Salario público-Salario privado

Es esta la primera entrega de dos artículos sobre este asunto. El tema de las remuneraciones salariales que se pagan en el sector Público está, de nuevo, en el interés ciudadano producto de las circunstancias conocidas, especialmente luego de la exitosa manifestación laboral del pasado martes 25 de febrero de 2014.

Nos interesa ahora centrarnos en una de las principales críticas que se han venido expresando en los últimos días sobre el tema; críticas expresadas por varios ministros de Estado con relación al asunto (Hacienda, Trabajo, Planificación y Comunicación); así como el latifundio mediático neoliberal que expresa la voz oficial del capital hegemónico dominante en la actual política costarricense.

Esta crítica, obviamente cargada de una perversidad de intención manipuladora de la opinión pública, plantea que los empleados públicos ganan el doble de lo que ganan los empleados privados; en consecuencia, lo que subliminalmente se quiere lograr es que quede en el inconsciente colectivo que hay que bajar el salario de los primeros para que queden al nivel de los segundos.

Esto es lo que llamamos homologación salarial “hacia abajo”, uno de los sueños más dorados de la desenfrenada codicia del capital concentrador de riqueza; ese que tiene a las grandes mayorías nacionales sufriendo la desigualdad en sus diversas manifestaciones de exclusión social.

Varios son los puntos vulnerables de dicha afirmación neoliberal. Primero: La generalización odiosa que afirma que quien labora en el sector Público, gana el doble de quien lo hace para el sector Privado, obvia la necesaria diferenciación de lo que, salarialmente, sucede al interior del aparato del Estado.

Para empezar, debemos insistir en este punto: Hay una alta cúpula político-tecnocrática dentro de este, con altísimas responsabilidades jerárquico-gerenciales (unos 1.600 puestos con salarios superiores a los 5 millones de colones mensuales). Necesariamente y para efectos de un análisis más serio, este grupo debería ser excluido, verse por aparte y no dar pie a esa malsana generalización.

Los salarios devengados por este grupo de los 1.600 puestos estatales de más de 5 millones de colones mensuales, se deben “hermanar” con los salarios devengados por la alta gerencia corporativa de relevantes consorcios empresariales (nacionales y transnacionales); dado que no pocos ejecutivos de “alto vuelo” en el sector privado de la economía también devengan este tipo de salarios que, de naturaleza similar, tienen sus propios “pluses” como incentivos, bonificaciones, seguro médico exclusivo, clubes y otros.

Así que, la cúpula salarial del sector Público tiene más similitudes con su homóloga de las corporaciones del sector Privado de lo que podamos imaginar. Hay una especie de casta de altísimos salarios en ambos segmentos de la economía nacional que les lleva a tener una misma perspectiva de clase.

Vayámonos al extremo opuesto. Hablemos de salario mínimo en el sector Privado y, por ejemplo, de salario base en el Estado central (Poder Ejecutivo); y, en este caso, en los puestos del nivel no profesional hacia abajo. Las similitudes pueden sorprender a más de uno. Pero será, Dios mediante, hasta la próxima semana que podamos completar nuestro comentario de esta semana.

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