Recope, la convención y el precio de los combustible

Luego de meses y meses, de semana tras semana y, prácticamente, todos los días, el tema del empleo público sigue copando los primeros lugares de la matriz mediáticamente dominante que le ha sido impuesta a la sociedad, con relación al grave problema nacional del tema del déficit fiscal.

Realmente no terminamos de sorprendernos de la envergadura de la orquestación de la campaña de agresión psicológica y de terrorismo ideológico nunca antes vista en toda la historia del sector público costarricense; en contra del mismo, en contra de quienes laboran asalariadamente para él, en contra de sus sistemas salariales, y en contra de las organizaciones gremiales, sindicales y profesionales que les representan.

Esto ya lo hemos planteado varias veces en estas mismas páginas durante los últimos 24 meses. Sin embargo, estamos constatando la necesidad de reiterando pues desde “el otro lado de la acera” no paran de atacar en su afán perverso de intensificar la confrontación social.

Y ya no queda duda alguna de que ha sido el colectivo sociolaboral de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), el centro del huracán de dicha cruzada fundamentalista de signo neoliberal.

Esa matriz mediática dominante en tal sentido acaba de “aprovisionarse” con nuevo “combustible de odio”, a raíz de que la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (el más alto tribunal de la República), hizo funcionar la institucionalidad jurídica del Estado Social de Derecho que todavía sigue vigente en Costa Rica; dejando al desnudo la atrocidad legal y la tropelía jurídica (llegando hasta la comisión de delito de prevaricato), cometida por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), misma que se arrogó potestades constitucionales que no tiene y había anulado, de facto, la Convención Colectiva de Trabajo vigente en dicha empresa pública.

Inmediatamente y al momento mismo de conocerse este fallo constitucional, se hizo una asociación político-ideológica con clara intencionalidad de manipulación de la opinión pública, de que la nueva solicitud de aumento en el precio de los combustibles formulada por Recope y provocada por una leve alza reciente en el precio internacional del petróleo, obedecía a dicha sentencia de Sala Cuarta; exponiendo, una vez más, al honesto personal de la refinadora a un nuevo juicio sumario con inmisericorde liquidación civil y política, sin posibilidad alguna de defensa.

Nosotros hemos tenido la posibilidad de conocer la realidad institucional y sociolaboral de Recope, constatando la contundencia de lo que significa ese viejo axioma popular de que “papelitos hablan”. Por eso es que nos hemos puesto del lado obrero y junto al sindicato de esta empresa pública.
Y es que datos son datos. Analizando la composición del precio de los combustibles y con relación al costo de un litro de gasolina súper, la verdad emerge con potencia demoledora (por eso la ocultan), a tal punto que deja al desnudo la naturaleza perversa y maligna de la campaña en contra de Recope, de su personal, de su sindicato y de su convención. Fíjese bien, en este cuadrito, ¡por favor!

Valor de un litro de gasolina súper adquirido en la bomba:
518 colones distribuido así:

Un 47% de los 518 colones: 243.46 colones Es el impuesto que pesa sobre los combustibles (Hacienda)
Un 35% de los 518 colones: 181.30 colones Es el precio internacional del petróleo
Un 11% de los 518 colones: 56.98 colones Es el pago del flete de los camiones cisterna y el margen de utilidad de las estaciones de servicio (bombas)
Un 7% de los 518 colones: 36.26 colones Son los gastos de operación, ¡totales!, de Recope (aquí van los salarios, el aporte a la Seguridad Social, los derechos de la convención)

Similar relación se da con el valor de un litro de gasolina plus y de un litro de diésel.

Usted podrá notar que, prácticamente, el 50% del precio de los combustibles se debe a la carga tributaria que significa el impuesto único sobre los mismos y que va a parar a las arcas centrales del Gobierno (Hacienda). Si tuviéramos otro sistema tributario y tal impuesto no existiera, el precio de la gasolina sería, prácticamente, la mitad de lo que es hoy.

Los precios internacionales del barril de petróleo no los controla el país. Y como se ve en el cuadrito, es poco más de la tercera parte del precio de los combustibles.

Las voces histéricas e histriónicas contra Recope jamás gritan sus sandeces contra los dueños de los camiones cisterna que distribuyen los combustibles por todo el país, ni contra los dueños de las bombas expendedoras de los mismos. ¿Lo ha notado? Un 11% del valor del litro de gasolina súper lo representan las rentas que deben ganar ambos grupos de empresarios.

Vea usted que 36 colones con 26 céntimos del valor de un litro de gasolina súper son los gastos de operación de la refinadora: luz, agua, teléfonos, internet, impuestos de bienes inmuebles, municipales y otros; salarios, aguinaldo, aportes patronales a la Caja, al INS (Riesgos del Trabajo), Banco Popular, Asignaciones Familiares y otros; gastos de administración cotidianos, pagos de deudas, inversiones y otros.

Y con más datos en mano, disponibles para cualquiera, el sindicato de Recope está en condiciones absolutamente contundentes de demostrar que de estos 36 colones con 26 céntimos que representan los gastos de operación de la refinadora dentro de valor global de un litro de gasolina súper; ¡lean bien, señores y señoras!: solamente 2 colones representa el valor de los derechos laborales incluidos en la convención de Recope.

¡Es ideológico! ¡Sí, señores y señoras! El fondo de todo esto es profundamente ideológico. ¡Por favor, repare en este “menú” ideológico!: Recope debe privatizarse, el sindicato debe eliminarse, la convención debe extinguirse, los salarios deben reducirse, el empleo debe precarizarse y hay que despedir personal lo máximo que se pueda.

Esto es lo que quiere ese periódico cuyos altos personeros ejecutivo-financieros están cuestionados por presunto fraude fiscal con “los Papeles de Panamá”; esto es lo que quiere ese medio de comunicación colectiva que está fuertemente cuestionado por intentonas de evasión tributaria; esto es lo que quiere el dueño de ese partido político que se robó dineros del pueblo mediando artimañas electorales delictivamente comprobadas…

Bien ha señalado el Sindicato de Trabajadores Petroleros, Químicos y Afines (Sitrapequia), el sindicato de Recope lo siguiente: “Estamos ante una campaña absolutamente ideológica. Los grupos enemigos de Recope, partiendo de su posición anti-Estado, proponen sustituir un monopolio público por un cártel privado, manejado por una de las empresas transnacionales que controlan este lucrativo negocio a escala global”. (Comunicado “Los combustibles son productos estratégicos que deben estar en manos del Estado”).

No quieren dar un debate democrático y transparente al respecto de Recope. No quieren ser evidenciados ante la opinión ciudadana como mentirosos, manipuladores, estafadores políticos, demagogos mediáticos, opinólogos ignorantes y malintencionados; arquitectos de la patraña pervertidora de la verdad. ¡Es ésta la realidad!

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