudado por disponibilidad

La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) y sus seccionales Policía Penitenciaria y Sistema Penitenciario Nacional, convocan a todo el personal de la Policía Penitenciaria a sumarse a la marcha del próximo 31 de agosto en la Ruta 27, ante la negativa del Ministerio de Justicia y Paz de pagar 2.290 millones de colones correspondientes al segundo tracto de la deuda por disponibilidad.

Los dineros para realizar dicho pago corresponden a 900 millones de colones reservados por el Ministerio de Justicia y Paz, mientras que los 1.390 millones restantes, fueron aprobados extraordinariamente por el Poder Legislativo y firmado el pasado 19 de agosto por el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís.

Gerardo Cascante, Presidente de la Seccional ANEP-Policía Penitenciaria, indicó que es una barbaridad que el Ministerio de Justicia y Paz, a última hora, se niegue a girar los dineros adeudados por concepto de disponibilidad, máxime cuando ya se cuenta con los recursos para realizar dicho pago.

“Condenamos y denunciamos enérgicamente de que se pretenda, a última hora y con artimañas administrativas no realizar el pago correspondiente a todos los compañeros y compañeras Policías Penitenciarios, además de desacreditar las certificaciones aportadas que comprueban las horas laborabas por concepto de disponibilidad, por lo que hacemos un llamado a todos los Policías Penitenciarios a que nos manifestemos el próximo lunes 31 de agosto en la Ruta 27”, manifestó Cascante.

Por su parte Ligia Solís, Presidenta de la Seccional ANEP-Sistema Penitenciario Nacional, indicó que es inaudito que a estas alturas el Ministerio de Justicia y Paz, alegue que debe comprobar si las boletas por disponibilidad presentadas por los oficiales son falsas o bien indicar que va a reconocer menos horas de las indicadas en dichas boletas.

“Es claro que cada boleta con el tiempo de horas laboradas por disponibilidad va firmada por el Director de la Policía Penitenciaria, las boletas son claras y no existe falsificación alguna. Tampoco es justo que ahora aleguen que van a apagar menos horas de las que se registraron en las boletas. Ya existe un compromiso por parte del Ministerio de Justicia y debe cumplirse”, manifestó Solís.

ANEP ha estado recibiendo varias llamadas de denuncia por parte de Policías Penitenciarios, un claro ejemplo es el de la oficial Yadira Valverde Castro, quien labora en el CAI-Virilla, a esta oficial le certificaron 108 horas laboradas por disponibilidad, sin embargo a la hora de consultar por su pago le indican que sólo le reconocieron 39 horas.

Para los representantes de la ANEP en la Policía Penitenciaria, este actuar del Ministerio de Justicia y Paz solo deja una serie de dudas e interrogantes sobre el manejo que se le ha dado a los dineros correspondientes al pago por disponibilidad.

“Esto es muy extraño. ¿Será qué se gastaron los 900 millones de colones para saldar estas deudas? ¿Qué usos se le dio a los 1.390 millones de colones que la Asamblea Legislativa aprobó, extraordinariamente? Necesitamos contundentes explicaciones porque todo está indicando que serán los y las integrantes de la Policía Penitenciaria quienes han de pagar los platos rotos”, manifestaron los representantes de ANEP en la Policía Penitenciaria.

Ante esta situación ANEP reitera el llamado a los y las compañeras de la Policía Penitenciaria a manifestarse el próximo lunes 31 de agosto en la Ruta 27.