Las reformas fiscales-tributarias deben ser por el lado de la progresividad

Con base en la ya más que certificada realidad de que la desigualdad y la pobreza siguen creciendo en el país, mal haría el Gobierno de la República en pretender la transformación del actual impuesto sobre las ventas, en impuesto al valor agregado (IVA), por más “light” que resulte un eventual cambio en tal sentido: su gradualidad del 13 al 15 en dos años y sus excepciones.

Y sería este Gobierno sumamente “ingenuo” si creyera que en el parlamento actual, luego de esa transformación, se tendrían los votos para los cambios tributarios que sí son requeridos con suma urgencia: la renta global o universal y la renta mundial.

Es más, no es descartable que del todo, partidos pro-empresariales como el otrora socialdemócrata Liberación Nacional y su “compañero de viaje”, el Movimiento Libertario, realicen una gran faena filibustera para que no haya cambio tributario alguno; con el mal cálculo de que un escenario de crisis les dé réditos electorales en el 2018.

En tal sentido, no le queda más al actual gobierno del Presidente don Luis Guillermo Solís Rivera, que definir con absoluta claridad y contundencia, su política de alianzas intra y extramuros parlamentarios a partir de lo que ha indicado la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que visitó el país, so pena de un estrepitoso fracaso de su gestión gubernativa.

La verdad es que los poderosos sectores corporativo-empresariales del gran capital tienen, hoy en día en la Asamblea Legislativa, importantes fichas parlamentarias posicionadas en varios partidos políticos, las cuales sirven a sus intereses de fortalecer el proceso de concentración de la riqueza y de alimentar la exclusión social.

En lo que respecta a las remuneraciones salariales del sector Público, para que éstas dejen de calcularse a partir del salario base (como lo ha sido hasta hoy en día), llevará a una alta tensión en la relación del Gobierno con los sindicatos de alta incidencia en la materia.

Esto por cuanto y por ejemplo, la clase trabajadora asalariada del Gobierno Central ubicada en los puestos de más bajos salarios base, vería un deterioro mayor su poder adquisitivo, pues es bien sabido que muchos de estos puestos sirven de base para calcular otros de alta remuneración, como los médicos.

El cambio que propone el FMI y que el Gobierno aceptó de que el alza salarial semestral por costo de vida de ahora en adelante, para efectos de ajuste por inflación, considere base y pluses (“salario total”), afectará a los “más de de abajo de los de abajo”, de la estructura de puestos del Gobierno Central; en cuyas dependencias por cierto, dados los tijeretazos y machetazos neoliberales al presupuesto “de la República” para el 2015, habrá una precariedad de condiciones ocupacionales y de capacidad de gestión operativa inimaginables.

Finalmente, les compartimos nuestro artículo semanal de esta fecha, para LA PRENSA LIBRE, titulado precisamente “FMI: no hay crisis”, mismo que fuera elaborado el pasado día domingo 9 de noviembre, sin conocerse el contenido de lo que la misión del FMI anunció en la tarde de este lunes día 10.

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