Se debe mirar el pasado, con la vista hacia el futuro

Daré una mirada al pasado reciente, y enfocare la mirada al futuro, en el Teatro Mélico Salazar, participé de una actividad, en la cual, el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís Rivera, nos mostraría a los costarricenses el informe de los primeros cien días de su gobierno. Tomé mi lugar y me dispuse a escuchar con atención, hasta que opté por retirarme, al darme cuenta de que estaba frente a un acto cargado de “populismo” y poco halagüeño para nuestro futuro inmediato. Lamentablemente todo apunta a que no me equivoqué.

En una sociedad democrática, es bueno receptar discusiones, aceptar posiciones, señalar objetivamente las diferencias ideológicas, de pensamiento, de percepción de las cosas e inclusive, denunciar cuando se cuente con elementos y pruebas para ello. Pero en este caso, me percaté de que estaba ante un informe peyorativo y confuso, en el que se iniciaba una clara intención de justificar todo cuanto se fuera complicando en la presente administración.

Tal parece que no me equivoqué (lamentablemente), y esto me lleva a analizar algunas cosas, entre ellas la formación y carrera política del señor Presidente, quien me parece un excelente Ser Humano; más no puedo decir lo mismo en torno a su gestión. El señor Presidente es historiador y politólogo; esa característica puede ser la que a dos años de Gobierno, motive que se escuche al señor Presidente hablando de la historia (mala) que le fue heredada.

Esa historia, que no en todo es mala, y que además en sana teoría conocían en el PAC a la hora de presentarse como la “salvación” del país. La historia debería servir solamente de parámetro para crecer y mejorar. Debería mirar hacia atrás, pero pensando en el futuro, y con la vista al frente. Mirar al pasado es bueno, para no cometer los mismos errores; pero no se debe vivir del pasado, ni en el pasado. El presente es hoy, y el futuro está adelante. Así que no se vale que se pasen los cuatro años de gobierno, diciendo que “es culpa de otros”, si no hacen algo para mejorar lo que se encontró mal; y por el contrario, deterioran lo que estaba bien; entonces, esa historia que tanto le gusta, le juzgará duramente al señor Presidente.

En efecto muchas de las cosas que se discuten hoy, (presas, infraestructura, desempleo) no son responsabilidad del Gobierno de turno, ni del señor Presidente, pero si uno asume una dirección o gerencia de cualquier empresa, se supone que lo hace sabiendo que el reto será hacer una mejor gestión de quien le antecedió. Máxime si esta empresa está al borde de la quiebra, no le aceptaran decir, “el anterior administrador dejo todo mal…”

Vamos a la historia, si miramos el pasado, podemos encontrar (que debe conocer de memoria el señor Presidente), aquel momento en el cual el doctor, Rafael Ángel Calderón Guardia (presidente en el período 1940-1944 y líder del partido Republicano Nacional y de la tendencia política conocida como “el calderonismo”, el líder del Partido Comunista); Manuel Mora Valverde, y el arzobispo de San José, don Víctor Manuel Sanabria Martínez (líder de la Iglesia Católica de Costa Rica); a pesar de sus diferencias, lograran, respetando sus ideales, la reforma histórica conocida como “Las Garantías Sociales” Esa parte de la historia Costarricense, debería traerse al presente, para construir con diálogo y respeto, lo que necesita nuestro país, en este momento, y a futuro.

Por eso, con el respeto que merece la embestidura de un Presidente, le recuerdo a don Luis Guillermo Solís Rivera, que nos autorizó en su discurso de la victoria para; “corregirlo, para reclamarle si no escuchaba, e inclusive para repudiarle si usurpare con aviesa intención, la confianza depositada en su persona, por este pueblo que demanda honestidad”. Puede que no esté fallando a su promesa con intención, pero por mucho, nos está debiendo señor Presidente. No por sus constantes viajes, que eso no debería ser asunto de discusión, partiendo de que todos tienen alguna justificación y motivo; sino por la falta de definición en temas trascendentales. (Seguridad, empleo, hacinamiento carcelario, liberación de privados).

Lamentablemente, esta faceta de incertidumbre y falta de claridad, no solo se observa en el Poder Ejecutivo; se refleja en el Poder Legislativo y en el Judicial, siendo los grandes perdedores los ciudadanos de este bello país.

Nuestros legisladores (no todos) se la pasan en discusiones inverosímiles; en donde la prioridad son las pugnas entre partidarios, la discusión de temas de menor importancia, (que una comedia insulta a los campesinos, que si la marihuana es buena o no lo es, las chancletas de una diputada etc.) como si tal no nos encontráramos en un momento difícil e histórico (valga decir) para nuestro país.

La incursión permanente ya del crimen organizado, el narcotráfico, los homicidios, la liberación de privados de libertad que salen a reincidir (en algunos casos), la evasión fiscal, el fraude fiscal, el desempleo, la desigualdad, parecen pasar a un segundo plano, ante las discusiones peyorativas e inverosímiles de cada día en el plenario legislativo.

Es inminentemente urgente, reaccionar, dialogar, priorizar, actuar. Se deben revisar algunas cosas sin ataques ideológicos o desaforados. URGE que se dejen de lado los populismos, los intereses personales, y que empecemos a trabajar por Costa Rica; tenemos que avanzar tomando lo bueno del pasado; dejando de lado lo negativo y caminar con la vista al futuro. Es necesario que todos los actores, sean políticos, sociales y empresariales, “renunciemos” a vanidades, egocentrismos y a todo aquello que esté por delante del interés común.

Solo así podremos reconstruir lo que nos parece perdido: la capacidad de diálogo y de alcanzar grandes acuerdos, soy positivo y sigo teniendo fe en que una Costa Rica mejor es posible.

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