Y después de hoy ¿qué sigue?

Atendiendo el llamado de las más diversas agrupaciones gremiales, profesionales, laborales y sindicales representativas de los intereses económico-sociales de quienes trabajan para el sector Público en condición asalariada; gran cantidad de empleados públicos y de empleadas públicas se manifestarán en la calle, hoy, miércoles 15 de febrero.

Protestarán por la imposición gubernamental de un “_reajuste_” salarial de 5 mil colones, en lo que constituye el cuarto “_decretazo_” salarial en la administración de la señora Presidenta de la República, doña Laura Chinchilla Miranda. “_No hay plata_” para más aumento, fue su argumento central y único.

Tenemos la certeza de que la protesta será exitosa, pues también a lo largo y a lo ancho del país habrá manifestaciones en la misma dirección. Pero… y después de hoy, ¿qué sigue? Sentimos una gran preocupación al respecto.

Con humildad planteamos que el problema de los “_decretazos_” salariales es más profundo. Por eso deberíamos ahondar en las causas del “_no hay plata_”, del déficit fiscal como le llaman en la tecnocracia neoliberal.

¿Cuán profundo es?; ¿con cuánto déficit puede vivir una economía como la nuestra?; ¿nos estarán mintiendo, exagerando, aterrorizando en esta cuestión?, ¿qué proponer desde el lado de la acera que no es el neoliberal, es decir, el nuestro?; ¿a cuál situación nos enfrentaremos en julio próximo, si el “_no hay plata_” sigue siendo la excusa fundamental de parte del Gobierno para congelar y/o reducir salarios, para implantar el “_salario único_”?… He aquí una cuestión trascendental para abordar el punto desde una perspectiva sindical-popular.

¿Y lo que pasa con los salarios del sector Privado? Su clase trabajadora está, prácticamente, en total indefensión al respecto por cuanto muchos patronos escamotean aplicar el escuálido incremento en los salarios mínimos, alegando que a su respectivo personal se le paga por encima de los mismos. ¿Es que acaso no es éste otro tema del “_qué sigue_”?

¡Ah! y el problema de las personas físicas, trabajadoras asalariadas altamente endeudadas, con serios problemas de liquidez salarial al final de la quincena. ¿Es que acaso no deberíamos pensar en una solución social como un fondo solidario para ayudar a bajar esos altísimos niveles de endeudamiento personal-salarial?

¿Será que la política salarial del país debe ya ser otra, más inclinada hacia el incremento del poder de compra, del poder adquisitivo del salario, con otra medición de las variaciones del costo de la vida?

La Caja, nuestra querida Caja. ¡Pidiendo prestado para funcionar! ¿Cuánto se ha expandido la medicina privada a su sombra, producto de administraciones inescrupulosas que han facilitado el negocio privado de la salud con plata de la CCSS?

Ahora, que la Caja está con un cuarto lleno de papeles (bonos) que no puede colocar en el mercado financiero, ¿acaso no es un punto fundamental del “_qué sigue_”, para incluirlo en nuestra agenda de lucha como un tema fundamental?

El tema de la Seguridad Ciudadana que tanto nos preocupa. ¿Vamos a seguir teniendo una policía mal pagada, en instalaciones precarias, arriesgando sus vidas por salarios de hambre, en la Fuerza Pública, en la Policía Penitenciaria, en la Policía de Migración, en la Policía de Tránsito, en los servicios de vigilancia de los centros educativo -escuelas y colegios, en las labores de cuido y seguridad de los parques nacionales? ¿Es éste o no un tema de preocupación social que nos atañe directamente?

¿Y sobre nuestra niñez desprotegida, cada vez más sumida en entornos de pobreza, de estrechez económica; la infancia a cargo de mujeres trabajadoras, madres solas jefas de hogar? ¿Por qué no fortalecemos, estratégicamente hablando, los CEN-CINAI, por ejemplo pagándole como profesionales a quienes ya lo son y laboran en ellos con salarios injustos?

¿Y qué decir del tema del crecimiento del mercado informal, el problema de las personas vendedoras ambulantes honestas; el problema de quienes no encuentran empleo, por ejemplo la gente joven o la gente adulta que luego de cumplir 35 o más años, el mercado las considera como “_desecho_”? ¿Verdad que es un tema de una agenda social integral?

¿Y el tema de la superexplotación laboral y la persecución sindical en las plantaciones agrícolas de banano y de piña, no merece que lo consideremos como parte de nuestras preocupaciones unitarias como pueblo trabajador? ¿Y qué decir de la situación laboral de los choferes de autobús; de los traileros nacionales unitarios amenazados con quedarse fuera del mercado del transporte de mercaderías producto de la competencia desleal centroamericana? ¿Es un tema o no de exclusión y desigualdad social?

Y los problemas del deterioro ambiental y ecológico, de la doble moral del país en tal sentido; de los desafíos laborales y sociales ante la defensa de las fuentes de agua, el cambio climático y la preservación de la vida misma en el planeta, ante la vorágine consumista y depredadora… ¿No merece ello nuestra atención?

¿Y cómo es eso de que nos van a meter, atropelladamente, otro período más del monopolio de la revisión técnica vehicular? ¿No que estamos en tiempos de “_apertura_” y “_competencia_”? Podemos luchar por micro emprendimientos empresariales en esta actividad a cargo de la juventud egresada de los colegios vocaciones, por ejemplo, ¿o no?

Como ven, son preocupaciones susceptibles de ser debatidas en un espacio de construcción social de nuevo tipo, de cara a los desafíos que nos toca asumir a quienes, de un modo u otro, anhelamos que nuestra querida Patria retome la senda del bien común y de la integración e inclusión sociales; bajo la noble inspiración de que “_otra Costa Rica es posible_”. Por todo esto y más, vale la pena salir a la calle como hoy y muchas veces más.

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