Lucha social: El Papa Francisco señala el camino

Acaba de tener lugar la asamblea del Pontificio Consejo de Justicia y Paz del Vaticano, creado por el Concilio Vaticano II para que fuese “un organismo universal de la Iglesia que tenga como función estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional”. Además, “…tiene como finalidad promover la justicia y la paz en el mundo según el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia”. Así se lee en el sitio web oficial del Vaticano.

El Papa Francisco recibió a los y las participantes en la más reciente reunión de tal ente eclesial, pero su mensaje ha sido ignorado por la matriz mediática hegemónica que domina las orientaciones generales de la comunicación masiva, en estos tiempos de globalización planetaria de corte neoliberal, misma que está conduciendo a la Humanidad a una catástrofe total.

Ahora que en nuestro país se da la discusión del mal denominado presupuesto “de la República” para el 2015, las palabras del Papa Francisco potencian fuertemente no solamente nuestra voluntad personal, colectiva y organizacional de seguir luchando hasta el final de nuestro aliento de vida; sino que refuerzan que estamos del lado correcto.

Para el Papa Francisco, “el trabajo no puede ser una variable dependiente de los mercados financieros”. Seguramente esto suena a herejía para todos esos que en este país se arrodillan ante las calificadoras de riesgo, esa especie de trinidad demoníaca del capital financiero.

Este otro pensamiento papal, con toda seguridad, huele a “subversión”, especialmente desde la óptica de los promotores parlamentarios de la “revolución violenta y radical del gasto”. El Papa Francisco planteó que “no se desmantele el Estado Social de Derecho”, por el “desequilibrio” surgido “entre los sectores económicos, la remuneración, los bancos comerciales, los bancos de especulación, las instituciones y los problemas globales”; y consideró que hacen falta reformas profundas para la “redistribución de la riqueza y de la soberanía” (informa-tico.com, Costa Rica).

Para el pontífice romano, “…hacen falta reformas profundas, que prevean la redistribución de la riqueza…”. Sentimos “bendita” nuestra causa: la de insistir, una y otra vez, para que este país realice una transformación tributaria por el lado de “los y las de arriba” (progresividad impositiva).

Ahora que en el seno de la parlamentaria comisión hacendaria se ejecuta la “revolución violenta y radical del gasto”, y que a punta de hachazos y tijeretazos se recorta presupuestos para dejar a los ministerios en estados inoperativos casi que al máximo; el Papa Francisco nos dice: “El Estado social de derecho no puede ser desmantelado, sobre todo el derecho fundamental del trabajo”. Refuerza con este planteamiento: “El trabajo es un bien fundamental para la dignidad de las personas, para la formación de una familia y la realización del bien común y de la paz”. Definitivamente, nuestra causa está del lado correcto.

El desmantelamiento estatal del que nos habla el Papa Francisco llevará, en el caso costarricense, a muchas personas trabajadoras asalariadas del Poder Ejecutivo a fuertes situaciones de indignidad, a hacerlas sentir parias de la sociedad; e, incluso, a ser deshauciadas de sus respectivos espacios físicos de trabajo porque el recorte llegó hasta el pago de los alquileres, pese a contratos ya previamente firmados… Estas y otros situaciones dolorosas nos llevarán a conflictos sociales insospechados…

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