IVM-CCSS: ¿Trampa negociadora para legitimar zarpazo al salario obrero? (Parte 2)

No nos haremos cómplices ni legitimaremos la decisión de rebajarle a usted, persona trabajadora, un 1% de su salario total a partir del próximo 1 de junio de 2017, según lo ha dispuesto la actual junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Ya sea que usted labore para la empresa privada con empleo formal y salario fijo, o bien que trabaje en alguna entidad del Estado, de la Administración Pública, de manera igualmente asalariada, bien sabe usted que la plata no alcanza; que los aumentos salariales por costo de vida son raquíticos porque nos dicen que la inflación es cero o cercana a cero, pero el costo de la vida no baja porque estamos en un país carísimo para vivir; un país que vive en persistente concentración de la riqueza y que aunque hay crecimiento económico, la distribución de este no llega a la gente vía otra política salarial, la real; o sea, la que amplía, expande y hacer crecer el poder de compra del salario.

Y si usted trabaja en el sector informal de la economía y está asegurado por cuenta propia, también su ingreso será mermado en un 1% por cuanto las 9 personas actualmente integrantes de la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) decidieron que había que aumentarle al pueblo trabajador un 1% de aporte obrero para la sostenibilidad a corto plazo del régimen de pensiones de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) que administra la Caja.

Estas 9 personas que integran la junta directiva de la CCSS y que decidieron que la clase trabajadora sufra una reducción salarial del 1% y para peores en épocas de congelamiento salarial son las siguientes: las tres personas que representan al Estado en esa directiva, a saber: la doctora María del Rocío Sáenz Madrigal, presidenta ejecutiva de la institución; así como los señores Óscar Ricardo Fallas Camacho y Rolando Barrantes Muñoz.

A estos tres se unen las tres personas que representan al alto corporativismo empresarial-patronal que se agrupa en la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep): doña Marielos Alfaro Murillo, don Renato Alvarado Rivera y don Adolfo Gutiérrez Jiménez.

Los tres restantes para completar el número de 9 personas que dirigen (en lo jurídico-formal) la Caja proceden de los sectores sociales, distribuidos así: Solidarismo, con doña María del Carmen Soto Hernández; Cooperativismo, con don José Luis Loría Chaves; y, Sindicalismo, con don Mario Devandas Brenes.

Entendemos que, en estos tres últimos casos, los sectores sociales indicados no se sienten del todo representados por cada una de esas personas, habida cuenta de las divisiones internas que cada uno muestra en su desarrollo cotidiano. Al menos en lo que respecta al Sindicalismo es así: no todos los sindicatos se sienten representados en el seno de la directiva de la Caja.

Ahora bien, como indicamos en nuestro comentario de la semana pasada sobre este mismo tema y en esta misma página, la Caja está promoviendo un supuesto “diálogo social” sobre el futuro, inmediato, mediato y de largo plazo de la sostenibilidad financiera del IVM-CCSS, con otras 9 personas provenientes de los mismos sectores antes mencionados: 3 del Estado, 3 del empresariado Uccaep y 3 de los indicados sectores sociales: 1 del Solidarismo, 1 del Cooperativismo y 1 del Sindicalismo (aunque en este último caso se hizo la “gran concesión” de que haya dos personas sindicalistas pero solamente una con “derecho a voto” y la otra “invitada”).

Como se puede notar, la Caja impuso una especie de “junta directiva bis”; algo así como una junta directiva “adjunta” o “paralela”, aunque con un tema único de agenda: que se le legitime, que se le refrende, que se le avale y se le apruebe la decisión ya tomada como acuerdo firme de rebajar los salarios en un 1% a partir del próximo 1 de junio.

Esta caricatura, esta burla al sector obrero-asalariado del país, es lo que estamos denunciando como falso, ¡sí!, falso “diálogo social” que impone la Caja y que no cuenta con la participación y, mucho menos, con la legitimación de una buena parte del sindicalismo costarricense, expresado en las corrientes organizadas en la Central Social Juanito Mora Porras (CSJMP), en el Colectivo Sindical Patria Justa y en la propia Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP).

Para creerle a la Caja que, en verdad, quiere un “diálogo social” sobre el futuro de la sostenibilidad financiera del régimen de pensiones IVM debería tomar una decisión estratégicamente transparente: revocar, dejar sin efecto, anular su acuerdo de imponer esa rebaja salarial del 1% que disminuirá el salario de la gente trabajadora a partir del próximo 1 de junio.

El que usted, como persona trabajadora asalariada o no, sufra una reducción mensual en su ingreso por culpa de esa rebaja del 1% se debe a que la junta directiva de la Caja, en su sesión No.8882, celebrada el 12 de enero pasado tomó un acuerdo en tal sentido y lo dejó firme de una vez.

Si la directiva de la CCSS quiere salvar ese diálogo social sobre el futuro de IVM debe además pedir asesoría para instaurar otro formato de participación ciudadana para que ésta, tanto cualitativo como cuantitativamente se amplíe; y además derogar un sistema de votación que en materia de diálogo social no se utiliza, pues el diálogo social arroja acuerdos o desacuerdos; o bien, las entidades participantes en el mismo se agrupan para tomar acuerdos según sus propias conveniencias. Entonces un diálogo social puede generar acuerdos parciales, consensos o disensos.

Es de lógica elemental, de sentido común que en un diálogo social no puede haber un sistema de votación porque las entidades participantes expresan diferencias de integración cuantitativa y cualitativa. Nos explicamos: ¿cómo comparar un voto sindical a un voto empresarial?, ¿cómo medir si un voto cooperativista es igual a un voto solidarista?…

Aceptamos que desde el punto de vista jurídico-formal son 9 votos los que definen a lo interior de la junta directiva de la Caja, pues así quedó establecido el sistema legal de toma de decisiones de la misma; pero, en un escenario de real diálogo social, de verdadero diálogo social, ¿cómo se puede aceptar un sistema de votación? ¿Acaso es que nosotros mismos estamos equivocados y en la “junta directiva bis”, o “junta directiva paralela” de la Caja, los acuerdos-desacuerdos, los consensos-disensos serán la tónica?…

La perspectiva de un real diálogo social en el tema de pensiones IVM-CCSS que desde la corriente sindical en la cual militamos nos habíamos forjado, era otra radicalmente distinta. Entrarle primero a una serie de aspectos no paramétricos vinculados, directa o indirectamente, al problema antes de abordar los aspectos paramétricos inmersos en el asunto; es decir, si en verdad es inevitable subir el aporte obrero y si en verdad la misma edad de pensión y/o el monto jubilatorio están implicados en cuanto a modificación contraria al interés obrero-laboral.

Una conclusión es clarísima: La Caja se saldrá con la suya ni no hay movilización trabajadora organizada. Desde la corriente sindical que inspira todo nuestro quehacer cotidiano llamaremos a la misma en fechas próximas. Manténgase en alerta. Con nuestra complicidad sindical no cuenten para que a usted, persona trabajadora asalariada o no asalariada, le rebajen a partir del próximo 1 de junio de 2017 un 1% de su ingreso mensual.

Volveremos sobre el tema la próxima semana.

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