Presupuesto 2022 y deuda pública: ¡21 millones de dólares diarios!

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Usted está leyendo este comentario a 101 días de las elecciones presidenciales y diputadiles del 6 de febrero de 2022. Ese día de votaciones implica una erogación de 21 millones 404 mil 109 dólares ($21.404.109), por concepto de atención del servicio de la, para nosotros, impagable deuda pública. Para mejor manejo de la magnitud de esta cifra, vamos a redondearla (hacia abajo) y hablaremos de 21 millones de dólares… ¡DIARIOS!

¡Así es! Desde el 1 de enero de 2022, y cada uno de los 365 día de ese año 2022, el país tiene que estar desembolsando, cada 24 horas, en promedio, la espantosa cantidad de poco más 21 millones de dólares por concepto de la deuda pública.

El espeluznante dato anterior, fácilmente, se extrae con sencillas operaciones matemáticas sacadas del monto total de lo que han dado llamar el presupuesto “general” de la República para el 2022, que está tramitando por estos días la actual Asamblea Legislativa.

Es importante aclarar que lo que han dado en llamar presupuesto “general” de la República en realidad no lo es. Es una parte. La parte que pasa por la Asamblea Legislativa; parte que viene a ser como el 40% de la estructural total financiero-institucional de todo lo que concebimos como Estado. El otro 60% no pasa por el parlamento. Lo ve la Contraloría General de la República (CGR). Hablamos, por ejemplo, de los presupuestos anuales de entidades públicas como la CCSS, el ICE, el AyA, los bancos públicos, Recope, Correos de Costa Rica, las municipalidades y otros.

He aquí una de las claves para considerar en un escenario alternativo al enfoque extremista neoliberal del tema del déficit fiscal del país. Pero, ¡bueno!, eso es para comentarlo en otra oportunidad.

Ahora bien, 11 billones 500 mil millones de colones (11.500.000.000.000) es el monto total de ese presupuesto “general” de la República para el año 2022; del cual se destinan 5 billones (5.000.000.000.000) para lo que denominan la atención al servicio de la deuda pública. ¿Verdad que son cifras que cuesta comprenderlas a cabalidad? Mejor sigamos hablando en dólares de EE.UU.

Esos 11 billones 500 mil millones de colones equivalen a 17 mil 968 millones 750 mil dólares: $17.968.750.000. Esto es si tomamos como tipo de cambio 640 colones por dólar que podría ser lo que esté vigente al inicio del año 2022 (ahorita está en unos 630 colones).

Pues bien, fíjense ustedes que de esa gigantesca cantidad de dólares que es el presupuesto “general” de la República para 2022, hay que destinar 7 mil 812 millones 500 mil dólares para la deuda pública: $7.812.500.000. El 43%.

Aquí ya voy con un pequeño dolor de cabeza por tanto número, de tanta magnitud y de tan difícil comprensión. Pero es que este es un problema tan grande pero tan grande, que urge que como clase trabajadora tomemos carta cabal de la naturaleza de despeñadero social al cual nos están conduciendo los partidos políticos responsables de semejante desastre: Liberación, Unidad, el PAC y los “religiosos”.

Los 5 billones de colones que han sido presupuestados para atender la deuda pública en el año 2022 (los 7 mil 812 millones 500 mil dólares), se desglosan así, pretendiendo nosotros que podamos explicarnos bien para que usted conozca mejor de qué naturaleza es la clase de problema en que nos han metido:

POR DÍA: 21 millones 404 mil 109 dólares -$ 21.404.109-; (o 13 mil 698 millones 630 mil colones: ¢13.698.630.000).

POR HORA: 891 mil 837 dólares – $ 891.837 -; (o 570 millones 776 mil 255 colones: ¢570.776.255).

POR MINUTO: 14 MIL 863 dólares – $ 14.863 -; (o 9 millones 512 mil 937 colones: ¢9.512.937).

POR SEGUNDO: 247,73 dólares – $ 247,73 -; (o 158 mil 548 colones: ¢158.548). 

Repetimos, esta gigantesca erogación para atender el servicio de la deuda pública en el año 2022 (el 43% del presupuesto “general” de la República), deja solamente un 57% para los gastos generales de operación del Estado central (poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial; para salarios de todas las policías, de personas educadoras del MEP, de los otros ministerios. Además, la plata para pagar las pensiones de lujo, los dineros para las universidades públicas, las erogaciones del Estado como patrono para con la Seguridad Social; las platas que permiten el funcionamiento del IMAS, de los CEN-CINAI, del PANI, del IAFA; la ley 8114 para las municipalidades; y otros.

¡Grave, muy grave, toda esta situación! Prácticamente, el Estado central está a punto de quiebra. Ya se anuncian duros y crueles recortes en materia de inversión pública que es fundamental para una real y consistente reactivación económica; y, peor todavía, ya están quitándole presupuesto a diversos programas sociales necesarios para familias en condiciones de pobreza, en tránsito hacia la misma, en altos grados de vulnerabilidad.

Las sucesivas administraciones de los gobiernos del PLN, de la Unidad y del PAC (junto a partidos ocasionales, como los “religiosos” de hoy día) prefirieron endeudarse antes que entrarle fuerte y duro a la evasión y a la elusión fiscales, por ejemplo. Mientras la clase trabajadora y el micro, pequeño y mediano empresariado pagaban (y siguen pagando) puntualmente los impuestos que les correspondían estos partidos y sus respectivos gobiernos nunca quisieron modificar el perverso sistema tributario nacional que se volvió totalmente injusto y groseramente corrupto. Volveremos con el tema, pero no dejaremos de decirlo cada vez que podamos y por todos los medios disponibles que el 6 de febrero de 2022 tenemos que PASAR FACTURA.

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