Algunas consideraciones acerca de la situación actual de ANEP

Estimadas compañeras y estimados compañeros:

1- Respetuosos saludos. Considerando que el pasado viernes 19 de julio de 2013, la actual Junta Directiva Nacional (JDN), de nuestra querida ANEP, definió que la Asamblea General Nacional Ordinaria de Fin de Período, misma que (entre otros aspectos), elegirá la nueva dirección nacional de la agrupación para el cuatrienio (2013-2017), se celebre el día viernes 6 de setiembre de 2013; nos pareció necesario compartirles algunas consideraciones en torno a la misma y, en lo general, sobre la actual coyuntura que está viviendo la organización.

2- Que tal evento lleve el nombre de don William Vargas Gómez, ya fallecido, es un reconocimiento a una persona costarricense empresaria que desde su consorcio periodístico, el Grupo Extra, le abrió las puertas, de par en par, a las diferentes expresiones organizadas de la sociedad civil costarricense; particularmente a los movimientos sociales y, en lo específico, a los sindicatos.

3- Como nos consta, nuestra querida ANEP se ha beneficiado mucho con esta política del Grupo Extra, particularmente de Diario Extra, de practicar una libertad de expresión real, a diferencia de varios de los latifundios mediáticos nacionales que responden a los intereses oligárquico-neoliberales que hegemonizan el rumbo del país. Don William abrió una senda que su descendencia está continuando, particularmente su distinguida hija y actual gestora del consorcio, la señora Iary Gómez.

4- En el caso de nuestra querida ANEP, nos aproximamos a los 600 artículos semanales (que empezaron a publicarse a partir del 8 de mayo de 2002), mismos que aparecen en la página de opinión de Diario Extra (sin la más absoluta censura); y, en el caso de La Prensa Libre, vamos por el sétimo. Nuestro compañero Directivo Nacional, Máinor Anchía Angulo, también ha visto publicada en el Diario Extra su producción intelectual en el tema de Seguridad Ciudadana; y, es imposible cuantificar cuántas han sido las notas de la actividad de la agrupación que se han publicado en este consorcio empresarial-periodístico, reportando nuestras posiciones, acciones, manifestaciones de todo tipo, etc.

5- Como es lógico suponer y dadas las circunstancias en que nos encontramos, no faltará alguna posición histérico-sectaria de corte energuménico, que nos critique por tal decisión, considerando que se trata de un sindicato que le dedica su máximo evento a un empresario. Bueno, recuerden que venimos rompiendo tabúes de múltiples formas; y, quien crea que esto es una “afrenta” a una posición clasista, en verdad no ha entendido nada de la lógica de la dialéctica.

6- Nuestro máximo evento debe ser sumamente exitoso. De impacto. Téngase presente que habrá otro similar pero hasta el 2017. Los y las asambleístas que se hagan presentes deben ser bien atendidos, deben sentirse bien tratados, deben quedarse satisfechos, en grado sumo. No importa que no simpaticen con nuestro pensamiento. Tengamos presente que algunos y algunas asambleístas que, supuestamente, no nos apoyarían, sería porque han sido víctimas de engaños, triquiñuelas, manipulaciones, infamias. La ANEP es la ANEP y no porque el tumor canceroso del extremismo difamante haya permeado el pensamiento de alguna parte (por fortuna, dichosamente pequeña) de nuestra membrecía, jamás debe ser ésta objeto de mal trato y/o de algún tipo de discriminación.

7- Tenemos plena seguridad de que la organización para tal evento, en sus diversas facetas, será sumamente exitosa; habida cuenta de la experiencia que tenemos en organizar eventos de gran magnitud porque partimos de un elemento fundamental: cooperación solidaria absoluta entre todos y todas los que estamos constantemente involucrados en el soporte cotidiano de sostener a una agrupación de la magnitud de la ANEP de hoy.

8- Aquí queremos detenernos para hacer un gran énfasis, un vehemente llamado, una apelación suprema, a nuestra máxima unidad; a la mayor solidaridad intergrupal, a la máxima construcción organizativa colectiva para sacar avante tan gigantesca tarea. Un llamado a la mayor tolerancia, a la más honesta franqueza, a la crítica constructiva y al señalamiento del error desde posiciones positivas; a darnos las manos fuertemente para enfrentar este desafío, tanto en lo organizativo como en lo político.

9- Mejoremos profundamente la comunicación en cada momento, busquemos los reencuentros necesarios y apuntemos todos y todas en una única dirección: el triunfo en la tarea. Hoy estamos en mejores condiciones para un trabajo altamente fraterno y altamente sororario, luego de la defecación política que tuvo la organización (la cuarta en su historia de ya casi 56 años). Liberados ya del material excretable que por naturaleza los organismos vivos desechan y expulsan (y ANEP es un organismo social totalmente vivo); hacemos el más grande llamado a la eficiencia, a la eficacia, al mayor aprovechamiento del tiempo, a la más perfecta organización, para que consolidemos, definitivamente, la hegemonía triunfante instaurada hace dos años, en plena fraternidad y sororidad. También es necesario hacer un llamado para la racionalización en el uso de los recursos (sobre todo los financieros), para enfrentar los altos costos de la asamblea del 6 de setiembre.

10- Todos estos elementos apuntados anteriormente, resultan imprescindibles para nuestro fortalecimiento grupal, político, organizativo y psicoemocional. Son fundamentales de que los comprendamos y que los apliquemos en nuestras relaciones humanas, laborales y socioafectivas y, repetimos, con actitudes sinceras y transparentes de fraternidad y de sororidad.

11- Sabemos que las personas “dirigentes” que nos adversan tienen, como comportamiento político característico, lo que podemos llamar el “violentismo”: una combinación de diversas formas de violencia contra quienes no pensamos igual: la violencia física, la violencia verbal, la violencia de la palabra escrita, la violencia expresivo-corporal, la violencia mediática; todo “condimentado” con dosis de infamia, de injuria, de calumnia, de difamación.

12- Esta naturaleza de corte violentista, más la impotencia que les da saber que son una minoría sectaria dentro del anepismo, les lleva a actuar sin escrúpulos en su perverso pero vano afán de desprestigiar a la organización y a la inútil pretensión de desacreditar a su dirigencia. Nada más oportuno para esta gente que la provocación que nos hacen, casi a diario, sea atendida por nosotros y por nosotros; no solamente para ver si les damos una “estatura” política que no tienen, sino para lograr sonoridad. Al rato, y pese a la infamia de su proceder, podría ser conveniente que “existan” como una especie de oposición “folclórica” en el seno del anepismo auténtico, el de corazón, pues la derrota electoral que se les avecina (otra más), no hará más que dar un aporte adicional a la legitimación del camino que venimos recorriendo.

13- Evidentemente estamos en un escenario difícil, sociopolítica y sindicalmente hablando. Las posiciones que venimos defendiendo han generado una gran iracundia, rayana en lo irracional en algunos casos, a lo interno del mundillo sindical tico. Recordemos cuáles son algunas de las cosas que la ANEP ha venido planteando y que ha generado tanta controversia. Por ejemplo: a) El “desenganche”; b) la Reforma Procesal Laboral (RPL); c) Las “Diez medidas para comenzar a ordenar la Caja”; d) la reiterada tesis de la independencia de la ANEP con respecto a todos los partidos políticos (aunque queda suficiente espacio para coincidir, con algunos de ellos, ante planteamientos compartidos en específicas coyunturas, según el objetivo estratégico actualmente vigente); e) las propuestas en el ámbito tributario-fiscal; f) nuestra creencia en la importancia del Diálogo Social.

14- Además, generamos hilaridad (por decir lo menos), cuando planteamos las fuentes de nuestro pensamiento político-sindical: coger los principales elementos de aquellas filosofías políticas que han indicado reivindicar a la clase trabajadora, en general y desde distintas perspectivas ideológicas: 1) El Socialismo Científico y la interpretación de la contradicción principal de la sociedad: el capital vs. el trabajo. 2) La Socialdemocracia Clásica y su expresión concreta en el modelo nórdico, por ejemplo. 3) El Humanismo Cristiano y, específicamente, los contenidos centrales de la Teología de la Liberación.

15- Además, creemos en la recuperación y el redimensionamiento histórico-concreto en la Costa Rica de hoy, de las mejores herencias político-intelectuales y sociales de una serie de costarricenses de antaño que, partiendo de esas creencias filosófico-políticas e ideológico-partidistas, apuntaron hacia un mismo blanco: la promoción del bien común. Nos inspiran las mejores ideas de gente de antaño (sin orden cronológico alguno) como Juan Rafael Mora Porras, Félix Arcadio Monge Montero, Carlos Luis Fallas Sibaja (Calufa), Manuel Mora Valverde, Arnoldo Ferrero Segura, Joaquín García Monge, Omar Dengo Obregón, Vicente Sáenz Llorente, Jorge Volio Jiménez, José Figueres Ferrer, Rafael Ángel Calderón Guardia, Víctor Manuel Sanabria Martínez, Rodrigo Facio Brenes, Daniel Oduber Quirós, Enrique Obregón Valverde; María Isabel Carvajal Castro, (Carmen Lyra), Emilia Prieto Tugores, María Eugenia Dengo Obregón, Haydée Gómez Cascante, Ana Gabriela Ross González, Hilda Chen Apuy, Alicia Albertazzi… Por supuesto que hay más hombres y mujeres de este calibre que nos dejaron una impresionante herencia idiosincrática, cultural e institucional de la que debemos sentirnos orgullosos.

16- Recordemos que con base en estas posiciones, elaboramos un planteamiento denominado “Sindicalismo Ciudadano”, como una propuesta de acción para “El sindicalismo en tiempos de TLC’s”, y también un posicionamiento ético, “Sindicalismo Rebelde”; lanzados ambos con ocasión de la celebración del cincuentenario de la ANEP, en el 2008. Todo esto ha generado que ciertos detractores, con el manual de la ortodoxia como guía, alimenten su ataque a la agrupación; tanto como les molesta el éxito de la organización en cuanto a su proyección a través de la prensa nacional (e, incluso, internacional, en algunas ocasiones), lo que les ha generado una gran envidia al borde de la insania, dado que no pueden competir con ANEP al respecto.

17- Por otra parte y aunque va a sonar a pedantería, pero debemos tener bien justipreciada la autoestima de la organización: somos la corriente sindical que más propuesta de país alternativo ha generado en Costa Rica, en los últimos años. Podemos estar equivocados; podemos estar “volados”; pero jamás hemos renunciado a la utopía y la hemos materializado en documentos, puntuales y generales. Hemos concitado grandes apoyos intelectuales y académicos desinteresados a lo largo de todos estos años, porque nos despojamos del sectarismo, del sesgo “vanguardista”; porque entendimos que los marcos estrechos de un sindicalismo excesivamente gremial-corporativista, no daban para construcciones sociales y ciudadanas de más amplia base.

18- Mientras a algunos de nuestros principales detractores de hoy, su mediocridad intelectual les llevó siempre al planteamiento consignero, panfletario, esquematista, sectarista; nuestra ANEP fue capaz, junto a una amplia gama de organizaciones socioproductivas y sindicales diversas, de generar planteamientos como la Tercera República, la propuesta CRISOL (Por una Costa Rica inclusiva y solidaria), las “Diez medidas para enfrentar la crisis económica con inclusión social y productiva”, las _“Diez medidas para comenzar a ordenar la Caja”_…

19- En lo puntual, destacan la Política Nacional de Empleo; la Propuesta de Fomento de la Producción Social, Laboral y Ambientalmente Limpia; la Propuesta para el desarrollo de la infraestructura social de cuido; la Propuesta para la regulación del tema laboral en las negociaciones comerciales; la Propuesta de Financiamiento de la Maternidad en el Empleo; la Propuesta para incluir el concepto de incentivo por productividad en las negociaciones colectivas del Sector Público; la Propuesta para un Pacto Fiscal; etc., etc.

20- En otro orden de cosas, fuimos los que acuñamos el término “Democracia de la Calle” y, en lo específico, “Referéndum de la Calle”. Surgieron en el marco de la lucha contra el combo ICE y contra el TLC con los Estados Unidos; conceptos que tuvieron la más extraordinaria expresión (en este último caso), en aquel memorable y emocionante domingo 30 de setiembre de 2007, ocho días antes del “frauduréndum”. Seguimos creyendo en el Poder de la Calle en la Democracia de la Calle. Tan solo en los últimos doce meses, hemos realizado 26 movimientos de protesta de calle en sus diversas acepciones (agregando las tres últimos: Municipalidad de Santa Ana, MAG-INTA Estación Experimental Los Diamantes, y Servicio de Nutrición del Hospital Nacional de Niños).

21- Evidentemente, nuestra organización ha impactado en todos estos años, en el devenir sociopolítico-nacional. Admiradores y detractores lo reconocen. Si no fuera así, en este último caso (el de los detractores), no estaríamos notando la naturaleza del ataque que se nos ha estado haciendo por nuestras posiciones; ataques que, curiosamente, muestran una “peculiar” alianza de tránsfugas, violentistas, “anarkids”, nostálgicos del bloque soviético; marxistoides que ignoran la esencia profunda del Materialismo Dialéctico y el Materialismo Histórico en función de la construcción de la nacionalidad costarricense; elementos sectarios y dogmáticos que no tienen ni la menor idea de cómo aplicar eso de que “el marxismo es una guía para la acción”, no un manual de ortodoxia eclesial; extremistas de “izquierda” que están unidos con las fracciones más derechistas del empresariado capitalista nacional de corte neoliberal (el bananero-piñero, en el caso de la RPL). Toda una colección de especímenes “políticos” en “santa cruzada unitaria”, diz que ideológica, contra una ANEP en pujanza. Muchos de ellos, por cierto, bien acomodaditos en las universidades públicas y en el aparato del Estado “burgués”; es decir, bien sistémicos y con el bolsillo a la derecha.

22- ¿Errores? ¡Claro que los hemos cometido! Evidentemente nos falta una autocrítica más reflexionada para formulaciones correctivas de más fondo, más reales y efectivas. En varios ámbitos, hemos pecado de soberbia y vanidad; así como de autosuficiencia y de menosprecio. Lamentamos mucho que hayamos incurrido en ello. Especialmente, en el ámbito de construcción de algunas alianzas intersindicales con carácter estratégico nos ha faltado el tino necesario. Igualmente, nos falta mucho por andar para coaliciones ciudadanas de mayor vocación de poder, más allá de grandes eventos puntuales de alcance nacional a los que, con humildad, aportamos: Riteve, combo ICE, TLC con EUA (entre otros)… Como seguidores de Gramsci y de Rauber (entre otros notables pensadores), de lo poco que de ambos hemos leído, es muy poco lo que de ambos hemos materializado; aunque estimamos que esa es la ruta de mayor posibilidad de aportación para ayudar a la construcción de la nueva hegemonía estratégica que ocupa nuestra querida Patria en estos momentos.

23- Sin embargo, no es aceptable, bajo ninguna circunstancia, que la difamación, la calumnia, la injuria, la infamia, la mentira más soez y vulgar, la invasión a la intimidad y otras especies de ralea igual o peor, sean las armas para debatir sobre la unidad sindical nacional. Cuando se acuden a estos sucios expedientes, lo que queda en evidencia es una gran dosis de pobreza intelectual, de debilidad argumental; de envida, de odio, de resentimiento, de impotencia; adicionado con actitudes de una liturgia de la ortodoxia sacada del manual ideológico que indica que quien piensa distinto al mismo, es “traidor”, “vendido” y otros términos generados de una misma hediondez y podredumbre mental.

24- Finalmente, expresamos nuestra más firme decisión de luchar contra toda esta adversidad. Confesamos que en algunos momentos la tristeza nos ha invadido ante tanta maldad “política” y ante la constatación de cuál es la naturaleza profunda de las más bajas pasiones humanas como el dio, la envidia y el resentimiento. Confesamos que hemos estado sobrevalorando esos sentimientos y a las personas que los expresan; invisibilizando la amplia gama de personas honestas, trabajadoras, transparentes y sinceras que, de manera abrumadora, han creído y siguen creyendo en lo que hacemos y en lo que impulsamos. Nunca pensamos que tanta bondad y tanta lealtad fuera posible acumularse alrededor de una causa limpia, con errores sí, pero limpia. Impresionante la constatación de la adhesión que tenemos por parte de la abrumadora mayoría de compañeros y de compañeras anepistas con posiciones dirigentes en las más de 100 seccionales de la ANEP de hoy; de la confianza que genera el rumbo actual de la agrupación entre la dirigencia de base, entre los delegados y entre las delegadas; entre agrupaciones sociales y sindicales de diversa naturaleza; entre grupos organizados de una ciudadanía activa en constante inquietud cuestionadora y movilizadora; etc. Así las cosas, con la frente más erguida que antes, ¡¡¡vamos con todo!!! Primero sacamos adelante el evento del 6 de setiembre y luego nos vamos a materializar este gran sueño: el IX Congreso Ideológico de la ANEP “Félix Arcadio Monge Montero”.

25- Bendiciones para todos y para todas. A este nivel escrito, será nuestra única referencia a estos temas. Gracias infinitas por, al menos, leer estas consideraciones planteadas con toda sinceridad. Pudimos haber escrito mucho más, pero por ahora es suficiente. Perdonen la inmodestia pero es que quisiéramos escribir tanto de lo que nos ha venido pasando; pero, eso sí, ¡en el plano de lo positivo!, de lo que estamos viendo crecer, de la belleza de las manifestaciones de confianza obrera y ciudadana que venimos recibiendo. Lo demás lo dialogaremos en los diversos espacios organizacionales de que disponemos. Nuevamente, ¡gracias!

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