Hegemonías

Ahora que fracasaron en una segunda intentona para “volarse” al Ministro de la Presidencia, don Melvin Jiménez Marín, queda con más claridad el desarrollo de la rearticulación política del capital neoliberal, tanto al interior del parlamento como fuera de él, luego de las pasadas elecciones.

El primer intento, por haber sido este señor obispo luterano en su vida civil, también les fracasó. Interesante destacar el papel que en ambas situaciones ha tenido la “procuradora del gran empresariado”, como consta al país.

Quienes quedaron “molestos” con el resultado electoral de febrero de 2014 (tanto el presidencial como el parlamentario), están “irritados” pues notaron que podrían no tener el control total de la cosa pública desde el plano político-estratégico, como hasta ese momento, según su visión de mundo neoliberal y la hegemonía que la misma expresa:

Liberalización comercial total con reducción de derechos laborales y sociales; privatización de toda la institucionalidad pública, más austeridad fiscal a rajatabla y con reducción, precarización y eliminación del empleo público; salarios mínimos a la baja en poder de compra; concentración abusiva de la riqueza producto de arcaicos e injustos sistemas tributarios; además, depredación ecológica, corrupción, crimen organizado y narcotráfico, etc.

La más tenue posibilidad de que se desafíe este orden hegemónico vigente, será fuertemente combatida por esa derecha económico-política del capital neoliberal en proceso de recomposición para retomar la ofensiva. Una cosa es tener el gobierno pero otra es tener el poder.

Por eso y desde una acción gubernativa es imposible asumir el reto de desafiar a esa hegemonía, sin una base social fuerte y con soporte político, tal y como lo han demostrado varios gobiernos progresistas de la América Latina cuyos presidentes recientemente estuvieron en el país con motivo de la III cumbre CELAC. Es decir, que haya “otra” hegemonía; o, por lo menos, que atisbe, se anuncie y proceda a actuar en cuanto tal.

El Presidente Solís y quienes le son más leales a sus ideas y propuestas en el seno del Poder Ejecutivo, deben comprender que difícilmente ante la intransigencia, la intolerancia, la iracundia de esa hegemonía del capital neoliberal, saldrán bien “librados” de la gestión gubernativa que están ejerciendo; si no definen, con sentido estratégico, un acercamiento estructurado con una serie de sectores sociales (y hasta empresariales), que no se identifican con los valores de esa hegemonía hasta ahora reinante.

La nueva intentona contra el Presidente Solís será la “toma” del directorio legislativo en mayo próximo a fin dejarle totalmente “solo”; toda vez que él y su equipo más cercano ya deben tener claro que son un gobierno sin partido, habida cuenta de la naturaleza real del PAC hoy.

Ante la intención del Presidente Solís de quedarle bien “al dios y al diablo”, así como la inminencia de que la derecha del capital neoliberal se deje el control del parlamento; no queda más que acudir a la Democracia de la Calle, en grandes jornadas de movilización social y cívica para, por ejemplo: a) Repeler el ataque contra el empleo público y las convenciones colectivas; b) cambios en el sistema tributario para hacerlo más justo; una nueva política salarial; defender la Reforma Procesal Laboral (RPL); defensa del régimen de pensiones IVM-CCSS; por la soberanía y la seguridad alimentarias; y otras causas similares que tienen que ver con la inclusión social y la promoción del bien común.

El legado político del gran pensador italiano Antonio Gramsci (1891-1937), nos habló de que por hegemonía debemos entender “la dominación y mantenimiento de poder que ejerce una persona o un grupo para la persuasión de otro u otros sometidos… imponiendo sus propios valores, creencias e ideologías que configuran y sostienen el sistema político y social, con el fin de conseguir y perpetuar un estado de homogeneidad en el pensamiento y la acción…”. No hay duda. Queda clarísimo: lo que estamos viviendo es un asunto de pugna de hegemonías: una que se rearticula; la otra que no sabe cómo hacerlo.

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