El programa de Gobierno del nuevo Presidente de Francia

“_Yo no envidio los goces de Europa, la grandeza que en ella se encierra…_”, dice una de las más hermosas frases de la letra de lo que podríamos llamar nuestro segundo Himno Nacional, “_La Patriótica Costarricense_”; pero la realidad es que una buena parte de las principales ideas filosófico-políticas del pensamiento de la Humanidad se han generado desde Europa; y, por tanto, lo que en ella suceda, de una manera u otra, repercute por estas tierras latinoamericanas. Aunque a decir verdad, y con lo que uno ve que le sucede a la clase trabajadora de la Unión Europea (UE), desde la América del Sur se le está diciendo a ésta que las cosas, desde el punto de vista de la justicia y de la inclusión sociales, hoy en día se hacen mejor por aquí que por allá, para beneficio de las mayorías.

No obstante ello, la reciente elección presidencial en Francia, con la victoria del señor François Hollande, no puede pasar desapercibida para quienes, de una manera u otra, venimos luchando de múltiples maneras contra la hegemonía del neoliberalismo económico y su especie de dictadura política disfrazada de democracia; tal y como se ha estado manifestando en los distintos países componentes de la UE, en los cuales sus pueblos trabajadores sufren las más fuertes agresiones a sus derechos conquistados a lo largo de los últimos cien años y más.

Lo que en Francia pase, al ser la quinta economía del planeta y la segunda de la UE (después de la de Alemania), en el actual contexto de sobreexplotación de la clase trabajadora europea y de reversión de sus derechos laborales, sociales y económicos; genera enormes inquietudes y no pocas esperanzas para los sectores progresistas, humanistas y socialistas. En consecuencia, llama mucho la atención algunas de las principales propuestas de campaña formuladas por el señor François Hollande, el nuevo Presidente de Francia, que de seguido compartimos con ustedes. Veamos.

Su programa contiene medidas para cambiar a Francia. El empleo de los jóvenes, la justicia social, y la igualdad de derechos para los homosexuales son algunas de las prioridades. Además, propone sendas reformas fiscal y bancaria. Y su medida más llamativa es la tasación del 75% para los ingresos superiores al millón de euros, gravando fuertemente las ganancias de los ricos.

Se propone crear 150.000 empleos de futuro en los barrios populares, y 500.000 “_contratos generacionales_”. Las empresas que contraten a un joven y mantengan a un trabajador veterano durante tres años no pagarán las cotizaciones sociales. El primero aprendiendo del segundo. Además, promete aumentar los costes de los despidos colectivos a las compañías que obtengan beneficios, introducir el diálogo social en la Constitución, y aumentar las cargas sociales a las empresas que abusen de los contratos precarios.

El salario mínimo se actualizará cada año según el crecimiento del PIB y no sobre la inflación. Ganarán un 30% menos el presidente y los ministros, y se ajustará el sueldo de los dirigentes de empresas públicas. Subirá un 25% la ayuda estatal a la vuelta al colegio.

Regresa la jubilación a los 60 años (el anterior Presidente Sarkozy la elevó a 62) para quienes hayan cotizado 41,5 anualidades, y el mayor gasto se cubrirá subiendo 0,1 puntos anuales las cotizaciones salariales y empresariales.

Se suprimiría la exoneración fiscal a las horas extra, salvo a las empresas muy pequeñas, y se crea un nuevo impuesto de sociedades: 35% a las grandes empresas, 30% a las medianas y 15% a las pequeñas.

La reforma bancaria separará a los bancos de depósito y de inversión, prohibirá a las entidades tener actividad en paraísos fiscales, y subirá un 15% el impuesto sobre los beneficios. Se establecerá la tasa a las transacciones financieras (la tasa Tobin o “_impuesto Robin Hood_”), que se dedicará a la ayuda al desarrollo y a luchar contra el cambio climático (empezando con tres o cuatro países).

Hollande promete contratar a 60.000 profesionales de educación en cinco años, reducir a la mitad el fracaso escolar, revalorizar los salarios de los profesores y tocar la ley de autonomía universitaria para dotar de más democracia a los liceos. Otras ideas: Construir 40.000 viviendas nuevas para estudiantes; el derecho de matrimonio y adopción para las parejas homosexuales y la ley de eutanasia. Habrá ventajas en el acceso a los empleos jóvenes, una filial de la banca pública de inversión dedicada a los barrios más pobres, y una nueva policía de proximidad. Hollande se compromete a reducir la cuota nuclear en la producción de electricidad pasándola del actual 75% al 50% en 2025. Promete tarifas progresivas para agua, luz, y gas; bloqueo de los precios de la gasolina durante tres meses, y más energía renovable.

Estas medidas y otras más, están generando una especie de “_terremoto_” político en la vieja Europa que, bajo la directriz hegemónica de Alemania, bajo la línea dura y fundamentalista neoliberal de la señora Ángela Merkel (la gobernante de Alemania), ha generado una especie de catástrofe social en países como Irlanda, Grecia, Portugal, España e Italia entre otros de la UE. Si el Presidente François Hollande honra su palabra, por estos lados, aquí, en la misma Tiquicia, para el 2014, muchos de los aspirantes deberán revisar sus propios planteamientos profundamente.

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