Los ataques a los funcionarios públicos

El presente espacio solamente lo dedicaré a exponer los ataques que “tieso y parejo” algunos actores políticos y algunos medios informativos se mandan en contra de los empleados del sector público, los cuales se han convertido en el “platillo de cada día”, de tal forma que no hay uno solo en que no salga, mínimo, un artículo con comentarios negativos, reforzando la mediatizada y nefasta propaganda al puro estilo “goebbelsianas” (por Joseph Goebbels, “célebre” propagandista y criminal de guerra nazi) en detrimento de la labor y las conquistas sociolaborales de los trabajadores de dicho sector, comentarios que, tristemente, parecen haber calado hondo en la opinión pública de muchos ciudadanos de Costa Rica. Veamos.

En la sección “Opinión”, del DIARIO EXTRA del 15 de setiembre del corriente año, el comentarista Felipe Guadamuz Flores, en la columna de ANFE, realiza una antojadiza semejanza entre las personas a las que Sigmund Freud, reconocido fundador de la Escuela de Psicoanálisis, denomina neuróticos, de quienes dice que son las que hacen cosas por las cuales sienten algún grado de culpa; en contraste con los perversos, que no sienten culpa por las malas acciones que cometen, asemejando a estos últimos con los líderes sindicales, en cuanto los señala como “los que no sienten culpa por desangrar al pueblo”. Para reforzar su pensamiento se vale de la frase exclamativa de nuestro Himno nacional “¡Vivan siempre el trabajo y la paz!”, para diferenciar a los que él señala que están empleados y por ello raramente delinquirán, con los líderes sindicales, a quienes califica como un grupúsculo con la arrogancia típica de “quien nunca tuvo nada y ahora ostentan poder y opulencia, con desdén y burla hacia el pueblo…”; sindicalistas a los que también los relaciona con la frase del Himno al 15 de Septiembre llamándolos: “A los viles esbirros espante, que prefieren el ocio al honor”. Nada más insultante que eso, acoto yo.

El mismo día, en la columna “Independencia secuestrada”, publicada también en la sección “Opinión” del DIARIO EXTRA, el señor Alberto Pinto Monturiol se expresa en términos despectivos hacia el sindicalismo, indicando que “Los sindicatos del sector público (…) se sienten afines a la ideología que promueve el gobierno y sus socios políticos”, con motivo de la “coalición” formada por los sindicatos del sector público con diputados del FA y del partido en el gobierno PAC en la Asamblea Legislativa, para promover sus políticas estatistas, socialistas y anti-empresa privada”. Llega incluso a manifestar que “la Fiscalía General de la República debería investigar estas actuaciones públicas de parte de esos sindicatos”. Se manda a afirmar que con motivo de las manifestaciones en contra del “Combo del ICE”, el dirigente sindical de dicha institución se atrevió a manifestar que “un grupo de ellos tenían todo listo “para tomar” la Casa Presidencial, la Asamblea Legislativa y otros edificios (…) y que estaban preparados para “deshabilitar puentes estratégicos en el país”. En este punto debo acotar que lo anterior suena como una trama de las mejores películas de Hollywood sobre la Segunda Guerra Mundial. El señor Pinto Monturiol termina haciendo instancia a los encargados de las investigaciones policiales y judiciales para que investiguen a esos sujetos que creen estar por encima de la ley.

Por su parte, el señor Mario José Zaragoza, en la columna denominada “Frente a Frente”, publicada el 18 de setiembre de los corrientes, hace referencia a los derechos adquiridos por los trabajadores del sector público como “prebendas”, haciendo alusión a que “Costa Rica es el único país de América Latina en donde los empleados públicos ganan más que los privados”. Alega que los empleados públicos somos egoístas ante la difícil situación financiera que padecen todos los demás.

Asimismo, siempre en la misma sección “Opinión” del DIARIO EXTRA del 21 de setiembre de los corrientes, en la columna “Espectro”, el artículo denominado “Costa Rica y Brasil: Dos países en el abismo”, escrita por el señor Antonio Alexandre García, asemejando la crisis de Brasil con la de Costa Rica, afirma que en el caso nuestro lo que ha provocado un abismo económico, social y político son los salarios, pluses, “bonos” y una serie de favorecimientos a los empleados públicos, que viven a expensas del pueblo con sus sobresueldos financiados por todo tipo de impuestos.

Otro de estos ataques, escrito por Allan Díaz Dinarte en la sección “Opinión” del DIARIO EXTRA del 22 de setiembre de los corrientes, en la columna de ANFE, titulada “Populismo: La Isla de Circe del siglo XXI”, dicho comentarista hace alusión al personaje de la diosa Circe, de la obra épica de Homero, La Odisea, señalándola como la diosa de este siglo XXI disfrazada del peligroso populismo en que, según él, la sociedad costarricense ha caído en un profundo sueño, a la mejor manera del relato épico, a pesar de tantas situaciones que se están dando en países como Venezuela, Argentina y Grecia. Indica que actualmente “los banquetes de Circe son los jugosos beneficios al sector público, las convenciones colectivas y excesivos beneficios para un sector que desangra la economía”. Acusa que los factores anteriores son la causa de los males que aquejan este país, como son, entre otros, el aumento de impuestos y la deuda pública.

Incluso, en un espacio como es la sección “Sentimientos en Conflicto”, del DIARIO EXTRA, en su edición del 14 de setiembre de este año, una mujer expresa su indignación por lo mal que gana en el sector privado, alegando que hay miles de personas que trabajan en el gobierno, mucho menos preparadas que ella, y que aduce se embolsan salarios que da envidia. Se dedica además a criticar las convenciones colectivas, pluses salariales, antigüedad, salario escolar y hasta bonificaciones por llegar a tiempo al trabajo.

Esta reseña de lo que constantemente se ha venido vertiendo como una cortina de humo negro, de desinformación de contenido engañoso, con el único propósito de hacer creer a la población que los que laboramos en el sector público somos los responsables del déficit fiscal que “tanto preocupa” a algunos señores diputados, que en forma descarada hoy salen a exigir “austeridad”, “recortes”, dirigiendo sus ataques en contra del empleo público, están propiciando una peligrosa confrontación entre diferentes actores de la sociedad civil, en especial entre los que laboramos en el sector público y los que laboran en el sector privado.

Dios mediante, y si se me permite, en otra oportunidad estaré ofreciendo algunos argumentos, incluso de especialistas en la materia, que puedan esclarecer cómo han sido y son en realidad las razones, circunstancias y coyuntura que han acompañado lo que ahora tanto se critica en relación con los salarios del sector público.

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