La democracia se juega su futuro en la cuestión tributaria

“La democracia se juega su futuro en la cuestión tributaria”. Este pensamiento es de la señora María Fernanda Ávila, Coordinadora de Programas de la Fundación Friedrich Ebert (FES), de Colombia, quien estuvo en el país durante el desarrollo del “Conversatorio Justicia Fiscal”, celebrado el pasado miércoles 27 de setiembre en la sede de la FES-Costa Rica. Tuvimos la honrosa distinción de ser invitados a tan relevante actividad por parte de la compañera Sandra Cartín Herrera, Coordinadora de Programas de la FES en el país.

Dos objetivos se planteó el conversatorio: “Intercambiar elementos de análisis, a partir de las experiencias”. Segundo, “reflexionar e identificar algunas alternativas posibles comunes para construir una política fiscal progresista”.

La Fundación Friedrich Ebert (FES), de la República Federal de Alemania, tiene en desarrollo un proceso denominado Programa Latinoamericano de Justicia Tributaria, cuyo objetivo central y fundamental es el diseño de una política fiscal progresista para la región latinoamericana, impulsando un proyecto de “Tributación para la Equidad” que aporte para la reducción de la desigualdad en la región más desigualdad de todo el planeta: la América Latina. Costa Rica incluida, por supuesto.

“Los países de América Latina enfrentan serias dificultades para impulsar una política tributaria progresiva y más justa, en un contexto de estancamiento económico, en algunos casos; o de crecimiento económico, en otros, sin redistribución de la riqueza y de gran desigualdad, con problema de empleo, solo para mencionar algunos”. Es ésta la premisa fundamental que motiva tal esfuerzo de análisis.

En tal sentido, la FES está coordinando con la Comisión Económica para la América Latina y el Caribe, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la CEPAL; y la prestigiosa organización no gubernamental de renombre mundial, OXFAM International. Comprenderá ustedes, estimadas personas lectoras, que un evento de tal calibre no podía pasar desapercibido.

De hecho, hemos venido planteando hace bastante tiempo que el problema número uno de la sociedad costarricense actual es la desigualdad; el crecimiento, la extensión y la profundización de la misma.

Y que del grave problema nacional de la desigualdad se derivan los tres más grandes flagelos que sufre la democracia tica en estos momentos: el crecimiento de la violencia en todas sus manifestaciones (delictiva, familiar, sexual, económica); el fenómeno de la corrupción, pública y privada, con ropaje legal o sin él; y, la penetración del narcotráfico en el tejido social, por “arriba” y por “abajo”.

Pues bien, dada la crisis fiscal-tributaria que está viviendo Costa Rica por estos días, semanas y meses, en este conversatorio tuvimos la extraordinaria oportunidad de compartir con varios expertos de mucha especialización en los temas tributarios y fiscales de nuestra región latinoamericana, versando el diálogo sobre el caso costarricense.

Conocimos a figuras renombradas como el boliviano don Sergio Villarroel Böhrt, profesor de la Universidad Católica Boliviana; al ecuatoriano don Pedro Páez Pérez; al guatemalteco don Abelardo Medina Bermejo, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI); al venezolano don Leonardo Vera, de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Los distinguidos especialistas costarricenses en el tema como don Miguel Gutiérrez Saxe, Excoordinador del proyecto Estado de la Nación; y dos jóvenes brillantes economistas, don Jonathan Acuña (del Partido Frente Amplio) y don Suráyabi Ramírez (del Partido Acción Ciudadana), enriquecieron el debate sobre el caso fiscal-tributario costarricense de la actualidad.

Para quien esto escribe, como militante de una organización sindical de carácter sociopolítico y que ha procurado tomar como uno de sus estandartes fundamentales de su lucha, lo que hemos denominado la necesidad de una transformación tributaria estructural en Costa Rica, escuchar a tan ilustres especialistas fue algo extraordinario para potenciar con nuevos elementos esta causa. Y, además, que se nos prolongue tal privilegio tomándosenos en cuenta en la continuación de la experiencia.

La principal conclusión es que puedo compartirles es que, efectivamente, el ajuste fiscal que se nos está imponiendo es de cortísimo alcance, altamente explosivo y de mediocre creatividad; pero, lo más grave, es que lo tendría que pagar quien menos responsabilidad tiene en el problema: la clase trabajadora. El sentido de esta lucha ha recobrado nuevos bríos gracias a la oportunidad que nos dio la FES-Costa Rica.

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