Solidaridad tributaria: ¡ahora le toca a los superricos!

Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

“Subir impuestos a los más ricos reducirá la desigualdad sin dañar el crecimiento”. Este es el criterio de la señora Kristalina Georgieva, Directora-Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), asunto que ya venimos mencionando pero que necesitamos insistir mucho más en este punto y por los más diversos medios. Ella publicó este artículo recientemente y nosotros leímos la nota del caso en el sitio web estrategiaynegocios.net, el cual, a su vez, lo consignó de un relevante sitio internacional de noticias del capital y de los negocios denominado Business Insider. Así que las fuentes son cualquier cosa, menos pro-sindicales.

En esa misma dirección, otro artículo llegó a nuestras manos y nos causó tremendo impacto: “Reino Unido: avanza el impuesto a los ricos con fuerte aval de la población”. Se nos indica, además, lo siguiente: La iniciativa gana terreno en la gestión de Boris Johnson, y cuenta con el apoyo del 61% de los británicos. Digite baenegocios.com y se encontrará esta interesante nota de prensa: “… una encuesta de YouGov publicada a mediados de mayo mostró que el 61% de los británicos estaban a favor de un nuevo impuesto sobre el patrimonio para las fortunas de más de 750,000 libras”.

“Portugal cobrará tasa solidaria a los bancos para atender crisis del covid-19”, otro artículo en la misma línea: está en esta dirección digital: elperiodicocr.com/Portugal: “En Europa Portugal es uno de los países que mejor control ha tenido de la pandemia del Covid-19 y sigue implementando medidas públicas que muchos aplauden y otros no, pero los resultados son eficientes. Ese país anunció que cobrará una tasa solidaria a la banca pública y estatal para responder a la crisis por el nuevo coronavirus”.

Solidaridad tributaria: ¡Ahora le toca a los superricos! Al momento de la detección del primer caso del coronavirus covid-19 en el país, el 6 de marzo, el sistema financiero-bancario costarricense tenía en depósitos del público en moneda extranjera, unos 35 mil millones de dólares. ¿De cuál público estamos hablando?

Del millón de personas desempleadas a esa fecha, ¡no creemos! de las micro-pequeñas y medianas empresas asfixiadas por la imposición del impuesto al valor agregado (IVA), con la ley del combo fiscal, ¡tampoco! ¿De las personas trabajadoras asalariadas del Estado? Tal vez, una reducidísima cantidad, pero no creemos que tuvieran depósitos del público en moneda extranjera en cantidades astronómicas. ¿Y qué decir de las miles de personas trabajadoras asalariadas del sector privado, gran parte de las cuales solamente gana el salario mínimo de ley o, ligeramente por encima del mismo, sin hablar de las que se quedaron sin ingresos producto del covid-19? ¿Creen ustedes que estas personas tengan en el sistema bancario-financiero del país depósitos del público en moneda extranjera?

Debemos repetirlo de manera insistente: hasta unos 35 mil millones de dólares estaban como depósitos del público en moneda extranjera en el sistema financiero-bancario del país a la llegada del covid-19. Si ninguno de los segmentos sociales indicados en el párrafo anterior tenía para esa fecha, 6 de marzo de 2020, depósitos del público en moneda extranjera en esa cantidad, entonces, ¿quién los tenía? ¡Los superricos!

Es que no es posible aceptar que la inmensa mayoría de la población costarricense siga siendo la sacrificada mediando la continuación de un modelo económico que ha sido tan explotador que permitió que esa inmensa cantidad de millones de dólares, 35 mil millones de dólares, estuviera como depósitos del público en moneda extranjera al momento del primer caso del covid-19 en el país.

No puede el presente gobierno ni las actuales personas diputadas pretender que la gente acepte, dócilmente, más impuestos: ni aumentar el IVA, ni impuesto al salario escolar, ni a la canasta básica, ni más impuestos indirectos (los que paga todo el mundo sin discriminar capacidad de ingreso). Tenemos que rebelarnos, de manera inteligente y cívica, ante estas funestas iniciativas.

Gran parte de esa millonada en dólares que se catalogan como depósitos del público en moneda extranjera debe tener orígenes diversos, algunos éticamente correctos y otros no tanto; en este caso, de seguro es la mayoría. Con un empresauriado evasor y elusor de impuestos, con un sistema de robo tributario anual superior a los 8 puntos PIB, con un sistema de exenciones-exoneraciones igual a los 6 puntos PIB; con una impresionante cifra del dinero sucio procedente del crimen organizado y del negocio del narcotráfico, ¿cómo no explicarnos que hubiese 35 mil millones de dólares a la llegada de la pandemia en depósitos del público en moneda extranjera? Es a estos grupos/personas de los superricos a los cuales les toca ahora, al menos, una solidaridad tributaria frente a la crisis en desarrollo. ¡No a la gente!

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