Centroamérica en tiempos del TLC

Según los promotores del TLC, una consecuencia directa e inmediata de su aplicación sería el aumento de las exportaciones a Estados Unidos.

Esta visión la hemos cuestionado conceptualmente por su falta de realismo: si el acceso al mercado usamericano no se modifica con el TLC y básicamente se mantienen las condiciones preferenciales actuales, entonces no hay razón para suponer que se producirá un incremento en la tasa de exportaciones a ese mercado. Ver JM Villasuso, “Implicaciones macroeconómicas del Cafta”, Revista Centroamérica en la Economía Mundial del Siglo XXI. Revista virtual Virtual/07 Villasuso.pdfl

También hemos señalado que las importaciones (dimensión relegada por los defensores del TLC) tendrían un aumento significativo a causa de la eliminación de la protección arancelaria, compromiso asumido en el Tratado por los países centroamericanos.

El efecto de esta evolución del intercambio comercial sería el de un desequilibrio de la balanza comercial a favor de Estados Unidos, desequilibrio que el Representante Comercial norteamericano (USTR) estimó de manera preliminar en aproximadamente US$756 millones anuales.

Estas valoraciones y apreciaciones teóricas pueden ahora corroborarse con las cifras reales de lo acontecido en los países centroamericanos al entrar en vigencia el TLC.

De acuerdo con la Comisión de Comercio Internacional estadounidense (USITC) las exportaciones de los países centroamericanos hacia Estados Unidos, excluyendo a Costa Rica, crecieron entre 2001 y 2005 a una tasa anual promedio del 5,7%. El crecimiento durante 2006, ya vigente el TLC, fue de solo un 1,8%. En todos los países, excepto Nicaragua, las exportaciones disminuyeron en términos absolutos.

Costa Rica, por su parte, y a pesar de no haber aprobado el TLC, tuvo un importante crecimiento de las ventas al mercado usamericano durante 2006 (13,9%), significativamente mayor que el experimentado durante el quinquenio 2001-2005 (3,5%).

En lo que concierne a las importaciones de los países centroamericanos desde Estados Unidos, excluyendo a Costa Rica, estas aumentaron a una tasa anual promedio del 7,6% entre 2001 y 2005. En 2006 el ritmo de crecimiento se aceleró y más que duplicó la media quinquenal (18,7%).

En cuanto al balance comercial con Estados Unidos, en 2005 se observó un saldo de US$2.009 millones favorable para las naciones centroamericanas (exceptuando a Costa Rica). Para 2006, ya vigente el TLC, ese superávit se redujo a US$602 millones, es decir, una disminución de US$1.407 millones en solo un año, monto muy superior a lo estimado por el USTR.

Como conclusión, podemos señalar que la evidencia empírica del primer año de vigencia del TLC en cuatro países centroamericanos confirma nuestras reflexiones conceptuales sobre el impacto de este acuerdo comercial en el sector externo.

No obstante, hay una dimensión en la cual la realidad resultó más negativa que lo previsto: la tasa de crecimiento de las exportaciones no se mantuvo y más bien se contrajo. Ese es un mal inicio para quienes ya abordaron el tren del TLC y un mentís para los que siguen impulsándolo por su supuesto vigor exportador.

3/23/2007

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