El incendio en el hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia

01- La Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), se manifiesta ante la opinión pública nacional, con relación a los lamentables hechos acaecidos en uno de nuestros principales centros de atención médica, el Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia; suceso que deja un doloroso y triste saldo víctimas humanas, 19 personas fallecidas, entre las que se encuentran tres enfermeras de ese hospital; todo lo cual se constituye en una pérdida irreparable que enluta al país entero.

02- El horror que provocó ésta tragedia invita a la reflexión sobre el manejo de la cosa pública, especialmente en el campo de la Seguridad Social. El sentimiento de frustración ante tanto dolor, provoca profunda indignación, sobre todo porque ya habían sido advertidas las autoridades de la CCSS, acerca de las consecuencias de no tomar medidas preventivas concretas a tiempo, que bien pudieron haber evitado tal desgracia y tanto sufrimiento.

03- El altruismo mostrado por el personal de dicho hospital evitó, claro está, consecuencias mayores, a pesar de las serias limitaciones de planta física y recurso humano, logrando evacuar más de 500 pacientes en medio del devastador fuego y el humo, arriesgando y ofreciendo su propia vida, (las enfermeras fallecidas, y el resto del personal no desampararon nunca a los pacientes internados).

04- Las pérdidas materiales también son cuantiosas. Se perdió un costoso equipo de angiografía, para tratar pacientes con patologías cardíacas y varios equipos de hemodiálisis para uso de los pacientes con problemas renales, además del daño estructural al edificio. Se quemaron respiradores, camas, expedientes clínicos; además de tres salones de atención de pacientes dentro de los que destaca la unidad de neurocirugía, cirugías de varones y cirugía de mujeres. Nada se pudo salvar, no hubo tiempo, no fue posible.

05- Desde hace más de dos años, nuestra organización ANEP denunció, a propósito de la construcción y equipamiento de la nueva torre y basados en estudios técnicos de la misma institución, los serios problemas de funcionalidad que enfrentaría la nueva edificación, con efecto negativo hacia todo el hospital.

06- Obra en nuestro poder una serie de documentos que evidencian cómo se advirtió, incluso públicamente, de eventuales consecuencias nefastas. Lamentablemente hoy vemos como la falta de acciones, no sólo de “planes”, deriva en consecuencias tan lamentables.

07- Hay que encontrar responsabilidades y responsables. Para ello es preciso investigar profundamente, primero, el hecho que se presentó en el Hospital Dr. Calderón Guardia. Segundo, es urgente hacer un alto en el camino que permita demandar contundentemente un proceso de rendición de cuentas de la reforma del Sector Salud iniciada a mediados de los años 90. Es necesario precisar qué ha ganado y qué ha perdido la institución con los compromisos de gestión y la desconcentración hospitalaria; revisar si lo proyectado como derrotero institucional en el papel, es congruente con lo que indica la práctica después de su implementación, lo que también en su momento advertimos como una necesidad institucional.

08- No podemos dejar de señalar nuestra preocupación por los intereses particulares que se ciernen sobre la institución aseguradora, baluarte indiscutible de la Seguridad Social costarricense. No debe ser este trágico incidente, razón para que quienes con otro tipo de intereses, saquen provecho propio, queriendo hacer incluso comparaciones odiosas con las empresas privadas que hacen negocio con el derecho a la Salud. No hay el más mínimo espacio para este tipo de comparaciones.

09- Lo que sí es oportuno es corregir el derroche de recursos públicos que han venido financiando el negocio de la salud privada, mediante la compra indiscriminada y sin sistemas de contabilidad de costos que permitan saber qué se compra, a quiénes y por cuánto. Este derroche, en gran medida, explica porqué luego el Gobierno y la Caja dicen que no hay recursos para financiar los hospitales públicos que son de toda la población costarricense.

10- Lo acontecido no será “un pelo en la sopa”, como lo señaló desafortunadamente, el señor Presidente de la República, quien luego optó por arrepentirse por semejante imprudencia y desaguisado. Quizá olvidó que él, personalmente, inauguró la nueva torre, en momentos en que ni siquiera estaba en funcionamiento y coincidió ese acto con una serie de cuestionamientos sobre su construcción; sin explicarnos todavía cómo fue que la persona que en ese momento tenía a su cargo la Dirección de Proyectos de la CCSS, sea la misma que hoy tenga a cargo la Gerencia de Operaciones de toda la institución, una de las más importantes.

11- No sabemos si en aquel momento cuando se enteró de que alguien lo había vuelto a “embarcar”, pidió investigar el asunto profundamente y sancionar a los responsables. Lo cierto es que dos años y medio después, nada sucedió y los responsables siguen impunes.

12- Desafortunadamente, este caso constituye un nuevo episodio de irresponsabilidad política y ejecutiva dentro de las cúpulas jerárquicas de la Administración Pública de nuestro país; autoridades que, por lo general, actúan a posteriori, cuando el daño está causado, cuando el patrimonio público ha sido desperdiciado y/o saqueado, cuando la gestión pública ha perdido la confianza ciudadana.

13- La verdad es que es imposible explicar el doloroso acontecimiento aquí comentado, sin hacer alusión a las contraproducentes políticas fiscales de restricción del gasto social y de la inversión social. La falaz explicación de que no había plata para implementar las recomendaciones de seguridad reiteradamente inobservadas, tienen un origen político-ideológico más que evidente: facilitar un proceso de deterioro de la calidad del servicio público en Salud para acelerar el proceso de posicionamiento de la concepción de mercado y del logro de lucro privado en dicho campo esencial de la preservación de la vida humana.

14- Las absurdas metas fiscalistas que se imponen en las entidades públicas, el fanatismo de la política macroeconómica imperante, el manejo de la cuestión hacendaria baja una ortodoxia ideológica de signo neoliberal; son la base de sustentación que explica, en profundidad, el deterioro de la calidad de los estratégicos servicios ciudadanos que brinda la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Si el Hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia “no tenía plata” para mejorar los mecanismos preventivos necesarios, reiteradamente señalados, es porque se optó por no atender esas necesidades y, por lo tanto, tiene culpables políticos visibles y notorios, más allá de las responsabilidades internas e institucionales que ha de demandarse en lo inmediato.

15- El doloroso incendio que hoy nos enluta tiene un incendiario: el grupo neoliberal de poder en el control de los últimos gobiernos, incluido el actual; en otras palabras, la Alianza de Negocios PLUSC, o Grupo PLUSC.

16- El mejor homenaje póstumo a las víctimas, no es ni será colocarlos en pedestal o llamarlos héroes, Esto aunque justo no hará justicia. El mejor homenaje que se puede realizar ahora que se ha consumado la tragedia, es derrotar esa política económica castradora asesina del concepto de inversión pública para el bienestar de la gente; junto a la necesidad de desterrar la negligencia institucional-administrativa que cohonesta con su silencio cómplice y/o con su acomodamiento con tal política.

17- Por el contrario, se trata colocar en la dirección política y en los máximos cargos de decisión de gestión pública de nuestras instituciones a ciudadanos y ciudadanos comprometidos con la gente, no con el compadrazgo que les llega desde el Grupo PLUSC y que les coloca en puestos de dirección estratégica de la cosa pública para facilitar la concreción de los negocios por lo que pujan los componentes de tal grupo.

18- Las víctimas del incendio del Hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia no dieron su vida en vano. El dolor de sus deudos ha de ser resarcido. Exigimos la más profunda investigación, exigimos renuncias inmediatas por negligencia, exigimos procesos penales para individualizar las responsabilidades; pero, por sobre, exigimos el juicio político a la antihumana política económica vigente, base de sustentación para el doloroso acontecimiento que ha impactado a toda la sociedad costarricense.

19- Como sindicato de servidores públicos y de usuarios de los servicios públicos, la ANEP se pone a las órdenes de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), del Gobierno de la República y de la ciudadanía, en el proceso de reconstrucción del Hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia. Para eso necesitamos que las autoridades sean firmes en generar las condiciones para fortalecer la Seguridad Social, evaluar el proceso de reforma llevado a cabo hasta el momento y trazar una línea divisoria entre el interés público y los mezquinos intereses particulares que en nombre de la eficiencia privada, lucran con un mercado cautivo de recursos públicos.

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

Giovanny Ramírez Guerrero
Directivo Nacional
Responsable ANEP-CCSS

San José, 14 de julio de 2005

Condenamos atentado terrorista en Londres

La muerte de personas inocentes, producto de ataques terroristas de esta naturaleza, es una dolorosa situación que indigna las conciencias humanistas del planeta, las cuales anhelamos otro tipo de mundo, más solidario y más justo.

El terrorismo en cualquiera de sus formas merece la más enérgica condena de la Humanidad. Totalmente execrable y condenable es lo que aconteció esta mañana en Londres; como totalmente execrable y condenable es la decisión del gobierno británico de apoyar la invasión de países soberanos como el caso de Irak.

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

San José, 7 de julio de 2005.

El Programa Centroamérica en Sintonía y el Centro de Comunicación Voces Nuestras, le invitamos al «Foro Radio y ciudadanía en la Costa Rica actual» que se realizará el miércoles 27 de julio, a las 5: 00 p.m, en el auditorio del EDICOOP (Edificio Coop

Los aspectos a tratar son:

1. Vigencia e incidencia de las radios en América Latina. Charla de Fresia Camacho, ex integrante de la Junta Directiva de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica.

2. Un vistazo a la Costa Rica actual y la incidencia política de los medios de comunicación. Charla de la Dra. María Pérez, Vicerrectora de Acción Social de la UCR

3. Radio Santa Clara: un actor político en la región. Charla de Alvaro Chaverri, encargado de noticias

4. Presentación de resultados de la investigación: Legislación de radio en Costa Rica. Propuesta de la Red por el derecho a la comunicación e información. Charla a cargo del Ing. Francisco Gonzáles y el abogado Oscar Salas.

Por favor confirme su asistencia al 224-86-41 o 283-21-05, también a los correos seidys@vocesnuestras.org, maurenc@vocesnuestras.org o sandras@vocesnuestras.org

Saludos cordiales,

Seidy Salas V.
Animadora Nacional CAESI
Voces Nuestras

Sandra Salazar Vindas
Directora
Centro de Comunicación Voces Nuestras

San José, julio de 2005.

Fracaso de una política económica que no beneficia a las mayorías

Tal percepción se ve reforzada con el otro impactante dato divulgado por el INEC, de que la inflación interanual, julio 2004-junio 2005, fue de un 13.76 %.

Los datos podrían haber sido más dramáticos si los parámetros de medición estuviesen plenamente actualizados. Recordemos que se trabaja con la información de la Encuesta de Ingresos y Gastos que data de 1988.

Estos datos nos llevan a emitir tres conclusiones básicas sobre la política económica vigente; conclusiones que, como es lógico suponer, se elaboran a partir de una perspectiva laboral producto de nuestra naturaleza organizativa:

Primero: La alta inflación golpea, con mayor énfasis, a las personas asalariadas, tanto del Sector Privado como del Público. Los reajustes salariales ni compensan la inflación semestral vencida ni, mucho menos, aumentan el poder de compra del salario.

En el caso del Sector Público, el rezago salarial crece semestralmente; en el caso del Sector Privado, es casi imposible verificar si el empresariado honra, completamente, los porcentajes de reajuste salarial definidos que, a veces, se acercan en el papel (más que en el Estado), a la cifra inflacionaria.

Pero en cualquier caso, tan pronto como el ajuste del mínimo salarial se hace, los salarios son brutalmente golpeados por el incremento inmediato en el costo de la vida. En definitiva, la clase trabajadora asalariada vive un proceso sostenido, sistemático y casi irreversible de empobrecimiento y de deterioro de su calidad de vida.

Segundo: Los responsables de la conducción estratégica de la política económica vigente, inspirados en la filosofía neoliberal y que han servido sin problemas a los sucesivos gobiernos del PLUSC, de los últimos quince-veinte años; siguen sin dar cuentas de sus actuaciones, las cuales, evidentemente, han perjudicado el bienestar de la mayoría de la población.

Han privilegiado la satisfacción de los intereses de ciertos sectores exportadores y de grandes y concentrados grupos financieros, así como de grandes importadores, generando las condiciones macroeconómicas necesarias para apuntalar el odioso y sostenido proceso de concentración de la riqueza que vive la sociedad costarricense y que es la base del abusivo poder político que hoy ostentan tales grupos.

Tercero: Dentro de tal estrategia, hay un tema profundamente tabú en la política macroeconómica de los grupos de poder: la obsesividad por la estabilidad macroeconómica, buscada por medio de mecanismos como el de la deuda interna. Esta situación no sólo ha disminuido los salarios y ha concentrado la riqueza, sino que ha permitido y todavía facilita, la gestación de grandes fortunas altamente concentradas, producto de las necesidades fiscales del Estado costarricense.

Ese mismo Estado que tales grupos han estado controlando en los últimos años y que, paralelamente, tiene diseñada una estructura tributaria débil, laxa y cómplice de tal estado de cosas en lo fiscal.

No hay duda alguna de que la carestía de la vida, las restricciones salariales y la concentración de la riqueza son consecuencias directas de una política económica totalmente equivocada en todos estos años. Sus responsables deben ser objeto del juicio popular y cívico que está pendiente.

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

San José, 5 de julio de 2005.

La aprobación del TLC en el senado estadounidense

La situación en Costa Rica es radicalmente distinta. Para quienes adversamos ese TLC, se juega en nuestro país lo poco que queda de eficiente y bueno del todavía existente Estado Social de Derecho; dentro de lo cual destaca la circunstancia de que los más rentables bienes de propiedad pública que todavía quedan en manos de los y de las costarricenses, sigan siendo servicios, derechos públicos, conceptuados para el bien común.

En Costa Rica, afortunadamente, habemos miles de costarricenses, hombres y mujeres de los más disímiles estratos sociales y de las más dispares posiciones políticas, que no respiramos por los pulmones de los Estados Unidos; que sentimos profundamente el significado de haber nacido en este país y que no comulgamos con extremismos ideológicos como el que marca profundamente ese TLC: el neoliberalismo.

Tres errores estratégicos y fundamentales se dieron en el caso costarricense, con la “negociación” de ese TLC:

1- Un proceso carente de transparencia, amañado, impregnado de una única visión ideológica, de signo extremista, sobre el futuro del país; proceso que se dio sin una participación democrática plena y amplia.

2- Un proceso que nos “centroamericanizó”, poniéndonos al nivel de países como Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, cuyos estándares sociales, laborales y ambientales son radicalmente distintos al nuestro; sin hablar de los enormes rezagos económicos que presentan sus sociedades, polarizadas completamente por la concentración de la riqueza.

3- Un proceso que fue desnaturalizado de su esencia comercial, para “resolverle” a la alianza de negocios PLUSC y el bloque de poder económico que la sustenta, su gran problema “pendiente” del ajuste estructural en Costa Rica: las grandes privatizaciones (ICE, INS, CCSS, A y A, entre otras); privatizaciones que el pueblo ha adversado de múltiples formas todos estos años.

Estos elementos, junto a otros tan relevantes como los indicados, son ejes fundamentales del trabajo de concientización que, desde hace meses, se realiza en las bases del pueblo costarricense para enfrentar la coyuntura del TLC en el momento en que la realidad de este país así lo indique.

Adicionalmente a lo anterior, la resistencia al TLC en Costa Rica no es un asunto meramente sindical. Este es un grave error que cometen nuestros detractores. La oposición al TLC es sumamente diversa, multisectorial y de distinta variedad político-ideológica.

La resistencia cívica contra ese TLC abarca desde los agricultores hasta sectores empresariales nacionales, pasando por educadores, empleados públicos, intelectuales, estudiantes, amas de casa, ecologistas, trabajadores del Sector Privado, transportistas, taxistas, ciudadanos en general; todos los cuales se vienen preparando para actuar, coordinadamente, en el momento de la llegada de la circunstancia estratégica aquí, en el país.

Los promotores del TLC tienen un problema esencial que no han podido resolver para “vender” bien su producto entre los y las costarricenses: Provienen del mismo bloque político-económico del PLUSC, altamente desprestigiado; del cual han salido figuras empresariales y políticas acusadas de corrupción y con procesos penales en desarrollo, favorecedoras de ese TLC en su momento.

Los promotores de ese TLC son los mismos de Millicom, los mismos que fracasaron con la intentona legislativa del combo ICE, los mismos de Alterra y Riteve, los mismos de las fracasadas concesiones; en fin, los mismos quienes desarrollan hoy una intensa campaña publicitaria a favor del TLC, financiada con dineros cuya procedencia no han podio explicar. Toda esta circunstancia lo ha venido entendiendo el noble pueblo costarricense, afortunadamente.

Seguimos adelante: ¡NO AL TLC!

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

San José, 1 de julio de 2005.

Pacto politiquero profundiza la prostitución de la institucionalidad democrática: Golpe a la Contraloría y a la Defensoría

Manifiesto al País
ANEP-ASDEICE

1- Con fecha 6 de abril anterior, las organizaciones laborales ANEP y ASDEICE emitimos un Manifiesto al País, denominado “Pacto politiquero pretende prostituir la institucionalidad de la Contraloría y de la Defensoría”; denunciando que el PLUSC busca la profundización del descrédito popular en el régimen institucional costarricense, nombrando “su” Contralor y “su” Defensor. No nos habíamos equivocado.

2- La forma burda en que se violentó el proceso legislativo con relación al nombramiento para el honroso y más alto cargo jerárquico de la Contraloría General de la República, certifica la profundidad del carácter de la alianza de negocios entre las cúpulas neoliberales del PLUSC. Este nuevo episodio de su escandaloso concubinato político-ideológico, al vaivén del vil metal, fortalece la percepción del pueblo en su creencia de que la práctica de la política es sinónimo de corrupción, de antivalores, de ausencia de ética, de cinismo y de falsedades.

3- Como el PLUSC siente ya, como nunca antes, la cercanía de su ocaso, parece creer que lo mejor es garantizarse cierta supervivencia política; a través del control de las más importantes entidades públicas que le permita, de una forma u otra, seguir incidiendo en el carácter de las transformaciones del Estado costarricense, hacia una esfera integral de lucro total con la cosa pública.

4- La clase política tradicional y su segmento más reaccionario, el PLUSC, le han dado al país un indecoroso y vulgar ejemplo de minusvalidación política del otrora “primer” poder de la República; reduciendo al ridículo la capacidad soberana del parlamento para decidir en cuestiones tan importantes y estratégicas como lo son los nombramientos en la Contraloría General de la República y en la Defensoría de los Habitantes de la República.

5- Es indudable que el PLUSC, esa pérfida alianza de negocios para la facilitación del lucro privado con los servicios públicos, no está dispuesto, jamás, a renunciar al control del poder político de la institucionalidad republicana de nuestro país, sobre todo cuando están a la espera de la ratificación del TLC para asegurar, definitivamente, sus negocios con la cosa pública. Los enfrentamientos electorales son circunstancias coyunturales menores, reducidos a mecanismos de manipulación ciudadana para aparentar cambios que, a final de cuentas, mantendrán todo igual.

6- En esta ocasión, quedó en evidencia dicho juego, cuando el candidato presidencial del Gobierno le sirve en bandeja a quien estima como eventual sucesor a la cabeza del Poder Ejecutivo, la posibilidad de “controlar” la Contraloría General de la República. Este binomio mostró su capacidad de articulación estratégica para mantener el poder de la alianza de negocios PLUSC.

7- Esa alianza de negocios tiene en el sistema de concesión de obra pública una de sus más rentables fuentes de enriquecimiento y, por ende, lo mejor era consolidar ese sistema extendiendo su filosofía lucrativa hasta lograr la máxima legitimación política: la posibilidad de que desde la Contraloría General de la República se institucionalice total y definitivamente, sin posibilidad alguna de reversión política y sin tutela del interés público.

8- Esta aspiración la estaría garantizando la selección de una persona especialista en ese sistema de concesiones; sistema que le ha costado miles de millones de colones al país y que nunca ha sido auscultado. Los lamentables resultados están a la vista. En tal sentido, la Contraloría General de la República debería entregar al país, antes de que asuma la nueva jerarca, un informe sobre todos los estudios realizados por esa entidad de lo actuado en el campo de las concesiones.

9- La perniciocidad política del PLUSC para manejar el proceso de selección indicado a su entero antojo, tiene un baluarte en la ausencia estratégica de una oposición política que no existe en cuanto tal, más que para vociferar y relegitimar con su rabieta un sistema institucional que les cobija a todos y que a todos les garantiza su propia supervivencia política. Ni siquiera se es capaz para generar una crisis parlamentaria profunda, empleando eficientemente la última herramienta de poder que le quedaría a una auténtica, real y beligerante de oposición: el manejo del quórum.

10- El payaso guitarrista, el guasón de la política parlamentaria actual, con su actuación bufonesca, no hace más que facilitar la consolidación estratégica del modelo neoliberal, llevando el desprestigio de la política parlamentaria al máximo; incrementando el rechazo, el asco y la desazón del pueblo ante las ridículas actuaciones de muchos de sus representantes parlamentarios, en el propio seno del otrora sagrado recinto de formulación de las leyes.

11- Ahora, sin duda alguna, seguirá la Defensoría de los Habitantes de la República, la cual parece destinada a ser cooptada definitivamente por esa alianza de negocios, para terminar de sellar el engranaje perfecto que se necesita para la neoliberalización total de la ya pervertida institucionalidad republicana.

12- La Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa es la burla más grotesta y la pantomima más vergonzosa y repudiable que desde el propio “Primer” Poder de la República, se le puede hacer a una ciudadanía manipulada que, torpe e ingenuamente, todavía cree que los procesos de selección instituidos en el parlamento, se basan en méritos personales, en competencia profesional transparente y abierta y bajo criterios estrictamente técnicos.

13- Parece que ya no van quedando salidas institucionales válidas. Por menos cosas que las que estamos viviendo, se generaron los dolorosos fenómenos sociopolíticos del 48; aunque ahora, dichosamente, no se necesitan armas para rescatar la institucionalidad democrática que ha sido corrompida. Para eso está la democracia de la calle.

14- La esperanza sigue estando en el pueblo, en nuestro sufrido pueblo: Hastiado de tanta corrupción, empobrecido, estafado y engañado; intoxicado al máximo con la complicidad mediática cotidiana de algunos sectores empresariales; se ha de rebelar en determinado momento, para derribar, de cabo a rabo, la podredumbre política que carcome a la democracia costarricense. Esa es la fe que nos anima seguir adelante, pese a tanta adversidad. A lo mejor, las elecciones generales del 2006, podrán dar el banderazo de salida hacia el rescate histórico de la institucionalidad democrática hoy pervertida.

ANEPASDEICE

Albino Vargas Barrantes
Secretario General – ANEP

Fabio Chaves Castro
Presidente – ASDEICE

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto – ANEP

San José, 30 de junio de 2005.

Salarios del sector público: Extremadamente difícil llegar a un acuerdo

El Gobierno de la República no ha convocado todavía a la ya casi extinta “Comisión Negociadora de Salarios del Sector Público”; pero es prácticamente imposible y extremadamente difícil que se logre un acuerdo entre el Poder Ejecutivo y las principales entidades laborales que representan a sus trabajadores y a sus trabajadoras.

El fantasma del congelamiento salarial invade la Administración Pública, situación que genera las condiciones para un conflicto social en perspectiva.

No hay la más mínima credibilidad en el argumento neoliberal de que “no hay plata”, como la ha venido sosteniendo el Ministro de Hacienda, Sr. Federico Carrillo Zurcher. Tan sólo dos datos, altamente reveladores, no solamente desmienten al citado jerarca, sino que indignan profundamente:

225 mil millones de colones, por evasión fiscal, ¡al año!

90 mil millones de colones, por contrabando de mercancías.

Vistas así las cosas, es muy probable que el proceso para definir de cuánto será el incremento salarial del Sector Público, valedero para el segundo semestre de este año, significará un gran conflicto sociolaboral.

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

San José, 29 de junio de 2005.

En relación con el reciente nombramiento de la Contralora General de la República y sus posteriores cuestionamientos

El pasado lunes 27 de junio de 2005 ha sido designada por parte de la mayoría de diputados de la Asamblea Legislativa, como Contralora General de la República la Licda. Rocío Aguilar, nombramiento, que por la manera que se gestó y se tramitó, hace recordar los dolorosos momentos que se dieron con el nombramiento del anterior Contralor Dr. Alex Solís, dada la forma y procedimientos utilizados por la Presidencia de la Asamblea Legislativa que nuevamente fuerza la votación, sin escuchar a un importante sector de diputados y diputadas que querían referirse, en este caso en particular, a la postulación de última hora de la Licda Rocío Aguilar y algunas inquietudes que tenían sobre sus antecedentes laborales y profesionales.

Dadas las anteriores circunstancias y en aras de salvaguardar la institucionalidad del país fortaleciendo a la Contraloría General de la República, y lograr a la vez una legitimación de la labor que como Contralora General está a punto de iniciar, es que respetuosamente le instamos a la señora Contralora General que sea ella la que exija de manera vehemente a los señores diputados y señoras diputados a conformar, antes de su juramentación, una Comisión que se encargue de investigar en un tiempo prudencial los supuestos hechos o situaciones que están cuestionando un grupo de aproximadamente 20 señores y señoras diputados.

Estamos seguros que esta actitud le hará ganar el respeto de los y las costarricenses y elevar el prestigio de la Contraloría General de la República, le permitirá buscar un desempeño transparente y de “respondabilidad” (responsabilidad de rendir cuentas) desde el inicio de su gestión y asumir el cargo con todos los honores, demostrando su valentía, su fortaleza para el ejercicio de la función pública y su independencia de criterio ante los partidos o líderes políticos que han promovido su nombramiento.

Es de nuestro conocimiento, por las declaraciones brindadas a los medios de comunicación, su anuencia a rendir cuentas ante los señores y señoras diputados, sin embargo, también es de nuestro conocimiento la negativa de algunos diputados y diputadas a conformar una Comisión, es por ello que respetuosamente le reiteramos nuestra solicitud para que sea usted doña Rocío, la que exija la conformación de tal Comisión y se presente a atender los cuestionamientos de los diputados y diputadas que no votaron por su designación para ocupar este puesto y sea juramentada lo más pronto posible.

Es claro que la Comisión nombrada a tal efecto debe ser perentoria en dar su resultado y guiarse por principios de justicia, equidad y objetividad, proporcionando un trato justo y responder a los más altos valores de interés por nuestra patria y de nuestra institucionalidad.

Además, tenga la certeza doña Rocío que aquí adentro estaremos los funcionarios y funcionarias de la Contraloría General de la República, esperándola para que una vez juramentada, acompañarla en la lucha contra la corrupción y en la búsqueda permanente de contribuir al mejoramiento institucional de las entidades del sector público costarricense, promoviendo el uso eficiente y eficaz de los recursos públicos que permitan a nuestro pueblo gozar del desarrollo económico a que tiene derecho.

JUNTA DIRECTIVA SECCIONAL
ANEP-CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Lic. Luis Rivas Quirós
Presidente

MBA. José Antonio Gutiérrez Díaz
Vicepresidente

MBA. Rosa Maria Salazar González
Secretaria de Actas, Divulgación y Correspondencia

Danilo Bolaños Lepiz
Secretario de Formación Sindical

Lic. Antonio Calderón Porras
Secretario De Finanzas

MBA. Oscar Torres Salazar
Vocal 1

MSc. Ana Patricia Barrientos Guzmán
Vocal 2

Jorge Núñez Naranjo Bach.
Vocal 3

Sugey Monge Solano
Vocal 4

MBA. Adrian Pearson Berrick
Fiscal

—-
c.:Medios de Comunicación Colectiva
c.:Junta Directiva Nacional de la ANEP.
c.:Funcionarios y Funcionarias de la Contraloría General de la República
c.:Archivo Seccional ANEP-CGR-2005

Armando Guardia Sasso, ANFE y las camarillas antidemocráticas

Armando Guardia anota y se vanagloria en su comentario de la “insuficiente” representación que tenemos los sindicatos, alegando que apenas un 1% de los trabajadores de los sectores Público y Privado, están organizados en sindicatos.

En lugar de vanagloriarse por tal situación, el señor Presidente de ANFE debería sonrojarse de vergüenza. ¿Cómo es posible que en Costa Rica, esfinge de la democracia del continente, a los trabajadores y trabajadoras que laboran en el Sector Privado, se les niegue el derecho humano y universalmente reconocido, de agruparse en sindicatos para defender sus derechos económico sociales?

Como usted lo sabe muy bien, don Armando, la palabra sindicato está proscrita, en este sector laboral y la guillotina del despido, pende sobre la cabeza de quien se atreva a demandar el ejercicio de este legítimo derecho. Además, en muchas empresas se tiene la vergonzosa, humillante y antihumana práctica de realizar listas con los trabajadores que hayan osado organizarse en sindicatos, para distribuirlas en todas las empresas, a fin que nunca más sean contratados, por “cabezas calientes”, como usted nos llama en el artículo de comentario.

Ciertamente, cualquier ciudadano o ciudadana que se prestigie de respetar y tutelar los derechos humanos, como parte intrínseca de la vida en democracia, no puede más que sentir una profunda vergüenza por la violación de este derecho humano fundamental; y por los abusadores instrumentos de que se valen los patronos para prohibir el ejercicio de la libertad sindical.

Así las cosas, don Armando, para nosotros en ANEP significa todo un privilegio contar en nuestras filas con más de dos mil afiliados y afiliadas del Sector Privado (todos y todas de forma clandestina, claro está), pues en estas condiciones es sumamente difícil que un trabajador se arriesgue a integrarse a un sindicato, de manera abierta y transparente.

Como vemos, el ejercicio de este derecho fundamental (Libertad Sindical) pone en claro riesgo otro derecho humano fundamental: el derecho al trabajo y esto en una democracia que realmente se precie de serlo, necesariamente resulta un cruel contrasentido.

A usted don Armando le molesta que nuestras organizaciones sindicales, que no representamos nada, salgamos a la calle y tengamos el apoyo de una gran mayoría ciudadana.

Y se confunde usted, por desconocimiento o simple mala fe (en realidad es por esto último), cuando señala que tomamos las calles para defender beneficios. Como si la defensa del derecho a la salud, el derecho a la educación, el derecho a los servicios de energía y telecomunicaciones, el derecho al agua, el derecho a los seguros, no fueran derechos de toda la población.

Como si repudiar y denunciar la corrupción, el monopolio de RITEVE, la escandalosa forma en que se ha llevado la privatización del INCOP, el agravioso e insoportable alto costo de la vida, la política de salarios decrecientes, los negocios que se tejen con las instituciones del Estado más rentables, de llegarse a firmar el “TLC”, no fueran asuntos de carácter e interés nacional.

Por otra parte usted se queja, se lamenta y acusa a dos Expresidentes de la República de ser nuestros inspiradores e instigadores, que nos dan aliento y doctrina “caduca”.

Sí, don Armando Guardia, no le quepa ninguna duda: Las tesis patrióticas, constitucionales y democráticas que defienden estos Expresidentes de la República son una de las fuentes de nuestra inspiración, pues representan la tradición democrática construida por Costa Rica en el último medio siglo. Tradición forjada en las ideas sociales de la Iglesia Católica, en los principios de la socialdemocracia y en el ímpetu y espíritu del comunismo, a la criolla, que enseñó el Partido Comunista. Lo de instigadores, por la forma burda, malediciente, irrespetuosa, mal intencionada, e instigadora, con que usted utiliza el término no le damos ningún merito. O tal vez, usted quisiera que nos inspiramos en algún político de confianza de la ANFE, que defiende las tesis neoliberales que han echo aguas en todo el mundo y en especial en nuestra América Latina. Para que tome nota sobre falsos argumentos y doctrinas caducas, le recomendamos darse un vistazo por la Argentina, Bolivia y el Ecuador privatizados y si con eso no le

basta, dese una vuelta por el México del NAFTA. Ahí se puede encontrar con el más grande bazar de falsos argumentos y doctrinas caducas, con que políticos neoliberales embaucaron y estafaron a sus pueblos.

Seguramente, usted quisiera que los sindicalistas nos inspiráramos en alguno de los expresidentes que hoy están cuestionados por sus posibles acciones u omisiones en el cumplimiento de sus deberes y obligaciones (actos de corrupción); dado que estos señores son defensores y propulsores de las ideas privatizadoras contenidas en el TLC. No sería de extrañar que por esos méritos, la ANFE, se dignara premiar con una distinción a alguno de esos “próceres de la patria”.

Para terminar le ruego revisar los años que tenemos de dirigir la ANEP, que usted llama con el nombre de camarillas vitalicias. Le aseguro que quizás muchos de los dirigentes sindicales de las cámaras patronales, nos superan por mucho en estos menesteres, por lo demás constitucionales. Y en todo caso, pero con todo respeto, nos es el Presidente de la ANFE quien esté legitimado para decidir cuánto tiempo puede ocupar o no un dirigente en un cargo sindical.

Eso es competencia de los afiliados y afiliadas de cada organización y no tiene porqué responder a la prepotencia del Presidente de la ANFE, que por lo visto deseara meter mano hasta en la elección de quiénes deben ser los representantes de los trabajadores y poner dirigencias a su antojo, como lo hacen los patronos en otras organizaciones de carátula laboral, lamentablemente sometidas a sus designios.

En todo caso don Armando, su discurso refleja el ocaso ideológico de la asociación que usted representa (ANFE) y aquí nos viene al dedo, el sabio decir del pueblo “cuando se acaban las ideas aparecen los insultos”.

Édgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

San José, 20 de junio del 2005.

En relación con el funcionamiento de la Contraloria General de la República Declara lo siguiente

Producto de lo anterior, el ente contralor ha vivido momentos de gran dinamismo, de cambios importantes; y también, momentos de pasividad y de incertidumbre. Pero tanto cuando la entidad ha vivido momentos de gran prestigio, como cuando se ha visto cuestionada o bien disminuida, sus funcionarios y sus funcionarias, en su gran mayoría, han estado al margen, sin tener en sí un papel preponderante y manteniéndose a la expectativa de lo que el jerarca de turno decida que hacer; convirtiéndose en el espectador más cercano y que si bien en momentos puede ser beneficiado como en otros perjudicados, no ha dejado de ser un simple espectador.

Sin embargo, dada una serie de circunstancias por todos conocidas, un numeroso grupo del personal de la entidad contralora, decidió dejar de lado ese rol de espectador y con sentido crítico y bajo la figura de una seccional de la ANEP, pretende ser una organización laboral que, guiada bajo la premisa de buscar mejores rumbos para la Contraloría General de la República y su personal, busca mitigar el efecto pernicioso que dentro de la organización, pudieran generar aquellas decisiones nacidas al margen de lo dispuesto en el marco jurídico, legal y ético que rige a la Contraloría General de la República, con la complicidad acomodaticia, pasiva ó activa, que genera el vaivén del nombramiento de los jerarcas.

Ni por asomo pretendemos que la jerarquía nombrada por los órganos competentes no asuma su responsabilidad de guiar a la entidad de acuerdo a su personalidad, ni de organizarla conforme a su objetivo; pero sí estamos dispuesto a velar para que esa guía y objetivo sean para el bien del país, de la organización en sí y de sus funcionarios y funcionarias. No estamos dispuestos a que se vuelvan a presentar ocurrencias irracionales como las de pretender hacer en nuestra institución un “overhault” a ¡¡100 kilómetros por hora!!, por demás de enorme costo económico para las golpeadas arcas públicas.

Hoy, como organización laboral preocupada por el accionar institucional y aún en estos momentos en que la Asamblea Legislativa esta en un “impasse” en el nombramiento del nuevo contralor o contralora, nos sentimos en la obligación de exigir a quien tome las riendas de la Contraloría, en el campo interno de la institución, lo siguiente:

– Respeto al marco jurídico, legal y ético que rige a esta Contraloría General de la República; respeto a la carrera administrativa dentro de la CGR. ¡No más concursos mixtos ni la definición antojadiza de requisitos para cada concurso que se promociones dentro de la institución.

– Claridad en torno a las decisiones que tome en relación con la estructura orgánica que debe prevalecer en la Contraloría. Para ello, en todos los casos debe realizarse un estudio integral de puestos y determinar el número de funcionarios que se requieren para atender las crecientes demandas de labores que confronta la Contraloría día con día. Por supuesto que este estudio debe considerar esa demanda y de manera seria y objetivas ya que la Contraloría General de la República tiene insuficiente cantidad de fiscalizadores para atender su labor sustantiva.

– Procurar una solución rápida a la situación que enfrenta una gran cantidad de funcionarios que están realizando funciones más allá de las que les corresponden y a los cuales, a pesar de vivir esa situación desde hace ya varios años, no se les ha hecho el respectivo estudio de reasignación de puestos.

– Procurar la adecuada dotación de recursos tecnológicos para los fiscalizadores que ejecutan el trabajo de campo en cada institución pública, que le permita poder realizar sus funciones de la manera mucha más efectiva de la que se realiza ahora..

– El establecimiento de salarios competitivos.

Para el accionar externo de la entidad, queremos solicitarle al nuevo jerarca desde la perspectiva de la organización nacional de ANEP que pueda considerar lo siguiente:

1. Establecer un Foro Permanente de Participación Ciudadana

Consideramos que la Contraloría no debe estar aislada de la ciudadanía ni de los grupos de la sociedad civil, ya que al fin es al pueblo al que le debe rendir cuentas del uso eficiente y eficaz de los de los bienes y servicios públicos, así como garantizar la correcta gestión en las instituciones públicas.

En tal sentido sería conveniente establecer este espacio sistemático de diálogo para que los ciudadanos y ciudadanas y los grupos de la sociedad civil puedan intercambiar criterios sobre la misma función contralora o sobre la gestión de las instituciones públicas. Puede ser un espacio para que los funcionarios conozcan sobre la problemática nacional desde una perspectiva de los grupos de la sociedad civil, sin necesariamente asumir compromisos más allá de lo ético y legal.

Se podrían promover giras regionales para que los ciudadanos conozcan que hace la Contraloría y puedan hacer denuncias, de haber hechos irregulares, en los campos de acción de las instituciones ubicadas en cada región de nuestro país.

2. Lucha contra la corrupción

Los actos de corrupción detectados en los últimos tiempos hacen pensar que la Contraloría debe establecer nuevos métodos de fiscalización y control que permitan ir más allá del tipo de trabajo que se ha venido realizando, ya que se denota que la corrupción ha permeado a un considerable grupo de las más altas autoridades públicas y los sistemas actuales no permitieron a la Contraloría ni a las Auditorías Internas detectar estos actos ilícitos.

Por lo tanto, consideramos que el nuevo jerarca de la Contraloría debería establecer como una de sus acciones prioritarias una evaluación exhaustiva del modelo de organización y de los procesos de trabajo tanto de la Contraloría como de las Auditorías Internas, con el apoyo de expertos de Contralorías de países hermanos que han sufrido este flagelo de la corrupción para diseñar una nueva estructura para combatir más eficientemente la corrupción.

La Contraloría debe volver a ser el baluarte que fue en este campo de acción. La Ley de Control Interno y la de Enriquecimiento Ilícito le permiten impulsar esta tarea, solicitando a la Asamblea Legislativa los recursos humanos y financieros necesarios para actuar de forma oportuna.

3. Servicio de Atención de Denuncias

Si bien la Contraloría tiene actualmente una Unidad de Denuncias, consideramos que ésta debe ser fortalecida, ya que por el alto volumen de trabajo que le llega, traslada muchas de estas denuncias a las Auditorias Internas de cada entidad o bien los tiempos de investigación se prolongan.

Consideramos que el nuevo Contralor como parte de las acciones anticorrupción debe capacitar y dotar a esta unidad de más personal especializado, especialmente en el campo de la investigación de la Auditoría Forense y de Sistemas.

4. Programa Permanente de Fortalecimiento de Valores

La Contraloría debe promover una cultura nacional de honestidad e integridad. En tal sentido, debería coordinar acciones, dirigidas tanto a funcionarios públicos como a la ciudadanía en general y sea la que de el ejemplo en trasparencia.

Por medio de programas de televisión, radio, talleres, etc., en conjunto con las Universidades Públicas, el Ministerio de Educación, SINART, podría fomentar la conciencia nacional sobre los valores fundamentales que honraron a nuestros abuelos y que deben rescatarse en la función pública y privada.

La honestidad, la integridad, la rendición de cuentas de nuestros actos, deben ser fortalecidos por estos medios.

A los funcionarios y funcionarias de la Contraloría deseamos decirles que en el corto tiempo de existencia de la organización laboral en la CGR, hemos procurado que lo actuado responda a nuestra razón de existir. Ello nos ha llevado a emprender acciones y luchas para hacer que en esta Contraloría General de la República se respete el marco jurídico, legal y ético.

En algunas ocasiones se ha logrado alcanzar los objetivos, en otras se han presentado serias limitaciones. Sin embargo, hoy más que nunca estamos unidos.

Hacemos por este medio un llamado para integrarse a esta organización laboral, para que sean atendidas nuestras reivindicaciones y para que quien sea nombrado en ese puesto, se encuentre no con simples espectadores, sino con funcionarios comprometidos y dispuestos a defender la institucionalidad y a dar lo mejor de sí para que la Contraloría sea una entidad de prestigio y guía en el buen uso de los recursos asignados a la Hacienda Pública.

Finalmente, queremos recordarles muy respetuosamente a los señores y señoras diputados que en sus manos está el destino de una organización que debe jugar un rol fundamental en el rescate de la decencia y de los más altos valores morales y éticos. Rogamos que el Señor les otorge la sabiduría necesaria para elegir a la mejor persona que contribuya como Contralor o Contralora General para sacar adelante la función de control, y fiscalización operativa y evaluativa en el sector público y se convierta en un baluarte de la lucha contra la corrupción en la administración pública.

JUNTA DIRECTIVA SECCIONAL
ANEP-CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA

Lic. Luis Rivas Quirós
Presidente

MBA. José Antonio Gutiérrez Díaz
Vicepresidente

MBA. Rosa Maria Salazar González
Secretaria de Actas, Divulgación y Correspondencia

Danilo Bolaños Lepiz
Secretario de Formación Sindical

Lic. Antonio Calderón Porras
Secretario De Finanzas

MBA. Oscar Torres Salazar
Vocal 1

MSc. Ana Patricia Barrientos Guzmán
Vocal 2

Jorge Núñez Naranjo Bach.
Vocal 3

Sugey Monge Solano
Vocal 4

MBA. Adrian Pearson Berrick
Fiscal

ASOCIACION NACIONAL DE EMPLEADOS PUBLICOS Y PRIVADOS
ANEP

Albino Vargas Barrantes
Secretario General

Edgar Morales Quesada
Secretario General Adjunto

San José, 16 de junio de 2005.