El Salvador: Los estragos del TLC

San Salvador, 25 de septiembre (apro).- El Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA, por sus siglas en inglés) no era lo que la publicidad oficial pregonaba.

El presidente salvadoreño Antonio Saca “vendió sin reservas” que el pacto comercial traería consigo la solución a graves problemas, como los bajos índices de crecimiento, falta de empleo y de inversión extranjera que ha padecido esta nación centroamericana en la última década.

Algunos analistas locales y pequeños productores, al observar la realidad en apenas seis meses, insisten que el CAFTA es todo lo contrario de lo que indican los postulados oficiales.

Angel Ibarra, de la red social Sinti Techan, manifiesta: el acuerdo, lejos de crear los 40 mil empleos y atraer la inversión que anunció el gobierno, ha propiciado_ “impactos serios en el sector de la agricultura y en otras áreas, provocando que muchos productores nacionales vayan camino a la quiebra, causando la pérdida de miles de empleos, sin haber logrado la tal inversión internacional”_.

El CAFTA fue firmado en mayo 2004 pero entró en vigor en El Salvador hasta marzo de 2006, tras superar dos meses de retraso, debido a que el Parlamento salvadoreño tenía que aprobar un “paquete de reformas”, referidas a la propiedad intelectual y de protección de inversiones que Estados Unidos demandaba como requisitos para hacerlo efectivo.

Originalmente el tratado debía entrar en vigor en enero de ese año. Después de El Salvador paulatinamente el resto de naciones lo han puesto en vigencia, con la excepción de Costa Rica.

El CAFTA fue promocionado excesivamente por los gobiernos centroamericanos como de gran importancia para sacar adelante las deprimidas economías de la región, pero representa un acuerdo modesto para Estados Unidos. Según cifras de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos, que analiza el impacto del intercambio comercial internacional, el CAFTA sólo le generará a Estados Unidos apenas una ganancia de 0.01% para su economía.

Mateo Rendón, gerente de la Federación Salvadoreña de Cooperativas de la Reforma Agraria (Fesacora), que reúne a 189 cooperativas del sector agropecuario, manifestó a Apro:

“Lo que sucede es que nuestra soberanía productiva y alimenticia se ha venido perdiendo por el aumento de los importaciones de productos con los que nos alimentamos y aquí producimos: maíz, fríjoles, arroz, lácteos y carnes. Eso hace que nuestra producción se deprima”.

De acuerdo con Rendón, desde la entrada en vigor del CAFTA, unas 35 mil 700 toneladas métricas de maíz blanco, 65 mil de arroz y 10 toneladas de leche han ingresado al país procedente de Estados Unidos, inundando el mercado local y desplazando los productos salvadoreños.

“Nosotros pedimos (al gobierno) que se postergara la entrada de estos productos por cinco años, mientras restablecíamos el sector agropecuario, y así poder competir”, pero el gobierno salvadoreño no los escuchó, añadió.

Y agregó que el CAFTA ha causado que las importaciones hacia El Salvador hayan aumentado 15%, mientras las exportaciones disminuyeron en 18% en sólo estos últimos seis meses.

Sus datos coinciden con el análisis que elaboró la red social Sinti Techan, adscrita a la Alianza Social Continental, la cual se extiende desde Canadá hasta el sur de Latinoamérica.

Las economías centroamericanas, con excepción de Costa Rica —que aún no ha ratificado el CAFTA—, continúan afrontando crisis económicas: tasas de crecimiento bajas, inversión extranjera escasa, falta de empleos, pobreza en amplios segmentos de la población y crisis de seguridad ciudadana. Todo ello ha provocado que miles de salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y guatemaltecos encuentren en la emigración hacia Estados Unidos mejores oportunidades de trabajo y salarios dignos.

Paradojas


“Es curioso que Costa Rica, que no ha puesto en vigencia el CAFTA, haya incrementado sus exportaciones a Estados Unidos, mientras que el resto de naciones que ya lo pusieron en vigencia, lo que han aumentado son las importaciones de productos estadunidenses”
, aseguró Ibarra, protagonista junto con el economista Raúl Moreno, de un monitoreo diario de los impactos del acuerdo comercial.

“El monitoreo que realizamos, con un equipo multidisciplinario de economistas, abogados, biólogos y médicos, nos indica que el CAFTA no beneficiará a la población en nada”
, alegó.

Según un estudio reciente sobre el impacto del CAFTA, denominado Impactos del TLC entre El Salvador y Estados Unidos en el sector agropecuario y en las cooperativas, en el 2000 se producían unas 70 mil toneladas de arroz, y apenas se importaban 10 mil; hoy con el acuerdo se importan unas 70 mil toneladas y únicamente se producen unas 10 mil.

Debido al ingreso de productos estadunidenses, los precios de los productos salvadoreños han caído considerablemente, ocasionando la quiebra de muchos agricultores nacionales. “Hace un mes el precio del maíz estaba entre 11 y 12 dólares el quintal, hoy que ya entró el maíz blanco y amarrillo de Estados Unidos, el precio de nuestro producto ha bajado a ocho dólares”, apuntó Rendón.

“En mi caso personal yo regularmente siembro tres manzanas de maíz y fríjol cada año, ya con esto que se viene encima (Tratado), lo más que voy a sembrar es media manzana, sólo para el consumo familiar; ahora la seguridad alimenticia del pueblo se está basando en las importaciones”, lamentó el cooperativista.

Fesacora, que aglutina a más de 23 mil socios —aunque muchos han emigrado hacia Estados Unidos por falta de oportunidades—, y que poseen unas 133 mil hectáreas de tierra, estima que se perderán 8 mil empleos por las 35 mil 700 toneladas de maíz que ya se importaron, y unos 15 mil por el arroz importado, cada año.

Las estimaciones de esta federación indican que por cada tonelada de productos que se importen de Estados Unidos, un agricultor nacional se irá la bancarrota.

Los análisis de Sinti Techan indican también que no sólo en la agricultura hay impactos negativos, sino en el área de propiedad intelectual. “En este tema el gobierno salvadoreño ha adoptado varios convenios internacionales orientados a patentes y biodiversidad, que están en contra de los pueblos como los nuestros y que servirán para darle entrada a las trasnacionales, principales beneficiaras de tales instrumentos”, recalcó Ibarra.

El activista social agregó que en el área de propiedad intelectual, por el CAFTA han sido afectados entre 60 mil y 65 mil vendedores de CD y de DVD (no originales o “piratas”). Sostiene que estos vendedores han sido perseguidos y reprimidos y sus productos decomisados. “En breve y antes de que termine el año esta situación que afecta a los comerciantes informales de música y películas, afectará a miles de vendedores de ropa y zapatos, así como a los que comercian software”, agregó Ibarra.

“Es decir, el futuro del CAFTA es sombrío para la población salvadoreña y centroamericana”, finalizó Angel Ibarra.

Fuente: www.proceso.com.mx, Mexico

Trabajadores del Banco de Costa Rica contra el TLC

20 de febrero de 2007
RMM-48-02-07
PARA: TODO EL PERSONAL BCR
ASUNTO: TRATADO DE LIBRE COMERCIO

¡Llegó el momento de cumplir con nuestro deber ciudadano¡

Hace 150 años, una falange de mercenarios invadió el territorio nacional y trató de adueñarse de nuestro país. Afortunadamente, en esa ocasión, nuestra Nación estaba bajo el mando de un Señor Presidente, incorruptible, insobornable, que por el contrario, marchó personalmente, al frente de nuestro glorioso ejército libertador, a enfrentar y derrotar a los filibusteros.

Pero lo que en aquella oportunidad no lograron con la fuerza de las armas, porque se encontraron con la resistencia de un pueblo que no estaba dispuesto a sacrificar su soberanía y libertad, lo tratarían de intentar, después, con “la diplomacia del dólar”. Este fue el pronóstico del derrotado W. Walker.

Ahora es con el Tratado de Libre Comercio que pretenden dominarnos y saquear todos nuestros recursos.

Los tratados de libre comercio son instrumentos que los EEUU han promovido y celebrado con diferentes países, para garantizar su hegemonía política, económica y militar.

De_ “libre”_ comercio no tienen absolutamente nada, porque en su negociación siempre han prevalecido los poderosos intereses de los EEUU y las compañías que representa. Así lo admite el propio JOSEPH STIGLITZ, Premio Nóbel de Economía, quien llegó a presidir el Consejo de Asesores Económicos de la Administración Clinton y después vicepresidente y economista jefe del Banco Mundial:_ “En la asimétrica negociación de tratados comerciales no priman la equidad o la democracia, sino los intereses de grupos particulares como las farmacéuticas y las petroleras, o al menos son los intereses que representa la oficina comerciales de EU.(…) Si la firma del TLC tuviese negociaciones reales y posibilidades de beneficiar a los países, sí lo recomendaría, pero Estados Unidos no negocia sino que demanda e impone.”_

Nada más cierto que lo que afirma Stiglitz en el caso de la tristemente célebre negociación del TLC de EEUU con Centroamérica, que se desarrolló al amparo a la sombra de una cláusula de secretividad o confidencialidad, impuesta por aquel país, dócilmente aceptada por los
negociadores costarricenses, que le impidió a la ciudadanía conocer el proyecto original y los avances del oscuro proceso, hasta que se nos dio a conocer la criatura ya consumada, totalmente perjudicial para Costa Rica.

¡Y ni qué decir de la tramitación que hasta ahora ha tenido el TLC en la Asamblea Legislativa, cuyo trámite ha sido totalmente atropellado, autoritario y hasta más de una legisladora ha sido cuestionada por un pretendido conflicto de intereses¡

Jamás podríamos estar en contra de la apertura comercial, ni mucho menos del libre comercio, pero este TLC no tiene nada de libre, ni mucho menos de justicia, porque no se respetaron las asimetrías que existen entre nuestro país y aquella poderosa nación, cuyo típico ejemplo es el subsidio a la agricultura norteamericana, que EEUU se opuso a cualquier medida que afectara esa política pública.

Ya existen países que están pagando muy caro la firma de un TLC. El caso más patético es México, cuya agricultura ha sido barrida, los salarios mínimos reales sustancialmente han disminuido y pasó a ser de un país que exportaba, a un país que ahora tiene que importar una buena parte de la producción de granos. Ya se le vendió el alma al Diablo y cuando se trata de esta clase de comercio, no hay acción de regreso y nadie se salva de las llamas del fuego.

No queremos que le ocurra la misma suerte a nuestro querido país. No queremos esta clase de TLC, que entregará toda la inversión que los costarricenses, a lo largo de más de 50 años, con mucho costo y sacrificio, destinamos al desarrollo de las telecomunicaciones, electricidad y la protección de nuestros recursos naturales.

No queremos esta clase de TLC que devastará la seguridad social costarricense, que obligaría a la CCSS a comprar medicamentos patentados, con el consecuente perjuicio para la salud pública.

No queremos un TLC que violenta nuestra institucionalidad democrática, destruirá nuestro Estado Social de Derecho y que “llevaría a Costa Rica a transformarse en una colonia norteamericana”, que fue lo que le advirtió recientemente ADOLFO PEREZ ESQUIVEL, Premio Nóbel de la Paz, al Presidente Arias: “El fracaso de los EEUU de implantar en el nivel continental en el 2005 el TLC, es una muestra clara y contundente que hay pueblos que no claudican, que resisten a las fuertes presiones y que tienen el coraje de defender sus derechos. Otros lamentablemente han claudicado y han hipotecado la vida de sus pueblos, traicionando su libertad y autonomía. (….)Frente a estos desafíos, cabe peguntarse ¿qué quiere el pueblo costarricense?.”

La Junta Directiva de UNEBANCO se suma a todas las voces de los diferentes sectores sociales, económicos, productivos, eclesiásticos, de este país, intelectuales, de las universidades públicas, que no están de acuerdo con este TLC. Nos alienta y reconforta mucho la reciente declaración de más de treinta sacerdotes costarricenses, que recogiendo el clamor de sus feligreses, también se pronunciaron en contra del TLC.
Tenemos una responsabilidad que cumplir con nuestros hijos y futuras generaciones; que no nos vayan a reclamar que no supimos defender la justicia, la soberanía y la libertad, que nuestros antepasados, labriegos y sencillos, que no eran de muchas letras, pero que no necesitaron muchos estudios para comprender, que cuando la Patria está amenazada, el deber está por encima de todo.

Hacemos un caluroso llamado a todos los trabajadores y trabajadoras del Banco de Costa Rica, para que participemos, cada uno de acuerdo con nuestras posibilidades, en la marcha pacífica que se estará realizando el próximo 26 de febrero, por la defensa de nuestra paz, justicia y libertad.

P/COMITÉ EJECUTIVO
Róger Muñoz Mata
Secretario General

POR UN SINDICATO PARTICIPATIVO

NUEVAS EVIDENCIAS CONFIRMAN GRAVE CONFLICTO DE INTERESES DE LA DIPUTADA ANTILLÓN GUERRERO EN EL TRÁMITE DEL TLC

El pasado 7 de febrero de 2007 la Asociación de Fabricantes e Investigadores de la Industria Farmacéutica de Estados Unidos (*PhRMA* por sus siglas en inglés), presentó una petición formal ante el Representante Comercial de Estados Unidos en la que solicita la imposición de sanciones comerciales contra Costa Rica por no aplicar las normas de protección a las patentes sobre medicamentos contenidas en el TLC.

PhRMA es la cámara empresarial que agrupa a las principales trasnacionales farmacéuticas de Estados Unidos.

El documento presentado pide a las autoridades comerciales de ese país que tomen acciones agresivas “en todos los niveles” contra Costa Rica y varios países más que, en su opinión, no protegen adecuadamente sus intereses en materia de propiedad intelectual sobre productos farmacéuticos.

Concretamente, PhRMA y sus afiliados solicitan que Costa Rica, junto con 24 países más sea incluida en la “Lista de Vigilancia Prioritaria” del Procedimiento Especial 301. Este es un mecanismo unilateral de la legislación estadounidense que faculta a las autoridades de ese país a elaborar informes anuales sobre las normas de propiedad intelectual que aplican otras naciones.

La inclusión de un país en la_ “Lista de Vigilancia Prioritaria”_ implica la amenaza de sufrir sanciones comerciales unilaterales, por parte del Gobierno estadounidense.

Históricamente este procedimiento ha sido utilizado por EEUU para presionar a otras naciones para que apliquen normas de protección a la propiedad intelectual que superen los niveles exigidos en la OMC (_“ADPIC-plus”_).

Y esto es lo que ocurre en el caso de Costa Rica. La solicitud de* PhRMA* para que nuestro país sea sometido a dicho procedimiento se fundamenta básicamente en que nuestro país no aplica las normas “ADPIC-plus” contenidas en el Capítulo 15 del TLC, a pesar de que dicho Tratado no ha sido ratificado por la Asamblea Legislativa.

Costa Rica ha aprobado legislación que cumple plenamente con las obligaciones asumidas en la OMC.

Sin embargo, las compañías farmacéuticas estadounidenses piden que se sancione a nuestro país porque no aplica los beneficios adicionales que obtendrían con el TLC, tales como:

  • Uso exclusivo de datos de prueba. PhRMA alega que la legislación costarricense contiene “excepciones y limitaciones” en relación con la publicidad de datos prueba utilizados para comercializar medicamentos, que “no serían inconsistentes con el TLC” Reclaman la imposición de una protección absoluta por un plazo de cinco años.

Es decir, lo que el TLC establece en su artículo 15.10.1.

  • Vinculación “patente-registro sanitario”. PhRMA pide sancionar al país por no establecer un sistema que “asegure” que el Ministerio de Salud se convierta en policía de patentes, de manera que no apruebe el registro sanitario a un segundo solicitante, para un producto que está incluido dentro de una patente.

Otra vez, lo que el TLC exige en su artículo 15.10.2.

  • Ampliación del plazo de las patentes por atrasos en el registro sanitario. También se reclama porque Costa Rica no incorpora en su Ley de Patentes (compatible con la OMC) este beneficio para las empresas farmacéuticas contenido en el artículo 15.9.6.

(*FUENTE: PhRMA,* “Especial 301 Submission 2007”, páginas 152 a 155)

Un hecho adicional de gran importancia es que en el informe citado PhRMA celebra y apoya la decisión del Representante Comercial de EEUU de incluir a Chile en la “Lista de Vigilancia Prioritaria”, adoptada el pasado 8 de enero de 2007. Esta medida se tomó a pesar de que ese país ya cuenta con un TLC suscrito con EEUU en vigencia, lo que contradice la afirmación de que Costa Rica dejaría de exponerse a este tipo de presiones si aprobara un Tratado de esta naturaleza. De hecho, las autoridades estadounidenses están cuestionando las normas de implementación que Chile adoptó para cumplir con sus obligaciones del TLC. Normas similares a las que en Costa Rica el COMEX pretende adoptar para –supuestamente- mitigar los impactos negativos del Capítulo de Propiedad Intelectual sobre el derecho de la población al acceso a los medicamentos.

DE LAS GANANCIAS MILLONARIAS PARA LAS FARMACÉUTICAS CON EL TLC

La solicitud presentada por PhRMA al Gobierno de EEUU incluye estimaciones de los ingresos que supuestamente habrían dejado de percibir las compañías farmacéuticas –entre enero y setiembre de 2006- por la no aplicación de las medidas de propiedad intelectual requeridas por estas empresas en cada uno de los países cuestionados.

Aplicando una metodología que toma en cuenta las normas aplicadas en materia de patentes y protección de datos de prueba, PhRMA procede a calificar como “daños” los ingresos adicionales que esperaría percibir si se aplicaran las medidas “ADPIC-plus” que reclama.

Así las cosas, en el caso de Centroamérica PhRMA estimó que los ingresos que dejó de percibir fueron de más de ciento doce millones de dólares ($112,352,000), de los cuales diecisiete millones y medio ($17,631,000) serían por protección de datos de prueba y casi 95 millones ($94,721,000) por patentes, como se muestra en el cuadro a continuación. (*FUENTE: PhRMA,* “Especial 301 Submission 2007”, Apéndice I)

  • (Ver Cuadro 1)*

El informe no contiene un desglose que especifique los “daños” que las farmacéuticas estiman haber sufrido en Costa Rica.

Sin embargo, los únicos tres países signatarios del TLC incluidos en el documento son Guatemala, República Dominicana y nuestro país, de manera que la estimación de 112 millones de dólares dejados de percibir en Centroamérica provendría de estas naciones.

Las conclusiones que se extraen del citado informe son reveladoras y determinantes a la hora de analizar el conflicto de intereses de diputados como la Jefa de Fracción del Partido Liberación Nacional en relación con la aprobación del TLC.

A confesión de parte, relevo de pruebas dicen los abogados. La cámara empresarial que representa los intereses de las grandes compañías farmacéuticas de EEUU declara públicamente ante su propio Gobierno que la no aplicación en Costa Rica de una serie de medidas “ADPIC-plus” para reforzar y ampliar sus patentes sobre medicamentos implica que deje de percibir ingresos millonarios.

Se trata de decenas de millones de dólares (como mínimo) según sus propias estimaciones realizadas solo para los primeros nueve meses de 2006.

Las medidas cuya falta de aplicación provocan que no existan estos millonarios ingresos adicionales son en su gran mayoría las mismas que se le imponen a Costa Rica en el Capítulo 15 del TLC que se discute actualmente en el Parlamento de nuestro país.

A su vez, es posible concluir que, si la Asamblea aprueba este Tratado y Costa Rica asume la obligación internacional de adoptar tales medidas, las compañías farmacéuticas percibirían esos millonarios ingresos adicionales que ahora no están obteniendo.

Es decir, hay un reconocimiento expreso, público y formal (sustentado en estudios técnicos) de las farmacéuticas estadounidenses en sentido de que la aprobación de las normas “ADPIC-plus” de patentes sobre medicinas contenidas en el TLC implicaría para ellas un beneficio económico directo de millones de dólares en ingresos adicionales que hoy no perciben.

Ingresos adicionales millonarios que se originarían por la incorporación al ordenamiento jurídico costarricense de las normas contenidas en los artículos 15.9 y 15.10 de dicho Tratado.

¿Y TODAVÍA DICEN QUE NO HAY CONFLICTO DE INTERESES?

Mediante el aporte de las pruebas documentales pertinentes, se ha demostrado que el cónyuge de la diputada Antillón Guerrero, señor Luis Pal, es representante en Costa Rica de Pfizer Inc. y otras compañías farmacéuticas estadounidenses, para la defensa de sus intereses relacionados con patentes sobre medicamentos y otros asuntos de propiedad intelectual.

Pfizer Inc. y esas otras compañías farmacéuticas estadounidenses son miembros de PhRMA.

PhRMA
y sus agremiados le solicitaron el pasado 7 de febrero al Gobierno de EEUU que someta a Costa Rica a un procedimiento de vigilancia y eventuales sanciones por no aplicar normas “ADPIC-plus” en patentes sobre medicamentos que están contenidas en el Capítulo 15 del TLC.

En dicha solicitud, PhRMA y sus agremiados reconocen públicamente que la aplicación de las normas “ADPIC-plus” en patentes sobre medicamentos contenidas en el Capítulo 15 del TLC les generarían ingresos millonarios adicionales (decenas de millones de dólares) que hoy en día NO reciben, porque tales normas no se aplican en Costa Rica.

El TLC con los Estado Unidos se tramita en el Plenario de la Asamblea Legislativa bajo el expediente 16.047. Fue dictaminado en la Comisión de Internacionales con el voto favorable de la diputada Antillón Guerrero, Jefa de Fracción del Partido Liberación Nacional.

Si el Plenario Legislativo aprueba el TLC, Costa Rica asumiría la obligación de aplicar una serie de normas en materia de patentes sobre medicamentos, que actualmente no tiene el deber de aplicar.

Al mismo tiempo, la aprobación del TLC se traducirá en millonarios ingresos adicionales para las compañías farmacéuticas que integran PhRMA, como Pfizer Inc.

Por lo tanto, las actuaciones que realice la diputada Antillón Guerrero en el ejercicio de su cargo a favor de la aprobación del Capítulo 15 sobre Propiedad Intelectual del TLC, en la práctica, producirán beneficios económicos millonarios para las compañías farmacéuticas de las cuales su cónyuge es representante, encargado de la defensa de sus intereses en asuntos de patentes y propiedad intelectual. Es decir, encargado de la defensa de los intereses de estas compañías en los asuntos que producirán tales beneficios económicos, en los asuntos relacionados con el Capítulo 15 sobre Propiedad Intelectual del TLC.

De esta relación directa y concreta entre la actividad de la citada funcionaria pública y la obtención de cuantiosos beneficios económicos para las empresas representadas por su cónyuge es que se configura un conflicto de intereses.

De más está señalar que esta relación existe independientemente de si es querida o no por las partes involucradas.

Por las razones expuestas, es que resulta sumamente preocupante que algunos sectores pretendan distraer la atención de estas graves denuncias a través de burdas generalizaciones que ocultan el problema de fondo.

En este caso, no se trata de “educadores legislando sobre educación” o “agricultores legislando sobre agricultura” o “abogados que integran la Comisión de Asuntos Jurídicos”. No nos encontramos ante supuestos similares como de forma absurda se ha intentado hacer creer a la opinión pública.

El conflicto de intereses se presenta por la participación de una diputada en la aprobación de leyes que implican cuantiosos beneficios económicos para un grupo específico de empresas que son representadas por su cónyuge en el área específica en la que se producirán esos beneficios.

Si un diputado que es de profesión educador aprueba una ley que beneficia a la educación no está recibiendo un beneficio económico para si, salvo el beneficio general que recibirá toda la sociedad. Si una diputada que labora para una institución aprueba una ley para fortalecerla no está recibiendo un beneficio económico directo.

Asimismo preocupa también el absoluto silencio guardado por algunos medios de comunicación, como la “La Nación” sobre los hechos que motivan esta denuncia. El 13 febrero de 2007 ese medio informó sobre la petición de una Alianza Internacional para la Propiedad Intelectual (IIPA) para que se incluya al país en la “Lista de Vigilancia Prioritaria” por no perseguir adecuadamente la piratería de libros, discos musicales y revistas. Pero no informó sobre la petición similar presentada por PhRMA, ni sobre la denuncia sobre el conflicto de intereses de la diputada Antillón Guerrero.

Igualmente, hace un año este y otros medios le dieron amplia difusión a una denuncia por conflicto de intereses contra una diputada del PAC, cuya familia es productora de arroz. En esa oportunidad “La Nación” y otros medios celebraron que esa diputada decidiera abstenerse de tener cualquier participación en el trámite de los proyectos relacionados con el sector arrocero. ¿Por qué ahora tanto silencio?

Trabajadores Nicaraguenses se solidarizan con el pueblo costarricense

Frente Nacional de los Trabajadores

FETSALUD, CGTEN-ANDEN, UNE, CST-JBE,
FEDPES-ATD, FESITUN, STPCP

Managua, 15 de febrero del 2007

Cro. Edgar Morales Quezada,

Secretario General Adjunto de ANEP y

Coordinador de la PSCC en Costa Rica.

San José, Costa Rica.

Sus Manos.

Estimado Edgar:

Recibe nuestra solidaridad militante. Estamos con vosotros y la agresión que habéis sufrido es una agresión contra todos los hombres y mujeres patriotas y honesto de Centroamérica.

La represión, la amenaza cobarde y la agresión a los ciudadanos es propio de gobiernos dictatoriales que han dejado de representar los intereses de sus pueblos. Pero estamos seguros que en Costa Rica existe un pueblo inteligente, con mucho talento y talante que sabrá censurar las acciones equivocadas de su gobierno y el DR-CAFTA del neoliberalismo y sus multinacionales se estrellarán frente a la gallardía del pueblo y trabajadores ticos.

¡Ni un paso atrás!.

Fraterno,

José Ángel Bermúdez Lazo,

Secretario Ejecutivo Nacional

Coordinación Nacional del FNT

Cc: Archivo RR.II – Cro. José Antonio Zepeda López

Organizaciones sociales solicitan observadores de la Defensoría de los Habitantes

Mesa Intersectorial de Derechos Humanos
Red de Control Ciudadano
Red de Organizaciones de Derechos Humanos,
No Violencia y Paz
Movimiento Ecuménico Mazorca

San José, 19 de febrero de 2007

Ciudadana Defensora Lisbeth Quesada
Defensoría de los Habitantes
Costa Rica

Reciba un cordial saludo:

Para el próximo 26 de febrero de 2007, organizaciones cívicas de muy diversa naturaleza están convocando a una marcha en la ciudad de San José, capital de Costa Rica. Se trata de una gran manifestación ciudadana que quiere expresar su repudio al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, y pacíficamente desea transmitir a la Asamblea Legislativa una excitativa, enérgica pero respetuosa, en el sentido de que no se ratifique este Tratado.

Las organizaciones participantes en esta marcha son de la más heterogénea naturaleza. Se incluyen organizaciones juveniles y estudiantiles, ambientalistas, de agricultores y campesinos, de mujeres, de diversidad sexual, indígenas, sindicales, empresariales, comunales y vecinales, artísticas, culturales y académicas, entre tantas otras. Les explicamos lo anterior con el fin de enfatizar la gran heterogeneidad y el carácter pluralista y democrático de esta manifestación ciudadana.

La convocatoria a esta marcha ha sido hecha enfatizando su carácter pacífico y civilista. Tal ha sido una constante en los mensajes formulados por los principales líderes que encabezan esa convocatoria, así como por parte de las distintas instancias de coordinación de las organizaciones ciudadanas participantes.

Sin embargo, desde el gobierno de la República se insiste en transmitir mensajes amenazantes que generan honda preocupación. Se insinúa que van a darse actos de violencia y desorden. Incluso personajes de tan alto nivel como la Vice-Presidenta Chinchilla, se han expresado esos términos.

Enfatizamos el contraste: la convocatoria realizada desde las organizaciones ciudadanas enfatiza el carácter civilista y pacífico de la movilización. El gobierno, por su parte, insiste en mensajes de intolerancia que, una y otra vez, sugieren violencia. Eso nos hace temer seriamente acerca de las intenciones oficiales. No solamente porque podrían darse acciones represivas por parte de las fuerzas policiales, sino porque podría existir el propósito encubierto de introducir subrepticiamente elementos que promuevan la violencia, con el fin de inculpar posteriormente a los y las manifestantes, cuyo propósito, todo lo contrario, es expresarse de modo pacífico.

Por todo lo antes explicado, con el mayor respeto solicitamos que la Defensoría de los/as Habitantes destaque algunas personas, en calidad de observadoras, con el fin de que bajo su vigilancia imparcial, podamos tener mayor tranquilidad en el sentido de que tales expresiones de violencia no se darán. Es importante que el propio gobierno de la República esté enterado de la presencia de tales observadores/as, y de que éstos estarán presentes a solicitud de la misma ciudadanía organizada, con lo cual se ratifica, sin asomo de duda, nuestra voluntad civilista, patriótica y pacifista.

Les agradecemos efusivamente la colaboración que nos brinden, en la seguridad de que ello favorecerá el que la marcha del 26 de febrero sea, como nosotros y nosotras queremos, un enorme y masivo acto de civilidad y democracia.

Atentamente,

Mesa Intersectorial de Derechos Humanos

Red de Control Ciudadano

Red de Organizaciones de Derechos Humanos, No Violencia y Paz

Movimiento Ecuménico Mazorca

Critican a Guyón Massey: Mayoría de evangélicos están contra TLC

Orozco dijo que según una encuesta realizada en el periódico cristiano Maranatha que él dirige, el 55% de los evangélicos se declaró en contra el TLC, 40% a favor y 5% indiferentes.

“La mayoría de los que están a favor del TLC es porque son mercaderes del evangelio. Algunos están bien intencionados, pero la mayoría son mercaderes del evangelio”, sostuvo el político y empresario.

“Como partido político y como cristianos no podemos estar a favor de algo que perjudicará al país”, argumentó.

Hay gente que cree que el TLC traerá beneficios al país, y puede ser que al principio los haya, pero las consecuencias negativas vendrán después, consideró Orozco.

Entre los puntos negativos del tratado señaló el comercio de armas que incluye el acuerdo y la apropiación de fuentes y mantos acuíferos a manos privadas y de las transnacionales.

Las manifestaciones del dirigente se producen en momentos que miembros de iglesias evangélicas se muestran disconformes con el diputado Guyón Massey, del Partido Restauración Nacional (evangélico), por la alianza que mantiene con el gobierno de Oscar Arias y, en particular, por su apoyo al TLC.

Algunas de están personas han estado convocando a los evangélicos a manifestarse y a firmar un documento para entregar al diputado exigiéndole explicar por qué apoya el tratado, que a su juicio va contra los intereses de las mayorías y los más pobres.

Entre los críticos del tratado se encuentra el pastor bautista Guido Picado, quien dijo que el 26 de febrero irá a la marcha_ “con mi camiseta blanca y con mi rotulito de ‘no al TLC”_.

“Hago un llamado a la gente, independientemente de su posición religiosa o política a que marche el 26”, dijo en referencia a la “gran marcha nacional” convocada por el Frente de Apoyo a la Lucha contra el TLC, encabezada por el rector del Instituto Tecnológico de Costa Rica, Eugenio Trejos.

Picado explicó que se opone al TLC, no porque crea que no se deba tener un tratado con Estados Unidos, sino porque el actual fue mal negociado, y es un tratado que sigue el camino de las políticas injustas que se han venido aplicando en contra de los más pobres.

“No creo en los señores del gobierno, a este país le han mentido una y otra vez y siento que nos siguen engañando”, afirmó.

Picado dijo estar disgustado por la manipulación que hacen La Nación, Canal 7 y Canal 6 a favor del tratado. “Este país ha sido secuestrado (en el campo de la información por los medios masivos)”, sostuvo el religioso, quien afirmó que en sus constantes giras por todo el país “me encuentro a la gente sedienta de verdad informativa”.

Fuente: Informa-tico.com

Manifiesto de constitución del Frente de la Universidad Estatal a Distancia contra el TLC

La Universidad Estatal a Distancia (UNED) es una universidad pública costarricense. Esto nos hace parte de una tradición universitaria de grandísima riqueza ética, espiritual e intelectual, a la que han contribuido nombres tan ilustres como los de Rodrigo Facio, Carlos Monge Alfaro, Emma Gamboa, Isaac Felipe Azofeifa y Joaquín Gutiérrez Mangel. Entre las figuras emblemáticas de la cultura y el pensamiento en Costa Rica, que hoy son portadoras de esa insignia universitaria de que somos herederos, descuellan María Eugenia Dengo, Hilda Chen Apuy, Eugenio Rodríguez y Alberto F. Cañas.

Esta tradición define un compromiso y marca un derrotero. La universidad pública en Costa Rica es una institución que cultiva el pensamiento crítico e independiente y que se compromete a profundidad con los valores de democracia, justicia social, participación ciudadana y libertad, que constituyen la base más positiva y avanzada de la nacionalidad costarricense y la más sentida aspiración en el alma de nuestro pueblo.

La riqueza de esta tradición universitaria ha quedado claramente plasmada en la normativa fundamental en que se asienta el funcionamiento de nuestra institución. En nuestras Misión y Visión Unedianas, asumimos compromisos explícitos con la más amplia democratización de la educación y el conocimiento, los valores de justicia, democracia, respeto, medio ambiente, género y diversidad cultural, y nos proponemos ser actores protagónicos en el desarrollo de nuestra sociedad y nuestro pueblo.

Desde esa tradición universitaria que nos infunde orgullo y coraje, en ejercicio de los derechos constitucionalmente consagrados (artículos 28 y 29) y, a la vez, en cumplimiento de nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas, queremos hacer pública nuestra oposición frente al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), por las siguientes razones:

1) Este TLC constituye un acuerdo bilateral entre la primera potencia económica, política y militar del planeta y países pequeños, pobres y poco desarrollados. Además, es un acuerdo que se diseña exclusivamente con base en criterios mercantiles, ajeno por completo a cualquier consideración de justicia, equidad o democracia. Teniendo en cuenta lo anterior, el TLC implica, ya desde su misma concepción, una combinación sumamente peligrosa: por un lado, la asimetría radical entre los países signatarios y, por otro, la total primacía de lo económico-mercantil.

2)
Esas dos realidades fundamentales quedan recogidas en los contenidos del Tratado de una forma contundente. Es un acuerdo enteramente sesgado a favor de los intereses de Estados Unidos. Pero no los intereses de su pueblo sino los de las grandes empresas transnacionales. Además, es un Tratado que subordina toda consideración de desarrollo sobre bases de equidad, sostenibilidad ambiental y democracia, a la primacía de tales intereses económicos corporativos.

3) Lo anterior podría ser demostrado con base en múltiples datos. Señalemos, para empezar, el abusivo régimen que se crea a favor de los inversores extranjeros. Este constituye una especie de sistema jurídico aparte, que permitiría a las compañías transnacionales estadounidenses demandar al Estado costarricense ante tribunales de arbitraje internacional, cuyo estatuto es privado y los cuales no tienen ninguna obligación de considerar las leyes costarricenses. Además, este capítulo incorpora la noción de “expropiación indirecta” como posible justificación para tales demandas. Este es un concepto jurídicamente impreciso que, en la experiencia práctica de otros tratados similares, ha dado lugar a múltiples arbitrariedades. Se ratifica así, con especial crudeza, la forma como el Tratado menoscaba el orden jurídico de Costa Rica y debilita las capacidades soberanas para la formulación y aplicación de las políticas públicas.

4) En atención a los criterios estrictamente mercantiles que le sirven de base, el Tratado obliga a que el Estado costarricense conceda a los inversores extranjeros el mismo trato que ha de dar a las empresas nacionales. Un mínimo criterio de justicia permite entender la inconveniencia de ese tipo de obligaciones ya que, sin duda, la mejor forma de propiciar la injusticia es tratando igual a los desiguales. Lo cierto es que para promover el desarrollo de nuestro país, y hacerlo por vías que propicien la participación y la equidad, han de establecerse estímulos diferenciados, tomando en cuenta criterios apropiados. Por ejemplo: tamaño de las empresas; ubicación geográfica de estas; su capacidad para generar empleos, democratizar la propiedad, innovar tecnologías o proteger el ambiente. También deben tenerse en cuenta criterios de género, de cultura o de apoyo a minorías. Nada de esto es posible con este TLC, lo que, además, contradice flagrantemente experiencias históricas de desarrollo capitalista exitoso. Incluso Estados Unidos, en sus etapas iniciales de desarrollo, estableció políticas selectivas con base en las cuales incentivó su avance económico. De forma similar han procedido, hace muy pocos años, Japón o Corea del Sur, como también China, en el momento actual. Para nuestro país esto resultaría prácticamente imposible, ya que entonces entraríamos en contradicción con el Tratado, que, en virtud de nuestro ordenamiento constitucional, posee un estatus jurídicamente superior al de nuestras leyes.

5) Paradójicamente, según quedó expresamente enunciado en la Ley de Implementación aprobada por el Congreso de los Estados Unidos, para este país el TLC tan solo posee la calidad de un agreement (acuerdo), no la de un treaty (tratado). Esto implica que es jurídicamente inferior a cualquier ley estadounidense, sea de nivel federal o estatal. Y para que no queden dudas al respecto, esa misma Ley de Implementación deja explícitamente enunciado que tal es la jerarquía jurídica que el Congreso estadounidense le reconoce y concede a este agreement. Con ello se viene a ratificar, una vez más, la tremenda asimetría de las condiciones bajo las cuales regiría este Tratado, incomparablemente más exigentes y restrictivas para nuestro pequeño país que para la superpotencia.

6) El Tratado tan solo incorpora una protección débil y parcial a favor de los servicios públicos de educación, salud y acueductos. En estos casos, y en relación con otros servicios sociales importantes, sigue vigente, entre otras, una de las normas más preocupantes: aquella, mencionada en el punto 3 de este manifiesto, que permite demandar al Estado costarricense ante tribunales de arbitraje internacional. Esto constituye un preocupante elemento de presión a la hora de formular políticas públicas relativas a tales servicios, lo que sin duda limitará los espacios de maniobra de que disponga el Estado costarricense. Pero, además, el Tratado establece un régimen de irrestricta liberalización en relación con la oferta privada de tales servicios. Ello provoca, sin control posible, que se agudicen varias tendencias problemáticas que ya estamos presenciando: el desarrollo de servicios privados de elite de altísimo costo, la proliferación desordenada de ofertas privadas y el desmantelamiento de los servicios públicos. En el caso del agua, además, se desregula por completo su comercio en forma envasada, incluyendo su exportación, lo que pone en grave peligro la disponibilidad futura de este elemento esencial para la vida.

7) El Tratado liberaliza la importación de la mayoría de los productos agrícolas alimenticios, y lo hace a pesar de la enorme desventaja que representa para nuestros productores, en virtud del masivo subsidio que sus contrapartes estadounidenses reciben de su gobierno. Esto implica la segura desaparición de nuestra agricultura de producción de alimentos para el mercado nacional, la ruina, por lo tanto, de quienes la producen. Pero, además, nos hará definitivamente dependientes de la importación de alimentos, con todas las consecuencias que esto tendrá para la soberanía política de nuestra nación.

8) La apertura-privatización de las telecomunicaciones crean las condiciones que a futuro destruirán el exitoso modelo solidario del ICE. No se propiciará la competencia por la sencilla razón de que las telecomunicaciones constituyen, por sus condiciones tecnológicas y de inversión, un monopolio natural. Unicamente se sustituirá un monopolio público construido sobre bases de solidaridad, por uno privado que tan solo atiende a criterios de ganancia, hecho que inevitablemente impactará sobre las tarifas, hoy día entre las más bajas del mundo. En el caso de los seguros, se propiciará que grandes masas de capitales, que deberíamos aprovechar a favor de nuestro desarrollo, fluyan hacia fuera del país como ganancias de aseguradoras extranjeras.

9) Este TLC no introduce ninguna mejora significativa en las condiciones de acceso al mercado estadounidense, en comparación con las actualmente existentes. Tampoco propicia ninguna modificación que pueda favorecer la atracción de más inversión extranjera, ya que esto sobre todo depende de aspectos como la estabilidad social y política, la calificación de la mano de obra y la disponibilidad de adecuada infraestructura. Por lo tanto, nada en el TLC permite creer que este vaya a generar en el corto plazo más empleo. Como sus efectos en el mediano y largo plazos serán los de un ahondamiento de las desigualdades sociales, es muy posible que este Tratado contribuya a deteriorar aún más las condiciones de estabilidad social y deslegitimación del sistema político, lo que resulta un desestímulo para la inversión privada. Además este Tratado limita la posibilidad de desarrollar políticas de promoción del desarrollo que estimulen la generación de empleo abundante y de calidad. En todo caso, hay que recordar que el país ha seguido una estrategia que enfatiza la inversión extranjera por sobre la nacional, con el agravante de que la primera se mueve entre dos extremos: o genera muchos empleos de muy baja calidad (las maquilas textiles, por ejemplo), o genera empleos de alta calidad pero en cuantía ínfima, por comparación con las necesidades nacionales (por ejemplo, Intel). En vista de los problemas de empleo que sufre Costa Rica, ninguna de estas dos opciones resulta deseable, con el agravante de que bajo las condiciones del TLC es improbable, sino imposible, que tales características del modelo de desarrollo vigente puedan corregirse.

10) Las regulaciones en materia de propiedad intelectual tienen múltiples y muy preocupantes repercusiones. Primero, en lo que respecta a medicinas y agroquímicos, claramente puede observarse que están diseñadas en función de los intereses de las respectivas corporaciones transnacionales. No solo se amplía, de forma subrepticia, pero muy efectiva, el plazo de las patentes (que llegarán hasta 25 años o más), sino que se impide, hasta por 10 años, el acceso a los “datos de prueba” o “información no divulgada”, en relación con la cual se impone, además, una forma de protección excesivamente amplia en sus alcances. Esto inevitablemente afectará la disponibilidad de productos genéricos, tanto fármacos como agroquímicos, lo que elevará sustancialmente los precios. Así, se dañarán gravemente las finanzas de la Caja Costarricense del Seguro Social y, por esa vía, la salud de nuestro pueblo. Y, además, se hará más férreo el decreto de muerte contra nuestra agricultura.

11) Como universitarios y universitarias, nos preocupan, además, las consecuencias que estas regulaciones sobre propiedad intelectual tendrán para la educación y el avance científico-tecnológico de nuestro país. Esa normativa simplemente dificulta y hace extremadamente oneroso el acceso al nuevo conocimiento. Esto sin duda conviene a los países muy desarrollados, como Estados Unidos, que son los principales centros de generación de ciencia y tecnología, pero constituye un obstáculo tremendo para nuestro desarrollo. La historia demuestra –por ejemplo, en el caso de Japón o Corea y, en la actualidad, el de China- que la flexibilidad para importar, copiar y adaptar tecnologías es requisito importantísimo en los procesos de desarrollo. Sabemos muy bien que las experiencias de tales países no pueden ser trasladadas a Costa Rica, ya que se trata de condiciones históricas y momentos distintos, como también es verdad que son casos históricos que registran muchos elementos contradictorios y problemáticos, por ejemplo, en el caso de China, los tremendos costos ambientales de su actual desarrollo. Sin embargo, debemos resaltar que la modernización de sus economías habría resultado mucho más difícil, quizá imposible, de haber estado sujetas a exigencias como las contenidas en este TLC, incluidas las aquí mencionadas sobre propiedad intelectual.

12) Además, debemos tomar en cuenta que estas normativas sobre propiedad intelectual propician algo éticamente inaceptable: la apropiación privada de la vida. Ello incluye nuestra biodiversidad, que, por medio de la liberalización de los servicios de bioprospección, queda abierta a la explotación comercial por parte de las corporaciones transnacionales.

13) En materia ambiental y laboral, el Tratado es omiso, ya que deja por fuera partes esenciales de nuestra legislación interna, y, además, y en virtud de ese carácter parcial, propicia que los estándares laborales y ambientales sean empujados hacia abajo, como instrumento para propiciar la competitividad comercial.

14) El TLC no aporta ninguna mejora significativa en materia de acceso al mercado estadounidense. En cambio, abre indiscriminadamente nuestro mercado nacional a las importaciones provenientes de ese país, incluso las de su agricultura altamente subsidiada. Por lo demás, como se ha demostrado de forma contundente, la no aprobación de este Tratado no representa riesgo alguno desde el punto de vista del acceso de nuestras exportaciones al mercado estadounidense. En el marco de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, seguiremos gozando de las mismas condiciones de acceso que tenemos hoy día. Tal es una discusión por completo innecesaria ya que se basa en supuestos que han sido deliberadamente retorcidos. En cambio, al país le conviene entrar en un proceso de redefinición de sus nexos internacionales. Debemos mantener con Estados Unidos una relación cordial y de mutuo respeto, mientras trabajamos seriamente por diversificar relaciones comerciales y económicas, creando nuevas formas de integración y cooperación con países de todo el mundo y, en especial, con los de América Latina.

El anterior es apenas un listado parcial de los múltiples aspectos problemáticos que deben ser tenidos en cuenta en relación con este Tratado, y que desaconsejan muy seriamente su aprobación.

Por lo tanto, y con plena convicción de lo que decimos, formulamos un llamado vehemente a la Asamblea Legislativa de Costa Rica para que NO ratifique este Tratado y convocamos a los ciudadanos y las ciudadanas costarricenses a hacer manifiesto su desacuerdo y exigir de sus representantes en la Asamblea Legislativa el voto contra este TLC.

Este es un momento histórico decisivo. Mucho de la patria que se heredará a las generaciones futuras está en juego. Es un deber patriótico manifestarnos y un derecho ciudadano exigir que se nos escuche.

Por: UNED
Fecha publicación: 20/02/2007

Fuente: Argenpress

Mentirosos (Bis)

Profesora Patricia Rodríguez Hölkemeyer, La Nación, 11 de febrero. Su tesis es básicamente la de que nadie más que el pobrecito de Zoellick, tuvo que ser quien exigiera la_ “apertura”_ (o sea la privatización con antifaz) de las telecomunicaciones en Costa Rica, porque así lo demandaban resoluciones del propio Congreso de los Estados Unidos, en particular la que, en su momento, autorizó que el Presidente Bush aplicara la “vía rápida” (fast track) en las negociaciones comerciales. De ser esta presunción correcta, debería serlo en general. Es decir, Zoellick debió haber obedecido todas las órdenes emanadas del Congreso para que el asunto tenga sentido. Que de no ser así, estaríamos en presencia de un problema distinto a aquél que Rodríguez quiere hacernos comer.

El caso es que, en efecto, otros mandatos del Congreso fueron simplemente ignorados. Y no solo en la negociación con Centroamérica. El muy estimable mister simplemente se los pasó por donde quiso. Hago referencia a uno en particular: estas negociaciones comerciales debieron haberse sujetado –porque así lo ordenó el Congreso- a los compromisos que Estados Unidos asumió en la Declaración de Doha, aprobada el 14 de noviembre de 2001 en la respectiva Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Tratemos de ubicar la cosa. El Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC) es uno entre los varios acuerdos que fundaron la OMC en 1994. Y, por cierto, se cuenta también entre los resultados más polémicos de la Ronda Uruguay (1986-1994) de negociaciones. En relación con los medicamentos, el ADPIC introduce múltiples restricciones, claramente cortadas a la medida de los intereses de las respectivas corporaciones transnacionales. Acontece así con sus artículos 27 y 28 sobre patentes, y en especial el 33 que establece que éstas tendrán vigencia por veinte años. También el párrafo 3 del artículo 39, relacionado con los “datos de prueba” de fármacos y agroquímicos. Todo esto, en su conjunto, constituyó un duro golpe que limita el acceso a las medicinas, sobre todo en países pobres y por parte de la gente pobre. Un duro golpe que, sin embargo, resulta una caricia comparado con las barbaridades que incorpora el TLC.

Pero, en fin, que aún no tocaba hablar del TLC. El caso, sin embargo, es que ese bendito ADPIC suaviza un poco su violencia sobre los pueblos pobres del mundo, merced a su artículo 31. Este admite algunos mecanismos, más o menos extraordinarios, que amplían un poco la posibilidad de contar con medicinas más baratas. Uno es el de las licencias obligatorias, que permiten a un gobierno autorizar la producción de versiones genéricas de un medicamento que aún esté protegido por patente. Otro es el de las importaciones paralelas, que permite que un gobierno autorice que se traiga de otro país un medicamento patentado, que en éste se vende más barato. Pero ese artículo 31 establece algunas restricciones a la aplicación de tales mecanismos.

De tales restricciones, la que de forma especial preocupó en la arriba mencionada Declaración de Doha, fue aquella que restringía que un país con capacidad industrial para producir genéricos (Brasil e India son los dos principales entre los subdesarrollados) pudieran exportarlos a países pobres carentes de tal capacidad (acontece así, en general, con los países del Africa al sur del Sahara). La Declaración trató de flexibilizar esta restricción y, sobre todo, expresamente indicaba que los problemas de salud debían recibir una atención prioritaria, a la cual se sujetaría la aplicación de los acuerdos sobre propiedad intelectual.

Pues bien, el Congreso estadounidense ordenó que en las negociaciones comerciales se tuviera presente tal prioridad. Pero a mister Zoellick se le “olvidó”. Con un agravante: tal “amnesia” resultó ser contagiosa y afectó también a los negociadores “ticos”. El caso es que el capítulo sobre propiedad intelectual del TLC no solo le gana por goleada a su antecesor, el ADPIC, sino que, además, tira por el retrete la Declaración de Doha.

En el TLC las patentes sobre medicamentos se amplían a 25 o más años, sin límite a la vista y los_ “datos de prueba”_ gozan de una protección monopólica, equivalente a la de una patente, por un período que potencialmente puede ser de hasta 10 años. En contra de lo mentirosamente afirmado por los negociadores y autoridades de la Caja, esta disposición sobre datos de prueba hace muy dudosa la aplicación del antes citado mecanismo de las “licencias obligatorias”. En el TLC, además, el Estado costarricense ha de actuar como policía que vela y protege las patentes (en vez de ser las empresas las que resguarden sus propios intereses). Y, además, se formula una definición tan absurda de lo que se considera una medicina nueva, que de ello tan solo puede concluirse que de lo que se trata es de facilitar la renovación de las patentes de forma indefinida, a partir de cambios mínimos en la composición química de los medicamentos.

En resumen, si Zoellick exigió la apertura-privatización de las telecomunicaciones porque así se lo ordenó el Congreso, también debió vigilar los acuerdos sobre propiedad intelectual para hacerlos coherentes con los compromisos asumidos en la Declaración de Doha porque, igualmente, así lo ordenó el Congreso. Lo cierto, sin embargo, es que al mister nunca le importó ni un rábano qué dijo el Congreso. Este jamás ha sido su jefe. Ese puesto lo ocupan las corporaciones transnacionales y en función de las ganancias de éstas se nos impone la apertura-privatización de las telecomunicaciones, como también estas inhumanas obligaciones sobre propiedad intelectual.

¿Y acerca de los dichos de la señora Rodríguez Hölkemeyer? Una pura charanga para endulzar los oídos del patrono. Y, con todo respeto para quienes se han rasgado las vestiduras con el asunto, no tiene mayor importancia si Zoellick impuso lo de las telecomunicaciones o esto fue ofrecido por los negociadores. Que toda esta gente es parte de una misma especie: sumisos sirvientes de las transnacionales, no conocen más patria que la del dinero.

(*especial para ARGENPRESS.info)
Fecha publicación: 20/02/2007

Fuente: Argenpress

El TLC no garantiza la Salud Laboral

Primera. Su ambigüedad. No está claro qué se entiende por “condiciones aceptables”, pues no se definen en el tratado ni se hace referencia a que sean las contenidas en los Códigos de Trabajo.

Segundo. El cumplimiento de la legislación laboral queda condicionado. El art. 16.2.1 (a) establece: _ “Una Parte no dejará de aplicar efectivamente su legislación laboral, por medio de un curso de acción o inacción sostenido o recurrente, de una manera que afecte el comercio entre las Partes, después de la fecha de entrada en vigor de este Tratado”_. Es decir, si la normativa relacionada con seguridad y salud ocupacional se viola una sola vez o su violación no afecta el comercio, no se está incumpliendo la norma.

Tercero. El tema laboral queda inmerso en el resto del tratado el cual se beneficia, de manera particular, la inversión extranjera en maquila y plantaciones (porque no permite ponerle condiciones). En este tipo de empresa es donde ha habido más denuncias relacionadas con la salud laboral. En las maquilas, problemas de espacio como: humedad, poca ventilación, ruido, vibraciones, hacinamiento y problemas de higiene. También problemas de contaminación por el uso de sustancias químicas, y el polvo. En las plantaciones el uso de sustancias químicas tóxicas, como plaguicidas y solventes, así como la exposición a cambios de clima donde los trabajadores son expuestos a largas jornadas bajo un sol muy fuerte y altos grados de temperatura, alternados con muchas lluvias, en un ambiente muy húmedo. En ambos casos hay problemas relacionados con las posturas, movimientos o la cadencia del trabajo; como extensas jornadas de trabajo y muchas presiones y exigencias por aumentar el volumen y la calidad de la producción; y mal trato por parte de los superiores.

Los daños a la salud derivados son: infecciones urinarias, problemas músculo esqueléticos y lumbalgia (dolores de espalda, cuello, huesos, pies, muñecas y cintura) así como gastritis y estrés, problemas respiratorios, de insolación y en la piel. También hay accidentes laborales. El mal trato, en las maquiladoras, genera sentimientos de humillación, vergüenza y desvalorización. Siendo éstas las empresas que más favorece el TLC no podemos esperar que las condiciones anteriores mejoren, sino todo lo contrario, que se generalicen.

Cuarto. Las posibilidades de acción de los trabajadores y las trabajadoras para exigir sus derechos son muy limitadas. En primer lugar, internamente es poco lo que se ha logrado para detener los abusos. En segundo lugar, los organismos creados por el tratado no tienen representación laboral, excepto para asesorías (art. 16.4), quedando las decisiones en manos de los gobiernos, que no vienen imponiendo el cumplimiento de la legislación laboral.

En tercer lugar, las demandas sobre cuestiones laborales se pueden presentar ante los mismos tribunales en que se resuelven disputas comerciales. Con ello se entrega, al igual que en el resto de los temas, la potestad de aplicar la justicia a tribunales externos a los sistemas judiciales de los países. No se diferencia el tema laboral de los temas comerciales, lo que habría podido hacerse a través de un cuerpo en algún organismo internacional como la Organización Internacional del Trabajo. Aún en esos tribunales, inapropiados, no los (as) trabajadores (as) trabajadoras ni los estados pueden presentar demandas contra las empresas, y aquellas quedan supeditadas a que las violaciones sean recurrentes, sostenidas y afecten el comercio. De acuerdo con el art. 16.2.3 los estados tampoco pueden demandarse entre ellos , pues no pueden “realizar actividades orientadas a hacer cumplir la legislación laboral en el territorio de la otra Parte”. En todo caso son esos tribunales los que tendrán la última palabra respecto a cuáles son las “condiciones adecuadas” en materia de salud laboral.

La manera en que se incluye el derecho a la salud laboral no garantiza su cumplimiento; por el contrario, podemos esperar la expansión de empresas en las cuales este derecho se viene violando desde hace décadas, junto con la presencia de barreras para exigir que se respete.

mtrejos@racsa.co.cr

El TLC y la educación nacional

Si uno de los principales problemas de la educación nacional es el de las altas tasas de deserción escolar, más de un 50% de la población adolescente no concluye la enseñanza secundaria, y éstas están directamente asociadas con las crecientes condiciones de desigualdad en que vivimos, los más altos índices de deserción se concentran en las regiones más pobres del país, ¿como puede entonces el señor Ministro de Educación Pública, Leonardo Garnier, afirmar ante la Comisión de Asuntos Internacionales de la Asamblea Legislativa que el TLC no tendrá repercusión negativa alguna sobre esta educación y aún más, como puede sentirse con autoridad para interpelar a la dirigencia de la ANDE a que le demuestren lo contrario, cuando él mismo anteriormente ha sido enfático en afirmar que “en un país que se parte en dos. Un país que cultiva la ilusión de unos frente a la desesperanza de otros … de aprobarlo (al TLC) sin corregir esos vacíos, los frutos de la apertura continuarán concentrándose en un lado…. y las angustias del otro”?.

Valga aclarar para aquellos que, como el cuerpo de redacción de la La Naciòn S.A., parecen tener problemas para la comprensión intertextual, que lo que el Ministro Garnier afirmaba, cuando aún no era Ministro, es que es evidente que si pueden derivarse consecuencias negativas si solo se aprobase el TLC sin la mediación de una agenda de desarrollo substantivo que la acompañe. Y esas consecuencias tienen que ver directamente con el mayor deterioro de condiciones de vida que ya de por si están incidiendo negativamente en la educación nacional, pero que podrían hacerlo más.

¿Sobre que fundamento puede basarse entonces una periodista como Berlioth Herrera para, en apoyo a las declaraciones del Ministro Garnier, afirmar, sin rubor profesional alguno, que “el TLC no incide de ninguna manera sobre la educación pública en el país”, pues el texto del Tratado en su anexo II es explicito al respecto?

Como es poco probable que el Ministro Garnier o el cuerpo de redacción de La Naciòn S.A. tengan deficiencias cognitivas significativas que les impida un lectura más holística e intertextual del Tratado, las razones para esta atrofia habrá que buscarlas en un terreno más actitudinal que aptitudinal, o de las competencias como gusta decirse ahora, algo que tratándose de La Nación S.A. no resulta nada sorprendente, pero que tratándose del Ministro Garnier.

Ahora bien, dejando a un lado la evidencia contextual e intertextual que resulta contundente respecto a la validez de la preocupación de la ANDE por los plausibles efectos negativos del TLC sobre la educación nacional, ¿realmente el texto del Tratado resulta claro en cuanto a que “ninguna de las reglas de los capítulos de servicios en inversión se aplican a Costa Rica en materia de educación pública, ni hoy ni en el futuro? Yo tengo mis dudas también a este respecto.

Berlioth Herrera afirma que lo establecido en artículo 11.2 sobre no discriminación no comprometería los presupuestos del Estado en educación pública en cuanto a obligarlos a extenderlos a la educación privada, pues “esta obligación solo rige en circunstancias similares y es claro que la educación pública y la privada no se encuentran en circunstancias similares”, pero ¿es esta presunción aplicable a lo largo y ancho de la educación nacional, colegios científicos, humanísticos y semipúblicos incluidos? ¿Y como aplica este principio en el caso de la educación estatal superior? ¿resulta acaso evidente que la educación superior privada y la estatal se encuentran en circunstancias muy disímiles, en el sentido en que lo entiende la periodista Herrera, por lo que no cabe que empresas de la educación privada, por cierto que buena parte de ellas constituidas en fundaciones de servicio sin afanes de lucro, figura que también existe a nivel de educación básica, general y diversificada, exijan del Estado un trato presupuestario no discriminatorio? Como yo lo veo, esta preocupación no resulta para nada aventurada sino todo lo contrario.

*Director Posgrado Psicología

*Fuente: Semanario Universidad *
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Artículo RELACIONADO de Henry Mora