-Gran aliento representa el mensaje pastoral de la Iglesia Católica
-Mantendremos nuestra firme posición de lucha y llamamos a una nueva articulación social
Ni una sola iniciativa de ley para beneficiar a las mayorías,
especialmente a las estrujadas capas medias altamente endeudadas, así como a
los sectores obrero-populares sumidos en la desesperanza y la precariedad
económico-financiera, se incluyó en la nueva edición del pacto neoliberal, “el
de los Carlos”, de la agenda parlamentaria para el período legislativo
2019-2020.
Se trata de una renovada agenda de iniciativas de ley contra el
pueblo, al entrarse a una fase más agresiva del impulso del proyecto neoliberal
contra la gente; luego de que se terminara de confirmar la degeneración
política del PAC, al mandar éste al cajón de la basura su ya endeble ética
política y su “peculiar” agenda de Derechos Humanos.
En “el pacto de los Carlos” (Carlos Alvarado Quesada y Carlos Ricardo
Benavides Jiménez, nombres que le dan rostro a una clase política que se olvidó
de las mayorías), no incluyó ni una sola iniciativa para, al menos, que se
diese una tenue desaceleración del perverso proceso de crecimiento de la
desigualdad; para, al menos, la materialización de algunos cambios (aunque
fueran tímidos), en las no menos perversas cifras de la evasión y de la elusión
fiscales, así como de las abusivas exenciones-exoneraciones.
Los grandes grupos económicos (legales unos, al margen de la ley
otros), seguirán disfrutando de la apropiación indebida de los 8.5 puntos
porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), en robo de impuestos; y de los 6
puntos PIB de las 440 leyes que les eximen de tributar lo que al pueblo
trabajador sí le cobran a diario.
Por el contrario, le darán un nuevo impulso al ya estrangulante
proceso de endeudamiento público, con el proyecto de los eurobonos: 6 mil
millones de dólares más de deuda para que el país supere, aumentando el ya
grave riesgo de quiebra, la barrera de los 40 mil millones de dólares de
endeudamiento de aquí al 2022.
“El pacto de los Carlos” jamás pensó en la regulación de los intereses
de usura y su cobro obsceno en tarjetas de crédito; jamás pensó en regular la
barbaridad en cuanto a los precios de los medicamentos; ambas medidas más que
urgentes para una clase trabajadora altamente endeudada, especialmente en las
capas medias de la sociedad.
Los que elaboraron “el pacto de los Carlos”, jamás pensaron en la
paupérrima situación de los salarios mínimos en el sector privado; ni en el
establecimiento de una canasta básica que, de verdad, permitiese una sana
alimentación y un solidario y justo acceso económico a los sectores populares
en los cuales ya se pasa hambre.
Total ausencia en “el pacto de los Carlos”, de un abc de reactivación
económica materialmente concretable y constatable en el cortísimo plazo; para
que, al menos, la juventud sin empleo (casi ya 100 mil personas), recibiese un
mensaje de aliento de que su clase política piensa, con sinceridad, en la
gravedad de su desesperanza.
Los proyectos neoliberales de educación dual, de reversión de la
histórica jornada de las 8 horas establecida en el Código de Trabajo desde 1943,
el ataque antisindical y la derogatoria del carácter constitucional del Derecho
de Huelga, más la precarización del empleo público y el establecimiento del
despido “exprés” en el mismo; indican una ofensiva más coordinada y
estructurada todavía de la que presenciamos en el año legislativo que acaba de
terminar, para posibilitar mayores niveles de explotación obrera y laboral y,
por supuesto, más concentración de la riqueza.
Por el contrario, las iniciativas del pacto neoliberal en su versión
actualizada, “el pacto de los Carlos”, en cuanto a contratación pública y los
procesos de concesiones, bloquearán la necesaria auscultación ciudadana del uso
de supermillonarias cifras de fondos públicos que se gastan sin la necesaria
transparencia que amerita la gravedad de una crisis fiscal como nos la vienen
pregonando.
A pesar de este panorama tan adverso para el pueblo trabajador,
debemos celebrar el contenido de la homilía pronunciada por monseñor Daniel
Francisco Blanco Méndez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José, de la
Iglesia Católica; y, Presidente de la Pastoral Social-Cáritas de Costa Rica;
con ocasión de la celebración a San José Obrero, en la catedral metropolitana,
este miércoles 1 de mayo de 2019.
Los señalamientos críticos que la Iglesia Católica formuló acerca de
los perversos desajustes sociales y de la grave desigualdad que sigue creciendo
en Costa Rica, deben recibir más atención de parte de las organizaciones
populares y cívicas, especialmente de parte de los sindicatos. En el caso de la
corriente sindical que ocupa nuestro diario quehacer, así lo haremos.
Mantendremos firme nuestro espíritu de lucha y de denuncia; reforzamos
nuestro sincero llamado a la construcción de nuevos espacios de articulación de
la resistencia social que, si bien está en ebullición en las redes sociales,
hasta ahora no es nada más que el ejercicio clásico del derecho al berreo,
solamente que ahora en sofisticada versión digital.
Albino Vargas Barrantes
Secretario General de la ANEP
Coordinador del Colectivo Sindical PATRIA JUSTA