El TPP

A las 11 horas con 11 minutos del pasado martes 3 de diciembre de 2010, enviamos, oficialmente y a nombre de la organización a la cual nos debemos y representamos, un correo electrónico dirigido al Ministerio de Comercio Exterior (Comex); solicitando información acerca de la participación de nuestro país, de las valoraciones político-comerciales que al respecto se han elaborado y acerca del estado actual de una eventual negociación-tramitación por parte de Costa Rica, de lo que se está conociendo como el “Acuerdo de Asociación Transpacífico” (TPP, por sus siglas en inglés: Trans-Pacific Partnership); pues éste consiste, a juicio de muchas entidades expertas del exterior, un pacto ultrasecreto (entre 12 países, inicialmente), que otorgaría a las grandes corporaciones un poder sin precedentes.

Tres días después de nuestra solicitud, concretamente el día viernes 6 de diciembre, el Comex nos respondió que requieren de “unos días adicionales a fin de recopilar la información solicitada, por lo que estaremos remitiéndole la respuesta en los primeros días de la próxima semana”.

Este comentario está escrito en la tarde del pasado lunes 9, sin que conozcamos el contenido la respuesta ofrecida que está por ser enviada en estos días. Lo que sorprende es que necesiten unos “días adicionales”, para “recopilar la información solicitada”, cuando se supone que dada la “sacrosanta competitividad” que el Comex defiende, los datos que estamos pidiendo con relación al TPP y Costa Rica, deben estar disponibles con solamente hacer un “clic” en la computadora.

Según el Comex, en el caso del TPP, “Costa Rica ha manifestado su interés de integrarse a este proceso por considerarlo un elemento estratégico para incrementar su competitividad, la integración regional y la participación en las cadenas globales de valor, elementos todos centrales de este acuerdo”.

Ahora bien, según las amistades sociopolíticas del exterior con las cuales nos relacionamos y que representan a prestigiosas entidades preocupadas por la igualdad social, por los Derechos Humanos, por la vida futura del planeta y de los seres que lo habitan, por la paz y por la Democracia; el TPP representa un peligro para todos estos valores humanistas.

Se están escribiendo cosas tan graves sobre el TPP tales como que ni el propio parlamento europeo conoce, en detalle, los contenidos de este acuerdo. De ahí, entre otros elementos, la preocupación e inquietud que tenemos.

Se está afirmando que con el TPP, las compañías transnacionales podrán usar un nuevo tipo de tribunales globales para demandar a nuestros gobiernos si éstos emiten leyes, decretos, reglamentos y normas que puedan hacer peligrar los beneficios empresariales, aunque de por medio esté la salud y la vida de las personas.

Se denuncia en este aspecto que con el TPP podríamos ver la irracionalidad de las irracionalidades: En aras de proteger la libertad de empresa, las compañías tabacaleras podrían demandar a los gobiernos si éstos en el dictado de sus normas de salud para combatir el fumado, amenazan los beneficios financieros que tales compañías esperaban recibir.

El TPP toca todos los ámbitos imaginables. Gracias a que Wikileaks ha filtrado documentación secreta del mismo, desde el etiquetado de los alimentos transgénicos hasta el derecho a una internet libre, van a estar controlados por la normativa del TPP.

Compilando más información sobre el TPP, la profunda opacidad y el más absoluto secreto que ha marcado su corta existencia, llevó a que, incluso, en el mismísimo congreso gringo, una inicial moción para tramitarlo vía “fast track” fue rechazada; habida cuenta de que tiene polémicos acuerdos de patentes y de derechos de autor que, al parecer, ni los mismos legisladores estadounidenses están dispuestos a aceptarlo.

Según se nos comentan en los textos que hemos recibido, el TPP limitaría el acceso a música, películas, libros y conocimiento en general; pues se desea aumentar el plazo de protección a 90 años, con lo que se tendrá que esperar muchísimo más tiempo que ahora para usar esos productos de la cultura sin pedir o pagar derechos de autor.

Esto es así porque el TPP endurece las normas de propiedad intelectual; amén de que se mete con el comercio electrónico, las empresas estatales, las telecomunicaciones y compras gubernamentales.

Una de las publicaciones consultadas para este comentario que usted lee, proviene del diario mexicano “La Jornada”, que goza de muy buen prestigio y credibilidad. Nos indica este medio que el TPP “es la más importante ofensiva que el capital transnacional ha emprendido en décadas en contra de la soberanía de las naciones y los derechos de los trabajadores, los ciudadanos y los consumidores”. (Artículo de Pedro Miguel, 13 de noviembre de 2013).

Dicho en otros términos, el TPP no será más que un “acuerdo de expansión del proteccionismo a las corporaciones”; y, específicamente, en el caso de los medicamentos, para las compañías farmacéuticas se vuelve más fácil la extensión de sus patentes por más años, “además de la capacidad de negar información de las mismas para la investigación científica en el desarrollo de nuevas medicinas”. Así leemos en otros de los documentos que nos fueran suministrados desde el exterior.

Nosotros somos del criterio (y esto es compartido por mucha gente en este país), de que el Comex es el “amo y señor” de la política comercial del país, independientemente de qué partido esté en el gobierno; por tanto, debemos estar muy atentos a lo que nos diga con base en la información solicitada.

Y, además, como el funcionamiento político-operativo del Comex en materia de tratados comerciales internacionales, es a nivel de una “república independiente”, o bien, a nivel de un “Estado dentro de un Estado”, razón de más para pedir el auxilio por esta vía de aquellas personas expertas en el tema de las relaciones comerciales internacionales pero que ostentan una visión crítica y patriótica, para que nos ayuden a difundir más la otra cara del tema TPP y Costa Rica, que no sea la del Comex.

En plena campaña electoral, ¡qué bueno sería que los candidatos presidenciales nos dijeran a quién pondrían en el despacho ministerial del Comex!; despacho éste desde donde se toman medidas sobre nuestras vidas y las de las generaciones futuras por parte de personas que no llegaron a esas delicadas posiciones de adoptar enormes decisiones sin que fueran electas como para considerar a la integralidad de la sociedad.

Hoy constatamos como los TLC’s de doña Anabelle y su “combo neoliberal”, nos tiene como nos tiene: con población trabajadora con trabajo esclavo; con casi un 62% de clase trabajadora con violaciones a sus derechos laborales básicos; con la desigualdad más profunda del último cuarto de siglo; con alto desempleo y precariedad salarial para las grandes mayorías trabajadoras; y lo más cruel y duro: casi un 10% de nuestros compatriotas con hambre. ¿Y ahora nos quieren imponer el TPP?… Realizaremos un esfuerzo para comentarles más sobre el tema en fechas próximas.

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