Los empresarios y la democracia

El trabajo de Birle, auspiciado por la Fundación Konrad Adenauer, parte de una revisión crítica de las teorías pluralistas y neocorporativistas. También examina la cultura política, las estrategias gubernamentales y el comportamiento de los empresarios actuando como grupo de poder. El estudio empírico ausculta las relaciones entre el Estado y las organizaciones empresariales en la Argentina de los años mil novecientos ochenta y noventa.

Los empresarios, definidos por el autor como el conjunto de personas que asumen funciones de conducción y decisión dentro de un sistema económico de mercado (sobre la base de la propiedad de los factores de producción) comparten intereses comunes: vocación de lucro, preservación y expansión del mercado, respeto a la propiedad privada y libertad económica.

Las asociaciones empresariales buscan ejercer influencia sobre los tomadores de decisiones gubernamentales a fin de satisfacer sus intereses.

En el análisis de las actuaciones empresariales, Birle distingue tres dimensiones: (a) los destinatarios de los intentos de influencia (presidente y ministros, parlamento, partidos políticos, opinión pública, etc.), (b) los canales por medio de los cuales los intereses empresariales son transmitidos al proceso de decisión (formales, institucionalizados o informales; directos o indirectos), y (c) los métodos empleados por los empresarios .

Desde luego, el grado de influencia que pueden llegar a tener los empresarios está determinado por factores tales como el ordenamiento jurídico, que puede ser muy estricto u otorgar derechos especiales; las estructuras del sistema de gobierno, relacionadas con las instancias que tienen poder de decisión respecto a sus demandas; la cultura política, es decir, la distribución de las actitudes políticas individuales entre los miembros de una sociedad; el estatus que el gobierno les otorga a los empresarios y a sus grupos de interés; y el sistema de partidos políticos y la forma en que los empresarios se relacionan con estos.

Una de las hipótesis sustantivas que plantea Peter Birle en cuanto a los empresarios y el régimen democrático es que “estos aceptarán las reglas democráticas cuando estas les ofrezcan posibilidades de imponer sus intereses en el marco del proceso de decisión que ellos consideren suficiente, y cuando la democracia no sea percibida como una amenaza”.

Aunque es difícil enumerar en abstracto todos los factores que pueden provocar que los empresarios se consideren amenazados, existen al menos dos que tienen un peso importante: el predominio de un estilo de desarrollo que contradiga fundamentalmente los intereses empresariales, y la existencia de un contrapoder social_ (sindicato o partido político)_ que constituya un desafío a sus intereses.

Si bien el libro que comentamos tiene como telón de fondo la realidad argentina de las dos últimas décadas del siglo XX, con golpes militares, dictadura y terrorismo de Estado, el análisis conceptual que se hace sobre el comportamiento del sector empresarial trasciende las fronteras. Al menos así me parece.

3/30/2007

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