¡Son los intereses de la deuda, estúpido!

Le copio a Wikipedia y lo comparto con usted: “La economía, estúpido” (The economy, stupid), fue una frase muy utilizada en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos.

Luego la frase se popularizó como ‘es la economía, estúpido’ y la estructura de la misma ha sido utilizada para destacar los más diversos aspectos que se consideran esenciales”. Hasta aquí esta cita que he tomado prestada para efectos del presente artículo.

El “estúpido” viene a ser el que no quiere entender, el que se niega a comprender la verdadera razón de un asunto, el que se niega a reconocer la causa real y verdadera de un problema.

Con tal fin la adopto así: “¡Son los intereses de la deuda, estúpido!”. Con ello quiero referirme a todas esas personas y sectores que conforman parte del conglomerado político-económico y mediático dominante que, una y otra vez, insisten, con un extremismo fundamentalista irracional y peligroso, que el déficit fiscal se debe al empleo público y, particularmente, a los salarios que devengan todas las personas trabajadoras que laboran para el Estado.

Un día sí y otro también esgrimen este falaz argumento para inducir a la opinión pública y a la ciudadanía en general, a que no se repare en la verdadera profundidad del problema del déficit fiscal, la naturaleza perversa de su origen y desarrollo, y lo que es más grave todavía, a impulsar leyes para responsabilizar a quienes nada tienen que ver al respecto: la clase trabajadora. Por ejemplo, el “combito” fiscal, Expediente legislativo No.20.580, al que le impusieron una tramposa vía rápida de tramitación parlamentaria y que es confrontado por todos los sindicatos del país.

“¡Son los intereses de la deuda, estúpido!”. Esto es lo que está carcomiendo las alicaídas finanzas del Estado central, producto del gigantesco endeudamiento-país que está alcanzando una cifra imposible de calibrarla en toda su magnitud en nuestras mentes comunes y silvestres: Costa Rica tiene una deuda pública, solamente a nivel de Gobierno central, que supera los ¡25 mil millones de dólares en estos momentos! (En cifras: $25.000.000.000). Casi el 50% del PIB (Producto Interno Bruto) del país.

¡15 billones de colones!, calculando el tipo de cambio en la cercana cifra de 600 colones por dólar. (En cifras: ¢15.000.000.000.000). Al ser ya casi una población de 5 millones de personas, cada persona costarricense y sin importar la edad que tenga estaría debiendo 3 millones de colones.

¡Esta deuda pública es impagable! Sin embargo, el pago de intereses que se derivan de la misma es lo que está pulverizando las finanzas estatales cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada mes, cada año… He aquí la verdadera razón fundamental del problema del déficit fiscal cuya responsabilidad le quieren endosar a usted, persona trabajadora asalariada y no asalariada.

“¡Son los intereses de la deuda, estúpido!”. Los últimos datos disponibles nos indican que para el año que está transcurriendo, el pago de intereses es de casi 1 billón 400 mil millones de colones. (En cifras: ¢1.400.000.000.000). Casi 4 puntos del PIB y un punto puede andar en alrededor de 350 mil millones de colones.

Prácticamente este tétrico y catastrófico pago de intereses anuales de la deuda pública del país se desglosa así: A) 117 mil millones de colones por mes (¢117.000.000.000.). B) 3 mil 900 millones de colones por día (¢3.900.000.000). C) 162 millones 500 mil colones por hora (¢162.500.000). D) 2 millones 708 mil colones por minuto (¢2.708.000). E) 45 mil 140 colones por segundo (¢45.140).

Esto es realmente espantoso y es más grave, más crónico, casi apocalíptico por cuanto Costa Rica nunca cambió su sistema tributario. Por el contrario, esta presenta las siguientes características:

A) Una baja carga tributaria. B) Una estructura tributaria que, incluso, los más optimistas consideran“moderadamente regresiva”.

C) Una evasión fiscal de cuantiosas proporciones, fiscal y éticamente inaceptable.

D) Una administración tributaria con algunos avances, pero que todavía mantiene importantes debilidades (pese a los avances nada despreciables ocurridos en la presente gestión gubernativa).

E) Una legislación tributaria sumamente generosa con ciertos sectores económicos (exoneraciones, escudos fiscales, facilidades para la elusión, tasas preferenciales) y con debilidades en el régimen sancionatorio y en la prevención de la evasión.

En esencia, esta caracterización ya fue documentada en el trabajo “Hacia una reforma fiscal para el desarrollo y la reactivación del empleo”, el cual es la expresión de un notable esfuerzo de diversos sectores sociales, particularmente sindicales, que nos dimos a la tarea de presentarle al país toda una estrategia propositiva para el tema del déficit fiscal y de la justicia tributaria, con perspectiva de inclusión social y en función de potenciar el crecimiento de la desigualdad.

La Fundación Friedrich Ebert (FES), de la República Federal de Alemania, bajo la facilitación profesional y experta del ciudadano economista don Henry Mora Jiménez, nos permitió dar a conocer este gran esfuerzo hace ya unos seis años.

Como ha notado usted, a hoy la situación tributario-fiscal del país ha empeorado dramáticamente. “¡Son los intereses de la deuda, estúpido!”, el corazón del problema del déficit fiscal, así como la mencionada deuda pública.

Albino Vargas Barrantes, Secretario general, Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

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